Capítulo 3. Cruel recuerdo. El silencio sepulcral de mi habitación se convierte en el único testigo de mis días, un refugio clandestino donde la espera es, ante todo, un ejercicio de supervivencia. El encierro me ha concedido este espacio para volcar mis pensamientos en las páginas de mi diario, un desahogo íntimo que mantengo oculto, sabiendo que Marlon no regresará hasta pasada la medianoche. Respiro hondo, con el corazón encogido por una anticipación que me revuelve las entrañas, mientras aguardo en rigurosa paciencia su llegada y escucho el sordo deslizamiento de la bandeja con la cena que la madre de Marlon desliza por debajo de la puerta, tratándome exactamente como lo que soy: una prisionera en mi propio hogar.—Come, querida, que se enfría —se escucha su voz al otro lado.—Gracias, doña Lucía —respondo con un hilo de voz.Me levanto con calma, me acerco a la puerta, tomo los platos y ceno en absoluto silencio. Mis pensamientos invaden cada rincón de mi cuerpo; es inevitable
Última actualización : 2026-09-25 Leer más