Decidió guardar silencio, pues no tenía fuerzas para empezar una discusión. Se sentía agotada, tanto emocional como físicamente tras todo lo que había vivido ese día, y además la pequeña ya descansaba plácidamente sobre la cama. Sin embargo, no dejaba de preguntarse cómo se acomodarían para dormir, y la preocupación empezó a crecer en ella: si se quedaba profundamente dormida, podría no darse cuenta de dónde estaba Nathalie y hacerle daño; lo que era peor, incluso podría asfixiarla sin querer. También le inquietaba la idea de empujarla en el sueño o confundirla con una almohada. No estaba acostumbrada a compartir su cama con nadie, por lo que no dejaba de darle vueltas al asunto. De pronto, sus pensamientos se detuvieron al mirar a Adrian, que estaba sentado al borde del colchón junto a su hija, observándola mientras dormía. Isabella sintió que debía hablar, pues él no parecía darse cuenta de la duda que la angustiaba. Respiró hondo antes de tomar la palabra. —Por cierto… ¿cómo va
Última actualización : 2026-10-26 Leer más