5 Respostas2026-01-17 12:02:13
Mis visitas a salas donde cuelga Miquel Barceló me han dejado una idea muy clara: su pintura es casi una escultura en dos dimensiones. Yo lo noto sobre todo en cómo construye la superficie; trabaja con capas gruesas de materia, aplica pigmento con espátula, con las manos y con utensilios inusuales hasta lograr relieves que proyectan sombra propia.
En varias obras he visto cómo mezcla arena, polvo de piedra y pigmentos terrosos con aceite o aglutinantes para crear texturas ariscas; a veces raspa, perfora o vuelve a pintar encima, generando un diálogo entre lo construido y lo erosionado. También recurre al agua y a lavados finos en piezas menores, donde la veta del papel aparece como paisaje, y en otras piezas enormes usa esmaltes y cerámica para dar volumen físico. Al final, su técnica crea un paisaje táctil que exige mirarlo desde distintos ángulos; siempre salgo con la sensación de haber tocado la obra con la mirada.
5 Respostas2026-01-17 23:00:19
Me encanta perderme entre las texturas de sus obras cuando visito museos; hay algo en el trazo de Miquel Barceló que siempre pide tiempo y calma. En Madrid, el primer sitio donde yo miro es el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía: su colección y las exposiciones temporales suelen incluir pinturas y trabajos sobre papel de artistas contemporáneos españoles, y allí he visto piezas suyas en diferentes ocasiones.
Si estoy en Palma, no fallo a Es Baluard Museu d'Art Modern i Contemporani de Palma: siendo mallorquín, Barceló tiene una presencia fuerte en la isla y Es Baluard guarda y programa muestras que muestran desde sus cerámicas hasta obra gráfica. Además, conviene seguir la programación de CaixaForum en Madrid y Barcelona y las grandes ferias como ARCO en Madrid, porque muchas galerías que trabajan con su obra traen piezas o montan monográficas. Personalmente, combinar visitas físicas con la búsqueda previa en las webs de esos museos me ayuda a planear qué piezas ver en directo; no hay nada como contemplar sus texturas frente a frente.
5 Respostas2026-01-17 08:27:52
Me pongo a revisar las noticias culturales con el detalle de quien colecciona recortes y, en mi caso, Miquel Barceló siempre aparece en el radar. He notado que sigue muy presente en el circuito español: hay exposiciones que itineran por museos y galerías, muestras colectivas donde su obra dialoga con artistas más jóvenes y montajes monográficos que revisitan sus obsesiones por la materia y el color.
Personalmente disfruto ver cómo no se encasilla: a veces presenta grandes pinturas, otras veces instalaciones cerámicas o piezas sobre papel que parecen mapas vivos. En España, ciudades como Palma, Barcelona y Madrid suelen acoger su trabajo con regularidad, y su obra suele aparecer en ferias y en programas de exposiciones temporales de instituciones públicas y privadas.
Si te interesa, te diría que lo mejor es mirar las agendas de los grandes museos y de galerías independientes; a mí me encanta pasearme por esas programaciones y encontrar sorpresas. Siempre me deja una sensación de estar frente a algo que respira y cambia, así que lo sigo con ganas.
5 Respostas2026-01-17 03:18:47
Me encanta pasear por las salas donde se siente la huella de artistas vivos, y con Miquel Barceló esa huella es muy evidente en España.
He visto su obra en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, que custodia piezas clave de su producción contemporánea. Además, su trabajo aparece en varias colecciones públicas y privadas repartidas por las comunidades autónomas, especialmente en Cataluña y en las Islas Baleares, donde su vínculo con Mallorca es muy fuerte.
Barceló no se limita a la pintura: esculturas, cerámicas e instalaciones suyas han formado parte de exposiciones temporales y en algunos casos integran fondos permanentes. Para mí, recorrer esos lugares es una forma de entender mejor su lenguaje y la manera en que transforma materia y luz; siempre salgo con ideas nuevas sobre color y textura.
5 Respostas2026-01-17 15:13:54
Siempre que regreso a Madrid me doy una vuelta por las galerías y por las subastas; para mí es la manera más directa de encontrar obra original de Miquel Barceló y, de paso, probar mi ojo de coleccionista.
En la capital conviene fijarse en las galerías con trayectoria que suelen anunciar piezas en venta y en los catálogos de subastas —Sotheby’s y Christie’s organizan sesiones en España donde aparecen obras contemporáneas de artistas consolidados—. También recomiendo visitar ferias como ARCOmadrid en febrero, porque allí puedes ver obras en mano, comparar precios y hablar con marchantes que conocen la procedencia. Si no encuentras original, hay ediciones, litografías y estampas que salen en galerías especializadas y en las tiendas de museos que suelen tener reproducciones autorizadas. Siempre pido certificado de procedencia y fotografías de detalle antes de cerrar una compra: eso me ha salvado de sorpresas.
Al final, lo que más valoro es poder ver la pieza en persona y sentir si conecta conmigo; comprar arte es también un ejercicio de paciencia y curiosidad, y así lo disfruto.