Tengo una técnica rápida que me salva cuando leo manga original: una lista corta de kanji imprescindibles a mano para consultas rápidas. Suelo llevar mentalmente estos que me aparecen más: 漫画, 話, 巻, 私, 僕, 俺, 友, 学, 校, 生, 先生, 日, 月, 年, 時, 分, 一, 二, 三, 力, 戦, 愛, 心, 死. Con esos cubro la mayoría de carteles, títulos de capítulos y diálogos sencillos.
Me gusta aprenderlos en contexto: por ejemplo, si estoy leyendo «My Hero Academia» presto atención a 力 y 戦; si es slice of life, palabras como 学, 校, 先生 y 友 me salen mucho. También hago este truco: cuando veo un kanji en un bocadillo lo apunto en una nota rápida con la frase completa; así no sólo memorizo el carácter, sino su uso natural. Para cualquier fan en España que quiera más fluidez, esa lista corta y la práctica constante son la mejor inversión —y te permiten disfrutar más detalles sin perder el ritmo de la lectura.
Me pierdo con gusto en los bocadillos y las onomatopeyas del manga, y esa curiosidad me llevó a fijarme en los kanji que aparecen una y otra vez en mis lecturas en español. Cuando empiezas a leer sin traducción ves que hay grupos de caracteres que se repiten en nombres, títulos de capítulos y en carteles de fondo: reconocerlos acelera la lectura y te da pistas sobre la escena sin necesidad de entender cada palabra. Por ejemplo, «漫画» es el par básico que siempre verás, y palabras como «話» (historia, capítulo) o «巻» (tomo) te ayudan a identificar si estás ante un capítulo o la portada de un volumen.
Con los años me he quedado con una lista práctica que me funciona en casi cualquier shōnen o seinen: pronombres y formas de hablar como 私, 僕, 俺 aparecen en los diálogos; referencias a personas y familia como 友 (amigo), 母, 父, 兄, 姉, 子 son superútiles para entender relaciones; y en contextos escolares salen a menudo 学, 校, 生, 先生. Para el ritmo narrativo y los carteles de fondo, los números (一, 二, 三… 十, 百, 千, 万) y los signos de tiempo (日, 月, 年, 時, 分) te orientan rápido. En escenas de acción, presta atención a kanji como 戦 (batalla), 力 (fuerza), 剣 (espada), 魔 (magia), 王 (rey), 国 (país) y 城 (castillo). En tramas emocionales son clave 愛 (amor), 心 (corazón), 怒 (ira), 悲 (tristeza), 笑 (risa), 泣 (llorar), así como 生 y 死 para temas más oscuros.
Además de memorizar la forma, yo aprendo dos cosas a la vez: el significado común en manga y las lecturas que más aparecen (a menudo aparecen en hiragana como furigana, lo que ayuda). No olvides kanji prácticos de la vida diaria que salen en carteles: 店 (tienda), 病 (hospital), 駅 (estación), 屋 (lugar). Y claro, los verbos y acciones más frecuentes en su forma kanji —見 (ver), 聞 (oír), 読 (leer), 書 (escribir), 話 (hablar), 食 (comer) — aceleran la comprensión de la escena. Mi consejo práctico: crea una hoja con 50 kanji clasificados por contexto (escuela, batallas, sentimientos, lugares) y vuelve a ella antes de leer un tomo en japonés. Con el tiempo verás que muchos títulos que conoces —por ejemplo «Naruto», «One Piece» o «Dragon Ball»— se descifran antes de que termines la primera página, y eso le da otra dimensión a la experiencia de fan. Al final, cada kanji aprendido te deja ver matices nuevos en los personajes y en el arte, y eso siempre me emociona.