2 Respostas2026-01-24 18:39:53
Me acuerdo perfectamente del revuelo que provocó «Ocho apellidos vascos» cuando se estrenó en España; fue una especie de fenómeno social que hasta hacía que la gente discutiera sobre estereotipos en las terrazas. Sí, hay una secuela: se llama «Ocho apellidos catalanes» y llegó al cine poco después, en 2015. La secuela retoma a los personajes principales y amplía la broma regional: donde la primera película jugaba con el choque entre Andalucía y el País Vasco, la segunda introduce el territorio catalán como nuevo foco de malentendidos y gags culturales. Ambos films comparten director y buena parte del reparto, así que la continuidad es bastante directa y cómoda para el espectador que disfrutó la original.
Vi «Ocho apellidos catalanes» con un grupo de amigos y recuerdo que la taquilla siguió siendo fuerte, aunque la crítica fue más tibia que con la primera entrega. En mi opinión, la película apuesta por el confort cómico —los personajes están ya construidos y el público sabe qué esperar—, por eso funciona bien para quien busca risas fáciles y referencias culturales reconocibles. También me llamó la atención cómo se forzaron algunas situaciones para mantener el ritmo de la comedia, algo que para algunos espectadores resultó menos natural. Aun así, si lo que buscas es seguir la historia de esos personajes y ver nuevas interacciones, la secuela cumple.
Por otro lado, hay que tener claro que oficialmente solo existen esas dos películas como parte de la saga principal: «Ocho apellidos vascos» y «Ocho apellidos catalanes». Ha habido rumores y chistes sobre más entregas o giros (las redes sociales se han llenado de propuestas imaginarias), pero no hay una tercera película reconocida y estrenada que continúe la franquicia de forma oficial. Si disfrutas el humor de la pareja protagonista y las referencias regionales, la secuela es una continuación natural; si prefieres comedias que rompan el molde, quizá la primera sigue siendo la más fresca. En definitiva, la secuela existe y te diría que la veas con las expectativas puestas en el entretenimiento ligero y la familiaridad con los personajes.
2 Respostas2026-01-24 15:04:03
No puedo evitar sonreír al recordar los rincones que muestra «Ocho apellidos vascos»: la película juega con dos mundos muy reconocibles y por eso su rodaje se repartió entre Andalucía y el País Vasco. Yo la veía con ganas de identificar calles y bares; muchos planos exteriores fueron rodados en Sevilla y sus alrededores para las escenas del sur, con esa luz cálida y plazas que la cinta utiliza como contrapunto al paisaje norteño. En mi ruta descubrí barrios con azulejos, calles empedradas y bares pequeños que encajan con la personalidad del protagonista andaluz, y eso se nota en la ambientación de varias secuencias clave.
Al otro lado, las escenas que representan el País Vasco se rodaron en múltiples localidades costeras y urbanas del norte: San Sebastián (Donostia) aparece con su paseo y su bahía, y también hay rodajes en pueblos y municipios de Gipuzkoa donde se aprovechan acantilados, caseríos y calles estrechas. La película usa esos espacios para subrayar el choque cultural entre los dos personajes, y por eso se ve tanto plano de playa con olas como bodegas o txokos más recogidos. Además, hubo trabajo de interior y rodajes en localizaciones concretas —restaurantes, bares, viviendas— que vinieron a darle verosimilitud al contraste entre sur y norte.
Personalmente, disfrutar de la película sabiendo dónde se filmó me abrió ganas de viajar: pasear por las calles sevillanas y luego cambiar a la fría brisa de la costa vasca es como vivir una mini escapada cultural. También recuerdo cómo, después del estreno, muchos pueblos y barrios notaron un aumento de visitantes interesados en ver los escenarios. En definitiva, «Ocho apellidos vascos» se rodó entre Andalucía (principalmente Sevilla y su entorno) y varias localidades del País Vasco, sobre todo en Gipuzkoa y San Sebastián, mezclando exteriores costeros y urbanos con decorados interiores para reflejar ese choque cómico y tierno entre dos maneras de vivir.
3 Respostas2025-12-17 10:17:37
Me encanta «Ocho apellidos vascos», esa comedia española que refleja tan bien los estereotipos culturales con mucho humor. Si estás en España, una opción legal y cómoda es buscarla en plataformas como Netflix, donde ha estado disponible en catálogo en ocasiones anteriores. También puedes echar un vistazo en Amazon Prime Video o Filmin, que suelen tener contenido nacional destacado.
Otra alternativa es alquilarla o comprarla en servicios como Rakuten TV o Google Play Movies. A veces las televisiones autonómicas o cadenas como Antena 3 la emiten en horario prime, así que vale la pena revisar su programación. Si prefieres algo físico, siempre queda la opción del DVD o Blu-ray en tiendas como Fnac o El Corte Inglés.
3 Respostas2025-12-17 11:18:14
Me encanta hablar de cine español, y «Ocho apellidos vascos» es una de esas comedias que dejó huella. En 2014, arrasó en los Premios Goya, llevándose tres estatuillas: Mejor Actriz Revelación para Dani Rovira, Mejor Canción Original por «España es diferente» de José Nieto, y Mejor Guion Original para Borja Cobeaga y Diego San José. También fue nominada a Mejor Película y Mejor Dirección Novel, aunque no ganó en esas categorías.
Lo curioso es cómo esta película, que parecía una comedia local, conectó con audiencias de todo el país. Su humor sobre estereotipos regionales resonó tanto que incluso tuvo una secuela. Recuerdo que en su momento muchos debates giraron alrededor de su éxito comercial versus su crítica cultural, pero sus premios demuestran que su impacto fue innegable.
1 Respostas2026-01-24 04:19:06
Me encanta ver cómo una comedia aparentemente sencilla puede convertirse en conversación nacional, y con «Ocho apellidos» pasó exactamente eso: se estrenó en cines de España el 14 de marzo de 2014. La película, cuyo título completo es «Ocho apellidos vascos», fue dirigida por Emilio Martínez-Lázaro y protagonizada por Dani Rovira y Clara Lago, con actuaciones memorables de Carmen Machi y Karra Elejalde. Desde su puesta en cartelera tuvo una recepción inmediata que la catapultó a ser uno de los grandes fenómenos cinematográficos españoles de la década.
La llegada de «Ocho apellidos» aquel 14 de marzo no fue solo una fecha más: marcó el inicio de un fenómeno de taquilla y de presencia cultural. La mezcla de humor regional, estereotipos llevados con cariño y personajes reconocibles hizo que muchas personas acudieran al cine pensando que verían una comedia ligera y salieron comentándola durante semanas. Su éxito propició debates sobre el humor y las identidades regionales, y también dio pie a una secuela por la popularidad que cosechó en salas.
Más allá de la fecha, lo que me sigue fascinando es cómo una película con un planteamiento tan aparentemente humilde logró cruzar barreras generacionales y sociales. Recuerdo ver salas llenas con público muy diverso: jóvenes, familias, parejas mayores, todos riendo y reconociendo guiños culturales que, aunque son mínimos o exagerados, conectaban. Esa capacidad para transformar localismos en algo con resonancia nacional es, en mi opinión, la clave de su impacto.
Si te interesa profundizar en su contexto, es útil recordar que la cinta impulsó la carrera de Dani Rovira y revitalizó el interés por la comedia española en la gran pantalla durante los años siguientes. Además, la buena aceptación que tuvo permitió que algunos creadores se atrevieran a explorar historias con un sello regional más marcado, sabiendo que podían encontrar audiencia. Aun así, para mí lo más valioso fue comprobar cómo una película puede generar conversaciones y risas compartidas; la fecha, 14 de marzo de 2014, queda como el inicio visible de ese fenómeno y sigue siendo un recuerdo agradable cada vez que alguien menciona «Ocho apellidos» en una charla sobre cine español.
2 Respostas2026-01-24 00:34:28
Recuerdo ver «Ocho apellidos» en una sesión sin muchas expectativas y lo que más me impactó no fue tanto la risa fácil como la reacción dividida que generó: para mucha gente fue una comedia simpática y un éxito de taquilla, pero para otros supuso un paso atrás en la representación cultural. En mi experiencia más madura y calmada, noté que buena parte de las críticas en España coincidían en que la película explotaba estereotipos regionales —el andaluz fiestero y extrovertido frente al vasco serio y cerrado— hasta el punto de quedarse en caricaturas. Eso molestó a sectores que sienten que su identidad fue reducida a tópicos fáciles para arrancar risas. Además, muchos analistas y comentaristas culturales señalaron un problema de fondo: la película apuesta por el chiste como atajo, y en ese camino sacrifica matices. Hubo reproches por humor que algunos consideraron machista o dependiente de bromas sobre sexismo y roles tradicionales; otros criticaron la previsibilidad del guion y la dependencia de gags repetidos más que de una trama sólida. Desde mi punto de vista, como alguien que valora tanto la comedia bien construida como la sensibilidad cultural, se notaba cierta pereza creativa en la escritura: personajes que avanzan por impulsos cómicos más que por credibilidad. No obstante, también escuché muchas voces que defendieron la película: no olvidemos que arrasó en taquilla y conectó con un público amplio que raras veces llena las salas para producciones españolas. Algunos críticos moderados admitieron que, pese a sus problemas, la cinta tenía química entre los protagonistas y momentos simpáticos, y que su éxito abrió la puerta a discutir cómo hacer comedias nacionales que funcionen comercialmente. Personalmente me pareció interesante que el debate público incluyera elogios por haber lanzado una comedia nacional mainstream y críticas necesarias sobre representación; ambas lecturas me parecen válidas y útiles para aprender. Al final, mi impresión es que «Ocho apellidos» funcionó como fenómeno social más que sólo como película: provocó conversaciones sobre identidad, humor y límites del estereotipo en España. No la veo como una obra maestra ni como un ataque intencionado, sino como un caso que evidencia la tensión entre el entretenimiento popular y la responsabilidad cultural, algo que aún hoy seguimos discutiendo cuando el cine intenta reírse de lo propio sin ofender a lo demás.
3 Respostas2026-01-25 05:14:57
Me fascina cómo un número puede convertirse en eje narrativo y en símbolo capaz de unir géneros muy distintos: desde thrillers con puzzles hasta novelas íntimas sobre amistad y destino.
Si te interesa el vínculo directo con el número, lo más obvio y recomendable es «El ocho» de Katherine Neville. Es un thriller de alcance global donde un antiguo tablero de ajedrez y una conspiración que atraviesa siglos ponen al ocho como pieza central de misterio y estrategia. En España tuvo bastante difusión porque mezcla historia, aventura y acertijos, algo perfecto si te gustan las tramas que te obligan a anotar fechas y nombres.
En un registro más contemplativo está «Las ocho montañas» de Paolo Cognetti, que aunque no gira literalmente sobre el número como en un enigma, utiliza la idea de cumbres, recorridos y etapas que se pueden leer como octavaescalones de la vida. Es una novela sobre la amistad, la naturaleza y el tiempo, muy querida por lectores españoles por su sensibilidad y por la forma en que describe la montaña.
Por último, no puedo dejar de mencionar «La octava vida (por Brilka)» de Nino Haratischwili, una saga monumental donde la palabra 'octava' aparece como estructura de vidas entrelazadas y memoria histórica. Es densa y absorbente, ideal si buscas algo largo que lo conecte todo. Cada uno de estos libros ofrece una relación distinta con el ocho: misterio, paisaje y generaciones; los tres dejaron huella en lectores aquí, y a mí me siguen rondando días después de cerrarlos.
2 Respostas2026-01-24 21:07:54
Hay películas que se vuelven parte de las conversaciones familiares y de bares, y «Ocho apellidos vascos» es una de esas que siempre aparece cuando hablas de comedia española moderna. Yo la descubrí por el boca a boca y me enganchó principalmente por el reparto: Dani Rovira, Clara Lago, Karra Elejalde y Carmen Machi son los nombres que más suenan cuando se menciona la película. Cada uno aporta un sello distinto: Dani con su humor fresco, Clara con su naturalidad, Karra con esa presencia vasca imponente y Carmen con su chispa cómica que ya conocíamos de otras series y películas. Esos cuatro forman el eje alrededor del que gira todo el fenómeno comercial y cultural que supuso la cinta en España.
Si me pongo más detallista, diría que la película también contó con un reparto de apoyo compuesto por actores procedentes de distintas regiones, lo que ayuda a que el choque cultural y los estereotipos se sientan verosímiles y, sobre todo, divertidos. Además, el éxito llevó a una secuela, «Ocho apellidos catalanes», en la que muchos de los intérpretes volvieron y se incorporaron caras nuevas para ampliar el gag regional. A mí siempre me pareció interesante cómo los creadores apostaron por intérpretes muy reconocibles para el público español: no solo son nombres que venden entradas, sino que además dominan el ritmo cómico y la interacción de pareja y familia que la historia exige.
En fin, si alguien me pregunta quiénes son los actores de «Ocho apellidos» en España, suelo responder con esos cuatro protagonistas como punto de partida y mencionar que la película apoya su comedia en un conjunto más amplio de intérpretes regionales y cómicos conocidos. Para mí, el reparto es la razón principal por la que la película funciona tan bien: la química entre ellos y el contraste cultural fueron la salsa de la comedia, y eso es lo que aún me hace volver a algunas escenas cuando necesito reírme un rato.