Vengo con un puñado de ejercicios prácticos que usan «SCAMPER» para encender la creatividad en cualquier taller.
Me gusta comenzar contextualizando: explico brevemente cada letra de «SCAMPER» (Sustituir, Combinar, Adaptar, Modificar/Magnificar o Minimizar, Poner en otro uso, Eliminar, Reorganizar/Invertir) y proponemos retos concretos. Un ejercicio que suelo usar es el del objeto cotidiano: traigo 8-10
objetos simples (taza, pinza, vela, pelota). Divido al grupo en parejas y les asigno una letra distinta. Cada pareja tiene 10-12 minutos para reinventar ese objeto usando sólo la técnica asignada y preparar un mini-prototipo o dibujo. Al final, presentaciones de 1–2 minutos por pareja; yo anoto ideas destacadas para la sesión final de mejora.
Otro ejercicio que funciona muy bien es la cadena SCAMPER: pongo a 6-8 participantes en círculo, doy un producto o servicio y la
primera persona aplica 'Sustituir' y sugiere un cambio; la siguiente debe usar 'Combinar' sobre esa idea, y así sucesivamente hasta cubrir todas las letras. El reto aquí es mantener la lógica y construir sobre lo anterior. Para grupos grandes, hago estaciones por letra (5–
10 minutos cada una) y rotan: al terminar, cada grupo tiene un concepto híbrido. También propongo variantes con tiempo limitado para forzar soluciones rotas y divertidas: prototipos de papel,
microrrelatos o esquemas rápidos.
Al cerrar, me gusta que cada participante escoja una idea que quiera seguir desarrollando en casa. Personalmente valoro cuando la gente encuentra soluciones inesperadas: muchas veces la mejor innovación sale de jugar con límites sencillos y reírse en el proceso.