3 Respuestas2026-02-12 12:42:00
Me encanta rastrear cómo las adaptaciones españolas tratan el cuerpo y la maternidad, porque allí aparece a menudo lo que no se dice en voz alta. No es común encontrar la palabra 'útero' pronunciada de forma literal en muchas adaptaciones, pero sí hay varias películas adaptadas en las que el útero, el embarazo o la reproducción son eje temático o imagen simbólica.
Por ejemplo, «La voz dormida» (adaptación de la novela de Dulce Chacón) coloca la maternidad y la represión de mujeres presas en el centro de la historia: hay escenas y diálogos en torno a embarazos, pérdidas y control del cuerpo femenino que funcionan como referencias directas a la cuestión uterina. Otro caso interesante es «La piel que habito», que aunque adapta la novela «Mygale» de Thierry Jonquet, convierte la experimentación quirúrgica en un discurso sobre los cuerpos y órganos; allí aparecen discursos médicos y referencias a órganos reproductivos en el contexto clínico y experimental. Y en las versiones cinematográficas de «La casa de Bernarda Alba» (la obra de Lorca adaptada varias veces), el útero aparece más como metáfora social —la opresión de la sexualidad femenina, la maternidad frustrada— que en términos anatómicos, pero sigue siendo un eje central temático.
En definitiva, si buscas menciones literales de la palabra, son pocas; si buscas tratamientos del útero como imagen, símbolo o cuestión sanitaria, «La voz dormida», «La piel que habito» y las adaptaciones de «La casa de Bernarda Alba» son buenos puntos de partida. Me queda la sensación de que el cine español suele velar esas palabras, pero no las evita cuando el tema exige profundidad.
3 Respuestas2026-02-12 12:40:09
He mirado con ganas muchas películas españolas y lo que se repite es que la representación literal del útero en pantalla es bastante inusual; normalmente el cine opta por mostrar las consecuencias emocionales del embarazo, el aborto o las operaciones, más que imágenes anatómicas explícitas. Películas de Pedro Almodóvar como «Todo sobre mi madre» o «Volver» tratan la maternidad, la pérdida y los vínculos entre mujeres; en ellas se ven ecos de lo que significa tener un útero (embarazos, partos, revisiones médicas), aunque no siempre aparece una imagen directa del órgano. Bigas Luna en «La teta y la luna» juega con la infancia y la curiosidad ante la maternidad, y esa mirada simbólica también cuenta como representación del tema reproductivo.
Si lo que buscas son imágenes médicas muy explícitas —ecografías muy detalladas, cirugías o representaciones del útero— es más probable encontrarlas en documentales sobre salud reproductiva, archivos clínicos o cortometrajes experimentales que exploran el cuerpo en primer plano. En el cine comercial español, la cámara suele mantener cierta discreción por razones estéticas y de distribución; por eso la búsqueda de títulos concretos que muestren el órgano de forma directa suele llevarte a piezas de no ficción o al festival de cortos locales.
Con todo, si te interesa el tema desde lo narrativo, te recomiendo ver las películas mencionadas y buscar en catálogos de documentales sobre aborto, maternidad y ginecología en España: ahí es donde con más probabilidad encontrarás material que muestre el útero de manera explícita y contextualizada. Personalmente valoro cuando el cine aborda la experiencia femenina con respeto, tanto si opta por la metáfora como si elige la literalidad.
3 Respuestas2026-02-12 11:12:35
Me cuesta elegir solo un ejemplo porque, en los últimos años, he seguido con interés cómo en España han ido apareciendo exposiciones y proyectos que abordan el útero desde ángulos muy distintos: político, biotecnológico, simbólico y corporal. En grandes instituciones como el Museo Reina Sofía o el MACBA he visto programas y ciclos que integran obras y archivos que tocan la reproducción, la maternidad y las anatomías femeninas, no siempre con el foco explícito en el útero, pero sí mostrando piezas que lo evocan y problematizan. Estos espacios suelen combinar obra histórica y contemporánea, y son buenos puntos de partida si buscas muestras con rigor curatorial y recorrido público.
Por otro lado, en centros como La Casa Encendida y Matadero Madrid me han llamado la atención proyectos más experimentales y performativos: instalaciones sonoras, performances y videoarte que literalizan o fragmentan la idea del útero como espacio de poder y control. En Barcelona, instituciones como el MACBA y espacios autogestionados han programado comisariados feministas y ciclos sobre biopolítica donde el tema reaparece con frecuencia, ligado a debates sobre derechos reproductivos, identidad y prácticas médicas. En mi experiencia, muchas de estas propuestas surgen alrededor de conmemoraciones o convocatorias temáticas (por ejemplo, semanas sobre cuerpo y género) y también en festivales de arte y ciencia.
Si te interesa seguir estas exposiciones, vale la pena mirar la programación de los centros que menciono y las agendas de galerías y colectivos feministas locales: ahí es donde más rápidamente aparecen trabajos que hablan del útero de forma directa y diversa. Personalmente, me emociona ver cómo el tema se aborda tanto desde la denuncia como desde la celebración y la reflexión íntima.
3 Respuestas2026-02-12 08:01:53
Me encanta cómo la música puede insinuar lo que la cámara no muestra: en el cine español hay bandas sonoras que, sin nombrarlo explícitamente, envuelven escenas vinculadas al útero, la maternidad, el embarazo o la intervención médica con texturas sonoras muy concretas.
Pienso, por ejemplo, en la colaboración habitual entre Pedro Almodóvar y Alberto Iglesias. En películas como «Todo sobre mi madre» y «Hable con ella», la partitura de Iglesias utiliza cuerdas sostenidas, coros lejanos y motivos que recuerdan latidos o respiración para subrayar lo íntimo y lo corporal. No siempre se trata de mostrar un útero en pantalla: muchas veces la música sitúa al espectador dentro de la experiencia subjetiva de la maternidad, el miedo o la pérdida, y ahí la firma de Iglesias funciona como una cámara interior.
Otro caso que me viene a la mente es la de Fernando Velázquez en «El orfanato»: su uso de melodías infantiles que se deforman, ataques de violín y percusiones infrasónicas crean una sensación que fácilmente puede asociarse a lo intrauterino —ese espacio protegido que de pronto se siente amenazado. En el cine español contemporáneo también hay cortos y documentales que usan música minimalista, ruidismo y sonidos electroacústicos para acompañar escenas médicas (ecografías, cirugías, abortos), y suelen recurrir a texturas graves y respiraciones procesadas para sugerir el útero sin necesidad de palabras. En mi opinión, esas bandas sonoras no sólo acompañan la imagen: la amplifican y nos invitan a sentir desde dentro.
3 Respuestas2026-02-12 15:26:41
Me ha llamado la atención cómo, en España, muchas conversaciones literarias terminan entrando en lo íntimo del cuerpo: el útero aparece en entrevistas cuando el tema se cruza con maternidad, aborto, enfermedad o memoria corporal. He encontrado que autoras y autores que tratan estos asuntos suelen hablar en medios como «El País», «El Diario», «La Vanguardia» y programas de radio o podcasts culturales de «Cadena SER» y «RNE». Nombres que repiten en esas conversaciones son Lucía Etxebarria, Rosa Montero, Cristina Morales y Sara Mesa, todos ellos con texto y columnas que se adentran en la experiencia femenina y la política del cuerpo.
Si buscas entrevistas concretas, mi consejo práctico es rastrear los archivos digitales de esos medios con palabras clave: “útero”, “maternidad”, “aborto”, “cuerpo femenino”, y el nombre del autor. También funcionan las búsquedas en plataformas de podcast y en YouTube, donde tertulias y charlas suelen subtitular los temas. En mi experiencia, las entrevistas más ricas mezclan lo personal y lo político: no siempre se habla del útero de forma literal, sino como símbolo de control, identidad y dolor. Me quedo con la sensación de que esas voces ayudan mucho a visibilizar debates que van más allá de la biología y tocan el derecho a decidir y la memoria corporal.