LOGINUna navidad en familia p2
Por Agustín Soré
Hoy estaba metido en otra de las novelas de Valery Archaga, el tal Máximo era un mafioso de tomo y lomo y la pobre Esmeralda sufría por su amor por él.
Me recordó a la amiga de mis nietos y tía de David, esa pobre chica si que estuvo mal, por suerte pudo ser operada y ahora vive una vida normal.
—Hasta en la vida real pasan cosas así — digo para mi mismo y sonrío sirviéndome una copa de whisky.
—Te faltó pasa en TNT y me habría reído de ti.
—¡Me asustaste, mujer! Deberías ser consiente de que ya estoy viejo y ya no estoy para estos trotes.
—Tú siempre estarás para esos trotes, viejo mañoso.
Mi hermosa Glorita se acerca a mí y se sienta en mi regazo, la abrazo por la cintura y coloco mi cara en el hueco de su cuello. Su aroma dulce me impregna las fosas nasales y siento esa paz que tanto me gusta.
—¿Qué lees?
—Estoy por terminar Maximo y espero que pronto llegue el libro de todo ocurrió un día de otoño, el año pasado me leí el de Navidad y fue hermoso.
—Eres tan sentimental que me encanta verte cuando lees y te apasionas por un libro.
—Yo extraño un poco cuchichear con Thomas, pero espero que pronto tenga tiempo y volvamos a leer juntos.
—Difícil con tanto trabajo y los bebés, pero sé que él ya se hará su tiempo.
—Lo sé, cariño, lo sé.
—¿Quieres unas galletas con café?
—Y muchos besos tuyos, eso me haría muy feliz.
—¡Estás loco!
—Y muy feliz que me hayas aceptado y que en mis últimos años de vida pueda verdaderamente conocer lo que es el amor.
—Gracias a ti por ser tan maravilloso y por fijarte en una simple empleada como yo.
—Jamás has sido una simple empleada, eres mi familia y mi hogar, Gloria. Desde el día que pude decirte lo que en realidad sentía por ti fue como si la verdad se abriera ante mis ojos.
—¿Te acuerdas cómo me lo propusiste?
—Está en mi memoria como si fuese ayer.
Flashback
Fue por estas mismas fechas, que un día Glorita comenzó a sentirse mal y el pánico nos invadió a todos.
Val y Ethan se la llevaron al hospital para hacerle una serie de exámenes y nosotros nos quedamos en casa esperando que nada malo le pasara.
—¿Estás preocupado, viejito?
—Claro que sí, Glorita es una persona muy importante para todos.
—Y la amas ¿o me equivoco?
—¡Blue! ¿qué dices? Esa vieja mañosa no me gusta para nada.
—Y después dicen que uno es la ciega.
—¿Ahora eres tú, Alma? No puedo creerlo, es que ustedes se han confabulado en contra de mí.
—No es eso abuelito, es que te vemos, tus ojitos brillan como los de papá cuando ve a mamá, incluso como los de Enzo cuando me mira.
—Creo que el amor te zafó un tornillo.
— Hechos abuelito, solo son los hechos de la causa.
—No sé para qué estudiaste teatro, como abogada re iría muy bien.
—Papá, esto va más allá de eso, lo que dice Alma es cierto y de verdad que a mí me gusta Gloria como madrastra.
—Ya paren ustedes dos.
Ambas soltaron una risita cómplice y negaron con sus cabezas.
Unas horas después, Val llamó a mi hija y le informó que Glorita se quedaría la noche para que le hicieran unos estudios, mis alarmas se encendieron y cuando Blue nos dijo que iría a dejarle algunas cosas, no medié nada y me dirigí a mi cuarto, tomé algo que llevaba guardado hace mucho tiempo y salí de ahí para acompañar a mi hija.
Cuando llegamos al hospital, la amorosa de Claudia nos llevó hasta la habitación de Glorita, ella estaba medio dormida y nos miró con su celo fruncido cuando entramos.
—¿Qué hacen aquí? No debieron molestarse.
—Tú nunca serás una molestia, mujer. Además, este viejito estab preocupado por ti.
—Habla por ti, hija. Yo vengo a cerciorarme que esta señora no esté haciéndole pasar malos ratos a mis nietos.
—Uy sí, como si me interesara estar encerrada entre estas cuatro paredes.
—¡Ya basta ustedes dos!— nos reclama Blue— . Dejaré estas cosas aquí e iré a hablar con los chicos, pórtense bien y no se asesinen antes de que vuelva.
—Dilo por él, hija querida. Yo me portaré como una reina.
—Como si pudieras—Blue me miró con esos ojos que me recordaban a su abuela cuando se molestaba y elevé mis manos en son de rendición— . Está bien, lo prometo.
Después de que mi hija saliera de la habitación, nos quedamos ambos en silencio, uno muy incómodo debo decir, así que me decidí a hablar.
—Disculpa si te incomodó mi visita, no era mi intención.
—Está bien, lo disculpo ¿Se tomó su medicamento?
—Alma me lo dio antes de salir.
—Eso está bien, mire que si algo me pasa no me gustaría que usted.
—Nada te va a pasar, mujer. Esto es solo de rutina, ya verás que mañana estarás en casa molestando a medio mundo.
—Gracias— me dice limpiando una lágrima loca que, como pude me acerqué lo que más pude y tomé su mano.
—No te preocupes, todo saldrá bien.
Besé su mano y sin mediar nada me aproximé a ella. Tomé su rostro y sonreí al ver las líneas de expresión en su rostro, esas que le hacían ver más hermosa de lo que ya era y sin más la besé.
Sentí como más lágrimas caían por su rostro y me atreví a mirarla, estaba sonrojada y con sus ojos atribulados.
—Agustín, yo…
—Lo sé, yo también, disculpa que me haya demorado tanto tiempo para darme cuenta de lo importante que eres para mí. Te amo.
Coloqué el pequeño anillo en su dedo y le pedí que fuera mi esposa.
Fin del flashback.
Así fue que, dos días después, en víspera de navidad, unimos nuestras vidas en matrimonio.
Estaba toda la familia y como nunca lo pensé, me sentí absolutamente pleno y feliz.
Mis nietos fueron de gran ayuda ese día, hicieron maravillas con el salón de la casa, pues estaba nevando afuera.
Mi pequeña Sophia y mi angelito de Elliot fueron los que nos entregaron nuestras argollas y cuando ambos firmamos los papeles que acreditaban nuestra unión la fiesta de besos y abrazos nos dejó el corazón llenito.
Y, desde aquél día que le declaré mis sentimientos estamos juntos y, aunque a veces le hago la vida de cuadritos, soy su esclavo y sigo cada día más enamorado de esa mujer que sin quererlo, se ha transformado en el amor de mi vida y como cada año, celebramos el amor y la vida en navidad en familia, con nuestra familia.
Feliz de estar junto a ti, mi cielo.Por Adam Scott¿Podía ser el hombre más feliz del mundo con solo mirar esos ojos marrones cada mañana al despertar? Por supuesto, no necesitaba nada en el mundo más que a ella y a todo lo que conlleva estar juntos.Este año había sido complejo, lleno de altos y bajos, pero no me quejaba, mis hijos eran felices, mis nietos crecían con salud y confianza y la vida me enseñaba cada vez más que las decisiones que tomé fueron las correctas.Raya para la suma, solo había cosechado lo que una vez sembré con cierto miedo, pero ella siempre estuvo ahí, con sus palabras y su apoyo incondicional ha sido mi soporte y mi cable a tierra.—¿Sigues metido en tus pensamientos, amorcito?—me dice mi hermosa esposa abrazando mi torso desnudo después de haber hecho el amor.—Pues tengo mucho en que pensar con los mellizos y Elliot.—Ellos estarán bien, Cameron tiene claras sus ideas y pronto volverá a España, lo está haciendo bien, amor.Mel, bueno ella es nuestra Mel y
Te amo, mi ogro y sexi gruñón.Por Blue Scott SoréEl veinticuatro de diciembre llegó con nuevas sorpresas y mucho amor. Que mi papá se haya vestido de Santa fue épico, pero más lo fue ver a Thomas vestido de Santa y que los niños no perdieran la magia.Pero cuando todo es paz y tranquilidad, vuelve a suceder algo que nos alerta y es la llegada del nuevo integrante de la familia O’Connor. Cómo siempre pasaba con el nacimiento de alguno de los integrantes de nuestra familia tenía que ser con parafernalia y este nuevo bebé o bebita en realidad nos hizo pasar un susto grande.Al llegar al hospital el día veinticinco, el regalo para nuestro amigo James se multiplicó por dos, ya que el buen corazón de Savannah y James Jr. Fue capaz de dar un poquitito de su amor a Stella a ese pequeño ángel que se había quedado solito en el mundo. Sin pensarlo mucho, con Ángeles fuimos a ver a los chicos de servicio social y aunque en un principio el pequeño bebé se quedaría en el orfanato, les mostramos e
Un concierto muy especial p2Por Christian O’Connor¿Por qué sentía que alguien me estaba acuchillando por la espalda? Es como si un aire frío me calara por mis huesos.Me atrevo a mirar de reojo cuando Candy me entrega las guirnaldas y ahí está ella, la loca que me trae de cabeza junto a una chica que no conozco.Las escucho hablar, mientras la recién llegada me indica con cara de molestia.¿ Qué había hecho ahora? Me había mantenido a la distancia que me había pedido desde lo que me dijo en el auto esa noche que me dejó en pelotas en medio de la autopista y tengo a dios de testigo que me he mordido la lengua más de una vez para no agarrarla y pedirle explicaciones.—Chris… ¡Chris, despierta!—Perdón, mi chiquita. Es que me desconcentré.—¿Con cuál de las dos? —me pregunta con un dejo de cizaña y picardía — Rocío es muy linda y su amiga también.—¿Cierto que es linda?— digo bajándome de la escalera y Candy vuelve con el interrogatorio—¿Rocío o la amiga?—Rocío ¿Quién más? No hay nad
Un concierto muy especial p1Por Rocío Arismendi—¡Qué me parta un rayo! Juro que nunca más vuelvo a tomar ese Rompope que hace Glorita— bufo en mi cama con una resaca de la puta madre después de todo el alcohol que bebí en esa casa.Me encontraba en mi departamento y por suerte no tenía que ir a trabajar, gracias a mi queridísimo jefe, James O’Connor.En definitiva, me había quedado más del tiempo presupuestado con ellos, no me quise ir porque no podía dejar a la deriva ese barco y las chicas me entendieron, o eso creía yo.Son las dos de la tarde y me levanto para prepararme una taza de café negro como mi alma, dejo la cafetera puesta y busco en uno de los cajones alguna Aspirina para quitarme el maldito dolor de cabeza que me traigo.En eso escucho que mi teléfono suena y comienzo a buscarlo, con el parto de Vannah y el escándalo que se armó nos quedamos hasta las cuatro de la madrugada con los niños y cuándo ya supe que estaba todo bien me despedí de los que quedaban en casa y me
Nieve p2Por Adrien Powell—¡Mel!— fue lo último que dije y todo se vino a negro…Caí en un letargo profundo u cuando me desperté me veía jugando para los New York Rangers y en la primera fila estaba sentada ella, mi hermosa esposa que sostenía en sus brazos a nuestra bebé.El pitazo final sonó y alcé mis manos en señal de triunfo, habíamos ganado la quinta Stanley cup y me alzaba como el mejor capitán de la historia de los Rangers.Moví mis navajillas en dirección a ellas para celebrar el triunfo y los bracitos de nuestra bebé se estiraban hacia mí.—Felicidades, idiota. Te amo…Me decía ella y cuando estaba a punto de abrazarlas ambas desaparecían y volvía a quedar solo.—¡Mel!—volví a gritar y abrí mis ojos. Me encontraba en la cama de un hospital con la cabeza vendada y el cuerpo adolorido, traté de incorporarme, pero el dolor no me lo permitía, en eso escuché que la puerta de mi habitación se abría y unos pasos que conocía se acercaban, pero algo se escuchaba extraño. Volví a cer
Nieve p1.Por Cameron Scott“Señores pasajeros, les habla el capitán, estamos a pocos minutos de aterrizar en el aeropuerto JFK, favor colocar sus asientos en posición vertical y abrocharse sus cinturones, la temperatura en estos momentos en Nueva York es de dos grados, la nieve y el aroma a muérdago y especias está en el ambiente. Gracias por viajar con nosotros y feliz navidad”Hago caso a las indicaciones del piloto y me acomodo en mi asiento, si hay algo bueno de ser un Scott es poder viajar sin problema en primera clase y disfrutar de la buena vida.Después de casi un año en España, perfeccionándome con los mejores, vuelvo a casa, con más dudas que certezas y sintiendo que me falta mucho por descubrir.Saco esos pensamientos de mi cabeza y veo por la ventanilla del avión.El cielo está despejado, pero bajo él las nubes se notan oscuras y llenitas de agua— Hoy será uno de esos días nevados— sonrío por que me encanta la nieve—Creo que haré algunas cosas con los más peques.Digo rev







