INICIAR SESIÓNArianna frunció el ceño y estaba por voltear a mirar a su hermana en busca de información, cuando sintió una fuerte bofetada en su rostro que la hizo tambalearse.
— ¿Cómo te atreves a engañar a mi hijo? — Cuestionó la madre de James con el rostro rojo de furia, parecía que estaba por explotar. Arianna se quedó paralizada por un instante, aún no podía estar segura de lo que pasaba, pero ya tenía un mal presentimiento y se apresuró a explicar: — No, yo no he hecho nada, ¿De dónde sacan algo así? ¿Qué es lo que sucede? — Pasa que eres una cualquiera, porque claramente este hombre no es mi hijo, no sé cómo te atreviste a aparecer aquí hoy. — Siseó el señor Harrison al mismo tiempo que le ponía la pantalla de su teléfono en la cara. “La prometida del sucesor del imperio Harrison, es tomada siendo es capturada en imágenes siendo cariñosa y entrando a una habitación de hotel con un hombre desconocido pocos días antes de su boda.” Al leer el escandaloso titular y ver la foto de ella recostada a la pared del hotel y luego otra dándole un beso a un hombre del cual el rostro, no se veía casi, porque desde el ángulo que la imagen fue tomada, la cabeza de ella al besarse le cubría gran parte, pero aún así era evidente que no se trataba de James, este hombre era más alto y musculoso, tenía el cabello negro a diferencia del de James que era rubio, además tenía un tatuaje del rostro de un lobo en el dorso de su mano. La realidad la golpeó con una fuerza devastadora, esas preguntas que había intentado ignorar desde que despertó sola en el hotel, el no recordar nada después del trago que su hermana le dio y esa esperanza absurda de que no había pasado nada malo, que todo iba a estar bien, ahora explotaba frente a sus ojos, demostrándole lo equivocada que estaba al querer pensar que Verónica no había ido demasiado lejos está vez. Porque ahora tenía claro que su hermana pretendía destruirla por completo y aunque su primer instinto era lanzarse hacia Verónica, exigiéndole que explicara las cosas y le dijera porque hacía esto cuando eran hermanas, sabia bien que ella no lo admitiría y que perder los estribos no le serviría de nada, así que calmándose miró directamente hacia James. — James, cariño, me conoces, sabes que yo no haría algo así, yo ni siquiera conozco a ese hombre. — Explicó Arianna, intentando no derrumbarse. — Sabes que yo no tengo motivos para traicionarte, menos cuando estamos por casarnos, si realmente quisiera traicionarte nunca lo habría hecho días antes de nuestra boda, cuando todos los ojos están puestos sobre nosotros, te aseguro que esto es un malentendido, vamos a investigar, yo… Antes de que Arianna pudiera terminar sus palabras, Verónica se apresuró a intervenir y con voz lastimera dijo: — Hermana ya no sigas mintiéndole a James por favor y solo admite lo que hiciste, esto no es justo para él, tú quisiste quedarte anoche en el bar en lugar de regresar a casa conmigo, tú decidiste irte con ese hombre. Al escuchar esto, las dudas en James de que podía ser un malentendido se fueron apagando, siendo reemplazadas por rabia y el dolor de la traición, porque nunca imaginó que ella haría algo así. — Verónica tú sabes muy bien que estás mintiendo. — Musitó Arianna mirándola directamente. — Todo esto que está pasando hoy es algo que tú planeaste para lastimarme, para arruinarme ya que estas celosa de que yo pudiera conseguir casarme con un hombre como James y por eso insististe en que saliéramos anoche, no aceptaste un no por respuesta y luego me drogaste, porque después de que tome ese trago comencé a sentirme mal y si esa foto es real y de verdad me fui con ese hombre, fue porque tú me debiste entregar a él mientras yo estaba indefensa. — Hermana, ¿En serio quieres culparme de lo que hiciste? — Preguntó Verónica al borde de las lágrimas. — Hija ingrata, ¿Cómo te atreves a querer culpar a tu hermana para salvarte? —Preguntó Elizabeth enardecida. — Verónica siempre ha sido buena, ella nunca te haría daño, no como tú que te comportas como una cualquiera y en lugar de admitir tu culpa quieres implicar a tu hermana. Arianna sintió como su corazón dolía inmensamente, ya estaba acostumbrada a este claro favoritismo, sin embargo aún le costaba aceptar como su madre podía lanzarla al fuego sin dudarlo, mientras hacía todo porque Verónica ni siquiera se contaminará con el humo y no, no estaba dispuesta a escuchar razones. Nunca lo había estado, así Verónica hiciera algo malo, la culpa siempre la debía tener ella, pero ya no podía continuar esperando que está familia por una vez en su vida se pusiera de su lado, tenía que buscar la manera de salvarse por si misma. — Mamá realmente yo no lo hice, ella misma tomó la bebida de la mesa y no fue un solo trago, sino varios, yo solo quería que tuviera una despedida de soltera, no tenía idea de que las cosas terminarían así y ella me culparía. — Sollozó Verónica sosteniendo el brazo de su madre. — No la estoy culpando sin razón, estoy segura de que ella lo planeó todo y si no me creen, podemos revisar las cámaras del hotel y del bar, así se darán cuenta de que soy inocente. — Propuso Arianna, buscando de nuevo los ojos de su prometido, solo necesitaba que él creyera en ella, porque sus padres ya eran una batalla perdida. — Incluso me pueden hacer exámenes para ver si hay drogas en mi sistema y estoy dispuesta a dejarme revisar por un una ginecóloga, si con eso pruebo comprobar mi inocencia y si no encuentran nada en mi sistema, estoy dispuesto a disculparme y admitir mi error. Al ver que ella estaba tan segura, que incluso quería hacerse exámenes, las dudas en James volvieron a surgir y estaba por aceptar, quería creer que ella realmente no lo había traicionado porque está era la mujer que amaba, pero entonces Verónica volvió a intervenir. — Hermana por favor detente, solo harás que la vergüenza para nuestra familia empeore, si realmente fuera mi culpa y te hubiera pasado algo, ¿Por qué no lo dijiste antes? ¿Por qué no fuiste al médico o al menos le dijiste a nuestra madre cuando te reclamó el haber llegado tarde? — Inquirió Verónica nerviosa, sabía que no podía permitir que Arianna volteara la balanza a su favor. Estás preguntas volvieron a hacer mella en la determinación de James de investigar, porque si realmente a ella le había pasado algo así, ¿Por qué no se lo dijo antes? — Es verdad, tú no me dijiste nada y ahora quieres culpar a tu hermana, no entiendo cómo pude tener a una hija como tú. — Bueno ya basta, no voy a permitir que sigas avergonzándonos. — Rugió Thomas mirando a Arianna con los ojos llenos de furia, sin poder soportar que quisiera calumniar a su hija. — Solo admite lo que hiciste y discúlpate de una vez con los Harrison, aquí no hay nada más que investigar, no nos hagas pasar más vergüenza. — No. — Se negó Arianna con frialdad, no pensaba admitir algo que no hizo. Al escuchar esto, la ira de Thomas se desbordó y sin pensarlo se acercó más a ella, propinándole una bofetada con tanta fuerza que la lanzó al piso. Arianna sintió como la sangre le llenaba la boca, sintió como la mitad de su rostro ardía intensamente y lo miró, perdiendo la calma que tanto había luchado por mantener, ahora solo estaba llena de rencor al ser orillada a un callejón sin salida por su propia familia y dejando que las lágrimas cayeran por su rostro, gritó: — ¿Yo te avergüenzo? Si no fuera por mí no habrías podido conseguir tantos contratos con los Harrison, la empresa estaría en la quiebra, pero sin pensarlo ustedes son capaces de hundirme en el fango para que no perjudique a su hija favorita cuando ella es la que me hizo esto. — Cállate ya. — Siseó Thomas, alzando la mano para golpearla nuevamente, pero está vez James lo tomó del brazo para impedírselo. Al ver esto Arianna conectó su mirada con la de él, recobrando la esperanza que hace un momento había perdido y preguntó: — Cariño, ¿Me crees? ¿Me darás la oportunidad de demostrar mi inocencia?En ese instante Arianna se tensó, aunque su suegra no le había puesto las cosas difíciles estos días, aún no podía sentirse tranquila, porque no creía que Beatrice pudiera dejar pasar tan fácil ese ataque. —Dile que bajaré en un momento. — Espetó Bastian. —Está bien señor. — Escuchó decir a la empleada y él volvió a mirar a su esposa que seguía con su cuerpo totalmente rígido. Al verla así de inmediato tomó su mano y le dijo: — Si no quieres bajar conmigo, puedes quedarte aquí. —No, iré contigo. — Musitó Arianna, quería estar ahí al menos para tomar la mano de su esposo si llegaba a discutir con su madre, porque después de todo si discutían la razón tenía mucho que ver con ella. Bastian asintió levantándose de la cama y ella hizo lo mismo para salir de la habitación. Beatrice que estaba en el salón esperándolos sola, porque está vez decidió venir sin su hija, al apenas verlos, se quejó: — Bastian, ¿Por qué no siquiera me avisaste que saliste del hospital? Fui a verte y
Un par de horas más tarde, tras haber dormido una pequeña siesta reparadora, la cual Bastian le había instado a tomar, Arianna abrió los ojos lentamente y se incorporó un poco sobre las almohadas y al mirar hacia el frente, vio a Bastian de pie cerca de la gran ventana de la habitación. Pero al notar que ella se había despertado, Bastian caminó despacio hacia el borde de la cama, mirándola con sus ojos llenos de amor, al mismo tiempo que metía una de sus manos en el bolsillo de su pantalón, sacando así una hermosa cajita de terciopelo. Arianna lo miró con curiosidad y sintió que el corazón le daba un vuelco cuando él se sentó con cuidado a su lado y, sin decir una palabra, abrió la cajita frente a ella, mostrándole los dos anillos que ella había dejado atrás antes de decidir alejarse de él, cuando creyó que ella solo era una pieza en el tablero para él y que lo mejor era terminar su matrimonio.—Muñequita, se que cuando te di estos anillos, todavía no había sido sincero contigo
La doctora le indicó a Arianna que se descubriera un poco el vientre y aplicó el gel conductor que, como siempre, se sentía un poco frío, haciéndola estremecer levemente. Bastian no soltó sus dedos ni por un segundo, apretándolos con suavidad mientras fijaba su mirada oscura en la pantalla del monitor que permanecía apagada, esperando con una evidente expectativa.En cuanto la doctora encendió el equipo y colocó el transductor sobre su piel, la imagen en blanco y negro comenzó a formarse de inmediato y segundos después, un sonido rápido, fuerte y constante llenó por completo el consultorio, eran los latidos del corazón de su bebé, resonando con una fuerza increíble.Bastian se quedó escuchando el sonido paralizado, sin moverse, con la vista fija en la pantalla, sintiendo que ese sonido era realmente maravilloso, aunque ya sabia que su esposa esperaba a su bebé y estaba ansioso por tener la dicha de que en unos meses naciera y poder tener la dicha de sostenerlo en sus brazos, el escu
Habían transcurrido cuatro días desde aquella tensa reunión en la habitación del hospital y aunque Bastian ya le había comentado a su esposa lo ocurrido, ella aún así no se había encontrado con su padre y hermano aún, de hecho ni siquiera había hablado con ellos por teléfono por más que estos la seguían llamando. Aunque ella realmente deseaba que hubiera paz entre su padre y Bastian, aún no estaba lista para volver a encontrarse con su padre, todavía lo culpaba, no podía olvidar lo aterrorizada que se había sentido en ese momento y estaba agradecida de que su bebé realmente fuera fuerte y no le pasará nada, porque si algo le hubiera ocurrido también no sabía si podría perdonar a su padre, porque ya le costaba al ver las heridas de Bastian que aún no se había recuperado por completo y por eso necesitaba al menos verlo completamente bien para dar ese paso. Sin embargo, ya Bastian no quería seguir quedándose en el hospital un día más y había insistido en ir a casa, por lo que Arianna n
Al pensar en que no solo su hija había estado en un enorme riesgo por su culpa, sino también el bebé que ella esperaba, Moretti sintió como la culpa le carcomía las entrañas y solo pudo soltar: —Lo… lo siento, yo no lo sabía. —Sentirlo no sirve de nada, ya todo está hecho, no se puede volver atrás. — Masculló Bastian, a pesar de verlo desmoronándose en este instante, su rabia aún no se calmaba. Moretti se tensó, cerrando los ojos por un instante, dejando que el peso de las palabras de Bastian lo envolvieran, sabiendo que tenía toda la razón, él cometió un error terrible al solo dejarse llevar por la rabia de perder a su hermano, en lugar de valorar más e intentar proteger la familia que ya tenía, porque Leonardo ya se lo había dicho, que era mejor dejar todo en paz, para asegurarse de que su familia estuviera a salvo, pero él no lo había escuchado y ahora solo podía arrepentirse. Sin embargo, no estaba dispuesto a que la hija que acababa de recuperar lo sacará de su vida par
Bastian guardó silencio por unos breves segundos, procesando las palabras de Antoni mientras la frialdad en sus ojos se intensificaba de manera peligrosa, no esperaba que ellos se atrevieran a venir tan pronto y sin intentar tretas para llegar a él o intentar asesinarlo antes que decidiera devolverles el ataque, sino que decidieron anunciarse. Creía que tal vez habían decidido venir de esta forma por Arianna y al parecer confiaban en que por ella no les haría nada, porque aparecer frente a él después de lo que hicieron era un enorme riesgo, estaban jugando con fuego. Pero aunque pensaba que su razón principal debía ser para asegurarse de que Arianna estuviera bien en sus manos, no se confiaba. —¿Cuántos hombres traen con ellos? — Preguntó Bastian en un murmullo cortante, mientras dejaba el teléfono a un lado. —Vienen prácticamente solos, solo hay dos hombres más con ellos. —explicó Antoni, cruzándose de brazos. — Aparentemente no representan ningún peligro, mis hombres ya lo







