INICIAR SESIÓN— Tú no te metas en esto y lárgate de… — Antes de que Franco pudiera terminar sus palabras, ya el hombre lo había tomado del brazo con fuerza al mismo tiempo que le daba un puñetazo en el costado para que la soltara.
El cuerpo de Franco se contrajo por el dolor y aflojó su agarre, haciendo que Arianna se apartara de inmediato y el hombre aprovechó para darle otro puñetazo en el estómago y masculló: — Te vas de aquí ya o verás de lo que soy capaz. Franco adolorido y asustado del intruso, se fue casi corriendo, furioso por no haber podido lograr su objetivo, pero sabía que no era rival para este hombre. Solo al verlo desaparecer, Arianna más calmada, se detuvo a mirar a su salvador, quedando impactada ante la belleza de este hombre, no recordaba haber visto nunca antes a un hombre así, tan alto, musculoso, con un rostro que se podría decir perfecto y unos ojos grises que atrapaban, además era imponente, con solo verlo podías darte cuenta que era alguien importante, poderoso y peligroso. Lo cual era bueno, porque así Franco no debería poder causarle problemas a él por ayudarla. Pero había algo más en él, que llamaba su atención, sentía una especie de familiaridad que no entendía, pero no recordaba haberlo visto antes y creía que si lo hubiese hecho, lo recordaría, porque un hombre como él no era fácil de olvidar ni pasar desapercibido. — ¿Hasta cuándo va a seguir mirándome señorita? — Cuestionó él, sacándola de su aturdimiento, preguntándose a si mismo si ella ya lo había reconocido. — Lo… lo siento y muchas gracias por ayudarme, siempre estaré muy agradecida. —Tartamudeo Arianna apenada y con esto fue claro para él de que no. — No te preocupes, ¿Estás bien? ¿Necesitas que te lleve a algún lado o haga algo por ti? — Preguntó él y aunque sus ojos eran insondables y además de ese leve acento italiano, en su voz podía escucharse un atisbo de preocupación. Arianna dudó, aunque él acababa de ayudarla y sentía que no le haría daño, no podía ignorar el aura peligrosa que lo rodeaba y tampoco quería molestarlo más ni quitarle más tiempo, el cual sentía que debía ser muy valioso. — No es necesario, ya hizo mucho por mí, solo una cosa más, ¿Me podría decir su nombre? — Preguntó ella, quería saber el nombre de su salvador y el único que la había tratado como una persona está noche. — Me llamo Bastian Lombardi, ¿Cuál es el suyo? — Respondió extendiendo una mano enguantada hacia ella, sin quitarle los ojos de encima. — Arianna Samuels. — Ella le dio la mano, sintiéndose un poco extrañada al tocar el cuero de sus guantes, haciéndola sentir que este hombre era aún más inalcanzable. — Es un gusto señorita Arianna, si lo desea realmente no tengo problema en llevarla a dónde lo necesite. — Muchas gracias, pero me iré por mi cuenta, gracias por lo de hoy, si en algún momento puedo ayudarlo, lo haré. —Dijo Arianna intentando darle una pequeña sonrisa, porque aunque estaba devastada, su salvador no era culpable de nada de lo ocurrido y lo único que podía darle en este momento era una sonrisa en agradecimiento. — Si no tienes ganas de sonreír, no te fuerces y recuerda que después de la tormenta, siempre viene la calma, aunque quizás hoy fue un mal día para ti, seguro que todo mejorará, si necesitas algo puedes contactarme. — Aseguró Bastián sacando una tarjeta de presentación y entregándosela. Arianna asintió, tomándola y mirándola solo por unos segundos antes de guardarla, a pesar de que no creía tener que usarla, no la despreciaría abiertamente, porque aunque no entendía el por qué él estaba siendo bueno con ella cuando ni su propia familia lo era, estaba muy agradecida con él por eso. — Gracias, ya me voy, adiós. — Musitó ella antes de retirarse, pensando en lo que haría ahora, no sabía si podría volver a su casa al menos para retirar sus pertenencias o si debía irse a un hotel directamente y esperar que las cosas se calmaran para intentar hablar con sus padres y su abuelo, aunque ya no esperaba mucho de ellos, pero le costaba aceptar que su familia realmente quisiera echarla como si ella no fuera nada. Bastian dándose cuenta de que ella no debió ver la nota ni la tarjeta que le dejó esa noche, también se dirigió a la salida poco después, para encontrarse con su asistente. — ¿Cómo es ella tiene la cara con marcas? ¿Quién la golpeó? ¿Qué fue lo que ocurrió está noche? —Le preguntó Bastian con rabia, no sabía por que, pero le molestaba enormemente que alguien se hubiera atrevido a ponerle una mano encima y aún más que el bastardo ese se atreviera a intentar abusar de ella. Ni siquiera quería detenerse a pensar que si no hubiese estado cerca y le hubiera pedido a su asistente que estuviera al pendiente de ella y le avisará si algo iba mal, lo que le habría podido suceder. — Fue su padre señor, ellos la atacaron y humillaron bastante, después de que esas fotos salieron a la luz, parece que nadie en esa familia quiere de verdad a la señorita Samuels, incluso dijeron que no podría volver a casa. Al escuchar esto las manos de Bastian se apretaron en puños y sus ojos se oscurecieron, no entendía cómo se atrevían a maltratar y humillar a alguien que se suponía que debían proteger y querer, más cuando claramente ella era muy buena y no se merecía en absoluto ese trato ni nada de lo que le había sucedido, ella no había hecho nada mal, solo había confiado en su hermana, pero ninguno de esa familia parecía ser bueno. Al pensar en esto, no pudo evitar sentir un poco de culpa, porque siempre supo que Verónica no tenía nada bueno en mente y aunque salvó a Arianna de que pudieran abusar de ella, no hizo nada porque esas fotos no salieran a la luz, pero después de todo, él también tenía sus propios planes y si Arianna se terminaba casando con James, todo se iría al retrete, por eso aunque no le gustaba que ella tuviera que pasar por todo esto, era necesario para él lograr su objetivo. — Esa familia realmente no la merece. — Señor, ahora que ella está así, ¿por qué no le hace su propuesta de una vez? — Aún no es el momento, ella necesita estar más desesperada y haber perdido toda esperanza con ex para aceptar, si me apresuro podría ser perjudicial para mí plan. —Explicó Bastian pensativo, antes de ordenar: — Manda a alguien para que la siga y se asegure de que esté bien, que me mantenga informado de cualquier cosa que le suceda, ya vámonos. Después de decir esto, Luke abrió la puerta para él y este se subió. — Si señor. —Aceptó Luke. En el auto Bastian cerró los ojos y lo primero que apareció en su mente fue el rostro lloroso y lastimado de Arianna, entonces la incomodidad y la rabia volvió a embargarlo y abrió los ojos de nuevo, sabiendo que no debía tener ningún sentimiento por ella, eso sería un grave error. «No puedo olvidar mi verdadero objetivo y por lo que tanto he trabajado, solo porque ella es hermosa y lamentable, tengo que hacer lo que prometí.» Pensó para si mismo.En ese instante Arianna se tensó, aunque su suegra no le había puesto las cosas difíciles estos días, aún no podía sentirse tranquila, porque no creía que Beatrice pudiera dejar pasar tan fácil ese ataque. —Dile que bajaré en un momento. — Espetó Bastian. —Está bien señor. — Escuchó decir a la empleada y él volvió a mirar a su esposa que seguía con su cuerpo totalmente rígido. Al verla así de inmediato tomó su mano y le dijo: — Si no quieres bajar conmigo, puedes quedarte aquí. —No, iré contigo. — Musitó Arianna, quería estar ahí al menos para tomar la mano de su esposo si llegaba a discutir con su madre, porque después de todo si discutían la razón tenía mucho que ver con ella. Bastian asintió levantándose de la cama y ella hizo lo mismo para salir de la habitación. Beatrice que estaba en el salón esperándolos sola, porque está vez decidió venir sin su hija, al apenas verlos, se quejó: — Bastian, ¿Por qué no siquiera me avisaste que saliste del hospital? Fui a verte y
Un par de horas más tarde, tras haber dormido una pequeña siesta reparadora, la cual Bastian le había instado a tomar, Arianna abrió los ojos lentamente y se incorporó un poco sobre las almohadas y al mirar hacia el frente, vio a Bastian de pie cerca de la gran ventana de la habitación. Pero al notar que ella se había despertado, Bastian caminó despacio hacia el borde de la cama, mirándola con sus ojos llenos de amor, al mismo tiempo que metía una de sus manos en el bolsillo de su pantalón, sacando así una hermosa cajita de terciopelo. Arianna lo miró con curiosidad y sintió que el corazón le daba un vuelco cuando él se sentó con cuidado a su lado y, sin decir una palabra, abrió la cajita frente a ella, mostrándole los dos anillos que ella había dejado atrás antes de decidir alejarse de él, cuando creyó que ella solo era una pieza en el tablero para él y que lo mejor era terminar su matrimonio.—Muñequita, se que cuando te di estos anillos, todavía no había sido sincero contigo
La doctora le indicó a Arianna que se descubriera un poco el vientre y aplicó el gel conductor que, como siempre, se sentía un poco frío, haciéndola estremecer levemente. Bastian no soltó sus dedos ni por un segundo, apretándolos con suavidad mientras fijaba su mirada oscura en la pantalla del monitor que permanecía apagada, esperando con una evidente expectativa.En cuanto la doctora encendió el equipo y colocó el transductor sobre su piel, la imagen en blanco y negro comenzó a formarse de inmediato y segundos después, un sonido rápido, fuerte y constante llenó por completo el consultorio, eran los latidos del corazón de su bebé, resonando con una fuerza increíble.Bastian se quedó escuchando el sonido paralizado, sin moverse, con la vista fija en la pantalla, sintiendo que ese sonido era realmente maravilloso, aunque ya sabia que su esposa esperaba a su bebé y estaba ansioso por tener la dicha de que en unos meses naciera y poder tener la dicha de sostenerlo en sus brazos, el escu
Habían transcurrido cuatro días desde aquella tensa reunión en la habitación del hospital y aunque Bastian ya le había comentado a su esposa lo ocurrido, ella aún así no se había encontrado con su padre y hermano aún, de hecho ni siquiera había hablado con ellos por teléfono por más que estos la seguían llamando. Aunque ella realmente deseaba que hubiera paz entre su padre y Bastian, aún no estaba lista para volver a encontrarse con su padre, todavía lo culpaba, no podía olvidar lo aterrorizada que se había sentido en ese momento y estaba agradecida de que su bebé realmente fuera fuerte y no le pasará nada, porque si algo le hubiera ocurrido también no sabía si podría perdonar a su padre, porque ya le costaba al ver las heridas de Bastian que aún no se había recuperado por completo y por eso necesitaba al menos verlo completamente bien para dar ese paso. Sin embargo, ya Bastian no quería seguir quedándose en el hospital un día más y había insistido en ir a casa, por lo que Arianna n
Al pensar en que no solo su hija había estado en un enorme riesgo por su culpa, sino también el bebé que ella esperaba, Moretti sintió como la culpa le carcomía las entrañas y solo pudo soltar: —Lo… lo siento, yo no lo sabía. —Sentirlo no sirve de nada, ya todo está hecho, no se puede volver atrás. — Masculló Bastian, a pesar de verlo desmoronándose en este instante, su rabia aún no se calmaba. Moretti se tensó, cerrando los ojos por un instante, dejando que el peso de las palabras de Bastian lo envolvieran, sabiendo que tenía toda la razón, él cometió un error terrible al solo dejarse llevar por la rabia de perder a su hermano, en lugar de valorar más e intentar proteger la familia que ya tenía, porque Leonardo ya se lo había dicho, que era mejor dejar todo en paz, para asegurarse de que su familia estuviera a salvo, pero él no lo había escuchado y ahora solo podía arrepentirse. Sin embargo, no estaba dispuesto a que la hija que acababa de recuperar lo sacará de su vida par
Bastian guardó silencio por unos breves segundos, procesando las palabras de Antoni mientras la frialdad en sus ojos se intensificaba de manera peligrosa, no esperaba que ellos se atrevieran a venir tan pronto y sin intentar tretas para llegar a él o intentar asesinarlo antes que decidiera devolverles el ataque, sino que decidieron anunciarse. Creía que tal vez habían decidido venir de esta forma por Arianna y al parecer confiaban en que por ella no les haría nada, porque aparecer frente a él después de lo que hicieron era un enorme riesgo, estaban jugando con fuego. Pero aunque pensaba que su razón principal debía ser para asegurarse de que Arianna estuviera bien en sus manos, no se confiaba. —¿Cuántos hombres traen con ellos? — Preguntó Bastian en un murmullo cortante, mientras dejaba el teléfono a un lado. —Vienen prácticamente solos, solo hay dos hombres más con ellos. —explicó Antoni, cruzándose de brazos. — Aparentemente no representan ningún peligro, mis hombres ya lo







