LOGIN—Mamá, él y yo —suspira—. Debí tener unos 7 años cuando los escuche discutir por primera vez. Eran unas peleas horribles. Mamá gritaba por toda la casa repitiendo que se odiaba a ella misma por haberse unido a él. Bueno, yo era la causa de esa unión ¿sabes?, me di cuenta que papá trataba de tranquilizarla diciendo que estaba cerca, que podía oírlos pero a ella no le importaba. Los años siguientes fue lo mismo, mamá le reclamaba sobre mujeres, mujeres que él veí
VirginiaMi vida no pudo haber dado un vuelco más grande, desde que los ataques comenzaron en Estados Unidos hemos llegado a suelo italiano y después de la muerte de mi padre todo dentro y fuera de mi ha cambiado. No puedo negar que me ha ayudado bastante, he madurado, he crecido y me he conocido de una mejor manera. Mi hijo está creciendo cada día, los proyectos van aumentando y ahora estamos a punto de abrir nuestro segundo restaurante de comida orgánica. Paulino nos visita de vez en cuando y Michael ha cambiado su residencia aquí, cerca de mamá, Stefan, Massimiliano y yo.Juntos nos ha ido mucho mejor, aunque extrañamos a papá, todo va mejorando. Stefan es un excelente padre, apenas puedo creer la manera en la que todo esto comenzó, siendo tan dañinos el uno para el otro, siendo tan posesivos… le amo con locura sin duda pero me es imposible pensar en volver a ser lo que era antes. Es increíble lo que el amor puede hacer en una persona, cambio a Stefan, me cambió a mi, cambió a mi
VirginiaMi cuerpo es un extraño dilema, me siento muy cansada pero no puedo parar de pensar en mi hijo y lo quiero conmigo ahora mismo. —Listo —dice la mujer entregándome a mi hijo, es hermoso, es… —Eres perfecto —digo y pronto lo llevo a mi seno para que comience a comer. Me pregunto dónde estará Stefan, es extraño que no estuviese con él. Como si lo hubiese invocado él llega y sé que tiene mala cara pero al cruzar nuestros ojos su rostro se suaviza de inmediato. —¿Estás bien? —pregunto y él camina con los ojos bien abiertos hasta donde estoy, se inclina y me besa la frente. —Eres increíble, eres asombrosa, eres… única Virginia, lo juro —y siento como mi pecho se llena. Lo amo y él a mi. —¿Estás bien? —y él asiente para después besar por encima de la manta a nuestro hijo. —Si, todo está bien —la enfermera nos mira con una sonrisa y pregunta si ya sabemos cuál será el nombre de nuestro hijo para así iniciar los trámites de registro. Miro a Stefan y él me dedica una media sonrisa
StefanHan pasado ya algunos meses de la última carta que Virginia leyó. Han llegado dos más las cuales no ha querido leer y simplemente las hemos guardado sin abrir. Me llama la atención que mi suegro ni siquiera se haya tomado el tiempo para dejar ir su imagen. Ha querido estar presente en nuestras vidas por meses enteros, nos ha dejado varias indicaciones las cuales hemos seguido al pie de la letra, salvo por el contacto con Valeria. Me sorprende el hecho de que haya decidido decirle a Virginia de esta manera, ella está a punto de dar a luz y yo lo que menos quiero es que algo la altere y esto se salga de control de nuevo. Ella ha llevado el luto de muy buena manera, ahora ya casi no llora, se ha concentrado en el proyecto de su huerto y el restaurante de comida orgánica se ha pausado sin embargo está dentro de nuestros planes aun. Miro a Virginia andar un tanto agitada, su rostro parece reflejar molestia y no para de sudar. —Amor, ¿estás bien? —ella niega y empieza a quejarse d
Virginia Han pasado tres meses desde que mi padre se fue. Aun puedo sentir su último abrazo, aún puedo sentir su beso en mi mejilla y yo solo quiero que él vuelva. Froto mi barriga y siento a mi bebé algo inquieto de nuevo. Estoy en el jardín observando cómo es que van los sembradíos de mi huerto, es un día nublado, en realidad la mayoría del tiempo ha estado así estos meses, son pocos los días de los que podemos disfrutar de un par de rayos de sol y eso me resulta algo triste. Siento el césped en la planta de mis pies, escucho un par de aves cerca de donde estoy, el viento corre y puedo sentirme algo relajada. He dormido mucho mejor ahora, las terapias que hemos tomado han ayudado bastante y ahora puedo decir que me siento un poco más yo, aunque sin Él, sin mi padre. Tomo una gran bocanada de aire y trato de animar un poco más mi mente. Miro a los lados pero es extraño no encontrar a Stefan a mi lado, casi siempre está cerca de mí al punto de que se ha convertido en mi más grande
VirginiaMi padre nos ha dejado un par de cartas a cada uno y después de ver a Stefan reaccionar de esa manera a sus palabras me he llenado de emoción. Stefan me ha permito leer lo que le ha escrito, también me dijo que le ha dejado un par de cosas para cuidar de nosotros. Lo que ha escrito me ha dejado muy sensible y más porque entonces él siempre supo que Stefan tenía una inclinación hacia mí, hacia lo que hacía, hacía todo lo que tuviera que ver conmigo. Es extraño que haya esperado hasta este momento para hacerlo saber, pudo haber pasado años, él y yo estar casados por años y hasta entonces él lo diría… Miro a mi madre quien está abrazada del papel que mi padre ha escrito, sigue llorando de manera descontrolada. Su sufrimiento me hace mal, ¿no te das cuenta de lo que nos has hecho? Miro el cobre que tiene mi nombre al frente, la pienso muchas veces para poder decidir si es buena idea o no, es que no quiero sentirlo tan cerca y después no poderlo ir a abrazarlo y decirle cuánto es
Stefan Las cosas no han salido para nada como esperábamos. En realidad todo lo que habíamos planeado se ha venido abajo, ahora Massimiliano no está y siento que esto ha perjudicado más de lo que creía a Virginia. Está recostada en la cama y así se la ha llevado por los últimos dos días, esto está comenzando a preocuparme, por eso le he pedido a Jenna que viva con nosotros, así ella tampoco está sola y con Virginia pueden pasar esta situación juntas. Paulino ha venido desde Madrid, apenas se enteró de la muerte de Massimiliano ha dejado todo para venir a acompañar a Jenna, hemos tenido una cena anoche pero nadie ha hablado, Jenna apenas ha levantado la cabeza y trata de parecer fuerte pero todos aquí sabemos que está destrozada. —Virginia —digo pero ella no se mueve, así que tengo que rodear su cuerpo y sentarme frente a ella. Tiene los ojos cerrados y llorosos, acaricio su rostro y quisiera quitar todo ese dolor, afortunadamente no ha dejado de comer y cuida de nuestro hijo también







