Compartilhar

Un mal plan

Autor: Némesis
last update Data de publicação: 2024-07-13 19:16:49

Capítulo 

Un mal plan 

Eva estaba muerta de nervios sentía que se le removía todo por dentro. Y las ganas de irse de ese lugar eran inmensas  

Dorian le había mandado un mensaje para verse en ese lugar, debía admitir que estaba ligeramente decepcionada, hubiera preferido que él la llamara había algo romántico en una conversación telefónica con un pretendiente.

La verdad ella lo sentía así porque eran contadas las veces que pudo tener una cita normalmente algun pretendiente muy valiente o muy estúpido la llamaba y era para ella la cosa más romántica. 

Se sentía segura y protegida estando en su propia habitación mientras compartía sus pensamientos con alguien que estaba demasiado lejos para darle demasiada

importancia a cualquier cosa que ella revelara.

Ahora estaba en el mismo bar al que Emma  y ella habían ido la noche

anterior. 

Dorian  le había pedido que se  encontraran allí. Ya eran exactamente

las diez en punto y no se le veía por ningún sitio.

Ella esperanza con todas sus fuerzas que no la dejara plantada o todo el esfuerzo que hizo en convencer a Víctor de que estaba durmiendo y de paso convencer a su prima que se hiciera pasar por ella para poder ir al bar seria en vano. 

Lo complicado fue que Emma estuviera quieta durante más de diez minutos.

―Eva―La gruesa voz de de Dorian le produjo un escalofrío placentero ―. Has venido. Me temía que no vinieras.

Eva sonrió tímidamente, temia que si sonreía ampliamente su corazón saldría de su boca de lo acelerado que estaba.

―Crei que no vendrías ¿Bailamos? ―dijo ella; los nervios sacaban lo mejor de ella.

―¿Te párese mejor si hablamos en otro lugar? 

―¿Hablar? ―pregunto no muy convencida, con todo ese ruido no creí que fuera posible. 

El se rió. 

―Aquí abajo no. Podemos ir arriba. Ven, te lo enseño.

Dorian la guió a la parte superior donde se podía ver perfectamente a todas esas personas sudorosas en medio de la pista. 

―Desde aquí arriba se ve todo. ―Su voz acarició su oreja.

Observó la forma en que se movía, algunos más cohibidos que otros

Era fascinante.

―Apuesto a que esta escena quedaría perfecta en un lienzo―comentó Dorian.

Eva se giró para mirarle, dirigiéndole una tímida sonrisa.

Ambos permanecieron allí, mirando por encima de la barandilla la pista de baile que se encontraba mucho más abajo. 

Era grato pero a la vez aterrador estar en ese lugar con un  Hombre con un Aura tan misteriosa y siniestra como la de Dorian. 

Se inclinó hacia ella, dejando que su mejilla rozara la de ella.

―¿me tienes miedo?

―No.— dijo ella, porque así era. Por extraño que pareciera, no tenía miedo de él. A decir verdad, se temía

más a sí misma. Su cuerpo entero era consciente de ese hombre. 

Él recorrió con delicadeza el borde de su oreja con los labios.

―Entonces, ¿de qué tienes miedo? ¿Eh?

―Tengo miedo de las tremendas ganas que tengo de volver a besarte―dijo, sorprendida por su audacia.

Dorian la rodeó con los brazos. 

Ella saboreó la sensación de tener el cuerpo duro de él apretado contra el suyo. 

Ella estaba cuestionando se seriamente si realmente se conocía así misma.  Porque ella no era de estar tan a gusto con un hombre extraño. Ella era muy… puritana. 

No se apartó cuando él bajó la cabeza para besarla. En lugar de eso, se

puso de puntillas en busca de sus labios abrazo su cuello con sus brazos y enterró sus dedos en el cabello de Dorian disfrutando se la suave textura de cu cabello negro. 

Movió la boca contra la de ella, deslizándole la lengua por la comisura de

los labios hasta que ella abrió la boca para él. 

Evaa saboreó el tentador sabor de su masculinidad y supo que si él le pedía que se desnudara y le hiciera el amor en ese mismo lugar, lo haría.

Ella lo beso con intensidad, con ganas, jamás había besado así a algún hombre no es como que hubiera besado a muchos tampoco, Pero igual tenía unas ganas terribles de besarlo y el dejo que ella lo besara siguiendo su ritmo.

Dorian no podía seguir fingiendo que había ido allí a hacer el trabajo para

el que le habían contratado. 

La había llevado allí con lo que deberían haber sido falsas promesas de una aventura que habría acabado mal cuando Eva cayera por encima de la barandilla y muriera.

Mientras la sostenía entre sus brazos, admitió sin reservas que nunca había tenido ninguna intención de llevar a cabo su plan mal concebido.

Le gustaba tenerla contra sí. Sus curvas encajaban perfectamente con su cuerpo.

Pudo sentir cómo se le endurecían los pezones y empujaban contra la tela de

su vestido, suplicando su contacto.

Él deslizó la mano por su torso, extendiéndola por sus costillas. Rozó con los nudillos la parte inferior de su suave pecho. Adoró la forma de cada uno

de sus llenos montículos y supo que encajarían perfectamente en sus manos.

Además, estaba completamente absorto en la idea de acariciarle los duros pezones con la lengua.

Dorian apretó con delicadeza uno de sus pechos y obtuvo un rápido jadeo

como recompensa. Emitió un suave gemido de placer y tiró con cuidado del

labio inferior de él con los dientes. Su beso se volvió más lento, haciéndose

perezoso y aún así intensamente sensual. 

Le hizo el amor con la boca, exactamente como pretendía hacer con su cuerpo.

Ella le pasó las manos por los hombros. Arañó el tejido de su camiseta con las uñas antes de continuar hacia abajo. 

Cuando le tocó los abdominales, Dorian gimió.

Apenas soportaba tener sus manos tan cerca de su pene. Quería que hundiera los dedos por dentro de la cintura del pantalón y que tocara la punta de su hinchada erección. Estaba tan excitado que temía correrse en el boxer. Nunca antes una mujer le había puesto tanto.

El instinto se apoderó de Dorian, agarró a Eva del trasero y la apretó contra su erección. A un ritmos exquisito. El roce del cuerpo de ella contra el suyo a través de la tela de la ropa bastó para llevarle al límite. 

Ella bailó contra él, todavía provocando su boca con la lengua. Todo en ella era erótico y le excitaba. La deseaba con tanta desesperación que apenas podía contenerse.

―Te deseo, Dorian ―murmuró.

No era el momento ni el lugar, pero no parecía que a su cuerpo le importara. La iluminación del bar era tenue, pero estaban demasiado expuestos para correr el riesgo. Aun así, la deseaba desesperadamente e incluso más: deseaba hacerle sentir placer.

Dorian  le agarró el muslo con la mano y lentamente fue levantándole la

pierna hasta que la rodilla de ella quedó anclada cerca de su cadera. Se abrió

paso entre sus piernas abiertas. El fino tejido de su falda no suponía una gran

barrera entre ambos. Podía notar el calor de su entrepierna en el muslo. Unió los dedos por detrás del cuello de él y se agarró con fuerza.

Eva empezó a balancear las caderas para apretar su entrepierna contra él. El delicioso roce de sus sexo húmedo contra su pantalón bastó para volverle loco. Ella gimió y cerró los ojos. 

Sus movimientos se hicieron más intensos y apretó las caderas contra el cuerpo de Dorian, con sus piernas rodeando la de él.

Él la levantó más hacia sí, sosteniéndola con un solo brazo. Ella se entregó por completo. Le soltó el cuello y se recostó contra su brazo hasta que estuvo colgando. 

El puro atractivo sexual de esa postura hizo que se le escapara líquido preseminal en los bóxer. Estaba totalmente erecto y

preparado. Era imposible no imaginar cómo sería ver a Eva montándole en

esa postura.

―Voy a… ―Todo su cuerpo se tensó contra el de él―. Voy a correrme,

Dorian ―dijo con voz ronca. 

Notó el momento en que llegó al orgasmo. 

La expresión de su rostro se llenó de asombro. Con los ojos cerrados y los labios carnosos apretados, emanaba tal sensación de liberación que anheló sentirlo él también. Buscó los brazos de Dorian  con sus pequeñas manos, agarrándose con fuerza mientras

llegaba al final del orgasmo.

Dorian  dejó que cayera contra él. Le rodeó con los brazos el tembloroso

cuerpo y depositó una serie de besos en su cabello. 

Nunca antes se había sentido tan protector con una amante. Evidentemente, tampoco se había encontrado en una situación similar antes.

Eva Gil era su objetivo. 

Supuestamente tenía que morir. En ese

mismo momento él debería terminar el trabajo. Tenía un vuelo para irse de la

ciudad esa noche y al día siguiente recibiría los detalles de un nuevo encargo.

Para el fin de semana siguiente habría estado al menos en tres ciudades

diferentes.

¿Cuándo se había vuelto su vida tan increíblemente aburrida y repetitiva?

No recordaba la última vez que se había salido del plan establecido. Se había

convertido en los ojos, los oídos y las manos de su padre en todo el mundo.

Puede que su trabajo fuera importante, pero le dejaba muy poco tiempo para

cualquier cosa cercana a una existencia normal. ¿Cuándo le tocaba a Dorian 

tener una vida?

―No me puedo creer que acabe de hacer eso ―murmuró Anna avergonzadamente―. Debes de pensar que soy una descarada.

―Para nada. ―Nada más lejos de la verdad―. Me pareces refrescante

y sensual.

―Sólo estás intentando hacerme sentir mejor conmigo misma. Funciona, así que no pares.— le dijo haciendo un puchero que a él le pareció de lo más tierno. 

Una nueva ola de excitación invadió a Dorian. ¿Pero qué mierdas? ¿Dónde estaba el asesino frío y calculador? Tenía todo el autocontrol y era el  asesino más eficiente del mundo y aun así no podía resistirse a esa mujer que tenía contra su cuerpo. 

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • A través de la red    19

    Capítulo 19 Eres preciosa, pequeñaEva se giró y se acercó a Dorian. Necesitaba que le desabrochara los botones del vestido.― ¿Te acuerdas de algo de la ceremonia?―Me acuerdo de haberte besado. ―solo recuerdo haberte besado, lo demás no importa, le dio un beso en su hombro descubierto haciendo que se estremeciera de una forma muy placenteraProbablemente Eva debería estar disfrutando de la ostentosa suite nupcial, con sus techos abovedados, el sofisticado mobiliario y el crepitar de la chimenea. Sin embargo, cualquier admiración del hotel iba a tener que esperar hasta que hubiera calmado su deseo por el hombre que ahora era su marido.Su vestido cayo a sus pies haciendo un circulo a su alrededor, sabía que tenía que levantarlo y guardarlo pero en ese momento tenía la mente en otra cosa...―Eres preciosa, pequeña ―le dijo.Le pasó los dedos por la columna. Su contacto le ardió com

  • A través de la red    18

    Capítulo 18  La Boda―Aún no me creo que te vayas a casar. ―Andrei miró a su alrededor, contemplando la pequeña sala que el encargado de la Catedral había dispuesto para la preparación del novio―. Sigo esperando que aparezca un rayo o algo así.Dorian soltó un bufido. La habilidad de su primo por lo dramático no había disminuido a pesar de la reciente tragedia familiar.―¿Es que crees que Dios me va a aniquilar por tener la osadía decasarme en una iglesia?―¿Cuántos años has pasado asesinando a gente a cambio de dinero? ―preguntó Andrei con sequedad―. Sólo te digo que tal vez deberías tener cuidado. Eso es todo.―Ahora estoy retirado ―Dorian estaba como loco de contento de decir eso―, así que a lo mejor Dios y yo hemos llegado a una tregua.―Sabes que el hecho de que seas mi padrino no me impide estamparte el puño en la cara, ¿verdad? ―Dorian miró a su primo Andrei con la ceja levantada.

  • A través de la red    17.1

    Capítulo 17.1― ¡Imbéciles! ―gritó Luninch―. ¡Mátenlos ya!― ¡Ni se les ocurra! ―el grito de Eva fue tal que le dolió el pecho y la garganta. Pero bueno, estaba nerviosa y furiosa―. ¡Más les vale que se larguen de esta puta casa, o le pego un tiro en la cabeza al pendejo de su jefe!Dorian  no sabía si sonreír o si maldecir ante el arrebato de Eva. Echó un vistazo desde donde estaba y la vio apuntando a Luninch a la cara. No iba a negar que no lo ponía duro verla en esa faceta tan… aguerrida, pero no era el momento ni el lugar para pensar con… bueno con la polla. El traidor por partida doble extendió las manos a ambos lados de su cuerpo. La sangre le empapaba el pie y se veía un rastro por donde había intentado arrastrarse. Era un completo miserable.― ¡Dispárenle ya! ¿Qué esperan? ―gritó Luninch molesto.Dorian vio que los hombres de la planta de arriba se movían con inquietud. Evidentemente se habían dado cuenta de que Eva fác

  • A través de la red    17

    Capítulo 17 La caída de Domenic RomanovDecir que Eva no tenía miedo era una autentica mentira, Luninch aun la tenía bien sujeta y Domenic solo estaba ahí, diciendo pendejadas del amor de ello, como si estar enamorados fuera la estupidez más grande del mundo y más para hombres como ellos, unos asesinos a sangre fría.¿Acaso Domenic no tenía ni idea de lo que Luninch era capaz de hacer? Ella realmente sentía cómo aumentaba su nerviosismo a cada segundo que el humor de Domenic parecía ir aligerándose.― ¿Tenemos un acuerdo para retirar la orden de matar a Eva? ―Dorian no iba a dejar de insistir, seguiría presionando a su padre. Evidentemente esperaba poner fin a la confrontación de una buena vez por todas.El odio que Luninch sentía por Dorian  era palpable. Eva movió el bolso que tenía en el hombro intentando no mover o tocar a Luninch  en el proceso. Metió la mano en la abertura, agarro fuertemente la pistola que le había quita

  • A través de la red    16.1

    Capítulo 16.1 Dorian estaba de pie frente a su padre y se obligó a no moverse con nerviosismo. No había conseguido pasar más allá de la puerta de entrada antes de que lo rodeara una docena  de hombres  armados. Por lo visto, su padre estaba más enfadado por la decisión de Dorian de no cumplir el encargo de Eva Gil de lo que había previsto.―Mi propio hijo… Un traidor. ―Las palabras de su padre cargadas de ira resonaron por todo el lugar.Dorian permaneció en silencio. No había nada que hacer hasta que su padre se desahogara por completo. Contó a los hombres de su padre. Había cuatro en la galería de la planta superior, colocados intercaladamente. Dos más flanqueándolo y su padre se encontraba a unos buenos tres metros en el centro de todo. No había ni rastro de Luninch.―Los Gil dieron la orden de matar a tu hermano ―dijo Domenic― y aun así te has unido al enemigo. Te has acostado con el enemigo. ¿Cómo puedes considerarte siqu

  • A través de la red    16

    Capítulo 16 ¡No le hagas daño, por favor! Eva no podía estar tranquila, caminaba de un lado a otro con nerviosismo, creía que si seguía caminando un poco más a ese ritmo le haría un hueco al piso. Si su padre y Dorian pensaban que iba a quedarse esperando de brazos cruzados en la acribillada suite del hotel, o eran arrogantes o estaban locos. No podía simplemente sentarse y quedarse quieta. Lo único que tenía en mente era la posibilidad de que Dorian estuviera dirigiéndose hacia una trampa y que le tendieran una Emboscada. Si un hombre como Luninch había asesinado al hermano de Dorian, ¿Quién decía que no podía matarlo a él de un disparo? Necesitaba a alguien que lo respaldara. Tenía que ser alguien que Luninch nunca se esperara. Como ella, Eva. Miró fijamente la mesilla de noche. Su padre había pedido somníferos y una ag

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status