FAZER LOGIN*—Engel:Una parte de él quería echarse a llorar, abrazarlo y confesarle que sí, que eran compañeros, que habían estado vinculados desde que eran adolescentes y que jamás había dejado de pertenecerle, pero otra parte, aquella que había sobrevivido veintiún largos años aferrándose a los restos de un amor que creyó perdido, estaba aterrorizada. Veintiún años esperando, sufriendo y preguntándose qué habría sido de sus vidas si jamás los hubieran separado. Y ahora Sebastián estaba allí, frente a él, sintiendo por sí mismo aquella unión que ni el tiempo ni la distancia habían conseguido destruir. Porque si su alfa había llegado a aquella conclusión por sí solo, ¿cuánto tiempo más podría seguir mintiéndole? ¿Y qué sucedería cuando descubriera que el omega al que estaba exigiéndole respuestas era el mismo al que había amado y abandonado tantos años atrás?—N-no puedo decírtelo —murmuró Engel, bajando la mirada, incapaz de soportar la desesperación que veía reflejada en los ojos de su alfa,
*—Engel:Antes de que pudiera pedirle a Sebastián que lo hiciera suyo, este se apartó tan bruscamente que Engel parpadeó, confundido. Cuando levantó la mirada, lo encontró de pie justo en la cómoda, con una mano sobre la boca y una expresión de absoluto desconcierto, como si acabara de cometer la atrocidad más grande de su vida. Engel sintió una punzada de dolor en el pecho.—¿Sebastián?Sebastián negó con la cabeza y bajó la mirada, incapaz de responderle.Engel siguió la dirección de sus ojos y los suyos se abrieron como platos al descubrir algo que no esperaba. Su nudo, que se supone que solo debía de engrosarse durante los ciclos de calor, estaba tan hinchado que parecía hasta doler, pero no tan solo eso, todo el resto de su longitud parecía a punto de explotar.Ni bien lo pensó, Engel vio como Sebastián era golpeado por otra ola de placer. Su simiente fue expulsada con fuerza, cayendo esta vez sobre el suelo mientras Sebastián temblaba muy fuertemente. Su alfa parecía estar exper
*—Engel:Era casi exactamente como aquella vez en el hotel. Sebastián lo besaba con esa pasión, luego se apartaba y lo contemplaba con aquella mirada intensa, como si no pudiera obtener suficiente de él, por lo que Engel movió las caderas, empujando hacia arriba, deseoso de que dejara los malditos juegos y lo hiciera suyo, pero sabía que Sebastián no iba a ceder tan fácilmente.Entonces, Sebastián tomó sus piernas y comenzó a empujarlas hacia Engel, abriéndolo más para luego apartarse. Era vergonzoso estar tan abierto así, pero Sebastián era el único que lo había visto de aquella manera. Además, era su alfa, así que no tenía por qué sentir vergüenza, ¿verdad? Sin embargo, la intensidad de su mirada lo hacía estremecerse. ¿Por qué lo miraba así? ¿Como si quisiera empaparse de él?—¿Vas a mirarme todo el día? —le preguntó Engel, moviendo las caderas, y su alfa sonrió—. Estoy necesitado, Sebastián.Y como si Sebastián ya hubiera decidido que no iba a seguir jugando, lo giró sobre la cama
*—Engel:El momento continuó sin apagarse ni un momento el fuego.Sebastián deslizó los labios hasta su barbilla, depositando pequeños besos sobre su piel antes de descender lentamente por su cuello hasta encontrarse con el collar. Engel se aferró a sus hombros mientras disfrutaba de la calidez de aquella boca, deseando por un instante no tener esa maldita barrera entre ellos, aunque sabía que llevarla era por su propio bien. Sebastián tiró ligeramente del collar y dejó escapar un gruñido de frustración antes de incorporarse para comenzar a desvestirlo.Primero le quitó el blazer azul y luego comenzó a desabotonarle la camisa. Engel se incorporó para ayudarlo a retirar ambas prendas y las dejó a un lado. Sebastián recorrió su torso con la mirada hasta detenerse en su hombro izquierdo, donde permanecía la cicatriz que había dejado aquella bala. Su expresión cambió ligeramente y, sin decir una palabra, se inclinó para depositar un beso sobre la marca. Engel tembló al sentir sus labios
*—Engel:El beso continuó, sus bocas buscándose con desesperación, sus lenguas entrelazándose mientras sus cuerpos se rozaban con una necesidad cada vez más difícil de contener. Engel podía sentir la dureza de Sebastián presionando contra su pelvis, el calor que desprendía su cuerpo y la intensidad con la que lo mantenía contra él. Aquella proximidad estaba haciendo estragos en su autocontrol, Engel sentía su agujero humedeciéndose y sabía que era cuestión de tiempo antes de que, gracias a la ropa interior que llevaba, sus pantalones terminaran empapados en esa área. Entonces, sin previo aviso, su alfa lo alzó entre sus brazos. Engel dejó escapar una exclamación de sorpresa y rompió el beso para mirarlo con los ojos muy abiertos. Sebastián sonrió mientras lo sostenía con una facilidad insultante.Su alfa se giró con él entre los brazos y caminó hacia la cama situada en el centro de la habitación. Engel se aferró a su cuello, no tanto por miedo a caerse, sino por aquel temor absurdo d
*—Engel:Al regresar al hotel, Ricky acompañó a Erik a su habitación y, por supuesto, ambos desaparecieron juntos y Engel prefirió no hacer comentarios al respecto. Cuando llegaron a la suya, Sebastián tampoco mencionó nada, así que se despidió de él, dispuesto a dar por terminada la noche. Sin embargo, justo cuando estaba a punto de pasar la tarjeta por el lector, sintió que una mano lo sujetaba de la muñeca, impidiéndoselo.—Discúlpame por lo de antes, pero… —Sebastián vaciló unos segundos—. Están pasando demasiadas cosas y solo quiero saber la verdad, Engel —confesó a sus espaldas—. No es justo que cada vez que intento acercarme para descubrirla, te niegues a responder y lo peor es que no entiendo por qué.Engel cerró los ojos con fuerza mientras buscaba alguna excusa que pudiera librarlo de aquella conversación. Sabía que no podía continuar con aquella farsa, mintiendo y ocultándole cosas. Sebastián ya se había dado cuenta de que había algo más detrás de todo aquello y, conociénd







