เข้าสู่ระบบ~Sabrina~
—¿Hablas en serio? —me susurró Fiona, y asentí. Acababa de darle la noticia de que me obligaban a ir a la Academia del Lobo Salvaje y ya estaba histérica.
Me miraba con los ojos muy abiertos, intentando asimilar la noticia.
—Pellízcame —dijo, y la pellizqué con fuerza hasta que gritó de dolor.
—¡Ay! ¡Eso duele!
Me encogí de hombros con una sonrisa. —Te lo buscaste.
—Pero esto es una locura, Sabrina.
—No hay nada que pueda hacer. Este es mi destino —dije con tristeza.
Hay algo que puedo hacer, pero no se lo voy a contar a nadie, ni siquiera a mi mejor amiga, Fiona. No es que no confíe en ella, sino que tengo que tener cuidado y no dejar rastro. Puede que Fiona se le cuente todo a la persona equivocada, alguien que cree que vela por mi bienestar, y eso podría arruinar mi plan de escape.
—¿Pero no podemos hacer algo? —preguntó preocupada.
La miré fijamente con indiferencia—. ¿Qué crees que podemos hacer? La única salida es ir a la academia y sobrevivir a ese infierno.
Suspiró con frustración—. Espero que no sea tan malo como dicen.
Me encogí de hombros—. Yo también lo espero.
Al diablo con los riesgos, me voy, nena, y ojalá pudiera decírtelo, pero no puedo.
El resto de nuestros amigos vinieron a reunirse con nosotros en el departamento donde trabajábamos, en la planta de empaquetado. Éramos compañeros, pero nuestro vínculo se convirtió en una amistad muy unida. Casi siempre ayudábamos en el departamento de finanzas y servicio después de clase. Excepto que ya no iba a la escuela y, una vez que terminaba las tareas de casa, bajaba aquí. Mochi me obligó a dejar la escuela, insistiendo en que era una inútil y que enviarme a la escuela era solo un desperdicio de dinero. Fiona se graduó de la preparatoria hace seis meses, así que ahora estaba aquí a tiempo completo mientras solicitaba ingreso a la universidad.
"¡Hola, Bella! ¡Hola, Maryam! Mark, Don..." Les sonreí a cada uno a pesar de mi mal humor mientras nos saludábamos con choques de puños y abrazos.
Maryam saltó sobre mí y grité de alegría.
"Te hemos extrañado. También estaba preocupada por ti. Me alegra verte de vuelta."
"A mí también", dije y le acaricié la espalda hasta que se bajó.
Mark se acercó y me besó en la mejilla mientras me sonrojaba. Era el único de mis amigos que siempre parecía estar coqueteando. Es increíble que no sepa si está coqueteando la mayor parte del tiempo o no. —Mmm... Definitivamente puedo leer esa mirada. Hay algo más. ¿Estás bien, Sabrina? ¿Tu madrastra? —preguntó Mark al notar mi cambio de humor.
—Tengo malas noticias, chicos —anunció Fiona, captando la atención de todos. Se acercaron preocupados.
—¿Qué pasa?
—¿Qué ocurrió?
—¿Estás bien, Sabrina?
Fiona me miró y asentí para que continuara.
—Su madrastra la va a enviar a la Academia del Lobo Salvaje —me dio la noticia.
—¡¿Qué?!
—¡Eso es imposible!
—Sabrina, ¿qué tan cierto es eso?
—No tiene poderes como un lobo especial, así que ¿qué va a hacer allí?
—De uno en uno, chicos —dijo Fiona, intentando calmarlos. Luego empezó a responder las preguntas mientras yo solo observaba.
Esta es la razón por la que me guardé para mí la decisión de huir. Quiero mucho a Fiona, pero no tiene pelos en la lengua. En cuanto al resto de mis amigos, puedo confiar en ellos, pero ¿qué pasa si se les va la lengua a la persona equivocada?
"Esto es triste. Deberíamos hacerle una fiesta de despedida."
Negué con la cabeza, en desacuerdo con la idea de Bella.
"Vamos. Podemos hacerlo esta noche o la que viene antes de que te vayas. Te vamos a echar de menos y todos sabemos lo dura que es la vida allí. Una buena despedida habría estado bien." Don comentó alegremente.
"Agradezco el detalle, chicos, pero no me convence, ¿vale? Prefiero irme en silencio para afrontar lo que me espera." Dije.
"¿Pero de verdad estáis seguros de que la Academia Wild Wolf es tan loca como dicen?" Preguntó Maryam.
"Sí. Un sí rotundo." Dijo Bella. "Mi primo fue allí y, después del primer año, suplicó que no quería volver."
¿Qué... qué tan malo fue? ¿Cómo fue su experiencia? —Mis labios temblaron al preguntar.
—Se fue como un lobo salvaje a punto de volverse un lobo solitario. Lo entrenaron hasta el agotamiento, lobos más fuertes con superpoderes lo acosaron y, cuando suplicó no volver jamás, sus padres le dieron una opción: portarse bien y no volvería. Y así, han pasado dos años y mi primo no ha perdido los estribos ni una sola vez.
Todos guardaron silencio cuando terminó.
—Lo siento mucho, Sabrina —dijo Fiona y se acercó a abrazarme.
***
Mañana es el día en que mi vida cambiará, pero me niego a que eso suceda, así que decido cambiar las cosas a mi manera.
Reservé un autobús nocturno a la manada de lobos Apex, que está a kilómetros de este miserable lugar al que llamo hogar, y también lejos de la Academia de Lobos Salvajes, que pertenece a la manada de Titanes Renegados.
Empaqué algunos libros y logré meterlos en la pequeña mochila que elegí para escapar. Un equipaje grande solo sería una desventaja.
Tengo que llegar a la estación de autobuses a las 8:00 p. m., ya que el autobús sale a las 8:30 p. m. Las tareas que Mochi me hizo hacer fueron la causa de mi retraso. Escabullirme no será un gran problema, porque, por suerte, Mochi estaba organizando una de sus ruidosas e inoportunas fiestas.
Para entonces, estará borracha y debo tener cuidado con Zarius, además de con los guardias, amigos o cualquier persona con la que pueda encontrarme durante la huida.
Me moví de puntillas alrededor de la casa hasta llegar a la puerta principal y la abrí. La fiesta era en la parte de atrás, en nuestro jardín, pero también había algunos lobos por delante, ya que la música estaba muy alta y había sillas allí también.
Un lobo rubio me miraba con deseo mientras besaba apasionadamente a una loba.
¡Qué asco! Algunos lobos machos pueden ser tan detestables. Besándose con una y deseando a otra.
Miré a mi alrededor para asegurarme de que no hubiera nadie.
M****a.
Aparté la mirada en cuanto vi a Sam, uno de los guardaespaldas de la manada. No me vio porque estaba ocupado coqueteando con una loba.
Aceleré el paso y tomé el camino que llevaba a la carretera principal. Menos mal que todos estaban distraídos y nadie me veía. Paré un taxi que me llevaría a la parada de autobús. Suspiré de alivio y alegría en cuanto el conductor arrancó a toda velocidad. Pronto todo terminará. No sé cómo será la vida ahí fuera, pero si sobrevivo a esta trampa mortal, puedo sobrevivir en cualquier otro lugar.
Levanté la vista en cuanto el conductor carraspeó. Era bastante mayor. Unas canas empezaban a asomar entre su cabello negro azabache. Nuestras miradas se cruzaron por el retrovisor y aparté la vista de inmediato, removiéndome incómodamente en mi asiento.
¿Me conoce? Es imposible, no lo he visto antes.
—¿Adónde va, guapa?
—Al centro comercial, y no estoy para charlas triviales. Descarté rápidamente cualquier otra pregunta que pudiera tener y me puse los auriculares.
Lo vi hablando por teléfono de reojo y volví a levantar la vista para darme cuenta de que me miraba fijamente mientras hablaba. El corazón me empezó a latir con fuerza y me pregunté si no sería una trampa. Quizás sí me conoce y me estaba llamando. Bajé el volumen de la música para escuchar lo que decía, pero llegué tarde.
"Sí... Es un placer", dijo y colgó.
El coche dio marcha atrás inmediatamente y aceleró.
"¡Nooo! ¿Adónde me llevas?", grité y empecé a golpearle el cuello. "¡No puedo volver a la casa de la manada!"
"Deja de gritar en mi coche. Parece que no te acuerdas de mí. Fui matón en la casa de la manada, pero renuncié hace unos meses. En cuanto te vi, supe que algo andaba mal porque parecías estar huyendo."
Esta vez lo miré fijamente. Espera, sí que lo reconozco; solía verlo por la casa de la manada.
¡Mierda, m****a, m****a!
"Por favor, no puedo volver", supliqué con lágrimas en los ojos, pero este matón ni se inmutó. Sin duda, su corazón puede ser tan negro como Mochi y Zarius.
~Sabrina~—¿Seguro que no puedes venir a la carrera de la madrugada? —Khemos se deslizó hacia mí, que estaba tendida e inmóvil en la cama.—Sí. —Logré articular.Puso una mano sobre mi frente.—Dios mío, estás ardiendo, Sabrina.¿En serio? Yo me sentía bien, solo cansada y débil. Quería decirles que no se preocuparan por mí y que estaría bien, pero la energía para hablar había desaparecido.—Tenemos que llevarte al hospital. —Kaleb se acercó y extendió la mano hacia mí para ayudarme a salir de la cama.Kael era el único que no estaba presente porque tenía unas rondas de seguridad importantes en las fronteras.—Estoy bien. En serio, lo estoy. Sabría si tuviera alguna enfermedad grave.Él frunció el ceño.—No voy a aceptar nada de eso.Khemos se acercó más.—Déjame echar un vistazo.Fruncí el ceño, sin querer que se acercara más.—¿Un vistazo a qué? ¡Estoy bien!Ignoró mis protestas y se metió en la cama a mi lado. Sin previo aviso, apartó el edredón de mi cuerpo y acercó su rostro a mi
~Sabrina~Nunca supe que el alfa Sinclair y la manada Rogue Titans fueran tan influyentes hasta hoy. La casa de la manada y todos sus alrededores estaban repletos de invitados, élites, gobernantes de diversas manadas de todo el mundo y también miembros de la manada.—¿Estás bien, Rina? —Khemos tomó mi mano entre las suyas, sintiendo que me estaba poniendo nerviosa.—No. La multitud es suficiente para sobreestimularme.Soltó una risita.—Es cosa de los Darkshadow. Siempre que hay eventos importantes en la familia o en la manada que están relacionados con nuestro apellido, la gente se presenta. Esto es incluso poco, considerando el aviso con el que se hizo, Sabrina Darkshadow.Me volví hacia él. Iba vestido con su esmoquin, igual que el resto de mis compañeros. Yo llevaba un vestido plateado y zapatos de tacón bajo porque temía caerme de bruces al caminar por el pasillo.—¿Cosa de los Darkshadow? ¿A qué te refieres?Puso una mano sobre mi hombro, guiándome lejos de la multitud.—Los Dar
~Kael~—Sí, nena, así. ¡¡Sigue!! —gritó Sabrina, abrazándome con tanta fuerza mientras yo me vaciaba dentro de ella y ella se deshacía, siguiendo la oleada de adrenalina de su orgasmo.Pero no había terminado. Kaleb seguía devorándola con la boca mientras la mano de Khemos continuaba explorando y acariciando su cuerpo. No pasó mucho tiempo antes de que empezara a vibrar por otro orgasmo. Se desplomó en mis brazos y yo la sostuve con fuerza, llenándole el cuello y la cara de besos.—Gracias. —Se apartó un poco con una sonrisa en el rostro antes de lanzarse a mis labios.—No hay necesidad de agradecerme a mí ni a nosotros. Es nuestro trabajo asegurarnos de que estés bien satisfecha. —Le guiñé un ojo antes de darle una pequeña nalgada en el trasero, seguida de un masaje para aliviar el escozor y un apretón.Ella se bajó de mi cuerpo y se fue a los brazos que esperaban de Khemos y Kaleb. Los dos se acostaron en la cama uno al lado del otro y Sabrina se acomodó en medio de ellos.Han pasad
~Khemos~Era surrealista que este día por fin hubiera llegado. Mis hermanos y yo estábamos listos, pero aun así ansiosos por cómo se desarrollaría todo el proceso, a pesar de que nuestro padre había dicho que la prueba de graduación se había hecho menos rigurosa.Él observaba desde el público, en una zona designada para los profesores, los entrenadores y nuestros coaches.Todos los estudiantes que debían graduarse estaban de pie sobre un podio, esperando a que comenzara la secuencia de acciones. Ninguno tenía idea de cómo se desarrollarían las cosas. He presenciado tres pruebas de graduación y todas han sido distintas, así que nadie puede saber cómo será la de hoy.Mis ojos buscaron a Sabrina entre la multitud. Sabía que no estaba muy adentro, por las instrucciones que le había dado. Quería tenerla cerca de mí. Necesitaba verla, porque solo ella podía calmar mis nervios tensos.Nuestras miradas se encontraron y ella sonrió. Me hizo un gesto de pulgar arriba y me lanzó un beso.—¿Y dón
~Sabrina~—No voy a verlos. —Apreté la mano alrededor de su cuello y presioné mi cuerpo contra el suyo para dejarlo claro—. Bailemos.—Si tú lo dices, mi amor. No voy a detenerte. —Se inclinó y pasó la lengua por mi cuello, haciéndome soltar una risita—. No veo la hora de devorarte esta noche.Me aparté y lo miré a esos ojos azul océano.—Yo puedo decir lo mismo.Eso hizo que sus ojos se iluminaran de alegría.—También podemos escaparnos ahora mismo —susurró.Solté una risita, sin creerme su propuesta.—Vas a molestar a Kael y a Kaleb.—Que se jodan Kaleb y Kael.—Sabrina.Nos vimos obligados a separarnos. Fiona se acercó con una expresión de culpa en el rostro.—Lo siento, pero hice todo lo que pude para detenerlos.Por un segundo estuve confundida, pero mi confusión se aclaró bastante rápido, porque justo detrás de ella estaban Mochi y mi padre.Khemos intentó ponerse delante de mí para protegerme de sus miradas furiosas, pero pasé por su lado para quedar a la altura de los ojos de l
~Sabrina~Mi ceremonia de apareamiento con mis compañeros era mañana. Estaba nerviosa y emocionada al mismo tiempo por un montón de razones. Nada me preparó para casarme a esta edad, aunque fuera algo común y legal entre nosotros los hombres lobo. Pensé que seguiría soltera durante mucho tiempo, hasta mis veinte, pero la vida pasa, y si este era el plan del destino para mi vida, entonces no hay necesidad de pelear contra él.Llamaron a mi puerta y me enderecé rápidamente, porque podía ser cualquiera de mis compañeros. Me pasé una mano por el pelo y la cara para verme presentable y evitar que se preocuparan.—Adelante.La puerta se abrió y quien vi asomando la cabeza por la pequeña abertura era Fiona. La miré fijamente, incrédula, y en un segundo ya estaba de pie de un salto, corriendo hacia ella.—¡Fiona, viniste! —La abracé fuerte, riendo y apretando su cuerpo entre mis brazos.—¿Cómo no iba a venir? No seas tonta. Jamás me perdería tu gran día por nada del mundo. Y no vine sola. Mar







