Compartilhar

Capítulo 1

Autor: Joana Guzman
last update Data de publicação: 2022-08-11 11:41:08

Cloe entró corriendo a la casa de sus padres. Iba un poco atrasada, pero había tenido que terminar algunos trabajos de la universidad primero. Estaba en semana de exámenes y apenas había dormido lo suficiente durante los últimos días, pero no había manera de que fuera a faltar a una reunión familiar. Además, necesitaba la distracción y nada mejor que un poco de las locuras de su familia para eso.

Sonrió al escuchar las risas a alto volumen que provenían desde la sala.

—Hola a todos —saludó animada, pero su sonrisa vaciló al ver a Fabrizio.

¿Qué estaba haciendo allí? Fabrizio siempre, al parecer, siempre tenía algo importante que hacer, por lo cual no era demasiado usual encontrarse con él en aquellos eventos. Ese era un motivo por el cual se sentía segura reuniéndose con su familia. No estaba segura de sí soportaría verlo con tanta frecuencia.

Se acercó a abrazar a cada uno de los presentes, lo cual, por supuesto, se sintió como una eternidad. A menudo bromeaba que con todos los miembros de su familia extendida podrían formar su propia ciudad. Padres, hermanos, tíos, primos, abuelos, amigos.  

Cuando se detuvo frente a Fabrizio no pudo evitar soltar una de las ironías que salía de su boca cada vez que la veía.

—Que honor que decidieras honrarnos con tu presencia —dijo con falsa dulzura.

Su padre se soltó a reír al igual que su tío Valentino. El resto permaneció en completo silencio, pero, sin necesidad de mirarlos, sabía que se estaban divirtiendo. Estaban más que acostumbrados a que no fuera demasiado amable con él, aunque nadie sabía el verdadero motivo.

—Cloe —saludó él con un escueto movimiento de cabeza.

No le sorprendió ni un poco que no reaccionara a su provocación. Siempre tan controlado, a veces al punto de volverla loca. Se había repetido una y otra vez que debía dejar de importarle todo lo que tuviera que ver con él, pero decirlo no era tan fácil como hacerlo.

—¿Almorzamos? —preguntó su madre recordándole que no estaban solos.

Se dio la vuelta con una sonrisa enorme en el rostro.

—Por supuesto.

Se acomodaron alrededor de la enorme mesa y evitó hacer una mueca cuando Fabrizio se sentó frente a ella.

Sobre la mesa había una variedad de comida que era obra de su madre y tías, de la mayoría de ellas. Su tía Lia, ella no podía cocinar, incluso si de eso dependía su vida.

—¿Cómo va la universidad? —preguntó su tío Valentino mientras llenaba su plato con todo lo que podía.

—Agotador, necesitaré una semana de sueño completo una vez termine con los exámenes.

—¿Cuántos te faltan?

—Un par de ellos y luego podré disfrutar de un merecido descanso.

—No entiendo cómo fue que se te ocurrió estudiar física —intervino su padre.

—Es una suerte que saliera más inteligente que tú —comentó Adriano con bastante seriedad.

Horatio extendió la mano para chocar el puño con su tío, mientras sus primas solo sacudieron la cabeza para nada sorprendidas con el comentario.

Las únicas veces que sus padres se comportaban como los hombres adultos que eran, era cuando estaba en una sala de negocios o cuando alguno de sus hijos hacía algo realmente malo. Incluso sus tíos, Alessandro y Adriano, que eran los más serios, siempre estaban lanzándose indirectas entre ellos y a los demás.

La comida continuó en el mismo ambiente agradable. Las bromas no faltaron y las risas tampoco. Sus tíos y primos siempre tenían nuevas anécdotas que contar. Aunque ella tuvo que esforzarse más de lo normal para no distraerse con la presencia de Fabrizio.

Él se mantuvo en silencio la mayoría del tiempo, a menos que alguien le hiciera alguna y siempre respondía con oraciones cortas. Aunque no necesitaba hablar para hacer notar su presencia, podía sentir su mirada clavada sobre ella como si la estuviera llamando.

Para alguien que había hecho un trabajo más que bueno ignorándola durante los últimos dos años, ahora parecía demasiado interesado en ella. En otra época, una donde era una niña ilusionada, habría pensado que por fin comenzaba a verla como la mujer que era, pero hace tiempo había entendido que no podía asumir nada en lo que respectaba a él. Ni siquiera cuando la besaba como si la deseara.

Cansada de sentir su escrutinio, lo confrontó con la mirada y se cruzó de brazos. Una pregunta clara en mente:

«¿Qué demonios quieres?»

Como si el pudiera leerle la mente, Fabrizio le dio una sonrisa ladina y su temple flaqueó. Maldit0 fuera por tener ese poder sobre ella.

Los siguientes segundos ambos se enfrentaron en una batalla de miradas y habría ganado de no ser porque Laila, su mejor amiga y la hermana de Fabrizio, la llamó.

—¿Qué sucede? —preguntó mirándola.

—¿Puedes pasarme la ensalada? —Ella le dio una sonrisa cómplice.

—Por supuesto.

Después de eso, volvió a actuar como si Fabrizio no estuviera sentando justo en frente de ella.  

Al acabar de almorzar sus padres salieron al jardín trasero y ella se disculpó para subir un rato a su habitación a descansar. Apenas podía mantener los ojos abiertos y sentía que podía quedarse dormida allí mismo.

Apenas se había terminado de cambiar cuando la voz de Fabrizio la sobresaltó.

—Este lugar no ha cambiado demasiado con los años.

—¡¿Qué diablos?! —Se dio la vuelta y lo encontró cruzado de brazos con la espalda recargada en la puerta.

Fabrizio parecía el dueño de todo y de pronto su habitación se sintió bastante pequeña.

Mientras por dentro se sentía débil al tenerlo en su habitación, se aseguró de mantener la compostura.

—¿Qué haces aquí? —cuestionó un poco más calmada.

—Quería hablar contigo.

—Y no pudiste encontrar mejor momento que este. Por si no es obvio estaba a punto de dormir.

—No tomará mucho tiempo. Esto es…

Fabrizio se quedó callado cuando, Cloe se dio la vuelta y destapó las cobijas de su cama ignorando por completo lo que él estaba diciendo.

Si la conociera mejor, se habría dado cuenta que su cerebro estaba funcionando a la mitad de su capacidad y no pensaba hablar de nada con él hasta que sus defensas estuvieran todas en su lugar.

—¿Qué haces? —Él sonaba extrañado.

Bueno, nadie lo había invitado a entrar a su habitación.

—Creo que ya te lo dije, prepararme para ir a la cama. Lo que sea que tengas que decir puede esperar hasta la noche. Además, no eres bienvenido aquí. —Se recostó en la cama y se cubrió—. Hasta luego —dijo y le dio la espalda.

Segundos después escuchó el sonido de la puerta al cerrarse. Esperó poder dormirse de inmediato, pero ahora estaba intrigada gracias a Fabrizio.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App
Comentários (2)
goodnovel comment avatar
nenita azucena
Please translate them in English. Thank you
goodnovel comment avatar
Maite
Ay q querrá después de dos años?!
VER TODOS OS COMENTÁRIOS

Último capítulo

  • Acuerdo perfecto (Amores Por Contrato #1)   Epílogo

    Los rayos del sol bañaron el rostro de Cloe mientras miraba hacia el horizonte. El balcón de su habitación le daba una vista perfecta al jardín lleno de flores y árboles. Aquella imagen seguía asombrándola aún cinco años después de que Fabrizio y ella habían decidido comprar esa casa. No había pasado mucho tiempo antes de que hicieran de aquel lugar, su hogar. Cloe se había asegurado de llenar cada espacio con fotos y adornos de mucho significado sentimental. Pero era la historia que estaban construyendo dentro de sus paredes lo más importante. Los años parecían haber transcurrido demasiado rápido y muchas cosas habían pasado durante ese tiempo. Era más cercana a Maurizio, él nunca podría remplazar a su padre, pero había aprendido a quererlo. Otra relación que había mejorado, era la que tenía con la madre de Fabrizio. Ella seguía siendo… ella, pero ya no le hacía las cosas difíciles. —¿Qué haces levantada tan temprano? —preguntó Fabrizio tomándola por sorpresa. Envolvió los brazos e

  • Acuerdo perfecto (Amores Por Contrato #1)   Capítulo 62

    —Acepto —dijo Fabrizio tan pronto el padre terminó de hacer la pregunta que lo uniría a Cloe para siempre. Sus ojos no la abandonaron mientras lo hacía. De hecho, no lo habían hecho desde que la vio caminar por el pasillo.Cloe sonrió mientras sus ojos brillaban con amor. Se prometió que haría lo necesario para que siempre lo mirara igual. Los cuentos de hadas no existían, el amor no duraba para siempre… al menos no sin trabajo y compromiso.—¿Y tú, Cloe Morelli, aceptas a Fabrizio De Luca como tu esposo para amarlo y respetarlo en la salud y enfermedad por el resto de sus vidas?—Acepto —respondió Cloe asintiendo con la cabeza.Sin esperar nada más, tomo el rostro de Cloe y la besó. Era consciente de que no era el momento aún, pero ya no podía resistir más.Algunos chiflidos se escucharon de los asistentes y el padre se aclaró la garganta para llamar su atención.No estaba listo para soltarla, pero no tuvo más remedio que hacerlo, esa era la única forma de que la ceremonia llegara a

  • Acuerdo perfecto (Amores Por Contrato #1)   Capítulo 61

    Cloe podía escuchar el bullicio proveniente del jardín. Sonrió al pensar en los miembros de su familia lanzándose indirectas y discutiendo sobre cosas sin mucho sentido.La puerta detrás de ella se abrió y la sacó de su ensoñación y se dio la vuelta preparada para lo que venía a continuación. Estrechó la mirada al ver que no era su padre el que acababa de entrar, sino Fabrizio.Era muy tarde para cubrirse o para pedirle que cerrara los ojos. Él ya la había visto en su vestido de novia.—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó cruzándose de brazos como quien regaña a un niño—. Se supone que deberías estar…Se quedó a media frase cuando él la alcanzó y le robó un beso. Después de unos segundos se separó de ella.—Te ves absolutamente hermosa y sexy, no puedo esperar para ver lo que hay debajo de ese vestido.Cloe le dio una palmada en el pecho.—No deberías estar aquí.—Te extrañaba, odie pasar la noche lejos de ti.Ella también lo había hecho y había estado cerca de llamarlo a media noche

  • Acuerdo perfecto (Amores Por Contrato #1)   Capítulo 60

    Cloe abrió los ojos y recorrió con la mirada la habitación. Su mirada se detuvo al ver a Fabrizio. Él estaba recostado con la cabeza sobre su vientre y sujetaba una de sus manos. Tenía los ojos cerrados y la respiración acompasada.Llevó su mano libre hasta su cabeza y con movimientos delicados empezó acariciarlo. Fabrizio había estado bastante increíble durante las últimas horas. El parto había durado cerca de catorce horas y durante todo ese tiempo él había estado a su lado sujetando su mano, ofreciéndole agua y sujetándola mientras caminaba de un lado a otro.Cloe recordaba haberlo maldecido en más de una ocasión, no recordaba algunas cosas de las que había dicho, pero seguro no habían sido coas agradables; sin embargo, él se había limitado a estar de acuerdo con ella en todo.Fabrizio se despertó, la miró directo a los ojos y esbozó una sonrisa de lado.—¿A qué hora despertaste? —preguntó él casi en un susurro.—Apenas unos minutos atrás. ¿Y Leandro?—En el área de recién nacidos,

  • Acuerdo perfecto (Amores Por Contrato #1)   Capítulo 59

    Cloe sentía que podía a estallar en cualquier momento. Su barriga estaba enorme y apenas podía verse los pies. Tampoco se sentía muy atractiva, aunque si lo decía en voz alta, Fabrizio se aseguraría de convencerla de lo contrario… y sí que tenía métodos muy entretenidos.Fabrizio y ella habían decidido esperar hasta después del embarazo para casarse y esa había sido una decisión sabia. El embarazo estaba resultado toda una aventura y la había unido aún más a Fabrizio, pero no todo había sido mágico o hermoso. Las náuseas y vómitos la habían vuelto loca, era bueno que hubieran acabado el primer trimestre, aunque no sucedió lo mismo con los constantes cambios de humor. Respecto a los antojos a media noche, todavía estaba deliberando si eran algo bueno o malo.El constante cansancio era otro síntoma que había aparecido durante su primer trimestre y parecía que se iba a quedar hasta el final. Era increíble la capacidad que tenía para dormirse en cualquier lugar.Tenía muchas cosas entre m

  • Acuerdo perfecto (Amores Por Contrato #1)   Capítulo 58

    Leonardo se bajó del auto y caminó hasta el hotel que estaba una cuadra delante. Dentro se dirigió directo al recepcionista. —Buenas tardes, ¿hay algo en lo que pueda ayudarle? —Buenas tardes, estoy buscando al señor Conti. —Déjeme ver —dijo el hombre mirando la pantalla de su computadora—. Así es, él está hospedado con nosotros. ¿Desea que lo contacte para decirle que está aquí o dejará algún mensaje? Él estaba al tanto que Maurizio estaba allí, incluso sabía el número de habitación en la que se estaba quedando. No había dejado de seguir sus movimientos, ni dentro, ni fuera de la ciudad, desde que había aparecido. Podría haber ido directo a su puerta, pero eso habría resultado amenazante. —Me gustaría hablar con él. —Está bien, llamaré a su habitación. ¿Cuál es su nombre? —Leonardo Morelli. El recepcionista asintió y tomó el teléfono. —Señor Conti, buenas tardes —dijo él después de un rato—. Hay alguien que quiere verlo —el hombre hizo una pausa—. Leonardo Morelli —continuó y

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status