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El arquitecto rival

last update Data de publicação: 2026-08-07 12:25:42

Capítulo 47

Punto de vista de Caleb

El sol de la mañana era una cuchilla de luz que cortaba a través de las ventanas de la cocina, pero no traía ningún calor.

Mi encuentro con Evelyn a las dos de la madrugada era un fantasma que perseguía cada uno de mis movimientos. Cada vez que rompía un huevo, sentía la presión fantasma de sus dedos en mi muñeca. Cada vez que respiraba, olía a jazmín.

Pero el pasado era un lujo que no podía permitirme hoy. El presente estaba entrando en ese momento por la pu
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    Capítulo 102El trayecto desde el Gran Salón de Baile hasta la suite principal se sintió como una marcha hacia la horca, solo que la horca estaba envuelta en terciopelo y olía a jazmín caro. Evelyn no soltó mi brazo; su agarre era un grillete de acero oculto bajo la gracia de una princesa Sterling.Cada paso que dábamos alejándonos de los flashes y del rugido de la multitud se sentía como un paso más profundo en la trampa que yo mismo había tendido, una en la que las paredes se cerraban lentamente.Cuando alcanzamos las enormes puertas de caoba de la suite principal, dos criadas estaban listas para asistirnos. Evelyn ni siquiera las miró.—Déjennos —ordenó. Su voz era plana, despojada de la dulzura teatral que había mostrado en el salón.—Pero, Señora, el cabello, el maquillaje… —empezó una de ellas.—He dicho que se vayan —espetó Evelyn. La autoridad en su tono era tan absoluta que las criadas inclinaron la cabeza y prácticamente se esfumaron por el pasillo.Las puertas se cerraron t

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    Capítulo 101El silencio que siguió a la propuesta de Lucien no fue simplemente quietud; fue un vacío que me arrancó el oxígeno de los pulmones. Quinientos pares de ojos, brillantes con el hambre depredadora de la élite social, se clavaron en mí.El pesado aroma de las hortensias y del perfume caro se sentía como un peso físico, aplastando el encaje floral de mi corpiño.Miré a Lucien. De cerca, sus ojos no contenían la calidez de un hombre enamorado. Eran astillas de obsidiana, duras y calculadoras.Su mano, que apretaba mis nudillos marcados con una fuerza aterradora, se sentía como un grillete. Podía sentir el pulso en su palma, constante, lento y completamente bajo control. No estaba pidiendo; estaba ejecutando una maniobra.Mi mirada se desvió hacia el estrado, hacia la mujer que sostenía el control remoto de mi destrucción.Evelyn estaba allí, una diosa de la venganza engalanada de zafiros. Se inclinó ligeramente sobre el podio, los labios curvados en una sonrisa que no llegaba

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    Capítulo 100Los aplausos que siguieron a la ejecución pública de Alaric eran un rugido sordo en mis oídos, como el sonido de un océano lejano. Me encontraba en las sombras de la estación de catering, con la peluca de «Antonella» ligeramente torcida por la pura fuerza psíquica de lo que acababa de presenciar.Evelyn estaba magnífica. Era un huracán. Acababa de desmantelar la existencia entera de un hombre con la precisión quirúrgica de un interrogador de operaciones encubiertas, y ni siquiera había sudado.Sentí una oleada de orgullo tan potente que casi anuló mis instintos de supervivencia. Esa es mi exmujer, pensé. Esa es la sangre Sterling finalmente ardiendo.Pero entonces me miró.No fue una ojeada. Fue un enganche. Sus ojos, fríos y brillantes como zafiros, se clavaron en mi posición detrás de los arreglos florales.La sonrisa que me dedicó no era la de una mujer enamorada; era la sonrisa de un gato observando a un ratón intentar recordar cuál agujero llevaba a la salida.La san

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    Capítulo 99El Gran Salón de Baile, antaño una catedral del orgullo Sterling, se había transformado en un coliseo romano. El aire estaba cargado de una intensidad estática tan espesa que parecía que el oxígeno hubiera sido reemplazado por puro, inalterado escándalo.Yo me encontraba en el epicentro de la tormenta, con el peso del micrófono en la mano como si fuera un cetro. Miré a Alaric. Su rostro ya no era el de un titán corporativo; era una máscara de cera que se derretía, con los rasgos deslizándose hacia una expresión grotesca de terror.—No seas tímido, Alaric —dije, con la voz proyectada con tal claridad que hasta el personal de cocina debió de oír el hielo en mi tono—. Una gala Sterling es un lugar para la verdad. Y esta mujer… parece que tiene una historia muy larga y muy triste que contar.Volví la mirada hacia la mujer que estaba en la puerta. Había pagado un rescate de rey por hacerla volar hasta aquí desde los callejones de Mónaco, con sus honorarios legales saldados y su

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    Capítulo 98El aire del Gran Salón de Baile de la Villa de Cristal no solo brillaba; vibraba con el zumbido depredador del dinero antiguo y las alianzas nuevas. Aquella noche se celebraba la «Gala de la Unidad Sterling», un escenario de mil millones de dólares preparado para celebrar la fusión que debía cimentar el dominio de nuestra familia durante el próximo siglo.Miles de hortensias blancas caían en cascada desde los balcones; su aroma era empalagoso y dulce, como un sudario funerario empapado en perfume.Me detuve en lo alto de la gran escalinata de mármol; el peso de mi vestido —una funda a medida de seda azul medianoche incrustada de zafiros cosidos a mano— se sentía más como una armadura que como una pieza de alta costura.No estaba vestida solo para impresionar; estaba vestida para conquistar. Cada diamante en mi garganta era un recordatorio frío y duro del precio de mi silencio.A mi izquierda, Leo se erguía con un esmoquin en miniatura; su rostro era una máscara de estoicis

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