Mag-log in—Aja si. Sigue soñando. No te voy a dar un cuchillo— le contesto aburrido el chico— agarra uno de tu cocina.
—Necesito uno en especial
—Hablas del que es de mi colección
—Si
—No era una pregunta— le dice — se lo que me estas pidiendo.
—Al menos así tendría un significado
—¿La tortura tendría un significado? No seas idiota
—Tu cuchillo fue entregado por el mar. Hecho por una de ellas.—lo piensa —una muerte poética— dice — muerta por el arma de uno de los suyos.
—Si quieres un poema, ponte a escribir, James. — el toma su mochila y da media vuelta dispuesto a irse
—Te lo comprare. Dime una cifra
Aquello lo hace detenerse. No porque realmente quisiera venderlo, eso fue un regalo de su padre. Era una cosa a la que realmente no podría ponerle un precio.
El da la vuelta y lo mira curioso — hagamos un trato —dice — te prestare mi cuchillo
—¿Pero?— James no era idiota. Al menos no para creerse que obtendría lo que quería sin nada a cambio. Esta vida jamás le había dado nada gratis.
—Me llevaras a ver de nuevo a aquella sirena. —pidió.
Su rostro se ensombreció —¿Por qué?— una pregunta y Aiden supo que él se estaba poniendo a la defensiva
—Solo voy a prestarte mi cuchillo si te superviso
El suelta un bufido —¿así que quieres presenciar como la torturo? Jamás había escuchado algo como eso. No lo esperaba viniendo de ti.
Esa no era su intención, pero si creer eso lo hacía feliz, el solo asintió
—No sabía que tenías esos gustos — le dijo
—No lo sabes todo sobre mi, Blake— dijo a modo de despedida mientras se dio la vuelta y siguió caminando.
James no estaba acostumbrado a que la gente le diera la espalda de esa manera y lo dejaran hablando solo. Pero después de todo, se trataba de Aiden. Por alguna razón, aquel muchacho parecía inmune al hecho de que James podría comprar al mismo mundo si quisiese. El conseguiría hasta lo imposible. Incluso al mito hecho leyenda. A su peor pesadilla.
Llamo por teléfono, y un coche estuvo en el café en menos de tres minutos.
—A la empresa, Arturo.—ordeno al chofer cuando se subio
James había aprendido el valor de las cosas desde muy pequeño. Él podría haberse conformado y vivir cómodamente con toda la fortuna que ya había hecho su padre, y la cual le había dejado a su nombre. Pero el no quería conformarse con solo eso. No quería que el mundo lo conociese como “el hijo de papi” quería demostrar que podía multiplicar, o incluso, triplicar aquella fortuna a base de sus esfuerzos y de su intelecto.
Durante ocho largos años había logrado cambios, aumento del personal, y de franquicias de su negocio alrededor del mundo, había logrado su objetivo. Multiplico aquella fortuna. Era uno de los hombres mas poderosos del mundo. ¿Lo tenia todo, no?
El mira hacia su celular, y aprecia en la galería una foto familiar.
No…
No lo tiene todo.
Le falta todo.
Le falta amor.
Su familia se fue. Primero su padre, luego su madre. ¿Cuándo sería el momento exacto en el que se iría el también de este mundo?
Siempre se dijo a si mismo que luego de perderlo todo no le importaría seguir viviendo más. ¿Cómo puede alguien vivir en un mundo donde no te queda nadie?
Nadie se preocuparía mas por el. Nadie. El lo comprendía, en realidad; estaba solo.
Miro otra vez hacia su celular.
El se convencía de que le daba igual seguir viviendo luego de vengar la muerte de su padre, pero… ¿era eso verdad? Sus propias acciones contradecían sus pensamientos. Después de todo, se había esforzado en trabajar y seguir adelante. Y eso; eso no lo hacia alguien que ya no deseaba vivir mas.
Quizás sea egoísta, el hecho de querer seguir viviendo aun cuando sus padres ya se habían ido.
Vivir solo… para siempre solo…
Aun tenía muchos conflictos internos que debía solucionar.
—Ya llegamos— la voz de su chofer lo saca de sus pensamientos.
—Gracias— dice al salir, y sin esperar otra respuesta se encamina hacia el inmenso edificio.
Recorre los pasillos, saluda a mas de una persona hasta que por fin llega a su despacho.
Toma aire forzosamente. Aun inquieto. Aun extraño. Casi parecía imposible que luego del trabajo iría a su mansión y allí se encontraría a la chica que ha invadido su mente por años. Jugando con él. Divirtiéndose. Torturándolo.
Mira hacia el reloj. ¿Qué hará luego de que cumpla su promesa? ¿Qué hará luego de matarla?
« No puedo morir aun »
Luego de aquello debe vengar al mundo. No basta con matar aquella sirena. Debe exterminarlas a todas. Si. Eso es lo que debe hacer.
Quizás fuera una excusa terrible para poder seguir viviendo, pero su esperanza estaba intacta.
A pesar de los años, aun conservaba el corazón. Todas las enseñanzas que cada libro que leyó en la vida le dejo. Aun cree en la bondad del mundo. Aun cree en el poder de las palabras.
—¿Señor Blake?— la voz de una mujer aparece por su oficina
El alza la cabeza —¿si?
Finge haber estado escribiendo algo, solo para disimular.
—Ya llegaron.
El parpadeo un par de veces para poder ubicarse de nuevo en su realidad —hágalos pasar—dice
La mujer le asiente, y casi instantáneamente al salir, otros hombres parecen entrar.
James sonríe, o al menos finge hacerlo —caballeros, —se levanta —bienvenidos al negocio de sus vidas
***
Concentrarse en el trabajo había sido una ardua tarea. Ni siquiera fue capaz de almorzar. No había comido nada, y cuando llego a casa otra persona ya lo esperaba en la entrada.
—¿Por qué no has entrado?— le pregunta mientras una de sus cejas se alza en confusión —¿no te han dejado pasar?
—No hay nada de malo con tu personal— le tranquiliza el muchacho, y se lo aclara para que no monte una escena— simplemente no he querido hacerlo —contesta.
Aiden tiene las manos metidas en sus bolsillos cuando unas gotas empiezan a caer del cielo.
James lleva una de sus manos a la cabeza, y mira hacia arriba —al parecer hoy habrá otra noche de tormenta,—suspira— de nuevo.
Quizás el rey del mar este enojado
James le sonríe — pues se enojará más luego de hoy. —dice y algo en la expresión de sus ojos deja mucho que desear.
Aiden se encoge de hombros y le estira aquel objeto — solo por hoy —le dice
Las manos de James se ciernen sobre la daga, la saca de su envoltura y admira el detalle de la misma. Tiene incrustaciones de joyas, además de un diseño un poco desaliñado, y muy marítimo. Muy a su pesar, reconoce que es impresionante.
—¿Entramos ya?— le apremia el joven a su derecha.
James se hace a un lado y con su brazo alzado señala la puerta, en señal de bienvenida.
Ambos se dirigen a una habitación en específico de la sala.
Aiden no sabe que va encontrar una vez llegue allí, pero se arma de valor para traspasar el umbral del cuarto, y tomar un profundo respiro. Bueno, no es que no lo supiera ya. Una sirena era la parte obvia, pero temía cuales fueran las condiciones en las que encontraría a aquella creatura.
En cuanto sus ojos recorren la habitación, el primero objeto que capta su atención es la inmensa pecera instalada.
—Un tanque bastante grande. ¿no crees?
La sirena esta despierta, pero no retrocede cuando los ve a los dos jóvenes. Esta vez no. Una altura y una actitud digna de una princesa. Una expresión altanera y valiente, para ser solo una chica encerrada a manos de un…
Miro hacia James.
« Hacia su amigo. »
No.
O hacia un... ¿monstruo?
—¿Qué harás con ella?—le pregunta
—Sabes que ella puede oírte ¿no?— los ojos azules del chico son suspicaces
Aiden luce crispado — sí. Lo sé.
De hecho, las sirenas hablaban muchos idiomas.
—¿Pero que piensas hacer?— le insiste
James alza la daga a la altura de los ojos de su prisionera con la intención de que la admire. De que sepa como morirá. Pero a mas de asustarse, como seguramente James pensaba que haría, su rostro se arruga en confusión.
Sus ojos ambarinos recorren a James impresionada y esperanzada.
A juzgar por la expresión de su amigo, James no lo entiende.
—Es mía— se lo aclara Aiden a la sirena.
Ella cambia de objetivo. Y esta vez, el es quien tiene toda su atención.
—Tu mihi tollebant—murmura ella, y su voz suena como un eco retumbante en el cristal de aquel estanque.
Son las primeras palabras que James la ha escuchado decir, y ni siquiera son para el. Una voz demasiado fina y melodiosa para tratarse de una bestia.
—¿Qué dijo?— el no entiende el idioma en el que habla
—Es latín.— le explica Aiden— ella me dijo que… "fui yo quien la capturo" —el se encoge de hombros avergonzado—supongo que me recuerda…— el da unos pasos hacia ella —En realidad,—dice mirándola — el cuchillo es de mi abuelo— se rectifica
Kaia lo entiende ahora. Y lo mira con autosuficiencia y quizás desprecio. —Dignus es contra levantem se et ferro
La expresión de dolor en el rostro de Aiden es imposible de esconder — lo se…
—¿Qué ha dicho?— exige saber el otro joven, el cual estaba haciendo un esfuerzo tremendo por contenerse, no le gustaba ser excluido de esto.
—Nada— dice, casi al mismo tiempo que este retrocede
La sirena tenia razón, Aiden no era digno de blandir aquel cuchillo. La historia que todos sabían era que el mar había arrastrado hasta la arena aquella arma. Y otros corrian el rumor de que el abuelo de Aiden lucho contra una de ellas, le gano, matando a la sirena con su propia arma, para luego conservar el cuchillo.
Aquella historia era una mentira.
Su abuelo era un pescador muy reconocido, el había hallado aquel cuchillo cuando capturo a una de ellas. La verdadera razón de aquel regalo, y el hecho de que nadie supiera su significado se debía a que su abuelo la libero. El dejo ir a aquella sirena que quedo atrapada en su red, y ella, en muestra de su agradecimiento se lo regalo.
Una muestra de que aun habían personas buenas de la superficie, y que aun había bondad en el fondo del mar. La prueba de que aun era posible una alianza.
—¿Por qué no hablas nuestro idioma?— pregunto James a aquella mujer de sus sueños. Soñaba con verla muerta, y esta vez esperaba no ser el quien terminara ahogándose.
Los ojos de Kaia ni siquiera lo miran de regreso, casi como si el no mereciera ni eso. Ni siquiera su atención. Una mirada no estaba destinada para él.
—Morirás hoy.—le informo crispado. Su falta de reacción de parte de aquella sirena lo estaba molestando bastante.
Los ojos castaños de Aiden van hacia su amigo —¿y como piensas matarla? ¿Te meterás al estanque y la asesinaras? — había un poco de burla en el tono de su voz.
—Quizás sea buena idea
El chico deja de reírse para dedicarle una mirada seria. —Morirías en menos de cinco segundos. —dice —Un golpe de su cola y te matara.
James lo mira de regreso —No lo creo.
Un chapoteo del agua llama la atención de ambos. Kaia ha agitado su cola y le sonríe a James. Es casi una burla. Lo esta retando a entrar en el agua con ella.
Después de todo, ella ya ha escuchado su nombre, y ya sabe quien es este sujeto. Aquel joven parado ante ella, es la causa de su encierro en las profundidades. Este individuo ha sido toda una molestia en su vida. Por culpa de él, siempre tuvo prohibida sus salidas a la superficie.
Sin embargo, ella siempre imagino que James Blake seria un viejo. No un joven con una apariencia bastante llamativa. Cabellos rubios y ojos azules.
Azules… como casa… como su hogar… como el mar…
Ella deseaba regresar a casa. Ella extrañaba a Jaladi.
—Bien— James sonríe y empieza a desabrocharse la camisa
Aiden abre mucho los ojos y corre hacia el — ¡no! ¿estas loco? ¡Te matara! No vas a entrar a allí. —eso casi parecía una orden —Es su terreno natural. Yo solo estaba bromeando. Me parece la peor idea del mundo. Enserio la peor.
—Soy buen nadador ahora.— dice
—No te has querido ni acercar al océano luego de…— se interrumpe a si mismo — luego de... a-aquello…
—¿Y?
—¿Y esperas que me creas que ahora sabes nadar?
—No bromeo. —dice — tome clases de natación por años luego de eso. —le explica —no dejaría que me sucediera lo mismo de esa época. Yo aprendo de mis errores, y por sobre todo, no los repito
Aiden creía que su compañero aquí presente era un completo estúpido. Pero no lo dijo, quizás el mismo tenia sus límites.
Miro casi impotente, como aquel muchacho se acerco a unas escaleras que estaban detrás de la cortina y subió hasta la entrada del estanque.
Los ojos de la sirena lo seguían de cerca mirándolo curiosa e intrigada.
—Esto es una locura…—murmuro Aiden
—Esto es una venganza— contesto James
Y así, el muchacho de ojos azules entro en el agua.
-Bueno, ¿tienes todo listo?Aiden le asiente -no todos los días tu mejor amigo se casa-Y hablando de casamientos, ¿y tu casanova? He visto a la chica con la que estas saliendoAiden enrojece -oh… si, bueno… estamos saliendo claro, y es hermosa, y…James se ríe-No te burles de mi-le reprocha el otro-Disculpa, es solo que, pareces muy enamorado.-Solo digo que me grada bastante ¿ya?- dice – aunque honestamente, también me gustaría tener alguna especie de romance emocionante-¿emocionante?-James- le dice – luchaste contra una reina, hiciste tratos con brujas y magia negra, te transformaste en un tritón, volviste a ser humano. Has vivido toda una gran aventura, y todo por amor.-Kaia lo valía.-Lo se, lo que quiero decir, es que quiero ser tan valiente de amar como tu. No he conocido nunca a nadie que ame como tu. Sacrificaste todo lo que eras, y te lanzaste al vacío sin siquiera saber que sobrevivirías-No se si fue valiente… -confeso -no estaba pensando demasiado cuando hice las cos
Aiden habia pensado que la bruja se habia ido, pero esta regreso.El se hallaba parado encima del barco mirándola desconcertado. -¿Por qué has vuelto? ¿Y James?-El acaba de marcharse -le dijo la pequeña brujaEl se sintió incomodo por su mirada -¿Qué? ¿Qué sucede?- pregunto-Solo quería comprobarlo-¿comprobar que?-Como un humano tan común como tu pudo verme-¿verte? Todos podemos verte. Y que es eso de ¿común?- pregunto indignadoElla niega – no. No todos son capaces de hacerlo. Nadie ve mas allá del glamour-¿Que quieres decir?-Todos ven lo que quieren ver. -explica -Tu me ves como soy. La capacidad de ver la verdad-¿una pequeña sirena?Esta niega -no lo entenderías. Solo quise venir a descubrir porque tu eras diferente.-…-Y por eso te daré un regalo.-No quiero ser grosero pero, ¿un regalo de un bruja? eso no suena bien para mi- te puedo conceder que estarás a salvo de la tormenta.-¿a salvo? ¿Por qué harías eso?-Es difícil coincidir en la vida con personas capaces de ver a
James la habia matado, y se habia convertido oficialmente, en el asesino de sirenas.-¿James?La voz de Kaia se filtro en su cabeza, y cuando volteo a verla la abrazo feliz de haberla a salvo, satisfecho y sumamente aliviado. Estaba con ella, en su mundo o afuera, daba igual el resultado; estaba con ella***-¿Te encuentras bien?-Estoy mejor, gracias a ti- le sonrió KaitoTeles le asintió, cuando todos vieron descender a su princesaMuchos habían alcanzado a ver el espectáculo que los tres habían dado.-Lo lograste…- murmuro ellaKaia asintió aun algo desorientada, entonces miro al muchacho frente a ella. -con que tu eres Kaito- dijo ellaEl chico de ojos azules la observo largamente-supongo que te debo las gracias… por haber venido hasta mi reino a ayudarnos-No me debes nada. No hecho nada por este reino. Y mis acciones nunca fueron altruistas.-¡Kaito!- le reprendió TelesEste se encogió de hombros, pero aun así, habia sido sincero-En ese caso, gracias a …-miro a Teles – a quien
La luna de sangre habia llegado a su máximo esplendor, y habia cubierto por completo a la luna. Y Ula pudo sentir mas magia de la que nunca habia sentido antes.El océano parecía temblar con su poder, y ahora mismo la marea estaba subiendo en todas partes del mundo.Por el contrario, Kaia también lo sentía.-No eres la única que crece con ella-murmuro en un susurro que nadie oyó.Cuando Kaia alzo la mano su magia, dorada y brillante salió despedida hacia ella.Ula cayo por el impacto, habia estado distraída, pero Kaia podía empezar a notar como la magia de Ula se iba mezclando, dorada y oscura. Oscura y dorada.Que miedo daba. Honestamente, daba mucho miedo.Sus ojos pasaban del dorado al rojo, y del rojo al dorado de forma casi intermitente, mientras el humo negro salía despedida de su cuerpo, al igual que destellos de luz-¿Crees que puedes destruir a la reina?Kaia negó – tu te estas destruyendo sola. Mírate, tu alma ya no sabe ni que forma mismo tomar. Estas tan confundida como tu
¿Por qué no le sorprendía? precisamente se esperaría que Teles hiciera algo así de estúpido y valienteMaldita sea su sentido de justicia, y altruismo.Kaito podría haberlos dejado fácilmente morir a todos, pero no hubiera dejado morir a Teles.El y sus tropas se encaminaron a la corte dorada-¿tu no vienes sirena?Jaladi negó – tengo alguien mas a quien debo proteger ahora mismo-Entonces ve- contesto Kaito con simpleza dándole la espaldaJaladi examino al muchacho, siempre le habia tenido tanto miedo que nunca pudo haber visto mas allá de aquellos ojos y sonrisa cruel, Kaito era joven, quizás demasiado joven ¿Cuánto tendría? ¿18 apenas? Pero siempre al ver su comportamiento y su inteligencia era fácil ignorar aquella realidad. El parecía estar por encima de muchos. El inspiraba miedo. Y mas de una bestia marina se apastraba a sus pies.Si esta ventaja que les dio Jaladi no les serbia para ganar esta guerra, quizás esta estuvo perdida desde el inicio.« Tu puedes Kaia. Nada mas rápi
-¡James! La tormenta esta muy fuerte. Empeorara antes de que mejore-Continua, vamos a lograrloEl barco se tambaleaba-¡¿Qué?! ¡No logro escucharte!Las olas movían aquel barco como si fuera fácilmente hecho papel-¡No te detengas!James se asomaba al barandal-¡No tan cerca podrías caer! ¡Todo esta mojado! ¡Cuidado resbalas!-¡No lo hare!- entonces sus ojos azules se fijaron en el mar -¡Bruja! ¡Gran bruja del mar! ¡Te necesito! ¡Estoy dispuesto a hacer un trato!- y repetía esto tal y como lo habia hecho las anteriores veces.Aiden hacia manubrios con el timón tratando de mantener en equilibrio el barco. -¡No esta aquí! ¡Gira el barco! ¡Sigue en esa dirección!- señalo JamesAiden obedecía, era increíble que James no se hubiera congelado ya, la ultima vez el recuerdo de su pasado ya lo habria paralizado.Al ver hacia el mar, y su fuerza, el dudo mucho que aquella bruja del mar siquiera apareciese, pero… se equivoco.En todos los mitos y leyendas, existe algo de verdad, y existe un l







