MasukCalitheaLa taza de té se me resbaló de las manos.Se estrelló contra el suelo, haciéndose añicos, mientras yo luchaba por respirar.Me aferré al marco de la puerta para sostenerme, evitando a toda costa mirar aquellos ojos ardientes que ya se habían vuelto hacia mí.Sentirme culpable por haber escuchado su conversación era lo último que pasaba por mi mente.Solo había venido a llevarle el té a mi padre.Cuando percibí el aroma de Valen por primera vez, me convencí de que me lo estaba imaginando, de que era imposible que él estuviera allí.Ahora que lo pensaba, la expresión extraña de Meredith y su vacilación cuando insistí en llevar yo misma el té deberían haberme puesto sobre aviso.Desde que me había encerrado en esta casa sin que mi padre lo supiera...Nunca intenté revelar mi presencia, pero jamás imaginé que hacerlo hoy desmoronaba todo lo que creía saber sobre mi vida.Todo.Toda mi existencia se había construido sobre una mentira.Cuando por fin reuní el valor para mirar a Val
VALENDías después...A simple vista, todo parecía normal, como si nada hubiera ocurrido.Solo había pasado una semana desde la muerte de Ryden.—Es extraño —dijo Liam mientras hojeaba una pila de expedientes—. No ha habido ni una sola muerte en la última semana.Cerró una de las carpetas y se recostó en su silla. —Es casi como si una tragedia se hubiera tragado al resto. Como si la tormenta por fin hubiera pasado.No dije nada porque, por muy inquietantes que sonaran sus palabras, no se equivocaba.Sin embargo, la paz era lo último que yo sentía.Era como si Calithea se hubiera llevado consigo la poca paz que había traído a mi vida.Sentía como si ella se hubiera esfumado sin dejar rastro, pero lo único que me mantenía cuerdo era el leve tirón de nuestro vínculo de vez en cuando.Un recordatorio de que seguía viva y respirando.Pero todas las emociones que ella albergaba permanecían ocultas tras muros que yo no podía derribar.Unos golpes resonaron en el despacho antes de que Soren e
CALITHEAMuerto. Muerto. Muerto.La palabra se convirtió en un mantra incesante mientras permanecía paralizada en el umbral, mirando hacia el interior de la habitación, incapaz de dar un paso adelante. No tenía idea de cómo había llegado allí después de que Mira me diera la noticia. Supongo que fue para confirmar si lo que me decía era cierto y no un sueño.No reconocía a ninguno de los hombres reunidos allí, salvo a Valen, que hablaba con alguien a quien supuse médico de la manada.Podía oír claramente su conversación.—Llevaba muerto desde anoche.El médico mantenía los labios apretados en una línea fina mientras miraba de reojo el cuerpo sobre la cama, que quedaba en gran parte oculto tras ellos.—Aunque lo hubiéramos encontrado antes, no habría sobrevivido. Quienquiera que lo atacara remató la faena sin piedad. —Su expresión denotaba conflicto interno.El médico se dio la vuelta para marcharse y nuestras miradas se cruzaron brevemente.Fue entonces cuando vi el cuerpo.Había albe
CALITHEAAl día siguiente...Calidez.Eso fue lo primero que sentí, incluso antes de abrir los ojos.Unos brazos fuertes me rodeaban con firmeza, mientras un aroma familiar inundaba mis sentidos.Abrí los ojos lentamente y lo primero que vi fue su rostro suspendido sobre el mío. La tensión que marcaba sus facciones se disipó en cuanto nuestras miradas se cruzaron.—Calithea. —Su voz sonó ronca, cargada de alivio.Antes de que pudiera responder, volvió a atraerme hacia sí, hundiendo mi rostro en su pecho.—Te he buscado por todas partes —murmuró, estrechando el abrazo y negándose a soltarme—. ¿Tienes idea de lo preocupado que estaba?La confusión nubló mi mente. «¿Buscándome...?»Me aparté lentamente de él y sólo entonces reparé en la habitación que nos rodeaba.El corazón me dio un vuelco. «¿La cabaña?». Miré a mi alrededor con incredulidad. «¿Qué hago aquí?».Me llevé las manos a la cabeza mientras la pregunta resonaba una y otra vez en mi mente.—Debería ser yo quien te preguntara e
CALITHEAEl silencio que Ryden dejó tras de sí en la habitación era más tenso que todo el enfrentamiento anterior.Toda la adrenalina que me había mantenido en pie se disipó de repente, dejándome completamente agotada. Volviéndome hacia Valen, mantuve la voz baja pero firme. «Esta noche voy a dormir en el alojamiento del servicio».—No puedo dejar que te quedes sola esta noche. No después de todo lo que ha pasado —dijo Valen de inmediato—. Se marchó furioso. Podría aparecer allí y...—No lo hará —le interrumpí con suavidad—. Además, es la casa de la manada. Hay guardias por todas partes.Las líneas de su frente se marcaron aún más. «Entonces, tal vez deberíamos quedarnos en la cabaña...»—No. —Le miré directamente a los ojos—. Realmente necesito estar sola. No quiero estar con nadie ahora mismo.La frustración se reflejó en su rostro, y verla hizo que me arrepintiera de mis palabras. No era eso lo que quería decir, pero no tenía energías para explicarme.Tenía la mente completamente e
CALITHEAEn cuanto nuestras miradas se cruzaron, la sangre se me retiró del rostro.Tenía los ojos inyectados en sangre y ardientes de una furia descontrolada; aun así, toda su atención estaba fija en mí, ignorando por completo a los dos hombres que siguen destrozando la habitación.Ojalá hubiera alguna forma de convencerlo de que se marchara antes de que la situación empeorará aún más, pero la expresión de su rostro me indicaba que ya no estaba dispuesto a contenerse.Cruzó la habitación a grandes zancadas y me ayudó a ponerme en pie. —¿Estás herida? —preguntó, escudriñando de arriba abajo con la mirada antes de apretar con fuerza contra su pecho.Estar entre sus brazos era como hallar refugio en medio de una tormenta.Cerré los ojos y me aferré en silencio a aquel breve consuelo, sabiendo que se desvanecerá en cuanto la realidad nos alcanzara.—Creí que te había hecho daño —susurró, estrechando el abrazo. Todo su cuerpo estaba muy tenso bajo mis manos, como si se hubiera preparado p







