LOGINLa taza de café de Leighton estaba vacía a las nueve de la mañana.Miraba la pantalla, obligándose a concentrarse en los mockups de Meridian. Los ojos no paraban de borroneársele. Tres horas de sueño hacen eso. Chloe se había marchado al amanecer, abrazándola fuerte en la puerta con promesas de llamar pronto.La mentira sobre Noah seguía pesándole en el estómago."Toc toc."Levantó la vista. Un chico estaba en la entrada de su cubículo sosteniendo dos tazas de café. Alto. Pelo oscuro. Ojos marrones cálidos detrás de unas gafas de montura negra. Llevaba un jersey gris y vaqueros. Informal pero cuidado."Daniel Park. Director Creativo Senior." Dejó una taza en su escritorio. "Latte de vainilla. Leche de avena. Un azúcar."Ella parpadeó. "¿Cómo sabías...""Soy observador." Sonrió. Con facilidad. Sinceramente. "Te vi pedirlo dos veces la semana pasada en la sala de descanso. Pensé que hoy te vendrían bien uno. Tienes cara de haber tenido una noche difícil.""¿Tan obvio?""El pelo es una p
Noah se quedó sentado en su escritorio tres horas antes de poder escribir la primera palabra.El papel se burlaba de él. En blanco. Blanco. Esperando.La mano le agarrotaba alrededor del bolígrafo. Había empezado veinte veces. Arrugado cada intento. La papelera rebosaba de comienzos fallidos.*Querido papá:*Demasiado formal.*Al hombre que se fue:*Demasiado rabia.*No sé por qué escribo esto:*Demasiado débil.Tiró el bolígrafo al otro lado de la habitación. Golpeó la pared. Cayó al suelo tintineando.El teléfono estaba boca abajo sobre el escritorio. En silencio. Sin mensajes de Leighton. Tres días desde la llamada. Había bloqueado todos los números que él tenía.Concentrarse. Necesitaba concentrarse.El Dr. Voss dijo que lo escribiera todo. Cada pregunta. Cada dolor. Sacarlo de su sistema para dejar de cargarlo consigo.Noah recogió el bolígrafo. Empezó de nuevo.*No mereces un saludo. No mereces mi tiempo ni mis palabras. Pero escribo esto de todas formas porque mi terapeuta dice
Llamaron a la puerta a las siete. Tres golpes secos.Leighton abrió. Chloe estaba allí con dos botellas de vino y una bolsa de comida para llevar. Su sonrisa era brillante. Sincera."¡Sorpresa!"La culpa le golpeó como un puñetazo en el estómago."Chloe. Hola. No te esperaba.""Ya lo sé. Por eso es una sorpresa." Chloe pasó junto a ella hacia el apartamento. Se detuvo. Miró a su alrededor. Su sonrisa vaciló. "Ah. Vaya. Es... acogedor."Acogedor. Código para diminuto."No es gran cosa pero es mío." Leighton cerró la puerta. Intentó ver el espacio con los ojos de Chloe. Pintura descascarada en el techo. Mancha de humedad en el rincón. Cocina apenas suficiente para una persona. Todo el apartamento era más pequeño que el dormitorio de Noah."¿Dónde está el sofá?""Aún no tengo. Todavía ahorrando." Leighton señaló las dos sillas plegables junto a la ventana. "Pero tengo sillas. Y una mesa. Más o menos."La mesa era un tablero sobre bloques de cemento. Funcional. Deprimente.Chloe dejó el v
Noah estaba sentado en la sala de espera del Dr. Voss, con la rodilla rebotando. El sillón era de cuero. Caro. Probablemente diseñado para calmar. No estaba funcionando.Un reloj tictaqueaba en la pared. Cada segundo sonaba fuerte en el espacio silencioso. Miró el teléfono. Sin mensajes. Le había escrito a Leighton dos veces el día anterior. Desde un número nuevo. Los dos entregados. Los dos ignorados.Le había bloqueado otra vez.Bien. Era lo que se merecía.La puerta se abrió. El Dr. Voss estaba allí. Mediados los cincuenta. Gafas. Ojos amables que veían demasiado."Noah. Pasa."El despacho olía a café y libros viejos. Un sofá estaba contra una pared. Dos sillones enfrentados. Una ventana con vistas a la ciudad. El Dr. Voss señaló el sofá.Noah se sentó. Se sintió como un niño en el despacho del director."¿Cómo ha ido la semana?" El Dr. Voss se acomodó en su sillón. Bloc en el regazo. Bolígrafo listo."Bien.""¿Solo bien?""Sí."El Dr. Voss esperó. Esa cosa que hacen los terapeutas
Leighton despertó con la luz del sol que atravesaba sus cortinas baratas.Su teléfono estaba boca abajo en la mesita de noche. Lo miró como si pudiera explotar.Los eventos de la noche anterior regresaron de golpe. Su voz. Sus manos. Las cosas que había dicho. Los sonidos que había emitido.Su estómago se retorció.Agarró el teléfono. Abrió la foto de él, la foto que nunca había borrado la miraba fijamente. Él en su cocina, sin saber que ella lo observaba. Suave luz de la mañana. Casi sonriendo.Le había dado poder otra vez. Lo había dejado entrar de nuevo solo con su voz y dos palabras: Te extraño.Patética.Su pulgar se detuvo sobre el botón de eliminar. Ya había hecho esto antes. Lo había bloqueado. Lo había borrado. Luego había guardado su número de nuevo como una adicta que guarda el contacto de su dealer “por si acaso”.Esta vez no.Presionó bloquear. Vio su nombre ponerse rojo. Luego borró el número para asegurarse.Su pecho se sentía vacío.La ducha salió fría antes de calenta
Las tres de la madrugada. Noah dejó de fingir que trabajaba.El teléfono estaba sobre el escritorio. La pantalla apagada. Burlándose de él.Lo había cogido diecisiete veces en la última hora. Lo había dejado diecisiete veces. Cada vez diciéndose que no llamaría. Cada vez la mano volviendo a él de todas formas.Las paredes del despacho se cerraban sobre él. Demasiado silencioso. Demasiado vacío. Solo él y el fantasma de lo que había perdido.El pulgar desbloqueó la pantalla antes de que pudiera detenerse. Su contacto le miraba fijamente. Esa foto. Riéndose. Dios, cómo echaba de menos esa risa.Pulsó llamar.Sonó una vez. Dos. Tres. El corazón le martilleaba contra las costillas. No iba a responder. ¿Por qué iba a hacerlo? Eran las tres de la madrugada y él había estado en silencio dos semanas.Cuatro tonos. Cinco.Luego: "¿Noah?"Su voz. Ronca por el sueño. Confusa. Preciosa.No podía hablar. La garganta se le cerró. Todas las palabras que había ensayado desaparecieron."¿Noah? ¿Estás







