INICIAR SESIÓNDana
La luz débil de la mañana entra por la gran ventana de mi habitación. Suspiro, no quiero abrir mis ojos. Pero tengo que hacerlo si quiero disfrutar este último viernes con mis pequeños.
«Cinco minutos más...» escucho pasos cerca. «Oh, oh»Creo que esos cinco minutos los dejaré para otra ocasión. Siento como mi cama se hunde en completo silencio, unas manos suaves acarician mi cabello y otras mi rostro.— ¡Mamá! ¡Mamá! —dicen entre risas Dánae y Damián.Mis dos hermosos hijos, mis dos traviesos que cuando quieren algo, lo consiguen, eso me recuerda mucho a su padre.Temperamentales. Decididos. Sobre protectores y sobre todo...muy celosos.Lo único que tienen de mí, son mis ojos aceitunados y las largas pestañas. El resto genética de Demetrio.— ¿Me dan...cinco minutos? —e imito un puchero.Pero las risas se intensifican.— ¡Mamá! —gritan al mismo tiempo y mi risa sale a la superficie. Amenazan con sus pequeñas manos en hacer cosquillas entre los dos, pero inmediatamente los detengo.«Cosquillas...»— ¡Está bien, está bien! Voy a levantarme—levanto las manos en rendición, abro los ojos y ahí están. En sus pijamas y con sus cabellos cobrizos revueltos—...pero solo diré una cosa. Si salgo de esta habitación lista y ustedes no lo están...—de un salto los dos intentan bajar de la cama— ¡No iremos a desayunar panqueques! —se escuchan las risas por todo el pasillo hasta sus habitaciones. Escucho una pequeña discusión. ¿Quién se irá a bañar primero?Gana Dánae.Y eso me hace soltar una risa.Me siento un poco más tranquila al ver que realmente disfrutan su infancia. Cierro los ojos y las imágenes llegan a mí.Ojos azules, su boca, su barbilla, su risa...«Dueles aún...» El nudo se instala en mi garganta y las lágrimas amenazan con salir. Pero soy fuerte, soy una guerrera. Y por mis hijos, por nuestros hijos, tengo que serlo.—Sí, solo...—No Dana, no más. Basta, tomo aire lentamente y lo suelto. Tengo que tranquilizarme.Entro a la bañera y a lo lejos escucho que han encendido la televisión.Cierro los ojos e intento relajarme, el olor a jazmín inunda la habitación. Cómo todos los días, Demetrio llega a mí en forma de ola arrastrando a la orilla los recuerdos de nosotros.La pasión que desbordábamos juntos. Poco a poco mientras lavo mi cuerpo, un cuerpo que carga una pequeña cicatriz en el vientre, mis manos pasan por encima de ella, y la acaricia. Después se deslizan entre mis muslos, durante estos años, había aprendido a satisfacerme a mí misma, nunca había pensado en tener a otro hombre, y no lo quería. Nunca, aunque Demetrio si pudo tener otras mujeres. He ahí la diferencia entre los dos, yo realmente lo amaba, y él no. Solo era otra adquisición en su vida, un trofeo. Y eso se repetía en mi cabeza atormentada.«Él no te amaba»Cierro los ojos y llego a mi clímax sin sabor a pasión y fuego. Pero a la final, satisfecha de alguna manera.Pero hoy, no importaba yo. Solo mis hijos, mis dos grandes motivos.Ya no podía confiar en nadie, solo en mí. Al salir de la bañera, tomo asiento en la orilla mientras sigo envuelta en la toalla. Mi mirada se pierde en algún punto del suelo y mi mente intenta esquivar todo lo que tenga que ver con Demetrio.«Dana, no vayas ahí de nuevo»Tenía que seguir avanzando sola, con mis hijos. Solo con ellos y por ellos.FLASHBACK (Recuerdos del pasado)La escena era perturbadora. El día que le di la noticia de mi embarazo. No lo esperaba ya que quería disfrutar de nuestro matrimonio, teníamos solo tres meses de casados...y sus palabras retumbaban en mis oídos:« ¿Te has embarazado a propósito?» «Solo traerán problemas a nuestras vidas» ¿Y nosotros qué, Dana?» Y después de horas de espera al verlo salir conmocionado y sin la leve intención de regresar esa noche, Jefferson me llevaba a buscarlo después de amenazarlo. Algo en mi me decía que viniera. Y finalmente lo vi todo. Abrazado de Bárbara frente a su casa. Bárbara lo invitaba a pasar, no sé por cuánto tiempo contuve el aire en ese momento, mis manos se volvieron puños. La cabeza me estallaría.Una hora después de contener la ira, y de no ver las señales, pensaba que solo hablaría con ella, con la exnovia, la ex prometida, con la cual no regresaría a tener contacto de nuevo por todo el daño que nos había hecho meses atrás, pero ahí estaba. Esa promesa la había roto y ahí estaba. ¿A quién quieres engañar Dana?Jefferson se gira hacia mí.—Dana...—lo interrumpo.—No. No digas nada, voy a entrar por mi esposo y lo voy a arrebatar de las garras de esa mujer. Y no me vas a detener.Bajo a toda prisa, y detrás de mí viene Jefferson preocupado. Jefferson veía más por lo que nos fuese pasar a mí y a mi bebe, no por Demetrio. Quería saber si lo que acaba de ver...es verdad.«Ellos dos...»La mujer me abre la puerta vestida en un conjunto de corsé negro y ligueros. Su boca estaba manchada de lápiz labial rojo. Necesitaba llegar a la verdad, y no me importaba meterme en el lodo.— ¿Dónde está mi esposo? —las palabras salieron cargadas de ira.—Pasa, lo puedes encontrar en nuestra habitación, quizás descansando después de nuestra ronda de sexo salvaje... ¿Y quién será el padre de tu bastardo? —no pude contenerme, y mi mano se estrelló bruscamente en su mejilla haciéndola girar hacia otro lado. Siento las manos de Jefferson por la cintura para alejarme cuando ve mis intenciones de brincarle encima y arrastrarla por toda la maldita carretera.— ¡Maldita, mil veces maldita Bárbara! —grito cargada aún con la ira. Me suelto del agarre de Jefferson y empujo a Bárbara para entrar a la casa. Subo las escaleras gritando el nombre de Demetrio. Comienzo por buscar en todas las habitaciones, hasta que observo al final la puerta semi abierta y deduzco que es esa la habitación.«Nuestra habitación» Llego a ella, empujo para terminar de abrirla completamente mientras mi mano tiembla por lo que me estoy imaginando. Entro y ahí está.«Desnudo, en medio de la cama, atado de las muñecas»—Demetrio...—susurro con dolor. La mano de Jefferson me sostiene del brazo y maldice entre dientes. Sé que debe de estar decepcionado como yo, aunque en mi caso pasó de nivel. Intenta sacarme de la habitación, pero la adrenalina del momento, me suelto de su agarre mientras me llama «Dana, por favor, piensa en tu bebe»Doy unos pasos y me acerco al pie de la cama. A un lado de él está tirada su ropa. Mi agitación es acelerada, no sé qué va a suceder después de todo lo que estoy viendo...Su rostro cuelga mirando a su estómago desnudo, las perlas de sudor están por todo su cuerpo. Me cubro mi boca con mi mano para acallar el jadeo de terror al mirar esta escena.—Demetrio...—susurro. Y de nuevo mi mano temblorosa se va a mi boca.—Lárgate—su voz está cargada de odio.Niego con las lágrimas en mis mejillas, mi corazón aumenta su velocidad y mi mano libre se va a mi vientre.—Nunca te he amado, nunca lo haré, no te amo...yo amo a otra mujer...una mujer que me ama...Bárbara…ella…tu solo eres... «Nada» —remarcó con odio esa última palabra. Su rostro aún sigue mirando hacia abajo, apenas puede parpadear.—Dana, vamos. —murmura Jefferson intentando sacarme de ahí, pero falla. Pasan segundos eternos delante de él, levanto su barbilla. Sus ojos estaban rojos y cristalinos. Pero al verme reflejada en ellos, se abrieron aún más por la sorpresa. Palideció...fue decir poco.— ¿Nunca me has amado? —susurro débilmente. Sus ojos se clavan en los míos. Y yo en ellos encuentro pánico...—Da-a-Dana...yo—su rostro se contrae por el dolor. Es como si regresara a la realidad.Intento decir algo, pero nada salió.—Nada de Dana...—los dientes los aprieto—...no más Dana. —agita sus muñecas del respaldo de herrería con bastante fuerza.— ¡Jefferson! ¡Saca a Dana! ¡Sácala de aquí! —comienza a gritar desesperado intentando soltarse, pero era imposible. — ¡Jeffersonnnnnn! —volvió a gritar histérico.Me vuelvo hacia Jefferson, quien está pálido por nuestra escena. Él puede ver el dolor que cargo, ve mi decepción, desesperanza y al final...mi decisión.El solo asiente en silencio, paso a su lado y me dirijo a la puerta, sus gritos llamándome, maldiciendo a Bárbara, quien sonríe al ver mi rostro y a Demetrio pidiendo ayuda a Jefferson.Pero no miro atrás. Ni el corazón que ha destrozado volverá a ser el mismo. Ni la Dana que aceptó compartir su vida a lado de él...Y tampoco el futuro, juntos.Esa Dana...había muerto para él y para el resto del mundo.FIN DEL FLASHBACK
DanaCinco años despúes— ¡Feliz cumpleaños! —gritamos al unísono. Demetrio está en el centro de la mesa frente a un gran pastel de cumpleaños hecho por Katy.— ¡Mordida! ¡Mordidaaaaaa! —grita emocionado Leonard al lado de Luciana quien tiene a la pequeña Luci de casi cuatro años y le enseña aplaudir.— ¡Leonard! ¿Sabes cuánto tiempo me llevó haciendo el pastel? No vas a estropearlo, no nada de eso. Espeta irritada, Katy. Varios soltaron la risa. Demetrio sopla las velas y todos aplaudimos. Estamos en nuestra nueva casa, a orillas de la playa. Quito las velas del pastel con todo el cuidado de no estropearlo, puedo sentir la mirada de aguijón de Katy. Demetrio sonríe melancólico. Sé por qué. Extraña
D A N A—Gracias por venir. —escuché la voz de Demetrio.—Lo siento, señor Richardson. Mi sentido pésame. — ¿pésame?—Gracias…—su voz estaba cargada de dolor.—Hijo, deberías de acercarte a tus hijos, siguen sentados en el sillón de la sala, no han hablado. Siguen…—la voz de Lina se cortó por el dolor en sus palabras.—Lo sé, pero no puedo hacer más, no quieren hablar conmigo, ¿Siguen tomados de la mano?—Sí, no se han separado en todo el día, y no quieren comer. Damián solo pide ver a su mami…se me parte el corazón…Dánae lo abraza, y le susurra algo al oído. Si solo tú…—No quieren
Demetrio había conocido a Bárbara James por ser hija de uno de los clientes de su empresa. Era hermosa, ojos marrones y cabello rubio, tenía una sonrisa espectacular, un cuerpo de modelo, había llamado la atención de Demetrio al unirse como cliente de la empresa de él. Habían salido por seis meses, en una noche, había decidido pedirle que fuese su esposa, todo ese tiempo Bárbara se había portado de una manera espectacular, pero al tener el anillo de compromiso para ser la futura señora Richardson, todo cambió.Se volvió posesiva, armaba escenas de celos y comenzó a ocasionar problemas en la empresa, para Demetrio era un infierno, pensó en poner fin al compromiso, faltando tres meses para la boda y ante todos en una cena familiar lo anunció a todo mundo, Bárbara se sintió humillada, pero Demetrio sabía que ella no entendía y qu&eacut
Dana—Me encanta como ha quedado el pastel. —sonrió Katy al cumplido de Esther que se encontraba emocionada por el enorme pastel.—Gracias, Esther. —Se notaba la emoción en su rostro.— ¿Y Lina? —pregunté un rato después.—Ella ha ido… ¿Con Müller? —preguntó Leonard dudoso.Katy movió sus hombros sin poder dar una respuesta a su hermano quien se estaba comiendo el betún del resto del pastel. Tocó un poco con el dedo y les puso a Damián y a Dánae en la nariz, estos dos soltaron la risa. Luciana llegó a la cocina donde nos encontrábamos todos.—Hola, he despertado después de mil años.La panza de cinco meses de Luciana se veía demasiado grande, se veía hermosa en su overol de
DemetrioUn mes después…Estaba contemplando a Damián y a Dánae dormir tranquilos. Tenía que protegerlos hasta con mi propia vida. Me repetí que no tenía que cometer ningún maldito error. Tenía que protegerlos de todos los que querían lastimarme. Bárbara sabe perfectamente que ellos son mi debilidad, que ellos son la luz de mi vida junto con la mujer que se encuentra dormida en la habitación de enseguida. Bárbara se había dado cuenta de la trampa. Y hace un par de noches había llegado a Seattle. Aunque cree que ha llegado de incognito, lo bueno de tener contactos y dinero, puedo seguir sus pasos desde aquí. Cubrí mi rostro con ambas manos. Tenía que viajar a África para cerrar un contrato de lo más importante para reponer las pérdidas de la empresa por la cual había
DanaEl roce de los labios de Demetrio me despertó. Por el momento nadie sabría que hemos entrado a E.U. El avión había tocado piso en Seattle hace casi una hora. Demetrio para mantenernos aún en el anonimato en la ciudad, hizo que se usara un juego de autos del mismo color, en unas se envió a los niños junto con mis padres al penthouse por otra ruta. Otro a los padres de Demetrio a su mansión. Y otro para Leonard, Luciana y Katy para el departamento de soltero de Leonard. Así nos mantendríamos hasta solucionar cuanto antes lo de Bárbara.Las últimas noticias nos informaron que Bárbara seguía en Londres, y el equipo de Jefferson había confirmado personal de ella rondando por el pueblo. Los nervios eran grandes. Temía que en cualquier momento dieran la noticia de que Bárbara había regresado a Seattle. Demetrio







