Se connecterPUNTO DE VISTA DE EMBERY por la diosa, es tentador. La hierba también canta en mi sangre, haciendo todo más caliente, más necesitado. Pero niego con la cabeza y presiono mi boca contra el pulso que martillea en su garganta."Buen intento", susurro contra su piel. "Pero he esperado todo el día para esto, y voy a disfrutarlo. Tendrás tu turno". Me aparto y le sonrío desde arriba. "Con el tiempo. Cuando decida que te lo has ganado"."Ember...""Di por favor".Me fulmina con la mirada, el pecho agitado, el orgullo luchando contra el deseo. Espero, paciente, saboreando cada segundo de ver al Rey perder."...Por favor", dice finalmente, destrozado.Y me inclino para darle exactamente lo que pidió.Me deslizo por su cuerpo lentamente, tomándome mi tiempo. Cuando llego a sus pantalones, los desabrocho con dedos deliberados y libero su polla.Está tan dura que parece doloroso — gruesa, enrojecida, oscura, la punta ya goteando. La hierba lo tiene palpitando en mi mano.Envuelvo mis dedos alred
PUNTO DE VISTA DE EMBERPor un momento, solo me mira fijamente, el pecho subiendo y bajando. Luego, lentamente, un brillo malicioso aparece en sus ojos mientras susurra:—Vas a arrepentirte de provocarme así, cariño. Eso te lo prometo.Las palabras me envían un escalofrío oscuro.Sonrío más ampliamente y deslizo mis manos por su pecho, pero no bajo más todavía. En cambio, me siento sobre mis talones y me río a carcajadas.—Promesas, promesas, Su Majestad.Él prueba las esposas de nuevo.Lo observo probarlas —la flexión refleja de esos hombros enormes, el tirón fuerte, el ceño fruncido y oscuro que se forma cuando el metal realmente aguanta. Me quedo exactamente donde estoy, montada sobre sus caderas, y lo dejo procesar la realidad de la situación.Tengo la intención de saborear cada segundo de esto.—Ember. —Su voz es baja, ronca, todavía a medio camino en la neblina de la hierba. Da otro tirón a las esposas, más fuerte esta vez—. Están reforzadas.—Lo están. —Trazo un dedo por el cen
POV DE EMBERMe inclino, la boca rozando la concha de su oreja, y ruedo las caderas una vez, arrastrando mi coño empapado a lo largo de la longitud rígida de él. Él se sacude bajo mí, las muñecas tensándose con fuerza contra las esposas.“Me hiciste creer que Rafael estaba en la casa”, susurro, rodando las caderas otra vez, dejándole sentir exactamente lo mojada que estoy. “Me arrastraste de la cama. Me asustaste de muerte. Y luego tuviste el descaro de llamarlo romance.” Otro roce lento. Su polla se crispa bajo mí, y sonrío contra su oreja. “Las cuentas tienen que equilibrarse. La anciana Catherine está de acuerdo. Queenie está de acuerdo, con entusiasmo. Y tú—” me balanceo contra él otra vez, más despacio esta vez, saboreando la forma en que todo su cuerpo se tensa bajo mí “—vas a quedarte ahí tendido y aprender, con detalle exhaustivo, exactamente lo que les pasa a los hombres que les gastan bromas viciosas a sus esposas.”“Ember.” Sale mitad advertenci
POV DE EMBER No cuando me acerco más y ruedo las caderas contra él en un roce lento y sucio, frotando el calor desnudo de mi coño contra la gruesa y dura línea de su polla a través de los pantalones. No cuando sus manos se deslizan hacia abajo para agarrarme la cintura con más fuerza. No cuando tomo una de sus muñecas y guío su palma bajo el dobladillo del desliz, más y más alto, hasta que sus dedos rozan piel desnuda. Se queda quieto medio segundo. Luego sus dedos se deslizan entre mis piernas y no encuentran nada más que calor resbaladizo y desnudo. Un gruñido bajo y áspero se arranca de su pecho y va directo a mi boca cuando lo beso otra vez. Sus dedos trazan mis pliegues una vez, despacio y posesivo, recogiendo la humedad de ahí como si no pudiera creer lo empapada que estoy. Me froto hacia adelante contra su mano y contra su polla al mismo tiempo, y él hace otro sonido —más profu
POV DE EMBEREso llama su atención. Me echa un vistazo.“Deberías estar descansando.”“Llevo seis horas descansando. He descansado lo suficiente como para que me dure hasta la próxima vida.”Me incorporo despacio y dejo que la manta se deslice hacia abajo hasta acumularse en mis caderas. Miro cómo sus ojos se detienen en ella y luego se oscurecen por grados al darse cuenta de que ya no llevo lo que tenía puesto cuando se fue.Solo esto.Un desliz de nada. Transparente, pálido, tan escotado que apenas contiene mis pechos, el dobladillo rozando alto en los muslos. El tipo de cosa que nunca se pensó para llevar mucho tiempo.“Hoy encontré una pequeña sorpresa metida entre mis cosas”, murmuro, levantando el pequeño papel retorcido entre dos dedos. “Escondida en la bolsa de herboristería que me dieron los Penny. Venía con una nota: El secreto de una relación emocionante.” Paso el pulgar por el borde del papel, dejando qu
POV DE EMBERKnox me mira durante un largo momento.“Sangrando por los ojos”, dice despacio.“Sí.”“Ember.” Su mano sube a mi cara, el pulgar inclinándome la barbilla, revisando mis pupilas, y el ceño se le hunde más. “Eso no… la gente no hace eso. No es una cosa que…” Se detiene. Algo parpadea detrás de sus ojos, un estremecimiento de inquietud que empuja hacia abajo con fuerza y entierra. “Te diste un mal golpe en la cabeza en ese lío. Más de uno. Estás viendo cosas que no están ahí. Eso es lo que hace un golpe en el cráneo.” Su mandíbula se tensa, y la preocupación vuelve a inundar todo lo demás. “Y esa es la última vez que dejo que nadie me convenza de esto. Te golpeó demasiado fuerte… Diosa, debería haberlo cortado después de la segunda ronda; sabía que debería…” Ya está deslizando un brazo bajo mis rodillas, recogiendo me del suelo. “Clínica. Ahora. Te van a mirar la cabeza, y Hale va a tener una conversación sobre lo que ‘sin reglas’ signif







