INICIAR SESIÓNHola, un gusto saludarlos e invitarlos a seguirme aquí en la app y en F A C E B OO k como Esmeralda Alvarado. Gracias por leer mi historia y mostrarme su apoyo espero y puedan seguir conmigo hasta el final. ☺️🫶 ahaaa y si gustan pueden dejar sus comentarios.
A pasos a apresurados sale de aquella oficina, escucha como la secretaria amablemente le desea que le vaya bien, pero ella va que se la lleva el diablo por haber cedido a sus instintos otra vez, era de esperarse, con Alexander era asi. Al salir del ascensor no se da cuenta y su cuerpo choca contra alguien. Un sobre blanco cae a sus pies, se disculpa y rápidamente lo recoge, al erguirse se encuentra con una mujer de mirada triste y cansada, algo maltrata quizás por la vida. Esa mirada se transforma en la mas dulce, al sonreírle mostrando así toda su blanca dentadura siente que su corazón salta de emoción y un sentimiento que no sabe descifrar se apodera de ella. —¡Hola!—Pronuncia soltando el aire que no sabia que retenía. Sus ojos sin poder evitarlo se llenan de lágrimas, no entiende que es lo que le sucede, siente unas intensas ganas de echarse a llorar y de abrazarla con fuerza.¡Le resulta tan familiar!—¿Te encuentras bien?—La mujer frente a ella le pregunta. Amy al escuchar
Sus manos se posaron con rapidez en su cintura, acercándole así mas a él. Mientras sus labios se fundían con los de ella, necesitado …deseado. Subió una de sus manos a su rostro y acarició su mejilla profundizando así aquel acto lleno de pasión. En cuestión de segundos una corriente placentera recorrió sus cuerpos. Amy como si su vida dependiera de eso se aferró a su cuello, dejándose envolver por aquella intensidad de cercanía. Fue subida con agilidad a el escritorio, cayéndose de el alguno que otro objeto que poco importó. Enredó sus piernas en la cintura de aquel hombre que se comía su boca con lujuria, probó de sus besos sabor a un licor exquisito, o quizás eran aquellos labios candentes que le daban ese sabor. —Siéntenme Amy—. Habló contra su boca—,siente lo que haces en mi, tu, solo tu y nadie mas. —Me odié a mi misma por no ser suficiente para ti—Expresó en voz baja—. Hay momentos que quiero que me ames con locura, quiero que me beses y me hagas tuya, pero después quier
Sus manos se posaron con rapidez en su cintura, acercándole así mas a él. Mientras sus labios se fundían con los de ella, necesitado …deseado. Subió una de sus manos a su rostro y acarició su mejilla profundizando así aquel acto lleno de pasión. En cuestión de segundos una corriente placentera recorrió sus cuerpos. Amy como si su vida dependiera de eso se aferró a su cuello, dejándose envolver por aquella intensidad de cercanía. Fue subida con agilidad a el escritorio, cayéndose de el alguno que otro objeto que poco importó. Enredó sus piernas en la cintura de aquel hombre que se comía su boca con lujuria, probó de sus besos sabor a un licor exquisito, o quizás eran aquellos labios candentes que le daban ese sabor. —Siéntenme Amy—. Habló contra su boca—,siente lo que haces en mi, tu, solo tu y nadie mas. —Me odié a mi misma por no ser suficiente para ti—Expresó en voz baja—. Hay momentos que quiero que me ames con locura, quiero que me beses y me hagas tuya, pero después quier
El deseo de Joaquina era razonable, el anhelo de saber que el corazón de su hija seguía latiendo en algún lugar del mundo le llenaba de euforia, pero también de zozobra, porque a pesar de todo su hija ya no estaba y solo quería aferrarse a ese sentimiento de presencia que existía aún. —Eso será bastante complicado—. Expresó Lucrecia después de aquella pesadez silenciosa que se generó en la sala —, me atrevería a decir que hasta imposible, si pensamos en los aspectos éticos y de privacidad que se deben respetar por el bien de ambas partes.—He hablado con el director del hospital, si bien me ha dejado en claro que será difícil contactarme con el receptor, también me ha dado una esperanza que no la pienso desaprovechar.Lucrecia no sabia si decir lo que pensaba estaría bien. No quería que Joaquina tomara a mal las cosas, pero para ella es solo seguirse atormentando. Porque a pesar de que existía una persona con el corazón de Linda, no era su hija ¿Por qué vivir aferrada a el dolor?D
¿Qué acaba de hacer? —¿Cómo te atreves a golpearme?—, preguntó llevando la mano a su mejilla. Una lágrima silenciosa resbaló por ésta. Un intenso miedo se instaló en su pecho, temía que los sueños que la han atormentado durante estos últimos años donde ella era agredida se hicieran realidad—No quiero volverte a ver en mi vida—,susurró, sin dejar de mirarlo, tomó su bolso y como si Agustín le fuera a saltar encima caminó lentamente hacia atrás, buscando la salida. El hombre aquel , que antes irradia rabia, suavizó su expresión al darse cuenta del grave error que habia cometido. —Amy , perdóname por favor—,suplicó arrepentido—. No se que me pasó, no pude controlarme ….No volverá a suceder. —Por supuesto que no volverá a suceder—. A pasos apresurados caminó hacia la puerta, fue detenida por Agustín quien realmente se veía afectado por lo que acaba de hacer —.No me toques—. Intentó soltarse del agarre en su brazo pero no lo consiguió, eso la alteró mas, en verdad estaba aterra
Si hablamos del destino, sabemos bien que somos nosotros quien lo forjamos, bueno o malo, a veces gris otras veces colorido, pero simple y sencillamente es el resultado de nuestras acciones a lo largo de nuestra vida, muchas veces no estamos preparados para afrontarlo.Ezequiel ya no le encontraba sentido a la vida, todo lo que alguna vez le apasionó se habia convertido en lo que mas detestaba en estos momentos; pertenecer a la mafia alguna vez le llenó de poder, de valentía, se creyó intocable solo por pertenecer a un grupo criminal. Ahora se sentía peor que una basura, cada día le costaba mas y mas mantenerse de pie. El peso de su conciencia lo estaba consumiendo. Entre vicios ; drogas, alcohol y mujeres quería olvidar su triste realidad.—¡Hola!—Una voz femenina se escuchó al otro lado de la línea.—Te llamaba para invitarte a comer, hace días que no te he visto. ¿Estás molesto por lo que pasó la última vez?.— Preguntó Samara titubeante, su corazón nervioso con solo escuchar su voz.







