INICIAR SESIÓNPerdió a su hijo. Perdió a su esposo. Y, con el tiempo, también perdió la esperanza. Hace cuatro años, la tragedia que destrozó la vida de Olivia Bennett acabó con su familia. Mientras ella aceptaba una muerte que jamás logró comprender, Ethan Carter, el hombre que prometió amarla para siempre, desapareció persiguiendo una verdad que nadie estaba dispuesto a creer. Ahora Olivia está a punto de firmar el divorcio y casarse con otro hombre cuando Ethan reaparece sin previo aviso con una única petición. —No firmes los papeles del divorcio.. encontré a nuestro hijo. Convencida de que solo se trata de una nueva obsesión, Olivia decide escuchar por última vez al hombre que nunca dejó de amar. Pero cada pista que descubren hace tambalear la versión oficial de aquella tragedia y los obliga a enfrentarse a secretos familiares, traiciones y mentiras capaces de destruir muchas más vidas. Porque alguien hizo todo lo posible para separarlos. Y ese alguien hará lo que sea necesario para impedir que descubran la verdad. A veces, lo más doloroso no es perder a quien amas... sino descubrir que nunca debiste dejar de buscarlo.
Ver másActualidad
Texas, Austin
Olivia Bennett
Llevo heridas con las que aprendí a vivir o, mejor dicho, a soltar lo que dolía para no seguir tropezando con las mismas piedras. Me puse una armadura y encerré todo detrás de miles de candados. Volví a empezar, pero me costó más de lo que imaginé, porque todavía quedan fragmentos de mi vieja vida naufragando en mi cabeza. Aún sigo mirando hacia atrás, porque una parte de mí continúa preguntándose dónde fallé, en qué instante todo se ensombreció, cómo la felicidad terminó escurriéndose entre mis dedos.
Nunca encontré esa respuesta. Y creo que jamás lo haré.
Sigo moviendo la cucharilla dentro del café mientras permanezco sentada en el comedor de la mansión de mi familia. Hace rato dejó de estar caliente, pero continúo removiéndolo sin darme cuenta, hasta que la voz de Amelia rompe el silencio y me arranca de mis pensamientos.
—Olivia... —me reprende con ese tono que utiliza cada vez que cree que estoy haciendo algo mal—. ¿Otra vez distraída?
Alzo la mirada con desgano y le devuelvo una sonrisa forzada, una de esas que hace tiempo aprendí a fingir.
—Tengo un millón de cosas en qué pensar —alego procurando que mi voz no delate el cansancio que llevo encima—. No quiero dejar nada pendiente.
Amelia no aparta la vista de mí durante unos segundos, tuerce apenas la boca y niega con la cabeza, desestimando mi respuesta incluso antes de que termine de hablar.
—Olvídate de la empresa... —zanja el tema con una seguridad que no admite discusión—, del pasado y piensa en tu boda.
Bajo la vista hacia la taza. No necesito otro de sus sermones.
—Solo pensaba en los preparativos de la boda —miento con descaro antes de volver a mirarla—. ¿No siempre dices que Charles tiene todo bajo control en la empresa?
Mi hermana deja escapar un suspiro de impaciencia.
—Nuestro querido tío es quien mantiene el legado familiar a salvo —sostiene con absoluta convicción, como si aquella fuera una verdad imposible de discutir—, y eso deberías recordarlo, aunque tengas tus discrepancias con él.
El simple nombre de Charles basta para borrar cualquier rastro de tranquilidad.
Me levanto de golpe de la silla. Las patas rechinan contra el piso de mármol mientras tomo mi bolso de la mesa sin apartar la vista de Amelia.
—Ahórrate, hermanita, ese discurso de familia unida —disparo sin rodeos—. Hoy no tengo ganas de aparentar con ese imbécil.
Doy media vuelta dispuesta a abandonar el comedor, pero su voz vuelve a alcanzarme antes de que llegue a la puerta.
—Recuerda la prueba del vestido de novia —insiste sin dejar espacio a la réplica—. El diseñador te espera en su atelier a las diez.
¿Hasta cuándo va a creer que puede decidir por mí? ¿Hasta cuándo va a seguir defendiendo a Charles como si nadie pudiera reemplazarlo?
Cierro los ojos apenas un segundo, respiro hondo y sacudo la cabeza sin volverme.
Después continúo mi camino.
Unas horas más tarde
Creí que podría relajarme por unas horas, convencerme de que todo era parte de los nervios a causa de la boda. Sin embargo, desde que llegué al atelier no logro sacarme esta sensación del pecho. Me miro una y otra vez en el espejo, giro despacio sobre mí misma y vuelvo a observar mi reflejo con la esperanza de encontrar aquello que siento que falta, pero no me gusta lo que veo.
—Estás preciosa, Daniel no podrá despegar los ojos de ti. —Sandi alza la voz desde el otro extremo de la habitación mientras deja a un lado los alfileres y contempla satisfecha el resultado de su trabajo.
Desvío la mirada hacia el espejo otra vez, acaricio con la yema de los dedos la tela del vestido y niego despacio.
—No sé... siento que el vestido no termina de ser para mí... que le falta algo...
Sandi deja escapar un suspiro resignado. Se acerca hasta colocarse detrás de mí y acomoda con delicadeza uno de los pliegues de la falda antes de buscar mis ojos a través del espejo.
—Olivia, ya lo hablamos muchas veces... —me corta con esa paciencia que solo tienen quienes llevan horas intentando convencer a alguien—. Por más que te pruebes todos los vestidos, no hallarás el perfecto si tú no lo quieres...
Bajo la mirada durante un instante y termino por asentir.
—Tienes razón... —murmuro casi para mí misma mientras comienzo a moverme alrededor del espejo. Recorro con la mirada cada detalle del vestido, aliso la tela sobre mis caderas y vuelvo a detenerme frente al reflejo—. Ahora que lo veo con detenimiento... es hermoso...
Y entonces una voz familiar me detiene en seco.
—Hermosa es quien lo luce.
Las manos de Sandi quedan suspendidas en el aire. El alfiler que sostenía entre los dedos resbala hasta el suelo y el pequeño tintineo rompe el silencio que acaba de apoderarse del atelier.
El aire se queda atrapado en mis pulmones. Mi corazón golpea con tanta fuerza contra el pecho que durante un instante todo a mi alrededor desaparece. Incapaz de creer lo que acabo de escuchar, me giro de golpe.
Y ahí está Ethan.
Cuesta reconocer al hombre del que una vez me enamoré. Tiene la mirada cansada, profundas ojeras marcándole el rostro, la barba crecida y el cuerpo mucho más delgado, como si los últimos cuatro años también hubieran pasado sobre él arrasándolo todo.
Sandi desvía la mirada de él hacia mí sin atreverse a decir una sola palabra. La expresión de satisfacción que llevaba en el rostro desaparece de inmediato, sustituida por un desconcierto que no intenta ocultar.
La sorpresa apenas alcanza a rozarme, pero dura poco. En su lugar, me devora la rabia y termina empujándome un paso hacia él.
—¿Qué carajos haces aquí después de tanto tiempo? —escupo con rabia. La respiración se me agita y las manos me tiemblan mientras lo enfrento sin apartar los ojos de los suyos.
—Olivia... —pronuncia mi nombre con la voz rota, dando un paso hacia mí con la intención de acortar la distancia que nos separa.
Niego una y otra vez antes de que consiga acercarse.
—Ni siquiera tienes derecho a aparecer de esa manera.
Ethan vacila. Aprieta la mandíbula, baja la mirada durante un instante y, cuando vuelve a levantarla, ya no queda rastro del hombre orgulloso que conocí.
—Solo te pido que me escuches...
Retrocedo de golpe, levanto una mano para detenerlo y le clavo una mirada cargada de odio.
—No tenemos nada de qué hablar.
Mis palabras parecen atravesarlo. Traga con dificultad, contiene el aire durante un segundo y vuelve a sostener mi mirada, decidido a decir aquello que vino a buscar.
—No firmes los papeles del divorcio... —suplica con la voz quebrada, incapaz de ocultar el temblor que le atraviesa el pecho—. Encontré a nuestro hijo.
El mismo díaAustin, TexasOliviaAmelia no escuchaba, ni parecía tener intenciones de hacerlo. Para ella, todo se reducía a crucificar a Ethan por su abandono durante cuatro años y, encima, pretendía intervenir en mi matrimonio a cambio de la cabeza de Charles. Lo extraño era verla revolviendo el clóset, como si quisiera desaparecer antes que tomar partido por alguno de los dos. O quizá simplemente estaba molesta porque no le había comunicado la revocación del poder. Fuera cual fuera la razón, necesitaba su apoyo como hermana.Ella continuó doblando la ropa sin decir una maldita palabra. Yo seguía sin poder creer lo que estaba sucediendo ni aquella manera de chantajearme. Finalmente, dejó una prenda sobre la cama, levantó la mirada y habló.—Tengo derecho a tomarme unas vacaciones después de estar meses preparando tu boda con Daniel, después de estar consolándote como tonta… —reclamó, sacando otra prenda del armario.La miré con incredulidad.—Amelia, no me hagas sentir mal por lo qu
Dos días despuésAustin, TexasEthanSupe desde el principio que poner un pie en la mansión era una pésima idea, pero Olivia estaba convencida de que era el camino para atrapar a Charles, de forzarlo a cometer un error. Lo que conseguimos fue que yo perdiera el control y, encima, tuviera que soportar sus regaños.Después de que Bresman interviniera, Olivia me arrastró del brazo hasta la cocina mientras yo seguía fulminando a Charles con la mirada. Todavía sentía la sangre hervirme y los nudillos me ardían por el golpe. Había querido arrancarle la verdad a puñetazos, pero en el fondo sabía que Charles había conseguido exactamente lo que buscaba: hacerme perder la cabeza.—Ya basta, Ethan. Deja de seguirle el juego… —me reprendió, cerrando la puerta detrás de nosotros.—Dame cinco minutos con el cabrón —murmuré con la voz áspera, todavía con la rabia clavada en el pecho—. Te aseguro que le saco la verdad a punta de golpes.Olivia negó con la cabeza y señaló una de las sillas.—Por Dios,
El mismo díaAustin, TexasCharles¿Acierto, error, pérdida de tiempo? No sabía cómo encasillar a Daniel. Y aun así, su relación con Olivia podía acercarme a la verdad sobre la muerte de Noah y, quizás, inclinar la balanza a mi favor. Al fin de cuentas, él tenía su confianza. Estaban a punto de casarse.Y, sin embargo, me desagradaba su silencio, aquella calma que no conseguía descifrar en su mirada. Finalmente, frunció el ceño y su voz rasgó el ambiente.—Con sinceridad, Charles, no sé qué pensar. Olivia está aferrada a una fotografía del niño. ¿Cómo si eso fuera suficiente para emprender una búsqueda? —respondió, dejando escapar el aire.Fruncí el ceño y me incliné sobre el escritorio.—Explícate mejor, Daniel. ¿Qué es eso de la fotografía? —pregunté, sintiendo cómo la inquietud comenzaba a instalarse en el pecho.Daniel apoyó las manos sobre la carpeta y sostuvo mi mirada.—Existe una fotografía de un niño de unos seis años con los rasgos de su hijo. Tiene una cicatriz en la frente
El mismo díaAustin, TexasOliviaCada hallazgo solo me llevaba a la misma conclusión: Noah, con su corta edad, debía estar encerrado en algún sitio horrendo, sufriendo maltratos sin comprender siquiera lo que estaba viviendo. Sí, imaginaba lo peor; ¿cómo no hacerlo después de que cada escena resultaba más espeluznante que la anterior? Comprendí que el miedo no podía paralizarme. Al contrario, más que nunca debía sacar fuerzas de donde ya no quedaran para seguir adelante.Y aun habiendo tomado la decisión de acudir a la mansión, Ethan continuaba empecinado en arrinconar a Charles. Apenas se levantaba, ya estaba pegado al celular, deambulando por el pequeño departamento, como esta mañana.Apenas salí de la cama, arrastré los pies hasta la cocina disfrutando del olor a café recién hecho y lo encontré con la espátula en una mano y el celular en altavoz.Sonreí apenas y avancé hasta servirme una taza.—Te llamo después, Steve —dijo Ethan con una sonrisa antes de cerrar la llamada y girars












Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.
reseñasMás