Mag-log inDos días después8:10 p. m. – Mansión CarterRichard Carter estaba recostado cómodamente en su dormitorio, con una mano detrás de la cabeza mientras contemplaba el techo.Por primera vez en todo el día, la casa estaba en silencio.Demasiado silencio.Había pasado toda la tarde pensando en Aria.Sus palabras seguían resonando en su mente.Yo nunca tuve un hogar al que regresar.La mandíbula de Richard se tensó.Qué muchacha tan desagradecida.Después de todo lo que había hecho por ella...Cerró los ojos.Entonces...¡BANG!Un fuerte estruendo resonó desde la planta baja.Richard abrió los ojos de golpe.A continuación, se escuchó otra voz.Grave.Autoritaria.—Nadie sale de la propiedad.Richard se incorporó de inmediato.—¿Qué demonios...?Oyó pasos apresurados que se acercaban a su dormitorio.La puerta se abrió de golpe.Elizabeth apareció en el umbral, respirando agitadamente.—¡Richard!Él frunció el ceño.—¿Qué ha pasado?Ella tenía el rostro pálido.—La policía está aquí.Richar
8:45 A. M. – Mansión CrossAria permaneció sentada en el borde de la cama mucho después de que los pasos de Damian desaparecieran por el pasillo.Tenía los ojos hinchados.El rostro pálido.Y el corazón le pesaba de una manera insoportable.Volvió a mirar su teléfono.El número desconocido seguía apareciendo en la pantalla.Sophia estaba muerta.No había forma de cambiarlo.Ninguna cantidad de dinero podía remediarlo.Ninguna venganza podía traerla de vuelta.Aria se levantó lentamente y caminó hacia el baño.Abrió el grifo y se echó agua fría en el rostro.Una vez.Dos veces.Una vez más.Se quedó mirándose en el espejo.—Tienes que recomponerte.Su voz apenas era audible.—No puedes dejar que Damian se entere.Pero en cuanto pronunció aquellas palabras...Se odió a sí misma.Porque Damian siempre le había dicho que la verdad importaba.Y ella seguía mintiéndole.Aria tomó una toalla y se secó el rostro.Se arregló el cabello.Luego se obligó a sonreír.Su sonrisa parecía falsa.Terr
8:15 A. M. – Mansión CrossLa luz del sol de la mañana se filtraba a través de las cortinas del dormitorio de Aria, pero ella apenas lo notaba.Estaba sentada en el borde de la cama, sujetando su teléfono con fuerza.Llevaba casi una hora intentando comunicarse con Ethan.Una y otra vez.Nada.Marcó su número una vez más.La llamada ni siquiera llegó a sonar.El número al que ha llamado no está disponible en este momento.Aria frunció el ceño.Bajó el teléfono y se quedó mirando la pantalla.—No...Lo intentó de nuevo.El mismo mensaje.Su corazón comenzó a latir más rápido.—Ethan...Susurró.—¿Dónde estás?Después de todo lo que había sucedido el día anterior, necesitaba respuestas.Necesitaba verlo.Necesitaba saber si los documentos que él le había entregado eran suficientes para demostrar la verdad sobre Clara.Y, más importante aún...Necesitaba a alguien que entendiera lo que estaba pasando por su cabeza.Volvió a marcar.No disponible.Aria arrojó el teléfono sobre la cama.—¿
10:40 P. M. – Mansión CarterLa mansión Carter estaba inusualmente silenciosa.Los sirvientes se habían retirado hacía rato a sus habitaciones, y la enorme casa estaba casi completamente a oscuras.Solo el tenue resplandor del despacho se filtraba hacia el pasillo.Dentro...Richard Carter estaba de pie detrás de su escritorio, contemplando la ciudad a través de los ventanales que se extendían desde el suelo hasta el techo.Su rostro estaba inusualmente tenso.Había pasado las últimas horas pensando.Aria lo sabía.Ese era el único pensamiento que le rondaba la mente.La puerta se abrió.Elizabeth entró primero, seguida de Vivienne.Elizabeth frunció el ceño al ver la expresión de su marido.—Nos pediste que viniéramos a estas horas de la noche.—¿Qué ha pasado?Richard no respondió de inmediato.Se sirvió un vaso de whisky.Su mano apretaba el vaso con una fuerza inusual.Finalmente, habló.—Aria ha descubierto la verdad.Elizabeth se quedó paralizada.—¿Qué verdad?Richard se dio la
El comedor quedó sumido en un silencio asfixiante.Nadie se movió.Nadie parecía siquiera respirar.Damian permanecía de pie, con una mano apoyada sobre el grueso expediente que Aria había colocado frente a él.Sus ojos buscaron los de ella, esperando haber entendido mal.—¿...Arrestar a Richard Carter?Aria asintió.—Sí.La abuela Eleanor miró de Damian a Aria, completamente desconcertada.—Querida...—¿Qué está pasando?Su mirada se posó en los documentos esparcidos sobre la mesa del comedor.Expedientes médicos.Fotografías antiguas.Certificados de nacimiento.Cartas amarillentas por el paso del tiempo.—¿Qué es todo esto?Aria bajó la mirada.—La verdad.Eleanor frunció el ceño.—¿Qué verdad?Aria respiró temblorosamente.—La verdad sobre mi familia.Lentamente, tomó una de las fotografías.En ella aparecía una mujer joven con una sonrisa cálida, sosteniendo a un bebé recién nacido entre sus brazos.Aria deslizó suavemente los dedos por el rostro de la mujer.—Esta...—...es Clar
4:45 P. M. – Mansión CrossLa habitación estaba en silencio, excepto por el suave sonido de la respiración irregular de Aria.Se había quedado dormida llorando entre los brazos de Damian.Incluso ahora, mientras dormía, sus dedos seguían aferrados con fuerza a la parte delantera de su camisa, como si soltarlo significara caer en la oscuridad.Damian bajó la mirada hacia ella.Le dolía el corazón.Nunca la había visto así.Ni siquiera durante las innumerables tormentas que habían enfrentado juntos.Fuera lo que fuera lo que había sucedido ese día...Había destrozado algo muy profundo dentro de ella.Con delicadeza, apartó los mechones de cabello pegados a sus mejillas manchadas de lágrimas.Su pulgar permaneció allí por un momento.—¿Qué te pasó hoy, Aria?Su voz apenas era un susurro.—¿Quién te hizo tanto daño?No hubo respuesta.Solo el tranquilo ritmo de su respiración.Con cuidado, ajustó su posición antes de levantarla en brazos.Ella, instintivamente, escondió el rostro contra s







