Share

LA VISITA INESPERADA

Author: Ana Victória
last update publish date: 2026-05-17 03:31:29

KATHERINE SALLES - CAPÍTULO 003

El grito todavía resonaba en la habitación cuando Ethan Lancaster se pasó la mano por el rostro, con los ojos entrecerrados por la luz que atravesaba las cortinas. Su voz sonó grave, ronca por el sueño y cargada de irritación.

—¿Ya olvidaste todo? —levantó una ceja, mirándome desde arriba, aún sentado al borde de la cama—. Tú fuiste quien subió aquí.

La indignación me dejó paralizada por unos segundos.

—¿Yo… qué? —balbuceé, sin saber si era más por la sorpresa de la acusación o por los recuerdos borrosos de la noche anterior.

Él suspiró, el típico suspiro de alguien que no tiene paciencia para discutir antes del café de la mañana.

—Mira, no tengo tiempo para esto ahora. Tengo una reunión con un cliente dentro de poco. —Se levantó, tomó el reloj sobre la cómoda y se lo ajustó en la muñeca—. Quédate aquí, date un baño y cúrate esa resaca.

Me señaló con el dedo, dando su veredicto final, en su habitual estilo mandón.

—Y ni se te ocurra aparecer en la empresa así.

Abrí la boca para responderle, pero él ya había desaparecido por el pasillo, dejando apenas el sonido seco de la puerta al cerrarse.

Me quedé sentada en la cama, mirando al vacío, hasta que el celular vibró sobre la mesa de noche. Lo tomé con cierta vacilación. Una notificación brillaba en la pantalla:

Recordatorio: prueba del vestido de novia hoy a las 14:00.

Mi estómago se hundió. Por un instante pensé que era alguna broma cruel del destino. Pero no… solo era el recordatorio vivo de que, hasta ayer, tenía un prometido. Hasta ayer, creía que mi relación de tres años era sólida. ¿Y ahora? Ahora solo era una herida abierta.

Cerré los ojos, dejando caer el teléfono sobre la cama. La escena de las fotos regresaba con claridad, como un bucle infernal. El contacto, las sonrisas cómplices, la traición estampada en píxeles. Y, por más que doliera, una parte de mí no quería pensar en eso ahora.

Miré a mi alrededor. Estaba en una suite lujosa, en el último piso, con vista panorámica de la ciudad. Ya que mi vida se había convertido en un caos, ¿por qué no aprovechar al menos un poco la situación?

Tomé el teléfono de la habitación y marqué a recepción, usando la voz más segura que pude reunir.

—Buenos días. Habla desde la suite presidencial. Quiero hacer un pedido… bastante generoso.

Expliqué mentalmente el menú que imaginaba: platos caros, postres elaborados y una botella de champán francés que probablemente costaba lo que yo gastaría en un mes de alquiler… si pagara uno.

La recepcionista, educada, anotó todo sin hacer preguntas. Mientras esperaba, caminé hacia el baño. Era enorme, revestido de mármol claro, con una bañera de hidromasaje que parecía salida de un catálogo. Abrí el agua caliente y dejé que llenara el espacio, agregando sales aromáticas y espuma hasta casi desbordarla. Me puse la bata blanca y suave que colgaba detrás de la puerta y solté mi cabello, que aún conservaba el ligero olor a whisky mezclado con perfume masculino.

Cuando me acomodé en la bañera, el calor del agua relajó mis músculos tensos.

Cerré los ojos… e inevitablemente la imagen apareció. Yo, envuelta entre las sábanas, abrazada a mi jefe. Sentía otra vez el peso de su brazo sobre mí, el calor de su piel.

Mi rostro se encendió.

—Deja de pensar en eso —murmuré para mí misma, hundiendo el mentón en la espuma—. Él es solo un capitalista explotador.

Estaba perdida en esos pensamientos cuando sonó el timbre de la habitación.

—Debe ser el servicio a la habitación —murmuré, saliendo de la bañera y envolviendo mi cuerpo con la bata. Caminé descalza hasta la puerta, con la toalla aún sobre el cabello.

Cuando abrí, efectivamente era el camarero trayendo un carrito de plata. Le hice espacio para que entrara y lo colocara en medio de la sala. Después se despidió con una inclinación de cabeza mientras yo le agradecía con un “gracias”. Cerré la puerta y apresuré mis pasos hacia el carrito, dando pequeños saltos de emoción al destapar los aperitivos. Jamás en toda mi vida imaginé que comería algo así totalmente gratis, porque lógicamente todo sería cargado a la cuenta del jefe. Así que era mejor aprovechar; oportunidades como esa no caen del cielo todos los días.

Emocionada, me di un festín con aquellas delicias, cerrando los ojos a cada bocado, sintiéndome encantada con la vida de señora adinerada que estaba llevando… al menos por el momento, mientras era atendida con servicio cinco estrellas.

Unos minutos después, alguien volvió a tocar el timbre. Limpié mi boca con una servilleta, preguntándome si sería el camarero para retirar el carrito. Aunque no había pasado tanto tiempo desde que había traído el desayuno. ¿Acaso pensaba que me había comido todo a la velocidad de Flash? O tal vez había olvidado traer algo.

Pero en cuanto abrí la puerta, me encontré cara a cara con una mujer parada allí. Alta, morena, con el cabello negro y lacio cayendo sobre sus hombros, vestida con un traje sastre ajustado que dejaba claro su buen gusto… y su poder. Sus ojos recorrieron mi cuerpo de arriba abajo, lenta y minuciosamente.

—¿Quién eres tú? —disparó histéricamente, con la voz cargada de odio—. ¿Qué haces aquí?

Sus ojos recorrieron la habitación por encima de mis hombros.

Intenté abrir la boca, pero no tuve tiempo. Ella dio un paso al frente y, sin previo aviso, el sonido seco de una bofetada estalló en el aire. Mi cabeza se giró por el impacto y sentí el calor inmediato expandirse por mi mejilla.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Casamiento inesperado con mi Jefe arrogante   LA VERDAD QUE YA NO PUEDO NEGAR

    KATHERINE SALLES - CAPÍTULO 0085Aquella noche parecía no tener fin.Miraba el reloj de la sala por enésima vez, con el corazón latiendo con fuerza, como si cada aguja que avanzaba fuera un cruel recordatorio de que Ethan no había regresado. Eran casi las dos de la madrugada y no había ninguna señal de él.Me levanté del sillón, caminé hasta la ventana y aparté la cortina con un gesto nervioso. La calle estaba desierta, apenas iluminada por los postes de luz que bañaban la acera mojada por la llovizna que había caído más temprano. No había ningún coche estacionado y mucho menos algún faro apareciendo en la esquina. Ninguna sombra alta atravesando el portón.Nada.Solo los guardias haciendo la ronda de seguridad de la mansión.Suspiré mientras caminaba de un lado a otro como alma en pena. El silencio de la casa estaba empezando a ponerme nerviosa.Para ocupar la mente, decidí ir hasta la biblioteca. El olor de los libros siempre me calmaba, como si cada página llevara consigo un antído

  • Casamiento inesperado con mi Jefe arrogante   EL PESO DE LA CULPA

    ETHAN LANCASTER - CAPÍTULO 0084Era como si tuviera un yunque clavado en el pecho desde el momento en que desperté en aquella maldita habitación. La escena de Sophie entrando con una bandeja, sonriente y sugerente, no dejaba de repetirse en mi cabeza. ¿Qué había pasado realmente? El alcohol era un enemigo traicionero. Cuando pasaba de los límites, mi memoria se convertía en humo, y ahora estaba pagando el precio de haber sido un idiota.Necesitaba respuestas. No podía vivir bajo aquella sombra, sin saber si realmente había estado con Sophie o si ella simplemente estaba fingiendo.Por eso, en medio de aquella mañana sofocante, apenas salí de su apartamento, me apresuré a interceptar al guardia de seguridad del edificio. Él me reconoció de inmediato, después de todo, yo solía venir allí antes, así que no necesité demasiadas explicaciones.—Quiero las imágenes de las cámaras de seguridad de anoche. Todas —ordené.Él simplemente asintió y me condujo hasta la sala de monitoreo. Tenía las m

  • Casamiento inesperado con mi Jefe arrogante   EL PRECIO DE UN SECRETO

    ETHAN LANCASTER - CAPÍTULO 0083Nunca me gustó admitir cuando estaba al límite. Siempre fui el tipo de hombre que sabía manejar la presión, que podía separar las emociones de los negocios, pero aquella noche… todo parecía diferente. La jornada laboral me había dejado agotado y la cabeza me palpitaba como si cada voz que había escuchado durante el día se hubiera convertido en un martillo invisible. Katherine. Maldita Katherine, la mujer que me sacaba de quicio, había conseguido alterarme de una manera que nadie más era capaz.Su rebeldía me estaba consumiendo. Cada palabra mordaz, cada gesto desafiante, sumados a aquella mirada afilada que me hacía sentir como si no tuviera ningún control… todo eso me aplastaba. Necesitaba salir. Necesitaba beber, anestesiar mi mente, silenciar las voces que me recordaban cuánto estaba perdiendo el control de la situación.Así fue como, después de la jornada laboral, terminé entrando en el bar donde solía beber con mis amigos. Pedí el primer trago, lue

  • Casamiento inesperado con mi Jefe arrogante   UNA MUJER DEL PASADO

    KATHERINE SALLES - CAPÍTULO 0082 Nunca había sentido tanta rabia y deseo mezclados como en aquel instante.Su boca aplastaba la mía en un beso brusco, posesivo, como si quisiera grabar su firma en mis labios. Ethan no me besaba únicamente con lujuria, me besaba para dominar.Mis puños se cerraron. Luché contra el escalofrío que recorrió mi espalda y empujé su pecho con fuerza.—¡Suéltame! —mi voz salió entrecortada, furiosa, pero firme—. No tienes derecho.Sus ojos ardían de furia y, al mismo tiempo, de deseo. Eso me confundía y me enfurecía. Acababa de anunciar, delante de varios ejecutivos, que había comprado todas las marcas con las que yo había cerrado contratos. Como si mi vida, mis logros e incluso mi imagen fueran una extensión de su billetera.Le encantaba presumir de su poder y de toda su arrogancia ante el mundo, que todos se postraran a sus pies y lo adoraran como si fuera un dios.Y yo, idiota, todavía sentía el corazón acelerarse solo porque él se atrevía a tocarme.Resp

  • Casamiento inesperado con mi Jefe arrogante    PODER Y LOS CELOS DE ETHAN

    ETHAN LANCASTER – CAPÍTULO 0081Algunos viajes de negocios me dejaban completamente agotado, pero eran necesarios. Nueva York siempre me absorbía la energía. El cielo nublado, las reuniones interminables, las cenas con inversionistas que creían conocerme mejor que yo mismo... nada de aquello era una novedad.Estaba acostumbrado a lidiar con la presión, a ser la piedra inamovible en medio de la tormenta.Pero aquel día en particular descubrí que incluso yo tenía un punto en el que comenzaba a resquebrajarme.Todo comenzó con una discreta notificación en mi teléfono.Estaba sentado a la cabecera de una mesa de reuniones, escuchando a uno de los directores hablar sobre las proyecciones del mercado. Una voz monótona, gráficos proyectados en la pantalla, decenas de ojos atentos.Yo mantenía el ceño fruncido, pero no por lo que se estaba presentando.El teléfono vibró a mi lado y, cuando lo miré, mi rabia se encendió como gasolina sobre las llamas.Una foto.Otra.Y otra más.Y adivinen qué

  • Casamiento inesperado con mi Jefe arrogante   EL PRECIO DE LA PROTECCIÓN

    KATHERINE SALLES - CAPÍTULO 0080Cassie y Luísa transformaron la mansión en un cuartel general improvisado. El comedor se convirtió en una oficina, con pilas de papeles, laptops y café sin parar. La cocina se convirtió en nuestro lugar de brainstorming. La piscina, en escenario de sesiones de fotos improvisadas para las redes sociales porque, después de todo, necesitábamos alimentarlas.Ethan no sabía absolutamente nada de lo que estaba sucediendo allí. Seguía fuera del país y, cuando regresara, se lo contaría. De todos modos, terminaría enterándose, porque había un enorme cartel publicitario mío justo en la avenida.Una de aquellas tardes, estaba probándome ropa para una sesión de fotos cuando Cassie entró corriendo con el celular en la mano.—¡Kath! No vas a creerlo. ¡La marca de perfumes Maison Allure te quiere como embajadora! ¡Es un contrato de dos años!Luísa levantó la cabeza de los documentos.—Mándame los términos. Voy a revisarlos.—Espera un momento. ¿Dos campañas gigantes

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status