LOGINPunto de vista de CamillaDejé el bolso junto a la puerta en cuanto entré. Me quité los zapatos de una patada, los dejé donde cayeron y fui directamente al sofá. Sentía el cuerpo mucho más pesado de lo que debería. Aquella semana se me había hecho más larga que siete días.Había planeado descansar durante todo el fin de semana después de todo lo que había pasado intentando hacerme cargo de la empresa de mis padres, además de mi trabajo y todo lo demás. Lo único que necesitaba era un fin de semana entero para dormir.Ya me había dicho que el sábado me quedaría en la cama hasta el mediodía y que el domingo haría exactamente lo mismo. Ese era el plan.Me obligué a levantarme, me di un baño y volví a la cama para cumplir con lo que llevaba tanto tiempo planeando.Al acostarme, recordé la competición de la que me había hablado Lucy: el concurso nacional de aviación.Saqué el teléfono casi en contra de mi voluntad y pulsé el enlace. Me quedé mirando la página de la competición durante un ra
Punto de vista de CamillaLucy me miró fijamente durante un rato y luego sonrió.«¡Dios mío! ¿Participas en tantas competiciones que hasta te olvidas de esta? ¡Madre mía, qué inteligente eres!».«No, Lucy, espera un momento. No tengo ni idea de qué estás hablando. ¿A qué competición te refieres? ¿A cuál dices que he enviado mi informe?».«A la competición de aviación».Esta vez fue Melissa quien habló. Bastaba con echar un vistazo a sus rostros para darse cuenta de cuánto esperaban que finalmente me acordara y dijera algo como: «Ah, eso lo hice hace tiempo».Pero no podía decir eso.«No había oído hablar de ella. No tengo la menor idea de qué me estás hablando».La sonrisa desapareció del rostro de Lucy. Ahora me miraba con atención, como alguien que acaba de contar un chiste y se da cuenta de que no ha causado la reacción que esperaba. Melissa abrió la boca, pero volvió a cerrarla. Durante unos segundos, ninguna de las dos dijo nada.«Hablas en serio», dijo Lucy. Parpadeó una vez, so
Punto de vista de CamillaLa semana pasó sin nada digno de recordar.Por las mañanas me dedicaba a revisar las cifras de Valmont, respondía a los pocos mensajes que me enviaba el señor Harry y mantenía el resto de los días tranquilos.Para el viernes por la mañana, ya estaba contando las horas que faltaban para que terminara la semana.El viernes llegó con ese alivio cansado que solo puede producir una semana larga. Dirigir una empresa era agotador de una manera que nunca había llegado a comprender del todo hasta que me tocó hacerlo a mí.El trabajo nunca terminaba de verdad. Cada problema que resolvía daba paso a otro más pequeño. La gente necesitaba respuestas. Había que comprobar las cifras. Siempre había alguien esperando una decisión antes de seguir adelante.Las constantes decisiones del día a día, el seguimiento de los asuntos pendientes y el hecho de que cada ajuste generara otras tres preguntas acababan desgastándome de una manera que el trabajo técnico en Erudite jamás conse
Punto de vista de CamillaEra lunes por la mañana y ya estaba vestida, pero seguía sentada en el salón. Tenía el portátil abierto sobre la mesa baja, frente a mí. A su lado descansaba mi bloc de notas, con las páginas llenas del trabajo que había hecho durante el fin de semana. Había programado la alarma del móvil para las 7:25, para no perder la noción del tiempo.Había dedicado todo el fin de semana a la empresa de mis padres. Aproveché cada hora libre para revisar las cifras, los informes de producción, los contratos antiguos y todas las lagunas que nadie había cubierto desde que ellos faltaban. Primero había redactado los planes a mano y después había pasado las versiones definitivas al portátil para poder compararlas una al lado de la otra.Uno de los conjuntos de notas se centraba en aumentar la producción sin contratar más personal, reorganizar los turnos solapados, mejorar la planificación del turno de noche y realizar una pequeña inversión en las máquinas más antiguas, que to
Punto de vista de XavierEl lunes por la mañana ya estaba de vuelta en la empresa.Me puse a trabajar en cuanto llegué a la planta ejecutiva. Había pasado todo el fin de semana revisando cada archivo olvidado y cada carpeta archivada en la que todavía apareciera el nombre de Isabella. Antiguos registros laborales, historiales médicos, transferencias de propiedades, cualquier cosa que pudiera haber sobrevivido al paso de los años.No había nada. Isabella era prácticamente inexistente. Para el domingo por la noche, no había encontrado nada nuevo que mereciera la pena conservar sobre mi escritorio. Todas las pistas terminaban igual que las anteriores: páginas en blanco y puertas cerradas. Dejé el asunto de Isabella a un lado por el resto de la jornada y obligué a mi mente a concentrarse en lo único que todavía respondía cuando lo necesitaba. Al menos durante el día, tenía que seguir funcionando.El proyecto de IA iba mejor de lo que esperaba. Las alianzas se habían duplicado durante el f
Punto de vista de XavierMe recompuse de inmediato para que no pudiera leer la expresión de mi rostro.El impacto fue inmediato y brutal, pero mantuve el rostro inexpresivo. Me quedé donde estaba, justo al otro lado de la puerta, con una mano todavía en el picaporte. Las dos enfermeras esperaban en el pasillo. La puerta había quedado entreabierta a mi espalda.—Isabella —la llamé de nuevo, esta vez en voz más baja.Me miró durante unos largos segundos. Sus ojos no reflejaron nada. No hubo el menor destello de reconocimiento. Ni miedo. Ni curiosidad. Solo una mirada apagada y cansada, propia de alguien que había dejado de esperar nada de las personas que entraban en aquella habitación. Después, volvió a mirar por la ventana sin decir una palabra. Aquel silencio pesaba más que cualquier respuesta.Me acerqué y me detuve a unos pasos de la silla. Desde allí podía verle claramente el perfil bajo la débil luz de la lámpara. Estaba muchísimo más delgada que la mujer que recordaba. Su boca c







