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tiroteos

Author: Newt writes
last update publish date: 2026-09-27 00:35:20

Fuera de la sala de exploración, Fred cambiaba el peso de un pie a otro, mientras el pesado cuero de su funda chirriaba contra la chaqueta de su traje. Los minutos se alargaban hasta parecer una eternidad. El pasillo estaba en un silencio sepulcral, salvo por el zumbido del aire acondicionado que se oía desde arriba.

Un nudo de inquietud comenzó a formarse en las entrañas de Fred. *Demasiado silencio.*

Miró su reloj: habían pasado veinte minutos. Normalmente, el sonido de la ecografía o la voz
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  • Cita falsa con el Sr. Mendoza    Estamos a salvo, Charlotte.

    PUNTO DE VISTA DE WINSTON La noticia se dio a conocer a las seis de la mañana, impactando en todas las principales cadenas de televisión y medios financieros al mismo tiempo, como una bomba de un megatón.Estaba sentado en el sillón extragrande junto a la cama de hospital de Charlotte, sosteniendo una taza caliente de café solo en mi mano buena, mientras que la otra permanecía firmemente entrelazada con la suya. La habitación estaba bañada por la suave luz dorada del sol de la madrugada, y solo se oía el zumbido rítmico del monitor cardíaco que registraba su recuperación constante. Al otro lado de la habitación, el televisor empotrado en la pared emitía sin sonido, pero los titulares en rojo brillante que se desplazaban por la pantalla gritaban lo suficientemente alto como para que todo el mundo los oyera:**EXCLUSIVA: SE DESCUBREN FRAUDES EN VANCE LOGISTICS — SE HAN FILTRADO HISTORIAS CLÍNICAS FALSIFICADAS****JULIAN VANCE DETENIDO POR CONSPIRACIÓN PARA SECUESTRAR Y ESPIONAJE CORPOR

  • Cita falsa con el Sr. Mendoza    Se acabó

    PUNTO DE VISTA DE WINSTON El pitido constante y rítmico del monitor cardíaco fue lo primero que me sacó de aquel vacío asfixiante.Cada respiración me parecía fuego líquido extendiéndose por mi pecho. El dolor abrasador en el costado se intensificó con una intensidad feroz y candente, recordándome al instante la bala que me había atravesado. Pero la agonía física no significaba nada. En el momento en que entreabrí los ojos ante las luces estériles y tenues de una sala de la UCI, el terror se me atragantó en la garganta.—Charlotte… —Mi voz sonó como un ronquido hueco y seco. Intenté incorporarme, pero mi cuerpo se negaba a cooperar; mis extremidades estaban pesadas e inútiles—. Charlotte…—¡Winston! ¡No te muevas!La voz de Marcus atravesó el zumbido de las máquinas mientras se apresuraba a mi lado; sus manos presionaban con firmeza, pero con suavidad, mi hombro ileso para mantenerme tumbado. Parecía completamente agotado, con los ojos inyectados en sangre y el traje a medida arrugad

  • Cita falsa con el Sr. Mendoza    Rescatando a Charlotte

    PUNTO DE VISTA DE WINSTON La lluvia azotaba con fuerza el grueso parabrisas mientras el todoterreno tomaba la última curva de la desierta vía industrial, con sus faros gemelos atravesando el espeso aguacero. Las instalaciones de Luxv9n surgieron de la penumbra: un imponente monolito de hormigón de cinco plantas con una amplia azotea plana desde la que se divisaban las tierras fronterizas. No era un cascarón abandonado a punto de derrumbarse. Se alzaba en lo alto, a oscuras, y se cernía en la penumbra con una presencia pesada y asfixiante.Apagué el motor y las luces, dejando que el vehículo se deslizara por inercia hacia las sombras, bajo un grupo de pinos cubiertos de maleza. Dejé la puerta ligeramente entreabierta y salí a la lluvia torrencial. Mi traje estaba empapado, pegado a mi piel, pero el aguacero helado no conseguía apagar el fuego al rojo vivo que ardía en mis venas.Me dirigí rápidamente hacia la entrada de acero reforzado situada en el lateral del edificio. Junto al marc

  • Cita falsa con el Sr. Mendoza    Almacén Luxv9n

    PUNTO DE VISTA DE WINSTONMe quedé paralizado entre las ruinas de mi despacho, mirando sin pensar la sangre que se acumulaba sobre mis nudillos. Tenía la mano derecha entumecida; el meñique dislocado me latía con un ritmo sordo y nauseabundo, pero el dolor físico ni siquiera podía compararse con el vacío que sentía en el pecho. Lo había perdido todo. Mi empresa se estaba desangrando en la bolsa, mi consejo de administración me había abandonado y, en algún lugar ahí fuera, en la oscuridad, Charlotte estaba aterrorizada, pasando frío y sola con nuestro hijo.De repente, el tono agudo y penetrante de mi segundo móvil rompió el silencio asfixiante.Estaba tirado entre los fragmentos de cristal roto en el suelo, con la pantalla iluminada por un número desconocido y no registrado.Me levanté a toda prisa del sillón de cuero, cayendo prácticamente de rodillas sobre los restos destrozados de mi escritorio, y cogí el dispositivo con mi mano buena. Deslizé el dedo por la pantalla y me lo llevé

  • Cita falsa con el Sr. Mendoza    Todo se está desmoronando

    PUNTO DE VISTA DE WINSTONEl olor estéril a antiséptico de la sala de espera de la UCI resultaba asfixiante. Estaba sentado encorvado en una silla de plástico frente a la habitación de Fred, con la mirada perdida en el suelo, mientras el zumbido rítmico y mecánico de su monitor cardíaco se colaba a través de la puerta.Mi mente era un auténtico torbellino, volviendo una y otra vez a Charlotte. No dejaba de imaginarme su sonrisa, el sonido de su voz, el suave peso de su cuerpo contra el mío… y a nuestro hijo. *Dios, nuestro bebé.* Un ser inocente, indefenso y aterrorizado que no se merecía verse atrapado en medio de esta maldita guerra. La idea de que estuvieran atrapados en algún lugar frío, asustados e indefensos hacía que un dolor violento floreciera en el centro de mi pecho, amenazando con partirme en dos.Las pesadas puertas dobles del ala de la UCI se abrieron de par en par, rompiendo el silencio. Marcus avanzó por el pasillo, acompañado de una mujer decidida y centrada que lleva

  • Cita falsa con el Sr. Mendoza    Cuídate, Charlotte.

    PUNTO DE VISTA DE CHARLOTTELa oscuridad densa y asfixiante se disipó lentamente, dando paso a un dolor agudo y punzante que se extendía desde detrás de mis sienes.Cuando por fin logré entreabrir mis pesados párpados, me recibió un único y intenso foco que colgaba directamente sobre mi cabeza. El haz cegador atravesaba el vacío completamente negro, proyectando un círculo nítido de luz amarilla sobre mí, mientras dejaba todo lo demás más allá de él sumido en la sombra. El olor característico y rancio a óxido, hormigón húmedo y madera podrida flotaba denso en el aire.Un almacén abandonado.El recuerdo me golpeó como un puñetazo: la consulta del doctor Aldrich, la jeringuilla, la oscuridad repentina y el rostro aterrador bajo la mascarilla quirúrgica. El corazón se me subió a la garganta con un salto salvaje y frenético.Inmediatamente intenté moverme, retorciéndome contra el asiento y sacudiendo violentamente los hombros en busca de algún punto de apoyo o holgura. Pero la áspera cuerd

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