Início / Romance / Conquistada por mi jefe / Capítulo 5. Llegas tarde

Compartilhar

Capítulo 5. Llegas tarde

last update Data de publicação: 2023-03-27 12:42:41

 

Valentina respiró hondo antes de acercarse a la recepción del departamento de diseño dirigido por Ana Winter, una talentosa diseñadora de modas a la que admiraba mucho; le emocionaba poder conocerla en persona, deseaba aprender de ella todo cuando pudiera. Pero a Ana, la llegada de una nueva aprendiz lo menos que le producía era alegría, tenía el equipo que necesitaba, y así se lo hizo saber a Bruno cuando se enteró de su contratación, pero él fue muy tajante en su decisión y ella no pudo hacer más que aceptar lo que su jefe quería.

—Buenos días, soy Valentina Collins, la nueva aprendiz de diseño —dijo estando delante de la secretaria de Ana, una joven que parecía tener su misma edad o tal vez un poco menos.

—Llegas tarde. Tu cubículo es el último de la izquierda. En el escritorio, encontrarás dinero para café, ve por él antes de que Ana llegue —le informó la recepcionista sin mirarla.

—¿Ir a dónde? —preguntó confundida.

—Al café del frente, está al cruzar la calle, solo di que vas por la orden de Ana —le respondió Louisa en tono hostil, al parecer, Ana no era la única que no estaba contenta con la llegada de la nueva aprendiz.

Valentina enseguida se dirigió a su cubículo y sus ojos se ampliaron cuando vio aquel diminuto espacio, que parecía más un closet que una oficina; había cajas apiladas en un rincón y algunos utensilios de limpieza como los que usaba cuando trabajaba como aseadora. No sabía si se trataba de una broma o era solo una coincidencia; pero si lo que pretendían era desanimarla, no lo iban a lograr. Tomó el dinero que mencionó Louisa y bajó a buscar el café, esperando regresar antes de que Ana llegara.

El ascensor parecía demorar una eternidad y Valentina no dejaba de lamentar no haber llegado más temprano a la oficina. Cuando finalmente las puertas se abrieron en la planta baja, salió del edificio y corrió hasta el café ubicado en el frente.

No, no, no. Lamentó viendo la larga fila que había para llegar a la caja. Demoraría demasiado, pero no podía volver sin el café. Hizo la fila y esperó con inquietud por su turno.

—Quiero el pedido para Ana Winter, por favor —ordenó a la cajera. La chica registró el pedido y le hizo el cobro de la factura, pero el dinero que le dieron no era suficiente para pagar y Valentina tuvo que poner de su bolsillo para completarlo. Sin duda, Louisa lo había hecho a propósito, quizás era parte de una prueba de iniciación o algo parecido.

En diez minutos, el pedido estaba listo, ocho cafés tamaño mediano identificados cada uno con un nombre distinto. Valentina tomó la bandeja y salió del café sin poder avanzar tan rápido como necesitaba, la bandeja estaba pesada y apenas podía llevarla.

Estaba esperando que el semáforo cambiara para cruzar la calle cuando Víctor, su antiguo supervisor, la abordó.

—Es tu culpa que me echaran de la empresa, zorr@, y voy a vengarme —la amenazó cegado por la rabia y la empujó hacia atrás, volcando la bandeja de café sobre ella, y luego se fue corriendo.

Valentina gritó sintiendo cómo su piel se quemaba con los cafés recién servidos, estaba empapada desde el pecho hasta los muslos.

Varias personas salieron del café al escuchar sus gritos y llamaron a urgencias al darse cuenta de lo que había pasado.

Desde el piso ocho de su edificio, Bruno presenció lo que ese hombre le hizo a Valentina, justo miraba por la ventana mientras hablaba por teléfono cuando la vio salir del café y luego al hombre empujándola. Sin perder un segundo, llamó a urgencias, salió de la oficina y corrió escaleras abajo sabiendo que sería más rápido que ir en el ascensor. Al momento que llegó a la avenida,  más de veinte personas rodeaban a Valentina. Bruno se abrió paso entre la gente y se arrodilló junto a ella sin importarle mojarse con el café que estaba regado en el suelo.

—Valentina, ¿estás bien? —le preguntó agitado, había bajado ocho pisos corriendo.

—¿Señor Lombardi? ¿qué hace aquí?—enunció Valentina, sorprendida.

—Vi lo que ese hombre te hizo.

—Fue Víctor Ross, mi antiguo supervisor —musitó con voz dolorida, los cafés le habían causado quemaduras en la piel.

—M@ldito desgraciado, haré que pague por esto —siseó Bruno furioso.

En ese momento, llegaron los paramédicos y llevaron a Valentina a la ambulancia, la trasladarían al hospital para tratar las quemaduras.

En cuanto la ambulancia se alejó, Bruno entró al edificio, bajó al estacionamiento y condujo hacia el hospital consumido por la rabia y la impotencia. Ese idiota se arrepentiría de lo que le hizo a Valentina. Era un jodido cobarde.

En cuanto llegó a urgencias, Bruno preguntó por Valentina y le informaron que la estaban atendiendo, que  e avisaría en cuanto tuvieran noticias.

Mientras esperaba, llamó al jefe de seguridad del edificio y le advirtió sobre Víctor, quería que implementara un nuevo sistema que impidiera la entrada de cualquiera que no trabajara en la empresa, solo las personas autorizadas podrían ingresar.  

Pasaron solo diez minutos antes de que una enfermera le informara a Bruno sobre Valentina. Por suerte, las quemaduras eran de primer grado y podían ser tratadas en casa con compresas frías y crema de áloe vera durante al menos tres días. Solo faltaba que la policía tomara la declaración de Valentina para que pudiera irse.

Casi una hora después de su ingreso, Valentina salió del área de urgencias usando un uniforme que las enfermeras le habían conseguido. Cuando vio a su jefe esperándola afuera, se sintió avergonzada. Era la segunda vez que iba a urgencias por ella.

—No tenía que molestarse en venir —le dijo apenada.

—No podía no hacerlo —respondió él sintiéndose responsable por lo que había pasado—. ¿Víctor le dijo algo antes de empujarla?

  —Sí, que era mi culpa que lo echaran, que se vengaría… —musitó Valentina recordando con terror aquel momento.

—Me aseguraré de que no vuelve a acercarse a usted —le prometió Bruno, decidido, la mantendría a salvo al costo que fuera.

—¿Por qué se preocupa tanto por mí? —le preguntó Valentina queriendo salir de dudas, antes supuso que era debido a lo que pasó con su esposa, pero esta vez no estaba teniendo un bebé.

—Porque un ex empleado la agredió en un horario laboral, es mi responsabilidad garantizar su seguridad y la de todos mis empleados —le respondió airado, pero su enojo no era con ella sino con él mismo, porque en el momento que Valentina le hizo la pregunta, se dio cuenta de que en verdad se preocupa por ella, y no se había sentido de esa forma por nadie en muchos años.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • Conquistada por mi jefe   Capítulo 57. Sacrificio

    La posibilidad de estar esperando un hijo de su esposo le emocionaba y aterraba en partes iguales. Había deseado mucho tener un bebé con Bruno, los dos lo querían Sería una noticia maravillosa, estaría saltando de felicidad si su vida fuera la misma que antes, pero todo era tan distinto ahora…¿Qué haría Zack si lo descubría? Seguro se enojaría, despreciaba a Bruno y no iba a querer que ella tuviera un hijo de él, podía obligarla a abortarlo o lastimarla para que lo perdiera. Aquel pensamiento horrorizó a Valentina. Si estaba embarazada, debía ocultarlo y huir de él en cuanto fuera posible. Tendría tiempo antes de que el embarazo fuera visible, el suficiente para pensar en un buen plan de escape. Loa siguientes días, Valentina comenzó a sentir los síntomas típicos de un embarazo: náuseas matutinas, dolor en el vientre, somnolencia y cansancio. No podía hacerse una prueba, porque Zack no la dejaba ni asomar la nariz fuera de la casa cuando estaba y tampoco tenía dinero para comprar a

  • Conquistada por mi jefe   Capítulo 56. Lejos de casa

    El teléfono de Valentina timbró con una llamada solo unos minutos después de haber salido, Zack se lo pidió y lo arrojó por la ventana, Bruno podía rastrear su ubicación por medio del GPS si sospechaba algo. Sin detenerse, condujo durante diez minutos hasta llegar al estacionamiento de un viejo cine que había cerrado hacía varios años. Un auto azul oscuro tipo sedan sin placas se encontraba en uno de los puestos de aparcamiento. Apagó el motor del vehículo de Valentina y le dijo que se bajara para pasarse al otro, Bruno podría rastrear su ubicación. Sin poner objeción, se bajó y sacó a James de la silla de bebés, se había quedado dormido, siempre le sucedía cuando salían en el auto. —No hay silla para bebés en este auto —le dijo a James cuando abrió la puerta trasera—. Desmonta la del mío para ponerla aquí. —No sé hacerlo, dame al niño y hazlo tú. Ella no quería que tuviera a James, pero no podía instalar la silla con él en los brazos. Se lo pasó con cuidado y Zack lo sostuvo sin p

  • Conquistada por mi jefe   Capítulo 55. Sin mirar atrás

    Valentina se sentía indignada y muy enojada, lo que Zack le exigía a cambio de donarle médula a su propio hijo era terrible. La vida de James no podía importarle menos, lo había convertido en un objeto de intercambio, en algo que se usa, deshumanizándolo.—Eres un desgraciado, manipulador. ¡Se trata de un niño, de tu hijo! ¿Cómo te atreves a usarlo así, Zack? ¿no tienes un corazón latiendo en tu pecho? —cuestionó con deseos de golpearlo, nunca en la vida había estado tan furiosa, como una leona a la que le habían herido a su cachorro.—Es mi única oportunidad de recuperarte, de que estemos juntos… —respondió acercándose hacia ella. Valentina retrocedió, alejándose.—El amor no se obliga, Zack, y tú me quieres tener a la fuerza.—Lo que quiero es estar contigo, Val. ¿Por qué no puedes entenderlo? Te amo, eres la única mujer que siempre he querido, y todo lo que deseo es que los tres estemos juntos y seamos una familia —dijo una vez más, estaba muy decidido—. Si no aceptas, me iré lejos

  • Conquistada por mi jefe   Capítulo 54. Una propuesta inesperada

    Zack no paraba de mirar la hora en su reloj de muñeca, estaba impaciente, sentía cada minuto como si fuera una hora. Se preguntaba si Valentina iría o no como acordaron. La había llamado en cuanto tuvo los resultados de los análisis que tanto estaba esperando. Era compatible con James, podía donarle parte de su médula ósea y convertirse en el héroe de su hijo. Aquella era la oportunidad que necesitaba para recuperar a Valentina, la única que tendría, y no iba a desperdiciarla. Se levantó del mullido sofá donde estuvo sentado los últimos quince minutos y se acercó al ventanal desde donde podía ver la ciudad de San Francisco en todo su esplendor. El apartamento, propiedad heredada de su madre, situada en el piso quince de un lujoso edificio residencial anclado en una zona privilegiada de la ciudad, sería el lugar perfecto para vivir con su familia, pero no pensaba quedarse en San Francisco, si lograba convencer a Valentina de volver con él, se la llevaría lo más lejos posible de esa ci

  • Conquistada por mi jefe   Capítulo 53.  Reencuentro

    Valentina llegó temblando a la habitación con James en los brazos y despertó a Bruno para que la llevara a urgencias, él se levantó enseguida y se vistió rápido. Después, tomó a James en los brazos mientras ella se cambiaba la bata por un vestido, el primero que encontró. Lo menos que le importaba era cómo se vería. Dejaron a Brooke bajo el cuidado de una de las empleadas domésticas y se fueron al hospital temiendo lo peor. Era imposible no pensar en una recaída, era muy posible que el cáncer hubiera regresado. Tan pronto entraron a urgencias, el médico de guardia examinó a James. Tenía la temperatura bastante elevada y, con sus antecedes médicos, lo mejor era realizarle todos los análisis necesarios para descartar una recurrencia de la enfermedad. —Tiene la garganta roja y algunos puntos de infección, iniciaremos con antibióticos luego de extraerle sangre —les informó el médico que lo estaba atendiendo, no lo conocían, era nuevo en el hospital. Y aunque parecía ser bueno, Valentina

  • Conquistada por mi jefe   Capítulo 53. Codicia

    Un par de días después de haber recibido la noticia de la remisión de James, la asistente del doctor Méndez se comunicó con Valentina para pedirle disculpas porque no le había dado toda la información. El miedo heló su sangre pensando que le diría que el cáncer no se había ido, pero lo que no le había explicado era que, aunque James estaba en remisión, era necesario hacerle un trasplante de médula ósea para asegurar una cura completa. El donante podía ser un familiar directo siempre que fuera compatible. Esa misma semana, Valentina acudió al hospital para hacerse los análisis, esperaba que pudiera ser la donante para James, pero los resultados fueron negativos. Ella no era compatible. Elotro familiar directo era Zack, pero él sería su última opción. Bruno, Lorena, Lilibeth, Alexander, hasta Jason, se realizaron análisis dispuestos a donarle médula al pequeño, pero ninguno era compatible. —Podemos incluirlo en la lista de trasplante, pero puede tomar un tiempo para encontrar un don

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status