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Capítulo 3

Autor: Lilith Moon
last update Data de publicação: 2022-09-11 04:52:41

Claudia se separó de su hermana, con miedo, pensando que Yadira ya sabía lo que había hecho y había escogido este momento para hacérselo saber a la familia, esperaba ver repulsión en su cara, desprecio, suspiró de alivio cuando vio que sonreía, con lágrimas en los ojos, pero su hermana sonreía.

—Nos llamas cuando llegues a Italia, por favor no dejes de hacerlo. —dijo Yadira se alejó para dar paso a Corina, quien quería darle otro abrazo a su hija más pequeña.

Paolo comenzó a señalar el reloj, podían llegar tarde al aeropuerto porque el abrazo de Corina no terminaba, y aunque sabía que podían perder el vuelo no dejaba ir a Claudia, todos los allí presente la entendían, pero Juan Carlos tuvo que abrazarla por detrás y pedirle que la dejara ir.

—Cuando menos lo esperes estaré de visita, además, te llamaré a diario, y en cuanto pueda, podrás ir a visitarnos. —prometió Claudia a su madre.

Claudia siguió a Paolo hasta el taxi que los llevaría al aeropuerto internacional José Martí de La Habana, donde tomarían un avión hasta Venecia, allí se quedó de pie fuera del auto con la mano en la puerta abierta y miró alrededor, a la casa de los vecinos, a la suya y a su familia con los ojos picándole por el deseo de llorar. Sobreponiéndose al dolor de dejarlos, levantó la mano para despedirse de su familia, y con movimientos lentos entró al auto dejándose caer con tristeza en el asiento trasero del taxi.

—Los verás por videollamada a diario, y en cuanto el trabajo nos lo permita, vendremos a Cuba a visitarlos —dijo Paolo dándole un beso en la cabeza animándola.

—Lo sé, pero me da tristeza irme, nunca me había separado tanto tiempo y a un lugar tan lejano de mi familia. —respondió Claudia recostando la cabeza en el hombro de él.

Con una tristeza que le oprimía el pecho, llegó al aeropuerto.

                                          🗡🗡🗡🗡

Doce horas después llegaron al aeropuerto internacional Marco Polo de Venecia, allí tomaron un transporte que los llevaría desde el aeropuerto hasta la casa donde se alojarían. Claudia estaba tan agotada, que no disfrutó del viaje que hicieron vía acuática en un transfer privado¹, el navegar por los canales de Venecia era algo que quería hacer desde que supo que era su primer destino en Italia; sin embargo, pensó que no tendrían tiempo de hacerlo. Paolo le había dicho a último minuto, ya sentados en el avión, que le encantaría un paseo romántico de ellos dos, navegando en una góndola por los canales; a Claudia le encanto la idea, aunque ya se había hecho a la idea que lo pasarían en una de las zonas turísticas de Calabria.

Al llegar a la casa, Claudia se asombró de su tamaño, esperaba algo más pequeño, algo como un apartamento de pocas habitaciones, su esposo le había confesado mientras iban hacia allí, que en realidad visitaban muy poco esa propiedad, sin embargo, allí encontró una mansión con un pequeño puerto en una de las entradas que daba hacia el canal, también le asombró la cantidad de guardias de seguridad que había cuidando los alrededores de la propiedad, y se lo hizo saber a Paolo, quien le respondió con mucha calma que por el trabajo de él y de su familia era lo más aconsejable.

—No sabía que la gastronomía fuera tan peligrosa. —comentó Claudia con el ceño fruncido, recordando que la familia de Paolo tenía una cadena de restaurantes.

—Solo es precaución, no nos va nada mal y queremos cuidarnos. —respondió el italiano sin otra explicación.

—Pero son muchos, ¿no basta con dos o tres?

Paolo sonrió como si considera que Claudia era muy ingenua al pensar que eran muchos hombres de seguridad, y sin responder le puso una mano detrás de la espalda invitándola entrar a la casa.

Claudia quedó con la boca abierta, su casa en el Vedado² era hermosa gracias a la ayuda recibida por un tío de ella, el hermano de Corina que vivía en los Estados Unidos había aportado una suma considerable de dinero para qué la casa tuviera el esplendor de antaño, y lo habían conseguido, su casa era una de las más hermosas de la zona; sin embargo, no se comparaba con la mansión de los Mancuso.

—Hermosa ¿verdad? Aquí vendremos cada vez que queramos escapar de Calabria. —dijo Paolo al ver la cara de asombro y placer de su nueva esposa.

—¡Genial! Siempre quise visitar Venecia —comentó Claudia con entusiasmo—, y esta casa está hermosa, presiento que lo pasaré muy bien aquí.

                                       🗡🗡🗡🗡

Marko entró a su habitación y comenzó a quitarse la ropa suspirando de cansancio, estaba agotado luego de un largo día donde fue confirmado como capo locale³. La mu3rt3 de su padre a manos de un clan rival lo obligó a asumir el mandato de su locale⁴, era algo que quería, no obstante había esperado que fuera unos años más tarde, la mu3rt3 de Flavio había sido un golpe fuerte en la familia y estaban haciéndose poco a poco a la idea de que ya no lo tendrían como jefe de la familia. Marko terminó de quitarse la ropa quedando en bóxer, se pasó los dedos a través del cabello y caminó hasta la puerta que lo llevaba hasta el balcón, puso un brazo en ella y recostó la cabeza en él; miró a través del cristal hacia afuera, hacia la noche oscura, tan oscura como su alma, y comenzó a idear planes para su v3ng@nz@, los Mancuso no se salvarían, cada uno pagaría por la vida de Flavio, y de una cosa estaba seguro, no sería piadoso, su venganza sería tan eficaz que haría desaparecer a todo un clan.

Toques fuertes en la puerta de su habitación sacaron a Marko del bucle de pensamiento vengativo contra los Mancuso, se apartó de la puerta de cristal, tomó un albornoz y alzando la voz pidió a la persona que tocaba que entrara a su habitación. Giovanni, uno de sus primos, entró muy animado, moviendo una de sus manos, que contenía un teléfono, y le comunicó la nueva noticia que había recibido.

—Paolo Mancuso ya está en Italia, específicamente en Venecia, ¿Quieres que actuemos contra él?

Marko lo meditó, preguntándose si quería que sus hombres fueran tan lejos, o esperar a que estuviera en territorio conocido.

—No hagan nada, quiero que los Mancuso vean con sus propios ojos como podemos acabar con ellos, en un lugar que están seguros de que ellos mandan. —respondió Marko con calma.

—¿Estás seguro? Tengo la gente idónea para el trabajo. —preguntó Geovanni entusiasmado.

—Lo estoy, no hagan nada por ahora —respondió Marko, y despidiéndolo con una mano le dijo—; ahora déjame solo, quiero descansar.

Al salir Geovanni de la habitación, Marko se dirigió al baño para darse una ducha, debajo del chorro de agua sonrió, no tendría que esperar tanto, en cuanto Paolo Mancuso entrara a Calabria, estaría yendo directo a su mu3rt3.

                                      🗡🗡🗡🗡

Días después

Claudia observaba a Paolo, él iba hablando en italiano con alguien por teléfono, en su italiano rudimentario entendía que su esposo se justificaba con alguien por demorarse tanto en Venecia, al parecer, la otra persona no consideraba que fuera necesario tantos días de luna de miel; Claudia suspiró y comenzó a mirar fuera del auto que tomaron luego de llegar al aeropuerto internacional de Lamezia Terme, los recuerdos de esos días llegaron a ella, el paseo en barco por las islas Murano, Burano y Torcello, le encantó conocer las tradiciones de cada una y viajar en el tiempo situándose en épocas pasadas. Disfrutaron de un almuerzo contemplando las vistas y los canales a bordo de un precioso Galeón Veneciano, y por último un paseo en góndola por el Gran Canal. Lo único que le contrarió y aunque no entendía por qué en Cuba lo habían hecho muchísimas veces, fue que Paolo no le dejó publicar en sus redes sociales ninguna de las fotos que tomaron, según Paolo, su familia llevaba un bajo perfil en Italia donde no publicaban nada personal, ella aceptó porque sí le permitió enviárselas a su familia por mensajes privados. Claudia iba en el auto preguntándose qué tenía que ver su vida marital con el resto de la familia.

Las voces agitadas de Paolo y los guardaespaldas que venían en el auto, la sacó de su ensimismamiento, los autos aceleraron, los autos que los custodiaban y el auto que ocupaban, Claudia se asustó, no entendía que pasaba.

—Claudia, baja hasta el piso, nos viene siguiendo y puede ser muy peligroso, no te levantaste de ahí hasta que yo te avise. —le ordenó Paolo cuando se sintieron dis–pa–ros y ba–las pasando cerca.

Claudia obedeció sin rechistar, ¿qué estaba pasando? ¿Por qué les dis–pa–ra–ban? Esas y más preguntas venían a su mente.

Un grito ahogado escapó de los labios de Claudia, y el rostro se le puso pálido cuando el auto en el que iban comenzó a dar zigzag, las ba–las cada vez pasaban más cerca. El corazón de ella se detuvo cuando vio que los guardaespaldas sacaban ar–mas y le daba una a Paolo, y los hombres bajaban las ventanillas del auto para comenzar a devolver el fue–go a los enemigos.

—¿Qué pasa? —exigió Claudia desde el piso del auto.

—Ahora no, Claudia, cuando estemos seguros en casa. —respondió Paolo sin mirarla, dispa–rando y recargando el ar–ma cuando se quedaba sin muni–ción.

Claudia comenzó una plegaria, ¿este sería su fin? ¿Mo–rir por una ba–la sería su castigo por el pecado cometido?

—¡¡Paolo!! —Gritó al ver que la camisa que traía él puesta se manchaba de rojo.

🗡🗡🗡🗡🗡

¹ transfer privado

Traslado privado en taxi acuático desde el centro de la ciudad hasta el aeropuerto de Venecia. El taxi lo recogerá en el muelle privado de su hotel, o (si no está disponible) en el muelle más cercano accesible. El tiempo de recogida será de 3 horas antes de que su vuelo despegue.

²Vedado

Conocido oficialmente como Municipio de Plaza de la Revolución, es el núcleo comercial y el principal barrio residencial de La Habana. Vedado es una de las zonas de La Habana que más se asemeja a una gran ciudad, en cuanto a edificaciones y esparcimiento se refiere. Cuenta con un pequeño grupo de rascacielos inspirados en el arte Art Déco de las edificaciones de Nueva York y Miami.

³Capo locale

LÍDER (o Jefe Local): es el jefe del club, por lo que decide, de forma autónoma, las modalidades operativas finalizadas a la consecución del fin social ilícito; convoca las reuniones del club, decide las afiliaciones y promociones, dirime los conflictos entre los afiliados del club y, sobre todo, dirige la actividad delictiva en el territorio de su competencia.

⁴ Locale

La "Localidad" es una estructura de coordinación de la 'Ndrine que, sin embargo, requiere al menos 49 afiliados para constituirse. La apertura, el cierre y la suspensión de un local son decididos por el local de San Luca, llamado, por este motivo, "Mamma". Se difunden en toda Calabria y en las regiones de Italia, pero también en el extranjero, llegando al orden de un millar de locales en todo el mundo.

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    Claudia se dio la vuelta lentamente hasta quedar frente a un Orazio magullado por los golpes de Marko. Los músculos del cuerpo se le pusieron en tensión, él la miraba con el odio reflejado en el rostro, el estómago se le encogió de pensar que ahora estaba fuera de la protección del capo.—Marko me dijo que nadie más que él podía tocarme —informó y trató de pasar a su alrededor.—Pero Marko no está aquí, ¿o sí? —dijo Orazio y mostrando los dientes en una sonrisa macabra mientras se acercaba a ella, le tomó la barbilla apretándola fuertemente entre los dedos—, ¿quién te dijo que podías llamarlo por su nombre?, mereces un castigo solo por tu audacia. Tú eres solo una puta más, no creas qué eres algo más solo porque el capo te quiere joder por unos días.Claudia no recordaba en qué momento había pasado a llamarlo por su nombre, pero Marko no la había corregido, que lo hiciera Orazio solo podía significar que se sentía amenazado, así que se aprovechó de ello.—Me estás apretando fuerte, si

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    Claudia observaba a Marko reír con Geovanni desde una esquina de la barra del bar. Había pasado un mes desde que sucumbió a él, y no había podido escapar, contrario a lo que pensó, el capo dejaba muy poco tiempo el club, y cuando lo hacía había tanta vigilancia que le había sido imposible hacerlo. Claudia se estaba desesperando, Marko no había dejado de llevarla a su cama desde aquel día. Para todos en el club, era la mujer del capo, solo Orazio la miraba mal por ello y la veía como una intrusa.—Me da miedo tu mirada —susurró Salomé a su lado—, ¿quieres matar a Marko con ella? Puede ser muy peligroso, aunque no imposible dada la cercanía que tienes con él.El cuerpo de Claudia se sacudió de forma imperceptible ante la pregunta de su compatriota, porque lejos de su mente estaba el pensamiento de la muerte de su captor.—Solo quiero salir de aquí, no puedo continuar bajo su encierro —respondió también en voz baja.—Pensé que cambiarías de opinión al mantener relaciones sexuales con él,

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  • Conquistar al demonio    Capítulo 17

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