INICIAR SESIÓNCapítulo 4 – Preparativos Inesperados
Madison se encontraba acurrucada en el sofá de su sala, con un libro entre las manos y los rayos del sol colándose suavemente por los grandes ventanales. La tarde transcurría tranquila para ella, como un respiro silencioso en medio de su rutina y preocupaciones. Los ojos de Madison recorrían las palabras con calma, aunque su mente, como siempre, vagaba entre recuerdos y pensamientos más profundos de lo que dejaba ver.
— ¿Qué estás haciendo, Madison? — la voz de su hermano Dylan la interrumpió suavemente, y al levantar la vista, vio a su hermano de pie frente a ella.
Su traje a la medida resaltaba su porte alto y elegante como el de su padre, y su cabello perfectamente peinado le daba un aire impecable. Dylan se acercó con paso seguro y una sonrisa cálida que parecía iluminar la habitación. Se inclinó un poco para besarla en la frente con cariño y despeinar un poco su cabello.
— Solo estoy leyendo —respondió Madison con obviedad, marcando la página con un dedo y sonriendo levemente.
— Ya veo que lo estás — dijo Dylan, sentándose a su lado con naturalidad — Siempre estás tan concentrada en ellos… Aunque me alegra que tengas un momento de calma antes de la locura de mañana.
— ¿La locura de mañana? ¿A qué te refieres con eso? —preguntó Madison, arqueando una ceja, aunque ya sospechaba de qué hablaba.
— Sí — dijo Dylan, con esa mezcla de picardía y paciencia que siempre tenía con ella — Estoy hablando de la fiesta de aniversario de la empresa de la familia de Alina. Al ser ella tu mejor amiga, sabes perfectamente que no puedes quedarte en casa leyendo todo el día.
— Pero yo no quiero ir a esa fiesta — contestó ella, con una mezcla de desánimo — Prefiero quedarme aquí, leyendo o haciendo cualquier otra cosa antes que estar rodeada de tantas personas.
Dylan la observó en silencio por un segundo, con esa mirada que parecía leer cada pensamiento que ella ocultaba, y sonrió con complicidad.
— No cambias, Madison y sabía que dirías eso —respondió apoyando una mano en su pierna — Es por eso que tomé cartas en el asunto antes de que hablaras contigo y me dieras una respuesta negativa.
Madison parpadeó, sorprendida, antes de que el timbre de la puerta sonara. La empleada abrió la puerta con delicadeza, pero antes de que dijera nada, Madison se encontró frente con Alina. Su mejor amiga, como siempre, se veía radiante, con su sonrisa brillante y esa energía contagiosa que hacía que todo a su alrededor pareciera más fácil.
— ¡Hola, Madison! — saludó Alina, con esa calidez que siempre la hacía sentirse protegida — Hola, Dylan. ¿Otra vez tu hermana se negó a asistir a una fiesta?
Pregunto viéndola y Dylan suspiró para luego encoger ligeramente los hombros, dejando ver su resignación mezclada con diversión.
— Ya la conoces, Alina — dijo poniéndose de pie — Dice que prefiere leer antes de asistir.
— Me lo imaginé, pero no te preocupes por eso. Te agradezco por llamarme, pero ahora que estás aquí yo tomaré medidas con ella y haré que vaya a esa fiesta.
Alina miró a Madison, arqueando una ceja juguetonamente. Dándole en claro a su amiga que no tendría escapatorias esta vez.
— ¿Es en serio? ¿Por qué me hacen esto? — preguntó Madison, viendo cómo aquellas dos personas decidían por ella.
— Lo hacemos por tu bien, Madi. Para que comiences a tomar nuevos aires y dejes de ser una ermitaña de los libros — dijo Alina, dejando su bolso a un lado.
— Bien, como ya tienes todo controlado, entonces las dejo solas. Madison queda en tus manos, Alina y yo terminaré con mis pendientes.
— No te preocupes, Dylan. Yo me encargo de encontrar un vestido perfecto para la ocasión, aunque tengamos que pasar todo el día de compras — dijo, guiñándole un ojo antes de despedirse.
Sin embargo, antes de que Madison pudiera reaccionar o decir algo, Dylan sonrió y asintió. Alejándose de ellas de manera inmediata.
— Vamos, Madison. No tenemos mucho tiempo y hay que hacer varias compras. Irás conmigo y juntas escogeremos los vestidos que vamos a usar.
Alina la empujó suavemente fuera del sofá hacia la puerta del coche y, antes de que ella protestara, ambos ya estaban en camino al centro comercial. Madison se sentía como pez fuera del agua: ya que nunca había disfrutado de ese tipo de compras, y las tiendas lujosas parecían recordarle todo el tiempo lo distante que estaba de ese mundo.
Cuando ambas comenzaron a recorrer las vitrinas, y Madison miraba a través de los cristales, observando vestidos y conjuntos que jamás se pondría. Todo parecía demasiado brillante, demasiado ajustado, demasiado “distinto” de su estilo. Alina, por su parte, mantenía una sonrisa tranquila, insistiendo en que mirara cada prenda y considerando cuidadosamente cuál podría adaptarse a ella.
— No sé… — murmuró Madison, mientras sus dedos rozaban la tela de un vestido con encajes finos y bordados delicados — Nada de esto es realmente yo.
— Tranquila — dijo Alina —. Solo estoy explorando contigo y al final, encontraremos algo que te haga sentir cómoda… y hermosa contigo misma.
Madison asintió, aunque en el fondo sentía un cosquilleo extraño por todo su cuerpo. Aquello no era solo incomodidad; ya que había algo en el hecho de ser observada de cerca, de ser guiada, de ser empujada a un mundo que siempre había ignorado, que le provocaba curiosidad y nerviosismo al mismo tiempo.
Mientras ellas continuaban caminando, Madison comenzó a notar cómo algunas prendas parecían adaptarse más a su personalidad de lo que había imaginado. Era un recordatorio silencioso de que tal vez estaba lista para algo diferente, algo que aún no entendía por completo. Sin embargo, el vestido perfecto aún no aparecía, y la incertidumbre crecía.
— Siento que no voy a encontrar nada — susurró, más para sí misma que para Alina — Todo es demasiado… distinto y no me voy a sentir cómoda.
— Paciencia, amiga —respondió Alina con suavidad — A veces, las mejores cosas llegan cuando menos lo esperas.
Madison miró los escaparates por última vez antes de entrar en la siguiente tienda, sin saber que la noche siguiente, en la fiesta de aniversario, todo comenzaría a cambiar. Su mundo, tal y como lo conocía, estaba a punto de transformarse, y lo que parecía solo una tarde incómoda de compras sería el inicio de algo que alteraría cada pensamiento, cada sentimiento y cada decisión de su vida.
El centro comercial parecía inofensivo, con su luz blanca y sus vitrinas ordenadas, pero Madison no lo sabía: en unas horas, cada mirada, cada gesto, y cada palabra dicha en la fiesta cambiarían la percepción que todos tenían de ella… incluso la de Rowan. Así, mientras los rayos del sol de la tarde entraban por los ventanales de la tienda, Madison comenzaba sin saberlo el primer paso hacia la mujer que estaba destinada a convertirse: fuerte, hermosa, e imposible de ignorar.
Capítulo 55 — Una propuesta inesperadaMadison salió de la habitación unos minutos después, completamente arreglada y con su cabello todavía húmedo por la ducha que había tomado. Al encontrar a Rowan esperándola en la sala, no pudo evitar sonreír.Él también se había cambiado de ropa. Llevaba una camisa oscura y unos pantalones que claramente no eran los mismos con los que había estado la noche anterior.Madison levantó una ceja.— ¿Kevin te prestó eso? — pregunto y Rowan miró su camisa para luego soltar una pequeña risa.— No tenía muchas opciones. Alguien aquí se llevó puesta mi camisa.— Perdón por eso, pero esa te queda bien.— ¿Solo bien? — Madison sonrió.— Bastante bien.Rowan se acercó a ella y la observó durante unos segundos antes de besarla. Seguía sin acostumbrarse a verla así. Su nuevo estilo no había cambiado quién era Madison, pero sí había conseguido que ella comenzara a sentirse diferente consigo misma y eso era lo que más le gustaba.— ¿Qué me ves? — preguntó ella de
Capítulo 54 – La peor interrupciónKevin regresó a su departamento convencido de que encontraría a Rowan destrozado. De hecho, esa era precisamente la razón por la que le había prestado su casa a su amigo.Había pensado que su amigo necesitaba privacidad para enfrentarse a una conversación que llevaba demasiado tiempo evitando. Rowan le había asegurado que esa vez le diría toda la verdad a Madison y Kevin incluso había decidido desaparecer durante unas horas para no interrumpir. Él también tenía culpa en todo lo que estaba pasando, ya que él había sido el de la idea inicial.Había imaginado lágrimas. Tal vez una discusión donde Madison mandaba a Rowan al diablo. Quizás incluso una bofetada he insultos, pero jamás imaginó lo que encontró.Apenas abrió la puerta, escuchó voces provenientes de la cocina. Kevin frunció el ceño, esa eran voces de dos personas.— ¿Rowan? — dijo, pero no obtuvo respuesta.En silencio avanzó unos pasos y entonces se quedó completamente inmóvil. Parpadeó una v
Capítulo 53 — La persona indicada Sus labios ya estaban unidos cuando Madison dejó de pensar en cualquier cosa que pudiera distraerla. El beso había comenzado despacio, casi como si ambos estuvieran comprobando que aquello que sentían seguía siendo real, pero bastaron unos segundos para que la calma desapareciera.Rowan deslizó nuevamente su mano hasta su cintura y la acercó más a él como si pudiera fundir sus cuerpos en uno solo. Madison por otro lado rodeó su cuello con los brazos y ninguno dijo nada. No hacía falta, sabían lo que estaba por ocurrir. Después de todo lo sucedido durante los últimos días, aquel silencio decía mucho más que cualquier conversación hasta que Rowan se separó apenas unos sentimientos de sus labios.— Madison... — ella abrió los ojos en ese momento.— ¿Sí?— respondió con la voz entrecortada y él la observó durante unos segundos.— Si quieres podemos detenernos — Madison sostuvo su mirada al escuchar eso.— ¿Quieres detenerte? — Rowan dejó escapar una peque
Capítulo 52 — La verdad a punto de romperlo todoLa dirección que Rowan le había enviado a Madison no decía demasiado. Solo iría a un edificio, un número de departamento y una hora. Ella se había preguntado por qué tenían que verse allí, pero Rowan había respondido con un simple mensaje que decía:— Quiero hablar contigo a solas. Te espero.Aquello había sido suficiente para que Madison pasara las últimas horas preguntándose qué podía querer decirle. Sin embargo, mientras subía en el ascensor, había algo que ocupaba mucho más espacio en su cabeza que cualquier conversación pendiente. Su nueva imagen.Alina había insistido en todo momento en que no necesitaba cambiar para gustarle a nadie, sino gustarse a sí misma, pero Madison había querido experimentar. Había elegido un vestido rojo que marcaba suavemente su figura, unos zapatos elegantes y había dejado que su cabello negro cayera en ondas sobre sus hombros. Llevaba un maquillaje delicado que resaltaba sus ojos y, por primera vez en
Capítulo 51 — Una mentira demasiado grandeMientras la mañana avanzaba lentamente, después de aquella llamada que Madison recibió, Rowan se encontraba entrando en el departamento de Kevin, solo que esta vez era diferente.En el departamento de Kevin, Rowan permanecía de pie frente a la ventana y llevaba varios minutos sin decir una palabra. Kevin estaba sentado en el sofá observándolo con una mezcla de preocupación y desconcierto, ya que su amigo no decía absolutamente nada.— Rowan, vas a romper el cristal si sigues mirándolo así — Rowan ni siquiera sonrió ante su comentario.— Tengo que decirle toda la verdad a Madison está misma tarde — Kevin al escuchar eso casi se ahoga con su propia saliva.— ¿Espera qué? ¿Qué has dicho? ¿Habas en serio? — pregunto Kevin de inmediato.— Por supuesto que hablo en serio. Ya es algo que había hablado contigo antes.— ¿Es por lo de Defne cierto? ¿Sabes si tuvo que ver con lo que le pasó a Madison la otra vez?— Por supuesto, fue ella quien casi la a
Capítulo 50 – La primera grietaLa mañana había comenzado demasiado tranquila para todo lo que Rowan llevaba dentro. Había dormido poco. Cada vez que cerraba los ojos aparecía la misma imagen: Madison frente a él, sonriendo en la cabaña, completamente ajena a la tormenta que se estaba formando alrededor de ella y después estaba el momento exacto en el que había enfrentado a su hermano diciéndole que estaba enamorada de él. Sin embargo, también aparecía Defne, su amenaza, las fotografías y después el automóvil.La manera en que había jugado con él como si todavía pudiera controlarlo lo sacaba de sus cabales por lo que Rowan apretó la mandíbula mientras conducía hacia la cafetería donde había decidido encontrarse con ella.Esta vez no iba a negociar. No iba a pedirle que se detuviera. Iba a terminar con aquello de una buena vez, por lo que en cuanto entró al establecimiento donde habían quedado, Defne ya estaba sentada junto a una ventana como si fuera una reina. Ella vestía elegantemen







