INICIAR SESIÓNCapítulo 3 – Una Solución Tentadora
Dos días habían pasado desde aquel fatídico encuentro en el despacho del señor Carlos Procter. Rowan se encontraba en un estado de confusión total, incapaz de asimilar que de la noche a la mañana su vida había cambiado por completo. Su coche ya no era suyo, sus tarjetas estaban canceladas y cualquier flujo de dinero regular fue retirado de sus manos. Su mundo, construido sobre la indulgencia y la despreocupación, se había desmoronado y, con él, su autoestima y su sentido de poder.
Aquel segundo día, Rowan se sentaba en el sofá del apartamento de su mejor amigo Kevin, con las manos apoyadas sobre los ojos y el cabello despeinado cayendo sobre su frente. Kevin lo observaba con la mezcla de sorpresa y diversión que siempre lo acompañaba, aunque en el fondo comprendía la desesperación de su amigo.
— No puedo creer lo que me estás contando ¿Qué vas a hacer ahora, hermano? — preguntó Kevin finalmente, rompiendo el silencio — Ya han pasado dos días y no veo que hagas nada. Si sigues así no sé qué será de ti, pero mejor será buscar una solución rápida a tu gran problema.
Rowan levantó la vista, con el rostro marcado por la frustración y la impotencia.
— No sé qué hacer, Kevin —admitió, con voz ronca — No puedo seguir así… no puedo mantener mi vida como antes y no sé ni por dónde empezar.
Kevin se recostó en el respaldo del sofá, cruzando los brazos y frunciendo ligeramente el ceño. Ambos habían sido criados para la libertad absoluta, para recibir sin restricciones y para vivir sin reglas. Ahora, por primera vez, Rowan se encontraba frente a una barrera que no podía evadir y de la que no podía escapar.
— Tu padre se ha vuelto loco — dijo Kevin, con un suspiro— Te juro que cuando me lo contaste no lo podía creer, pero ahora que lo veo con mis propios ojos es increíble. Sin embargo, el hecho de que tu padre te quite todo… es un golpe duro, pero amigo, no puedes rendirte. Tienes que pensar en cómo recuperarlo todo.
Rowan cerró los ojos, frustrado, dejando que la desesperación lo envolviera un instante más. Cada pensamiento sobre cómo encarar a su padre parecía un callejón sin salida y cada intento de imaginar una estrategia le generaba mareo y ansiedad. Sin embargo, justo entonces, su teléfono vibró en la mesa y para su sorpresa era un mensaje de su madre, Violeta Porcter, y el tono de urgencia se percibía incluso a través del texto:
"Hijo, esta noche es la fiesta de aniversario de la empresa familiar. No faltes por nada del mundo." — dijo.
Rowan bufó de inmediato al leer eso, lanzando un suspiro de frustración que resonó en la habitación.
— No pienso ir — contestó, casi para sí mismo y Kevin arqueó una ceja, sorprendido por la respuesta, pero sin dejar de observarlo.
El teléfono volvió a vibrar con un segundo mensaje, esta vez más imperativo:
"Rowan, comportándote como un niño malcriado no lograrás que tu padre te devuelva nada. Quiero verte en la fiesta y punto o tendrás problemas."
Rowan dejó escapar un murmullo de resignación. La influencia de su madre siempre había sido sutil, pero firme, y en esos momentos no le quedaba otra que ceder.
— Está bien… iré — respondió el mensaje finalmente, arrastrando las palabras — Sin embargo, no tengo nada que ponerme.
Kevin se inclinó hacia él, intentando contener una sonrisa divertida luego de esas palabras.
“Ah… eso tiene solución. Siempre hay una solución —dijo su madre en otro mensaje”.
Violeta, como era de esperarse, actuó como siempre a escondidas de su esposo con tal de consentir a su hijo. De esa manera y sin que Carlos lo supiera, le transfirió una cantidad de dinero generosa, lo suficiente para acudir al centro comercial y comprar un traje adecuado para la fiesta. Rowan, sin muchas opciones aceptó la ayuda, aunque con un orgullo a medias que apenas le permitía sonreír.
Más tarde, mientras él y Kevin recorrían las tiendas más exclusivas, Rowan examinaba cada traje con desgana, consciente de que cada prenda comprada era una especie de recordatorio de la dependencia que aún tenía sobre su familia. Kevin lo acompañaba de cerca, evaluando no tanto la calidad de la ropa como la oportunidad que se presentaba ante sus ojos y entonces lo vio.
A través del cristal de la tienda, Kevin percibió algo que hizo que su mente comenzara a trabajar de inmediato. Madison Montenegro caminaba por fuera, mirando a través de los escaparates como si estuviera en otra dimensión, ajena al mundo que la rodeaba. Su postura tranquila, su rostro iluminado por la luz de la tarde, su aura de calma y serenidad… todo en ella parecía tan distante y, al mismo tiempo, accesible para quien supiera mirar.
Kevin no perdió un segundo y se inclinó hacia Rowan, acercándose a su oído con una voz baja cargada de complicidad. En ese momento por la mente de Kevin pasaba el plan perfecto y lo llevaría a cabo.
— Oye, creo que acabo de encontrar la solución a todos tus problemas — dijo sin más.
— ¿De qué demonios estás hablando? ¿Cómo que encontraste la solución a mis problemas?
— Así es, tú solo mira hacia esa dirección y dime qué es lo que ves.
Rowan sin entender siguió la dirección que le había dado su amigo y al hacerlo notó la presencia de su hermana fuera de la tienda. Esta iba acompañada de la amiga que siempre estaba detrás de ella y si mal no recordaba podría asegurar que se llamaba Madison.
— No entiendo ¿A dónde quieres llegar con tu supuesta solución? Ahí solo está mi perfecta hermana y su amiga.
— Pues esa amiga, Rowan, se llama Madison Montenegro y es la mujer con más dinero que podrías encontrar. Su familia murió hace años y ella y su hermano mayor son los únicos herederos de todo.
— ¿Y qué me cuentas a mí con eso?
Kevin sonrió de lado, con esa expresión peligrosa que siempre anunciaba problemas.
— ¿Acaso no lo has entendido? — preguntó con frustración — Te estoy diciendo que si seduces a Madison tendrás mucho dinero y ent
onces ya no tendrías que preocuparte por nada en este mundo.
Capítulo 53 — La persona indicada Sus labios ya estaban unidos cuando Madison dejó de pensar en cualquier cosa que pudiera distraerla. El beso había comenzado despacio, casi como si ambos estuvieran comprobando que aquello que sentían seguía siendo real, pero bastaron unos segundos para que la calma desapareciera.Rowan deslizó nuevamente su mano hasta su cintura y la acercó más a él como si pudiera fundir sus cuerpos en uno solo. Madison por otro lado rodeó su cuello con los brazos y ninguno dijo nada. No hacía falta, sabían lo que estaba por ocurrir. Después de todo lo sucedido durante los últimos días, aquel silencio decía mucho más que cualquier conversación hasta que Rowan se separó apenas unos sentimientos de sus labios.— Madison... — ella abrió los ojos en ese momento.— ¿Sí?— respondió con la voz entrecortada y él la observó durante unos segundos.— Si quieres podemos detenernos — Madison sostuvo su mirada al escuchar eso.— ¿Quieres detenerte? — Rowan dejó escapar una peque
Capítulo 52 — La verdad a punto de romperlo todoLa dirección que Rowan le había enviado a Madison no decía demasiado. Solo iría a un edificio, un número de departamento y una hora. Ella se había preguntado por qué tenían que verse allí, pero Rowan había respondido con un simple mensaje que decía:— Quiero hablar contigo a solas. Te espero.Aquello había sido suficiente para que Madison pasara las últimas horas preguntándose qué podía querer decirle. Sin embargo, mientras subía en el ascensor, había algo que ocupaba mucho más espacio en su cabeza que cualquier conversación pendiente. Su nueva imagen.Alina había insistido en todo momento en que no necesitaba cambiar para gustarle a nadie, sino gustarse a sí misma, pero Madison había querido experimentar. Había elegido un vestido rojo que marcaba suavemente su figura, unos zapatos elegantes y había dejado que su cabello negro cayera en ondas sobre sus hombros. Llevaba un maquillaje delicado que resaltaba sus ojos y, por primera vez en
Capítulo 51 — Una mentira demasiado grandeMientras la mañana avanzaba lentamente, después de aquella llamada que Madison recibió, Rowan se encontraba entrando en el departamento de Kevin, solo que esta vez era diferente.En el departamento de Kevin, Rowan permanecía de pie frente a la ventana y llevaba varios minutos sin decir una palabra. Kevin estaba sentado en el sofá observándolo con una mezcla de preocupación y desconcierto, ya que su amigo no decía absolutamente nada.— Rowan, vas a romper el cristal si sigues mirándolo así — Rowan ni siquiera sonrió ante su comentario.— Tengo que decirle toda la verdad a Madison está misma tarde — Kevin al escuchar eso casi se ahoga con su propia saliva.— ¿Espera qué? ¿Qué has dicho? ¿Habas en serio? — pregunto Kevin de inmediato.— Por supuesto que hablo en serio. Ya es algo que había hablado contigo antes.— ¿Es por lo de Defne cierto? ¿Sabes si tuvo que ver con lo que le pasó a Madison la otra vez?— Por supuesto, fue ella quien casi la a
Capítulo 50 – La primera grietaLa mañana había comenzado demasiado tranquila para todo lo que Rowan llevaba dentro. Había dormido poco. Cada vez que cerraba los ojos aparecía la misma imagen: Madison frente a él, sonriendo en la cabaña, completamente ajena a la tormenta que se estaba formando alrededor de ella y después estaba el momento exacto en el que había enfrentado a su hermano diciéndole que estaba enamorada de él. Sin embargo, también aparecía Defne, su amenaza, las fotografías y después el automóvil.La manera en que había jugado con él como si todavía pudiera controlarlo lo sacaba de sus cabales por lo que Rowan apretó la mandíbula mientras conducía hacia la cafetería donde había decidido encontrarse con ella.Esta vez no iba a negociar. No iba a pedirle que se detuviera. Iba a terminar con aquello de una buena vez, por lo que en cuanto entró al establecimiento donde habían quedado, Defne ya estaba sentada junto a una ventana como si fuera una reina. Ella vestía elegantemen
Capítulo 49 – Lo que nunca me atreví a decirteDespués de que Rowan se marcha de la mansión, Alina le hizo creer a Madison que su hermano tuvo que irse porque Kevin lo necesitaba con urgencia. En realidad, Alina solo quería quedarse a solas con su mejor amiga para poder entender mejor esa situación que estaba ocurriendo entre ella y su hermano.Casi una hora después de haber estado en el baño, Madison salió de este, envuelta en una bata color marfil. El agua caliente había relajado su cuerpo por completo, pero no había logrado borrar la sonrisa que aparecía en su rostro cada vez que un recuerdo de la cabaña cruzaba por su mente. Su cabello aún estaba húmedo y caía sobre sus hombros cuál cascada, mientras caminaba por su habitación.Cuadro por fin Madison sintió que era el momento de hablar, entre ella y Alina solo quedaba una pequeña mesa donde descansaba una tetera humeante y dos tazas de té.El ambiente era tranquilo, intimo. Como tantas tardes que habían compartido juntas durante a
Capítulo 48 – Secretos entre hermanosEl silencio que quedó después de la discusión con Dylan resultaba casi tan incómodo como todo lo que acababa de ocurrir. Madison aún permanecía inmóvil junto a Rowan, mientras ahora era Alina quien los observaba con una expresión que mezclaba sorpresa, confusión y una evidente necesidad de respuestas.Nadie hablaba, nadie parecía saber por dónde empezar hasta que finalmente, Alina fue había sido la primera en romper el silencio.— ¿Acaso no piensan explicarme qué está pasando aquí? Les hice unas preguntas — Madison tragó saliva dándose cuenta de que no podía seguir callando.— Alina yo...— No, Madison. No me digas solo mi nombre porque quiero respuestas. Acabo de escucharte decir que estás enamorada de mi hermano y, por si fuera poco, descubrí que ustedes dos tienen al parecer una relación de la que nunca me dijiste absolutamente nada.Madison bajó la mirada, sintiendo un enorme peso sobre los hombros al escucharla.— Lo siento, no debí...— No,







