로그인Rocío se aferró con fuerza al brazo de Alfredo y dijo sonriendo:—A lo mejor no lo sabes, pero Alfredo y yo ya nos vamos a comprometer.Al escucharla, Celia se sorprendió mucho. Miró a Alfredo, pero él desvió la mirada para evitar sus ojos.En realidad, a ella no le importaba con quién se casaría. Lo que la dejó estupefacta fue que su pareja de conveniencia fuera Rocío. Sería una relación incestuosa, ¿no? ¿Acaso David no sabía que la madre de Alfredo era su media hermana por parte de padre? Y si Valeria no se lo había dicho, ¿cómo era posible que Alfredo no estuviera enterado?Celia contempló a Rocío, quien lucía muy orgullosa, y de pronto le pareció que la situación era bastante ridícula.—Pues muchas felicidades a los dos. Si no hay nada más, no les quito más tiempo.No tenía intenciones de seguir enredándose con ellos, así que se fue a toda prisa.Alfredo clavó la mirada en la espalda de Celia mientras se alejaba. En su cara se dibujó una mueca de amargura e ironía. Ella no se había
Celia aceptó su invitación.Después de despedirse de Samuel, caminó hacia el estacionamiento acompañada de Lía y Carlos. Frente al auto, se detuvo y se volvió hacia Lía.—¿Cómo está tu tía ahora?Lía bajó la cabeza.—Sigue igual. No hay ninguna mejoría. El doctor dice que es muy probable que no vaya a despertar…Al ver que Celia guardaba silencio, ella añadió:—Pero no tienes que preocuparte por lo demás. En realidad, en mi casa nadie te está echando la culpa. No le hagas caso a las tonterías de Macarena. Ahora lo único que quiere es que nuestra familia sea un caos. Ah, por cierto, también tienes que cuidarte de Rocío.Varios días después de que Lía le dijera ese consejo, Celia terminó encontrándose con Rocío por pura casualidad. Sucedió en el restaurante durante la comida con Samuel.En la reunión de Samuel, además de ella, estaban dos antiguos colegas del departamento de neurocirugía. Al enterarse de que ella estaba desarrollando un nuevo fármaco para el Alzheimer, todos se mostraron
A la mañana siguiente, muy temprano, Celia terminó vomitando todo el desayuno en el baño.Al escuchar el alboroto, Carlos fue su habitación y tocó a la puerta con urgencia.—¡Celia! ¿Estás bien?Como ella no respondió, él abrió la puerta y entró. Al verla apoyada junto al inodoro, completamente pálida y sin fuerzas, se apresuró a sostenerla.—¡Vámonos, te llevo al hospital ahora mismo!Justo cuando salía cargándola en brazos, se topó de frente con Lía, que estaba afuera de la puerta. Antes de que él pudiera reaccionar, Lía miró a Celia, quien lucía pálida y convaleciente, y preguntó de inmediato:—¿Qué le pasa?—No hay tiempo para explicaciones. ¡Tengo que llevarla a urgencias ya!La esquivó a toda prisa y salió de la casa.—¡Oye, espera, voy con ustedes! —Lía lo alcanzó de inmediato.***Ya en la sala de urgencias, Lía y Carlos aguardaban en el pasillo, esperando noticias con evidente ansiedad. Poco después, el médico salió del consultorio y preguntó en voz alta:—¿Quién es el familia
La noticia se propagó como la pólvora por todas las plataformas digitales. La imagen de César, manchado de sangre, pero sin perder un ápice de compostura, no solo se hizo viral, sino que desató una guerra de opiniones en la red."¿Los ricos siempre tienen tanta clase? Ni siquiera se inmutó"."Hay que admitir que su presencia es imponente. Si fuera yo, me habría puesto a llorar en el sitio"."¿Su exesposa es alguna especie de hechicera? ¿Cómo ha podido convertir a un magnate en un hombre tan ciego?""Ahí lo tienen. Eso es lo que pasa por ser un romántico empedernido"."La falta de conciencia es imperdonable. Por muy guapo que sea, no lo acepto. Sugiero que investiguen de dónde sale su dinero. Ganar tanto debe ser demasiado fácil para él. Definitivamente hay problemas detrás de su éxito".Mientras tanto, en un exclusivo club hípico a las afueras de la capital, David, Macarena y Zack brindaban frente a un televisor que emitía precisamente las noticias más candentes del día.—No esperaba q
—Firmen aquí, por favor —dijo el funcionario, deslizando el acuerdo de divorcio sobre la mesa—. Para que el proceso sea definitivo, existe un período de treinta días. Durante ese tiempo, cualquiera de las partes puede retirar la solicitud de forma unilateral.Celia tomó el bolígrafo, estampó su firma y deslizó el documento hacia César. Él se quedó mirando el papel en silencio durante un largo rato antes de firmar. En cuanto ella vio su nombre escrito, se levantó y se dispuso a irse sin mirar atrás. Sin embargo, él la detuvo justo antes de cruzar la puerta.—Celia.Ella se detuvo y se giró. Su expresión era neutra, ocultando cualquier rastro de debilidad.—¿Te vas a arrepentir? —preguntó ella.César la contempló durante un instante eterno. Entonces, en su cara asomó una leve y triste sonrisa.—Solo quiero que seas feliz, que vivas sin preocupaciones... aunque yo no esté a tu lado.A Celia se le cortó la respiración. Apartó la mirada por instinto para que él no viera cómo se le humedecía
Macarena regresó a casa hecha una furia. Fulminó a David con la mirada, incapaz de contener su resentimiento.—¿Por qué te quedaste callado? Si hubieras sabido presionar, Víctor, por pura consideración hacia ti, podría haber cambiado de opinión. ¡Pero no! ¡Ahora nos hemos quedado con las manos vacías!David se desplomó en el sofá, visiblemente irritado. Al notar que su hija seguía allí, bajó el tono de su voz.—Rocío, vete a tu habitación.En cuanto la joven subió las escaleras, David se arrancó la corbata, la arrojó sobre la mesa y estalló:—¡Mi mamá acaba de morir y tú solo piensas en cómo rapiñar su herencia!—¿Ahora la culpa es mía? —exclamó Macarena, fuera de sí—. Bien que esperabas este día cuando decidiste cambiarle la medicina a tu madre…El sonido de una cachetada cortó la frase en seco.Rocío, que se había quedado a mitad de la escalera, se ocultó tras una columna para observar la escena. Macarena se llevó la mano a la cara, con los ojos encendidos. Era la segunda vez que él
Sira volvió en sí y rio con desconfianza.—No hables como si pudieras sacarme de aquí.Beatriz se acercó a ella.—No puedo sacarte de aquí de manera directa, pero… ¿qué pasaría si tuvieras un informe de evaluación psiquiátrica?Al instante, un brillo de esperanza iluminó los ojos de Sira. Levantó la
Porque solo si la abuela moría, David podría obtener el control legítimamente… Celia recobró el sentido.—Sé lo que quiere decir. Le preocupa que, después de nuestro compromiso, las disputas internas de los Rojas involucren a César, ¿cierto?Marta no dijo nada, pero su silencio era una confirmación.
Al mencionar a Mirasol, la expresión de Simón se ensombreció visiblemente. En su expresión no había ni rastro de preocupación por su madre. Se limitó a mostrar una profunda indiferencia.—Parece que te preocupas más por ella que yo.—Ella te formó, te dio todo lo que tienes. Ahora que las cosas se l
El problema fiscal había alcanzado tales proporciones que ya era imposible ocultarlo. Ben no lo negó.—Fue mi culpa. Pase por alto ese problema.Al ver cómo cargaba con toda la responsabilidad, Celia lo miró fijamente.—Ben, pase lo que pase, confío en ti.Al oír esto, la tensión de Ben se relajó un







