LOGINMI HIJASTRO 2
—Joder, qué hermosas son —gruñó con voz ronca, mientras agarraba mis tetas con rudeza y las apretaba hasta que jadeé. Sus pulgares rozaron los pezones endurecidos, luego los pellizcó con fuerza y los retorció hasta que el dolor se convirtió en un placer cegador.
—Hice todo lo posible por mantenerme alejado, ¿sabes? Pero has decidido ser una puta zorra, ¿verdad? —Apretó mis tetas con más fuerza, arrancándome un gemido audible.
—Supongo que papá se sorprendería al saber que su mujercita tan linda es una puta tan grande —dijo mientras bajaba la cabeza y succionaba uno de mis pezones profundamente en su boca ardiente. Sus dientes rasparon, su lengua azotó y los ruidos húmedos de succión llenaron la cocina. Con la mano libre, abofeteó la otra teta con fuerza, viendo cómo rebotaba y se enrojecía antes de amasarla de nuevo, como si no pudiera saciarse. Pasé las manos por su cabello revuelto, tirando de él para que continuara, disfrutando cada segundo.
Se apartó con un sonoro “pop” húmedo, sopló aire frío sobre el pezón dolorido y luego atacó el otro con la misma ferocidad. Puse los ojos en blanco.
—Lucien… —gemí entrecortada.
—¿Esto es lo que querías? —preguntó mientras seguía chupando.
—Lucien… —ronroneé.
Me agarró las caderas con más fuerza y me arrastró hacia arriba. Mi coño se contrajo dentro de las bragas, extrañando ya el calor de su polla dura que me presionaba.
Se levantó, me dio la vuelta sobre la encimera, dejándome boca abajo con el culo en pompa.
—Agárrate y no sueltes.
Obedecí al instante, con el pecho pegado a la madera fría y los brazos temblando.
Me bajó la falda de un tirón y me arrancó las bragas. El aire fresco golpeó mis labios hinchados, recordándome lo mojada que estaba.
Deslizó los dedos por mis pliegues, extendiendo mi humedad.
—Joder, estás chorreando.
Sin más, metió dos dedos gruesos dentro de mí, haciendo que me sacudiera mientras me estiraba.
—No sueltes, Anna.
Me aferré a la encimera, intentando estabilizarme mientras él empezaba a follarme con los dedos con fuerza.
—Alguien está siendo una putita muy traviesa hoy.
—Mira lo empapada que estás. Esto es lo que querías, ¿verdad?
—¡Respóndeme cuando te hablo! —gritó, tirando de mi cabello desde atrás mientras aceleraba las embestidas.
—Sí… joder… lo he querido… durante meses… ungggghh…
Dos dedos rodearon mi entrada, lentos, provocadores, abriéndome y presionando justo lo suficiente para que empujara hacia atrás como una puta desesperada.
—Coño codicioso —siseó—. Joder, llevo tanto tiempo soñando con este culo.
Introdujo un tercer dedo, abriéndome más, estirándome mientras el dorso de sus dedos frotaba mi clítoris, haciendo que mis caderas se movieran solas.
Gemí fuerte, sin vergüenza.
—Lucien… por favor… —Necesitaba más.
Me abrió lentamente con tres dedos, girándolos, curvándolos y separándolos hasta que jadeaba, con el sudor corriendo entre mis tetas y las uñas arañando la madera.
—¿Por favor qué, Anna? —gruñó desde atrás.
Moví la cintura en respuesta, indicándole que quería más. De repente me dio la vuelta para que lo mirara de frente.
—Agárrate a la encimera —ordenó. Mis manos volaron hacia los bordes, sujetándome con fuerza mientras jadeaba sin aliento.
Se arrodilló, me abrió más los muslos, sujetándolos con sus antebrazos. El vello áspero de sus brazos rozó mi piel sensible mientras hundía la cara entre mis piernas.
—Mira qué bonita estás aquí abajo —gruñó, con la voz ronca contra mi coño.
Usó dos dedos para recoger mi humedad, se los llevó a la boca y los chupó mirándome fijamente.
Me estremecí y empujé las caderas hacia adelante. Enganchó una de mis piernas sobre su hombro ancho, abriéndome completamente ante su rostro.
Pasó su larga lengua por mi coño en una lamida lenta y húmeda. Eché la cabeza hacia atrás, el cuerpo vibrando. El calor de su lengua me llenó el estómago de mariposas.
Succionó mi clítoris con fuerza, la succión intensa e implacable. Su lengua azotaba sin piedad el manojo de nervios mientras dos dedos gruesos se hundían en mi coño empapado, curvándose para frotar mi punto G con precisión, haciendo que los dedos de mis pies se encogieran y mi vista se nublara.
—Mmm, qué jodidamente rica sabes —gruñó, hundiendo la lengua más profundo.
Gemí, el placer me abrumaba.
—Lucien, voy a… voy a… —grité, aferrada a la encimera, las piernas temblando.
—Aún no, nena —continuó lamiendo, chupando y devorándome.
Las paredes de mi coño palpitaban alrededor de sus dedos, con ruidos húmedos y obscenos resonando en la cocina.
—Lucien… ¡Oh, Dios… unghhh! —grité, frotándome contra su cara.
Cuando ya no aguanté más su tortura, me corrí en su rostro. El olor de mi excitación llenó el aire, volviendo el ambiente aún más intenso.
Me dio una fuerte palmada en las nalgas.
—Puta traviesa.
—Mmmnn… Me encanta cómo sabes —dijo, lamiéndose los labios y recogiendo mi corrida con la boca, limpiándome por completo.
Se me encendió la cara por su provocación. Aún no podía creer que por fin estuviera probando a mi hijastro tan caliente.
La forma en que me miraba con ojos de depredador, como si llevara mucho tiempo queriendo devorarme.
Se levantó, se bajó los pantalones de chándal y su polla saltó libre: gruesa como mi muñeca, venosa, palpitante, de un rosa oscuro y goteando precum brillante desde la punta. El olor almizclado de su excitación me golpeó como una droga.
Jadeé al ver su enorme tamaño, asustada por mi coño.
Se frotó la gruesa cabeza en forma de seta con la mano, mirándome a los ojos con una sonrisa perversa.
—Confía en mí, va a encajar perfectamente.
Un gemido se me escapó antes de poder detenerlo.
Colocó su polla en mi entrada, frotando la cabeza contra mis pliegues mojados, cubriéndose con mi corrida, provocándome con lentos roces que me hacían gemir y empujar buscando más, mientras su piel aterciopelada rozaba mi clítoris hipersensible en círculos tortuosos.
—Papá se va a enfadar mucho —gruñó con voz destrozada, mientras su glande presionaba mi entrada, abriéndome lojusto para que ansiara sentirlo completo.
—Lucien… por favor —supliqué, empujando las caderas hacia adelante.
USANDO A MI HERMANASTRA 5.Jadeó y se estremeció ante mis palabras, el coño apretándose alrededor de mi polla mientras imaginaba la humillación y la excitación de que la pillara su marido. Sabía que lo tabú de la situación la estaba volviendo loca de lujuria.—Por favor, no digas eso… —suplicó en voz baja—. Joder, se siente demasiado bien…Gimió fuerte, el cuerpo temblando entre el miedo y la excitación ante la idea.Sabía que la excitaba. Podía sentirla contraerse a mi alrededor como si la idea de que papá entrara y la viera también la excitara tanto como a mí.Una puta absoluta.—Joder —maldecí entre dientes al salirme de golpe con un chasquido húmedo.Se desplomó sobre el mármol, respirando con dificultad mientras se giraba a mirarme, la
USANDO A MI HERMANASTRA 4.Jadeó y se estremeció ante mis palabras, el coño apretándose alrededor de mi polla mientras imaginaba la humillación y la excitación de que la pillara su marido. Sabía que lo tabú de la situación la estaba volviendo loca de lujuria.—Por favor, no digas eso… —suplicó en voz baja—. Joder, se siente demasiado bien…Gimió fuerte, el cuerpo temblando entre el miedo y la excitación ante la idea.Sabía que la excitaba. Podía sentirla contraerse a mi alrededor como si la idea de que papá entrara y la viera también la excitara tanto como a mí.Una puta absoluta.—Joder —maldecí entre dientes al salirme de golpe con un chasquido húmedo.Se desplomó sobre el mármol, respirando con dificultad mientras se giraba a mirarme, la
USANDO A MI HERMANASTRA 3.Sin previo aviso, me retiré y le di una fuerte nalgada en el culo. El sonido resonó por la cocina, seguido de su grito de sorpresa. Le froté la piel enrojecida, amasando sus mejillas regordetas antes de azotarla otra vez, más fuerte esta vez.—Quédate quieta —le recordé.Gimoteó mientras la azotaba una y otra vez, cada palmada dejando una marca roja brillante en su piel pálida.Le separé las nalgas y también le azoté los labios del coño, haciéndola saltar y gritar. Sus jugos empezaron a fluir todavía más abundantes.—Abre más las piernas…Obedeció al instante, abriendo más las piernas para mí, y aproveché para azotarle el coño más fuerte y más rápido.El sonido de mi mano chocando contra sus pliegues mojado
Sus caderas se mueven contra mí, frotando su coñito caliente contra mi boca hasta que me empapa la barbilla con sus jugos dulces.Gruño contra ella, la lengua trabajando cada vez más rápido en su clítoris y los dedos entrando y saliendo, hasta que sus gritos empiezan a ahogar toda la habitación. Paso la lengua una vez más por su clítoris duro, gimiendo contra ella mientras mis dedos empujan profundo, y de pronto ella explota.Grita cuando el orgasmo la atraviesa, las caderas saltando salvajemente de la cama contra mi boca exigente y las manos aferrando las sábanas con los nudillos blancos. Soy implacable, y además jodidamente adicto a su sabor, así que sigo jugueteando con la boca a través de todo su clímax, hasta que su cuerpo entero tiembla en la cama.Gimotea cuando me separo, el cuerpo temblando y el pecho subiendo y bajando mientras busca aire.&md
FOLLANDO A MI HERMANASTRA 1.Punto de vista de DanEsto estaba mal.Eso era seguro.Pero con cada firme caricia de mi mano sobre mi polla dolorosamente dura, no podía apartar la mirada mientras me escondía junto a la ventana, respirando con dificultad.No era la primera vez.Mirando a mi padre embestir a mi nueva hermanastra en la habitación. Sus jadeos llenaban el aire: agudos y disparando directo a mi polla cada vez que los veía.Sus pechos pálidos y lechosos rebotaban con cada embestida brusca y yo luchaba contra el pensamiento de apretarlos. De deslizar mi polla entre esas tetas enormes.Joder.Reajusté la mirada para ver cómo la polla de él desaparecía en su coño, sus labios húmedos y brillantes pareciendo envolver toda su longitud.Quería enterrarme en ella, follarla tan bien que se olvidara de él.Era lit
DESEOS CUMPLIDOS 2.Sus caderas se mueven contra mí, frotando su coñito caliente contra mi boca hasta que me empapa la barbilla con sus jugos dulces.Gruño contra ella, la lengua trabajando cada vez más rápido en su clítoris, y los dedos entrando y saliendo, hasta que sus gritos empiezan a ahogar toda la habitación. Paso la lengua una vez más por su clítoris duro, gimiendo contra ella mientras mis dedos empujan profundo, y de pronto ella explota.Grita cuando el orgasmo la atraviesa, las caderas saltando salvajemente de la cama contra mi boca exigente y las manos aferrando las sábanas con los nudillos blancos. Soy implacable, y además jodidamente adicto a su sabor, así que sigo jugueteando con la boca a través de todo su clímax, hasta que su cuerpo entero tiembla en la cama.Gimotea cuando me separo, el cuerpo temblando y el pecho subiendo y bajando mie







