LOGINNo te puedo amar en la oscuridad, tampoco en la luz, no creo que algo tan puro como el amor realmente exista, porque las almas, sin importar de qué lado estén, son almas perdidas y sin salvación. No, no te puedo amar en la oscuridad, pero soy incapaz de alejarme de estas tinieblas en las que me prometes que gobernaré tu mundo.
Lionetta
Mi aliento se mezcla con el suyo, provocando que un extraño deseo surja entre los dos. Los latidos de mi corazón son incontenibles, puedo escucharlo retumbar con fuerza en mis oídos. Cierro los ojos cuando suelta mi cuello para acariciar mis labios con su pulgar, lo mete en dentro de mi boca, mi lengua acaricia la punta.
—Solo dos cosas te exijo —pronuncia—, lealtad y respeto. —Saca el dedo de mi boca—. Y tendrás toda mi confianza. —Se separa de mí dejando una sensación de vacío.
Los pulmones me duelen, el escozor en mi piel, en mi intimidad, en mi mente. ¡Maldición, quiero que me coja sin descanso, que me folle hasta que el coño me duela de tanto recibirlo!
—Eres un asesino —musito intentando recuperar la cordura—, no se le puede ser leal a alguien como tú, ni mucho menos respetar lo que haces. —Mis palabras no tiene sentido, pero no sé qué más decir.
Mi cabeza es un completo desastre.
Sonríe como si mis palabras fuesen un halago para él. Me toma de la mano y me arrastra fuera del ascensor hasta la puerta de la suite, antes de entrar veo a cuatro hombres, dos toman lugar a cada lado del ascensor y se ocultan gracias al ángulo decorativo que lo rodea, los otros dos están delante de la puerta a la que nos dirigimos y se apartan de ella para que Matteo y yo entremos.
Observo mejor, y me doy cuenta de que estamos en el último piso y ese elevador es la única entrada y salida.
—Todo el piso es mío —dice al entrar. Me suelta—, puedes hacer lo que quieras siempre que no sea escapar, mis hombres no lo van a permitir. Te aconsejo descansar. —Se da la vuelta para volver a salir.
—¿Vas a dejarme encerrada? —pregunto.
—No cerraré con llave, sin embargo —Gira y camina de nuevo hacia mí—, el ascensor necesita un código que se obtiene con lealtad. —Sonríe—. Y yo soy un asesino. —Respiro con fuerza y desisto de responder, cualquier cosa que diga él lo utilizará en mi contra.
De nuevo gira y camina hacia la puerta. Su porte arrogante deja entrever el alcance de su poder, aunque no hace falta apreciar la seguridad con la que se desenvuelve para estar seguro de que tiene todo un ejército a sus pies. No existe una sola persona en toda Sicilia que no sepa de su existencia, aunque a decir verdad, nadie conoce su rostro.
En la internet no hay fotos suyas ni de ningún miembro de importancia; policía, el FBI, el FICCO, ninguna de esas instituciones conoce su rostro, nadie lo ha visto en realidad, aunque imagino que sospechan de muchas personas. ¿Quién se imaginaría que un hombre tan atractivo tuviera el alma tan podrida?
Sacudo la cabeza para espantar los pensamientos, sigo parada en el mismo sitio en el que me dejó: sola y con ganas de una cogida. Definitivamente, estoy perdiendo la cabeza, es imposible que yo esté pensando en tener sexo con él o que tan solo me haya cuestionado en mi deseo de escapar. Quizás mis opciones son escasas y prácticamente inexistentes, pero no por eso debo dejar de intentarlo.
Voy a la habitación y me quito la ropa, me quedo completamente desnuda antes de tirarme a la cama, flexiono mis rodillas a la vez que con mis manos masajeo mis senos y acaricio mi piel. Cierro los ojos e intento recordar las sensaciones que me produjo hace un instante en el elevador, la adrenalina que sentí cuando sostuve el arma sobre su frente.
Una de mis manos desciende lentamente hasta que llega a mi encharcado coño, meto dos de mis dedos en mi interior y simulo una penetración constante y rítmica que lentamente me ayuda a elevarme. Con mi otra mano me pellizco los pezones y tiro de ellos causándome un dolor placentero que me nubla la razón.
Saco mis dedos y me los llevo a la boca para sorber con ímpetu el sabor de mi excitación, para luego devolver mi mano hacia mi coño, pero esta vez sitúo los dedos sobre el clítoris; froto con furia y vigor formando círculos que me trastornan. Tiro la cabeza hacia atrás y dejo salir los jadeos que se forman en mi pecho, me sacudo involuntariamente cuando finalmente alcanzo el orgasmo.
Sus ojos negros me miran, su voz acaricia mi oído, el calor de su cuerpo me arropa y prolonga el clímax de mi aventura. Su nombre se forma en mis labios, sellando mi destino a su lado.
Matteo
—Sus cabezas serán las primeras que cortaré si sucede algo que no me guste —advierto sin detener mis pasos.
Tomo el ascensor y marco el código para llegar hasta la recepción donde me espera Lorenzo. No quiero dejar a Lionetta sola, pero no puedo detener mis asuntos por ella, me gustaría saber qué es lo que está tramando para intentar escapar de mí.
—Matteo, los jefes esperan en el club —informa al verme.
—¿Aseguraste el hotel?
—Coloqué hombres en cada entrada y salida. —Me hace un recuento de las medidas de seguridad que ha tomado para asegurar que la vida de mi esposa no corra riesgo, incluyendo un par de hombres dentro del ascensor privado.
—De acuerdo, vayamos con esos hijos de perra, no les hagamos esperar. —Nos subimos en uno de los autos y partimos hacia el hoyo, uno de los tantos clubes nocturnos que poseemos.
La organización no solo se enfoca en la extorsión o en el tráfico de drogas y armas para subsistir, para que todo funcione correctamente es necesario que manejemos una serie de negocios que nos ayude a lavar el dinero que obtenemos y que además nos haga parecer personas respetables ante la sociedad.
Por ejemplo, en los clubes y discotecas, al ser negocios que ofrecen un servicio no contabilizable, podemos lavar la mayor cantidad de dinero posible, en cambio, en hoteles como el que acabamos de dejar, el lavado es menor, pero nos sirve para demostrar que no nos movemos por detrás de la ley, sin embargo, la mayoría de estos negocios están a nombre de un testaferro que sirve para encubrir mi identidad.
—Hemos llegado. —Salgo de mis pensamientos y me concentro en el aquí y en el ahora—. ¿Estás seguro de que quieres hacer esto? Podemos matarlos y ya, sin necesidad de que te ensucies con esta porquería —cuestiona Lorenzo.
—Lo tomaré como una práctica, hace tiempo que no lanzo algunos golpes y creo que me empiezo a oxidar —respondo con una sonrisa danzando en mis labios—, ¿los demás saben lo que deben hacer?
—¿Tengo cara de ser un inútil? —inquiere y me hace una seña para que entremos.
Vamos directo a los baños en donde Lorenzo me entrega un bolso de gimnasio, saco una capa con capucha en tela de satén de color negro con el borde en dorado, en el centro el título: El semental de Sicilia, destaca en letras plateadas.
Me quito la parte superior de la ropa y me coloco la capa, me ajusto la capucha, antes de salir también me quito el collar de mi madre y se lo entrego a Lorenzo.
—Ya avisé que estás aquí, puedes pasar al rin —Asiento y me encaminó con él detrás de mí hacia la jaula de pelea.
Los gritos cesan al verme aparecer en el pasillo. Camino con la misma seguridad con la que tomo cualquier decisión importante: firme y certera. Hasta donde sé, me voy a enfrentar a un tipo que se ha mantenido invicto hasta el momento, la verdad es que el dinero es un elemento importante a la hora de pelear en este rin.
Subo y enseguida las rejas metálicas empiezan a bajar formando la jaula de la muerte. Solo existe un modo de salir de aquí, asesinando a tu oponente. El rubio delante de mi saca un cuchillo de carnicero y lo blande, me quito la capa y la lanzo a un costado para que caiga fuera.
Le muestro mis manos vacías al corpulento hombre a la vez que le sonrío cínico.
—¿Qué esperas? ¿Una invitación? —incito.
—Jamás creí que tendría el honor de pelear con el Capo, pero será un placer y un orgullo quedarme con su vida —bufa.
Se lanza contra mí con el cuchillo en alto lanzando su primer ataque, me muevo rápido hacia la derecha y lo esquivo y sin perder tiempo aprovecho su falta de protección para asestar uno de mis puños en sus costillas. No lo derribo, solo hago que se tambalee un poco, pero eso no me preocupa, me gusta divertirme antes de terminar con el juego.
Vivo en medio de un morir y estar despierta, sin la certeza de saber si realmente estoy viva, porque no siento nada; ni frío, ni calor. Solo sé que estoy aquí anclada a este mundo que aún no ha visto mi furia ni ha sentido mi desgracia y espera por ver las llamas del infierno que tu muerte dejó en mi alma.Siete meses después05 de diciembre DanteAl fin descubro el paradero de la mujer de Messina, estoy seguro de que ella tiene las manos tan llenas de sangre como el difunto capo, sin embargo, eso no es lo que más me interesa de ella, sino la posibilidad de obtener información a cambio de no hacer ningún movimiento legal en su contra.Aunque a decir verdad no hemos podido encontrar nada que la vincule directamente con la organización criminal, por otro lado, sus miembros parecen estar moviéndose con cuidado, se han reagrupado y siguen un patrón diferente, en los Estados Unidos seguimos… estamos peor que acá en Italia, los americanos tienen mucha más libertad, la corrupción allá es mi
El destino y la muerte me pertenecen, por esa razón lo último que verán quienes me enterraron en esta oscuridad es como disfruto oyéndoles suplicar por piedad.LionettaMorterone es un pueblo rodeado de montañas, la vista tan verde y el aire tan puro ayudan a mi mente a despejar los pensamientos, sin embargo, la tortuosa carretera me genera dolor de espalda. Mi salida de Palermo fue lo más silenciosa posible, ni siquiera Carlos o Leandro saben que he venido hasta este lugar.Aunque dejé un camino de migajas para una persona en especial y espero me encuentre pronto. Bajo del autobús y algunas personas se me quedan viendo, aunque a decir verdad ya generé bastante curiosidad en el transporte. Es un pueblo pequeño y por lo que pude averiguar en el camino, hay menos de cien personas viviendo en este sitio, supongo que se debe a lo recóndito del lugar.En fin, soy una extraña y es normal que todos los ojos estén puestos en mí.—Venga por acá, señorita —dice Giuseppe, un chico de unos diecis
Empecé a vivir cuando acepté que era tuya. Sin ti, no hay vida, no existe el color ni el sentido, pero he encontrado un nuevo motivo para existir.LionettaEl tiempo se detiene ante mis ojos y mi mente queda en blanco, no logro visualizar momentos felices a su lado, no los tuvimos. Solo el sonido de su voz haciendo eco en mi memoria es lo que consigo revivir. Mi corazón deja de latir, mis pulmones dejan de funcionar y siento como mi cuerpo se enfría.Mis ojos gritan, mi cuerpo clama, mi alma se pierde en la oscuridad mientras todo mi ser explota en cientos de pedazos… juró que vendría por mí, juró que moriría por mí, pero jamás me dijo que sería tan pronto… no cuando al fin me he vuelto parte de él.—¡¡¡Noooo!!! —consigo articular al fin en un grito que me desgarra por dentro—, ¡¡¡nooo!!! ¡Matteo, no! —El dolor que explota en mi pecho amortigua el sonido de las balas, vuelve todo borroso y pierdo la noción del peligro que nos rodea.Se extingue por completo el concepto de sobrevivenci
Dije que mataría y moriría por ti, mira a tu alrededor y admira el infierno que he creado con las almas de los inocentes y los pecadores para ti. Utilicé los cráneos de los traidores para construir tu trono.Mi regina.MatteoDejamos a los policías muy atrás. Estamos por interceptar la van en la que llevan a Lionetta, se supone que debemos cortarle el paso. Tomo mi pistola y me preparo para salir, sin embargo, la camioneta blanca nos pasa por el frente antes de que podamos cruzarnos en su camino. Los seguimos de cerca, disparan, bajo el vidrio de mi lado y devuelvo el fuego.—Los tengo. —avisa Carlos.—Estamos detrás. —El auto se para de golpe y sin esperar bajo y continuo disparando.Rápidamente, el conductor de la van y el copiloto caen al suelo, nos acercamos con cuidado y nos aseguramos de que ya no hay peligro, Carlos abre la compuerta de la camioneta y veo a mi mujer en el piso de la misma amordazada y atada.Sus ojos se iluminan al verme y mi corazón late con furia. Subo, la de
El mundo ansia saber por qué los demonios, mis demonios, los que tú encerraste en mi interior, me temen y no desean ver el infierno que puedo crear si algo te llegase a pasar.07 de marzoMatteoCarlos sale con la china y entra Tito, le hace una seña para que envíe a la chica con alguien más y él se quede, la expresión de su cara me preocupa. Mi consigliere regresa e informa que la dejó a cargo de una mucama y con varios hombres vigilando. Aunque estoy seguro de que ella no va a escapar, solo quería evitar una guerra y ahora está consciente de que conmigo está a salvo.—Don, a su esposa la van a movilizar esta misma tarde, pero tenemos un problema. —Aprieto los labios—. La policía no nos quita los ojos de encima, parece que alguien dio información sobre su llegada a Siracusa —añade.—Encuentra al soplón y ya sabes lo que tienes que hacer.—Ya estoy en eso, ¿pero qué hacemos con la policía? —Dante Romano se está convirtiendo en un verdadero dolor de bolas.—Mantente alerta por el momen
El final es inminente, no todos saldremos con vida. Pero tú, mi Regina, serás quien me guie y me dé vida para continuar.MatteoEl veneno de la serpiente cumple su propósito, Lorenzo deja de sacudirse y sus ojos quedan abiertos al exhalar su último aliento. Inhalo profundamente y pienso en lo mucho que pudo conseguir permaneciendo leal a mí. Espero que esto sirva de lección para Carlos.—¿Qué es eso? —Carlos se agacha y tira de una delgada cadena que sale de uno de los bolsillos de Lorenzo—. ¿Un collar? —inquiere alzando la prenda de modo que todos la veamos.Es la bala que le pedí que engarzaran en un collar. Al menos cumplió con una de las últimas órdenes que le di.—Sí, fue un encargo. —Lo tomo de las manos de Carlos y examino la pieza.De un lado tiene grabada una cruz en oro y del otro lado crearon la imagen de un cráneo, la cadena de la que cuelga es de acero inoxidable. Se supone que es un obsequio para Lionetta, saco mi pistola y disparo directo a la cabeza de Lorenzo un par d







