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last update Fecha de publicación: 2025-02-18 06:46:32

La galería de los Hoffmann se preparaba para un nuevo proyecto que prometía ser ambicioso, aunque la realidad era que tomaría meses completarlo. Dominic, sumido en la vorágine de sus pensamientos, se había lanzado a la tarea con la esperanza de evitar cualquier contratiempo. La idea de su compromiso con Sofía aún flotaba en su mente como una nube pesada; él aún no había tomado la decisión de formalizar su relación, y aplazar el anuncio le otorgaba un respiro para reflexionar. Amaba a Sofía, sin
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Último capítulo

  • Desposar a la Virgen Robada    93 FINAL

    Al cabo de un rato, se encontraban sumidos en la oscuridad del cine, disfrutando de una película que, aunque no era más que un entretenimiento pasajero, se tornaba en un momento especial gracias a la intimidad de la sala reservada solo para ellos. A pesar de que la joven consideraba que tal exceso era innecesario, no podía negar que la soledad compartida resultaba, de algún modo, reconfortante.Después de la función, decidieron pasear por Central Park, disfrutando de un helado mientras la brisa fresca de la tarde acariciaba sus rostros. Era un plan sencillo, carente de grandes pretensiones, pero para ellos, cada instante compartido se convertía en un tesoro invaluable, una celebración de la conexión que florecía en medio de la cotidianidad.Transcurrieron unos minutos en silencio, un silencio que, lejos de resultar incómodo, se llenaba de una complicidad tácita. Sin embargo, Dominic sintió la necesidad de romper esa calma, de abordar un tema que lo inquietaba.

  • Desposar a la Virgen Robada    92

    Esa mañana, los Hoffmann se preparaban meticulosamente para el proyecto de la galería. Dominic había estado un poco ansioso desde el amanecer; a pesar de que sabía que todo saldría bien, no podía evitar la inquietante sensación de que algo podría arruinar el evento.Se encontraba en la sala, aguardando a que el resto de su familia se uniera a él, cuando, de repente, vio descender las escaleras a Violet. Ella lucía un hermoso vestido rojo que se ajustaba perfectamente a su figura, acentuando sus curvas apenas marcadas, lo que lo volvió loco de deseo."Será difícil concentrarme hoy", pensó con un suspiro resignado.—¿Nervioso? —preguntó la joven al llegar a su lado, sonriendo de manera encantadora. Sus labios, pintados de un rojo intenso, capturaron la atención de Dominic, deslumbrándolo.Dominic sacudió aquellos pensamientos que lo incitaban a probar esos labios de nuevo y apartó la vista de Violet, fingiendo revisar la hora en su reloj.—Un poco, sí —admitió, encogiéndose de hombros—.

  • Desposar a la Virgen Robada    91

    Horas más tarde, Dominic se encontraba al volante, conduciendo con una furia contenida hacia la empresa de los Klein. Sus manos apretaban el volante con tanta fuerza que sus nudillos se tornaron de un blanco pálido, reflejando la tormenta de emociones que bullía en su interior.La revelación que había recibido de Sebastián, el hermano de Sofía, lo dejó atónito.«Ella no estaba embarazada» las palabras se repetían una y otra vez en su cabeza.Todo había sido una farsa elaborada, una mentira diseñada para manipularlo y, de alguna manera, atraerlo de vuelta a su vida. Los resultados que Sofía le había mostrado no eran más que un engaño, y lo más inquietante era que el doctor, el supuesto profesional de confianza, también era cómplice en esta trama. La indignación ardía en su pecho como un fuego incontrolable.Dominic había intentado escuchar a Sebastián, quien le explicaba los detalles con una voz tensa, pero la ira lo había consumido. No era capaz de procesar la traición que había estad

  • Desposar a la Virgen Robada    90

    Al despertar, Violet se sintió invadida por los recuerdos de la noche anterior, que llegaron a su mente como un balde de agua fría. No podía creer que había confesado sus sentimientos a Dominic; y, para colmo, había olvidado que él, a diferencia de ella, estaba sobrio y, sin duda, recordaría cada palabra.—No debí haber bebido, qué estúpida... —murmuró para sí misma, cuestionándose cada una de las decisiones que había tomado la noche anterior.Todo había comenzado en el bar, donde se encontraba con sus compañeros de trabajo. Sebastián había decidido quedarse a su lado en la barra mientras los demás disfrutaban de la pista de baile. Aunque sabía que el alcohol no era su mejor aliado, decidió beber un poco de vodka. Sin embargo, un trago se convirtió en varios más después de escuchar las revelaciones de Sebastián, quien ya había estado embriagándose mucho antes que ella.«Mi hermana no está embarazada, todo ha sido una farsa para engañar a Dominic», fueron las palabras que resonaban en

  • Desposar a la Virgen Robada    89

    Dominic observaba la copa en su mano, el sonido del hielo golpeando el cristal era el único ruido que rompía el silencio en su oficina. Había pasado un buen rato allí, revisando los detalles de la galería para la exhibición que se llevaría a cabo en unas semanas. Sin embargo, el mensaje de Sebastián lo había dejado sumido en sus pensamientos. La urgencia en el mensaje le daba la impresión de que algo importante estaba por revelarse.De repente, el sonido de su móvil lo sacó de su ensimismamiento. Extendió la mano hacia la mesa y frunció el ceño al ver que la llamada era de Violet. La confusión lo invadió mientras decidía atender la llamada.—¿Hola? —preguntó, sintiendo que un presentimiento ominoso le advertía que algo no estaba bien.—¿Es usted Dominic? —inquirió una voz masculina, haciendo que una tensión recorriera su cuerpo.—Sí, así es. ¿Quién es usted y por qué tiene el móvil de Violet? ¿Dónde está ella? —se levantó de su asiento, sintiendo cómo la sangre comenzaba a bombear con

  • Desposar a la Virgen Robada    88

    Habían transcurrido dos meses desde que Violet había comenzado a trabajar en Artistry Dreams, un lugar donde, a pesar de su corta estancia, ya se sentía parte del equipo. Con el año llegando a su fin, sus compañeros habían organizado una salida para disfrutar juntos. Habían decidido ir a un bar a pasar un rato ameno.—¿Nos vemos más tarde? —preguntó Kendra, aprovechando que su jefe había salido de la oficina para atender una llamada.Violet ladeó la cabeza, mirándola con cierto recelo, y asintió. Aunque no tenía ganas de salir y deseaba llegar a casa para descansar, había un motivo más fuerte que la pereza: no quería encontrarse con Dominic. Había estado evadiéndolo, a pesar de que compartían el mismo techo, lo que resultaba complicado.—Puedo pasar por ustedes, chicas —ofreció Jaime, el rubio del grupo.—Genial, ¿qué dices? —Kendra compartió una mirada con Violet, buscando su aprobación. Esta se encogió de hombros, aceptando de sin muchas ganas. Sin embargo, Sebastián interfirió en l

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