Share

Capítulo 2

last update publish date: 2026-08-02 07:32:53

Vincent Laurent la ignoró por completo, como si los gritos y el dolor de la niña no significaran absolutamente nada.

Giró la cabeza con calma y miró al hombre que estaba a su lado, un médico vestido con una bata blanca impecable.

Su voz fue fría y distante, como si estuviera dando una simple orden de negocios.

—Dr. Ziegler… inyéctele la droga que altera la memoria.

Hizo una breve pausa, observando a la niña con una mirada completamente indiferente.

—Después llévenla a algún lugar aislado y déjenla allí. Que se las arregle sola para sobrevivir.

El médico dudó apenas un instante, pero al ver la expresión impenetrable de Vincent Laurent, asintió en silencio.

Mientras tanto, Vincent se volvió hacia Rachel Lewis, que observaba la escena con una calma inquietante, como si todo aquello fuera perfectamente normal.

Con una gentileza que contrastaba cruelmente con lo ocurrido, la ayudó a subir al coche negro que esperaba frente a la mansión en llamas. Sus manos protegieron con cuidado el vientre abultado de la mujer embarazada.

Detrás de él, la desesperación estalló.

—¡No…!

La voz de Aria Hale se quebró en un grito lleno de pánico.

—¡No! ¡No quiero olvidar!

Dos guardaespaldas la sujetaban con fuerza mientras el médico preparaba la jeringa.

La niña luchaba con todas sus fuerzas, retorciéndose entre los brazos de los hombres.

—¡Tengo que recordar esto! —sollozó desesperadamente—. ¡No quiero olvidarlo…!

Sus ojos estaban llenos de lágrimas… y de un odio ardiente.

—¡No! ¡Ahhh…!

La aguja penetró en su piel.

Poco a poco, la fuerza abandonó su pequeño cuerpo.

La oscuridad comenzó a tragarse su conciencia.

Esa misma noche, dos guardaespaldas siguieron las órdenes recibidas.

Condujeron durante horas por carreteras desiertas, atravesando montañas y caminos solitarios hasta alejarse casi cien millas de la ciudad.

La luna iluminaba débilmente el asfalto cuando finalmente detuvieron el coche.

Abrieron la puerta trasera y arrastraron el pequeño cuerpo inconsciente de la niña hacia el exterior.

La dejaron abandonada en medio de una carretera solitaria, al pie de una montaña.

El viento frío agitaba suavemente su cabello.

Aquella había sido una orden directa de Rachel Lewis.

La mujer esperaba que, tarde o temprano, algún conductor descuidado pasara por allí… y terminara el trabajo que ellos no quisieron ensuciarse en completar.

Pero el destino tenía otros planes.

Tres días después…

En la lujosa suite presidencial de un hospital privado, una mujer de edad avanzada, con las sienes teñidas de elegantes mechones plateados, observaba a la niña dormida sobre la cama.

Sus dedos arrugados acariciaban con infinita ternura el rostro pálido de la pequeña.

Sus ojos estaban llenos de tristeza…

Y también de una determinación silenciosa.

El asistente personal que trabajaba para ella había terminado la investigación.

Ahora ya no había dudas.

Aquella pobre niña abandonada al borde de la muerte…

era su propia sangre.

Su verdadera nieta.

Su nombre era Aria Hale.

A partir de ese día, la niña viviría bajo su protección.

Pero para protegerla de quienes intentaron matarla, la anciana tomó una decisión.

Desde ese momento, la niña crecería con una nueva identidad.

Un nuevo nombre.

Ariana Valmont.

La anciana haría todo lo que estuviera en sus manos para amarla, cuidarla y entrenarla, preparándola para un futuro que aún estaba por llegar.

Y cuando Ariana creciera…

Cuando recuperara por completo sus recuerdos…

Sería ella misma quien destruiría a las personas que habían arruinado su vida.

Sin piedad.

Sin perdón.

Dieciséis años después…

Ariana Valmont estaba sentada frente al tocador, vestida con un elegante vestido de novia blanco que caía en suaves capas de tul hasta el suelo.

La escena habría parecido perfecta…

si no fuera porque ella sostenía una lata de Coca-Cola en una mano mientras, con la otra, deslizaba el dedo distraídamente por la pantalla de su teléfono móvil.

En él se reproducía su telenovela favorita.

A su alrededor, varias maquilladoras se movían con cuidado, retocando los últimos detalles de su peinado y maquillaje.

De repente…

La puerta se abrió con un crujido seco.

Todas las miradas se dirigieron hacia la entrada.

El hombre que acababa de entrar parecía haber salido de una pintura divina.

Era alto, imponente, con rasgos perfectamente esculpidos y una presencia que dominaba la habitación sin esfuerzo. Vestía un traje negro impecable que resaltaba su figura atlética y que, bajo la luz del salón, parecía casi brillar.

Cada paso que daba era firme y poderoso.

Un aura fría y dominante lo rodeaba, tan intensa que las maquilladoras sintieron un escalofrío recorrerles la espalda.

Era imposible ignorarlo.

—Todos fuera.

Su voz era profunda, elegante… terriblemente atractiva.

Pero al mismo tiempo había algo oscuro en ella, como si proviniera de las profundidades del infierno.

Nadie se atrevió a discutir.

En cuestión de segundos, las maquilladoras recogieron apresuradamente sus herramientas y abandonaron la habitación en completo silencio.

La puerta se cerró.

El silencio se volvió pesado.

Solo entonces, Ariana levantó lentamente la cabeza.

En sus delicados rasgos se dibujaba una irritación evidente.

Había sido interrumpida en la mejor parte de su telenovela.

Y eso era algo que detestaba.

Incluso si quien la había interrumpido era el hombre con el que, en pocos minutos, debía caminar hacia el altar.

Damian Blackwood.

Ariana estaba a punto de girarse por completo para enfrentarlo cuando, de repente, él extendió el brazo y le sujetó la barbilla con firmeza.

El movimiento fue rápido.

Autoritario.

Obligándola a mirarlo directamente a los ojos.

—Te lo advertí —dijo con voz baja pero peligrosa—. Te dije que le dijeras a mi padre que no querías casarte conmigo.

Sus ojos oscuros brillaban con molestia.

—Entonces dime… ¿por qué sigues aquí?

Ariana no apartó la mirada.

Sus ojos eran claros y tranquilos, completamente libres de miedo.

—Suéltame —dijo en voz baja.

Su voz era dulce y clara, pero debajo de esa suavidad había un frío que hacía estremecer.

—Ya te lo dije antes. Este matrimonio es el último deseo de mi abuela.

Sus labios se curvaron ligeramente.

—Y pienso cumplirlo.

—¿Ah, sí?

Damian entrecerró los ojos y su expresión se volvió aún más oscura.

Apretó su barbilla con más fuerza.

—Ariana Valmont, solo te atreves a comportarte así porque tienes el respaldo de mi padre.

Su tono era duro, casi cortante.

—Escúchame bien. Nadie va a decidir cómo debo vivir mi vida.

Su mirada era tan fría que habría hecho retroceder a cualquiera.

Pero Ariana no se movió.

No retrocedió ni un centímetro.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Destinada a Casarme con él    Capítulo 161

    Victoria acababa de salir del quirófano. Tenía el rostro pálido como la cera, pero afortunadamente todavía sentía los efectos de la anestesia y no soportaba un dolor agudo en ese momento. Sin embargo, había perdido a su bebé y su cuerpo había sufrido un fuerte golpe. Al no recibir consuelo, sino solo reproches de Michelle, sintió que la rabia le subía de inmediato. —¿Cómo puedes hablarme así? —le respondió con voz temblorosa—. Solo estaba siguiendo tus instrucciones. ¿Dónde está James? ¿Por qué no ha venido a verme? Podía guardar rencor hacia James Blackwood, pero en ese momento necesitaba que alguien la consolara, y él era la persona indicada para hacerlo. Michelle soltó una risa seca y despectiva: —James dice que eres una mujer malvada y que quiere divorciarse de ti. Ya se ha ido a casa. A sus ojos, Victoria ya no tenía ningún valor; ya no tenía ninguna posibilidad de seguir formando parte de su familia. —¿Qué? ¡Eso es imposible! —exclamó Victoria con firmeza—. James nunca ha

  • Destinada a Casarme con él    Capítulo 160

    Michelle se quedó sin palabras, paralizada, cuando las puertas del quirófano se abrieron y salió el médico. —Lo siento mucho. Hicimos todo lo posible, pero no logramos salvar al bebé. —¡No puede ser! —gritó Michelle, incrédula, con los ojos desorbitados—. ¡Hace solo unos minutos me dijiste que había esperanzas! ¿Cómo es posible que en tan poco tiempo…? De pronto cayó en la cuenta y se volvió bruscamente hacia Damian: —¿Has sido tú? ¿Le ordenaste al médico que no salvara al niño? —Esa es la retribución que te corresponde a ti y a Victoria —respondió él con frialdad. Sin añadir nada más, Damian se dio la vuelta y se marchó, mientras Michelle rompía a llorar desconsoladamente. Se volvió entonces hacia Zachary y comenzó a golpearlo con rabia: —¡Eres un hombre inútil! ¿No ves hasta dónde ha llegado tu hermano? Ha matado a tu propio nieto y tú te quedas ahí sin decir ni hacer nada. ¡Zachary Blackwood, no sirves para nada! Cuanto más lo regañaba, más amargura sentía, y sus golpes ca

  • Destinada a Casarme con él    Capítulo 159

    —No miento. Son ustedes los que no tienen conciencia. Ava se puso roja de ira. Michelle y Yasmine no tenían límites: eran capaces de convertir sus mentiras en una supuesta verdad solo con tal de hacer daño a los demás. Si no hubiera visto lo que pasó con sus propios ojos, incluso ella habría podido creerles. —Está bien, Ava, no hace falta que hables en mi favor —intervino Ariana con calma—. La verdad es que me siento muy decepcionada. En una familia tan respetada como los Blackwood, hay quienes dedican su tiempo a planear estas artimañas. Si mi abuela hubiera sabido que así funcionaban las cosas aquí, nunca habría aceptado que me casara. Agradezco mucho a mi suegro por el trato que me ha dado hasta ahora, pero ya no quiero seguir formando parte de esta familia. Adiós. Dicho esto, Ariana se dio la vuelta y se marchó sin añadir una sola palabra más. Damian no dudó ni un instante: se levantó de inmediato y salió tras ella. A sus espaldas se escuchaban las voces alteradas de sus padr

  • Destinada a Casarme con él    Capítulo 158

    —Ambas se harían las víctimas, pondrían en peligro a Ava y lograrían que mi suegro y mi suegra me odiaran. Incluso podrían haber pagado a la prensa para difundir mentiras, y en poco tiempo todo el mundo me vería como alguien desequilibrada y malvada. ¡Un plan perfecto para salirse con la suya! —¡Jajá! Pero nunca me ha importado tener mala reputación. Para mí la regla es clara: si me atacan, respondo con la misma moneda. Eso lo dejé muy claro desde el día en que me casé. ¡Ustedes no quisieron creérmelo, así que ahora tendrán que pagar el precio de su propia estupidez y su odio! Michelle se puso roja de furia al ver al descubierto su estrategia. Levantó la voz y gritó: —¡Tú…! ¡Eso es una mentira infame! ¡Toda esta confusión es culpa tuya! Has ido demasiado lejos esta vez: golpear a una mujer embarazada y empujarme a mí también… ¡una persona tan agresiva solo merece que le caiga un castigo divino! —Tú sabes muy bien quién es la que merece ese castigo —respondió Ariana con frialdad.

  • Destinada a Casarme con él    Capítulo 157

    El grupo entero se dirigió hacia el jardín trasero. Además de los ciruelos de flores rojas, también había otros de flor blanca, todos en plena floración. Aún quedaban copos de nieve adheridos a las ramas, lo que creaba un paisaje realmente hermoso y pintoresco. —Mamá, ayúdame a tomar algunas fotos —pidió Victoria—. Este lugar está precioso. Le entregó su teléfono a Michelle, luego tomó del brazo a Yasmine y a Yvonne para posar juntas. Cuando terminaron, se acercó a Ariana y la agarró del brazo con aparente afecto: —Ariana, tomemos una foto nosotras también. Esa actitud fingida le resultó desagradable a Ariana, que soltó suavemente el brazo para liberarse de su agarre. —No, gracias. No me gusta que me tomen fotos. En realidad, no le importaba en absoluto lo que Victoria pudiera pensar. Una expresión de tristeza apareció en el rostro de Victoria: —¿Todavía me guardas rencor? Sé que no te cae bien la familia Laurent, ni mi madre ni yo, pero hay muchas cosas que no estaban en mi

  • Destinada a Casarme con él    Capítulo 156

    Llevaba un abrigo de lana negro y cargaba en sus brazos un gran oso de peluche. Sin prestarle ninguna atención a su cuñado, se dirigió directamente hacia su hermana: —¡Ariana! Este es mi regalo de Año Nuevo para ti. ¡Feliz año! Espero que este año te veas aún más hermosa. —Muchas gracias, Caleb —respondió ella con alegría, mientras tomaba el peluche. Por dura y decidida que fuera una mujer, siempre conservaba un poco de ese corazón infantil. —Seguro que todavía no has desayunado. Anoche tu cuñado preparó bolas de masa; están deliciosas. Ven y pruébalas. —De acuerdo —aceptó él. Caleb notó que Damian lo miraba con una expresión de fingido disgusto, aunque no se movió de su sitio. Tuvo que contener la risa: estaba claro que su cuñado volvía a sentir celos. —¿Vienes a comer, Damian? —le preguntó Ariana. —Claro que sí, ¿por qué no iba a hacerlo? —respondió él, y los siguió hasta el comedor. Al ser el primer día del año, Caleb se mostró muy discreto y no lo provocó a pro

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status