Mag-log inEl cielo llevaba horas descargando agua sobre el condado de Kerry.Desde que habían abandonado la carretera principal, el paisaje irlandés parecía haberse convertido en una sucesión interminable de colinas verdes, cercas de piedra y caminos estrechos que serpenteaban entre campos empapados. La lluvia había transformado la tierra en una masa oscura y resbaladiza, y los pequeños arroyos que cruzaban las fincas bajaban con más fuerza de lo habitual.Victoria conducía el Volkswagen Polo con ambas manos en el volante, concentrada en el camino.Gabriel, sentado a su lado, observaba el paisaje con una expresión cada vez menos convencida.—¿Cuánto falta?—Cuarenta minutos.Él giró lentamente la cabeza hacia ella.—Hace veinte minutos dijiste lo mismo.—Porque hace veinte minutos faltaban cuarenta minutos.—Victoria.—Gabriel.—No puedes calcular la distancia con una fórmula que cambia cada vez que te pregunto.Ella sonrió sin apartar la mirada del camino.—Claro que puedo. Soy la responsable
—Veo que ha conseguido llegar sin perder el equipaje ni extraviarse en el aeropuerto. Es un buen comienzo.—Tenía entendido que usted iba a llevarme al hotel, no pense que venia a analizar mi capacidad para viajar.—Ambas cosas pueden hacerse al mismo tiempo.Gabriel sonrió, y por un momento ninguno de los dos se movió.Después él extendió la mano hacia el cartel que ella todavía sostenía.—¿Me permite?Victoria se lo entregó.—Por supuesto. Aunque debo advertirle que, si alguien toma una fotografía, su reputación de productor serio podría sufrir un pequeño daño.Gabriel miró el cartel y luego a ella.—Creo que sobreviviré.—Eso espero. Tenemos mucho trabajo por delante.—No esperaba menos.Victoria señaló la salida.—El coche está esperando. Liam me pidió que lo llevara directamente al hotel para que pudiera instalarse antes de la reunión de mañana.—¿Y usted?—Yo tengo que ir a County Kerry. Quiero supervisar el montaje de la estructura personalmente Gabriel la miró con fingida des
Durante los dos días siguientes, las cuatro recorrieron distintos rincones de Irlanda. Visitaron tiendas, caminaron por las calles de Dublín, probaron platos tradicionales y se detuvieron en varios pubs donde Kate se empeñó en convencer a sus amigas de que la música en vivo era una experiencia que ninguna mujer sensata debía perderse.Hubo fotografías, bromas y conversaciones que se prolongaron hasta la madrugada.Por unas horas, Victoria dejó de ser la mujer que se divorciaba de Ethan Callahan, la productora que debía resolver problemas a miles de kilómetros de Hollywood o la protagonista involuntaria de titulares que nunca había pedido.Simplemente fue Victoria.El domingo, poco antes de las cuatro de la tarde, acompañó a sus amigas al aeropuerto.—Ya veremos cuánto tardas en extrañarnos.—Probablemente hasta que llegue al hotel.Margaret la abrazó con fuerza.—Cuídate, Victoria. Y no dejes que el trabajo te consuma.—Lo intentaré.Fran también la abrazó.—Estamos orgullosas de ti.
Victoria observó a Ethan hablar en voz baja con Robert. No podía escuchar lo que decían, pero conocía lo suficiente a su exmarido para reconocer la tensión de sus hombros y la rigidez de su mandíbula. Ya no sentía la necesidad de interpretar cada uno de sus gestos ni de preguntarse qué estaría pensando. Su vida estaba en Irlanda. Tenía un equipo que dirigir, una producción que preparar y un futuro que construir. Cuando Nathan confirmó que podían desconectarse, Victoria cerró la sesión y apartó el ordenador. Entonces tomó el teléfono y encontró un mensaje de Margaret. Te vi en la pantalla. Espero que estés bien. Necesito hablar contigo cuando tengas un momento. Victoria respondió de inmediato. Estoy bien. ¿Tú estás bien? La contestación tardó un poco más. No estoy segura. Creo que tengo que revisar algunas cosas de mi propia vida. Victoria leyó el mensaje dos veces. Conocía a Margaret. No era una mujer que se dejara llevar por el pánico ante un problema financiero, y mucho m
A la mañana siguiente Margaret bajo cambio lista para salir —Buenos días dijo Marley.— Buenos días dijo ella en un tono cortante.Marley la observó alejarse hacia la cocina.—Margaret...Ella se volvió.—¿Qué?—No hay nada que esté intentando ocultarte para perjudicarte.—Quiero creerte, Marley. Pero la confianza no consiste solamente en saber que no pretendes hacerme daño. También consiste en no dejarme al margen de decisiones que afectan mi vida.Él asintió lentamente.Margaret se dirigio la cocina sin añadir nada más.Había pasado años construyendo una empresa junto a Ethan. Sabía cuánto habían arriesgado, cuántas decisiones difíciles habían tomado y por qué habían elegido aquella estructura financiera.Nunca se había detenido a pensar que, desde la perspectiva de su esposa, las cosas podían verse de otra manera.Ethan tenía una audiencia que podía cambiar la distribución de su patrimonio.Y Marley acababa de descubrir que, aunque su propio matrimonio no estaba en crisis, había u
A la mañana siguiente de la premiere, el nombre de Gabriel Knight apareció en las principales publicaciones de entretenimiento.Las primeras críticas de The Face of Evil eran favorables. La prensa destacaba la atmósfera inquietante de la serie, la solidez de su protagonista y una narración que evitaba revelar demasiado pronto las piezas centrales del misterio.La producción se estrenaría el viernes por la noche en NorthStar Studios, el canal de televisión. Al mismo tiempo, los cuatro episodios de la primera temporada quedarían disponibles en la plataforma de streaming asociada a la compañía, permitiendo que los espectadores eligieran entre seguir la emisión televisiva o ver la historia a su propio ritmo.Sin embargo, antes de que el público pudiera juzgar la serie, otro asunto había despertado el interés de los periodistas.Victoria Hayes.Durante la premiere, Gabriel había agradecido y nombrado a varias perdonas.The Hollywood LedgerGabriel Knight presenta su nuevo thriller y recono







