MasukAcabo de salir de una cirugía que me llevó 8 horas, era de alta complejidad.
Salvé al paciente y eso es lo que importa.
Soy cirujano y entiendo que hay cosas que no están en mis manos, que no soy Dios, para salvar a todo el mundo.
Sin embargo, me esfuerzo día a día y doy lo mejor de mí en cada operación.
Nunca dejo operaciones complejas en manos de otros cirujanos.
Soy neurocirujano.
Claro que sí hay que hacer una operación a corazón abierto, lo hace el especialista.
Es mi primo el que está a cargo en esa área.
No puedo cubrir todos los campos.
Con mi padre tenemos más de una decena de clínicas.
Todas son excelentes.
Aunque dos de ellas, son las que están de moda entre los famosos y personajes del set jet.
Hay una tercera clínica, que no es tan nombrada, pero suelen ir empresarios y personas realmente importantes que requieren pasar desapercibidos.
De todos modos, en todas y en cada una de ellas, tenemos los mejores profesionales y los mejores equipos médicos.
Lo último en tecnología lo tenemos nosotros.
Yo opero en cualquiera de las clínicas, tengo dos equipos médicos, que son de primer nivel, que operan junto a mí.
No me gusta tratar con mucha gente, prefiero trabajar siempre con las mismas personas, porque ya me conocen, saben que exijo en cada operación.
Muchos me creen antipático y en cierta manera lo soy.
No es fácil entrar a trabajar en algunas de mis clínicas, aunque siempre le doy la oportunidad a gente joven.
No me basta con que sean los mejores promedios de su camada, realmente tiene que sobresalir en varios puntos y a veces, no todo es tan de manual.
Tengo fama de ser inaccesible con la mayoría de los colegas y sobre todo con las enfermeras.
No creo que sea tan así, lo que sucede, es que no voy a las clínicas a hacer sociales, ni todos los médicos que trabajan para mí van a ser mis amigos.
Con las enfermeras sucede peor, piensan que tengo que ser amable con ellas, invitarlas a salir y terminar teniendo una relación, aunque sea fugaz.
Reconozco que cuando estaba recién recibido, sí salía con algunas enfermeras, si soy sincero, lo hacía con muchas, también con colegas.
Luego venían los reclamos de parte de mis supuestas parejas y para mí, eran solo de paso.
Con el tiempo me acostumbré a ignorar todos los coqueteos.
Si quiero una mujer, sé donde conseguirla.
Hace dos años que estoy de novio, aunque no tengo mucho tiempo para una relación.
Hasta hace poco, Ruth, mi novia, entendía que nos veíamos poco porque yo trabajó mucho, jamás pospondría una operación por salir a pasear o por un evento o una cena y aunque trato de manejar los horarios de las operaciones, para que me quede tiempo para mi vida privada, lo cierto es que hay situaciones en las que no se puede manejar el tiempo.
Por eso comenzaron sus reclamos.
Ella es bastante intolerante y yo, realmente, amo mi profesión.
Ruth no hace nada de su vida, no lo precisa, es la heredera de una inmensa fortuna.
La conocí en un evento, ella acompañaba a su padre, ceo de una empresa multinacional de la industria veterinaria.
No es lo mismo tener una fábrica de alimentos para perros y gatos que ser cirujano.
Mis horarios son distintos, no puedo apurarme si estoy operando, no entro con mi celular al quirófano, nadie de mi equipo lo hace.
La mayoría son operaciones complejas, en donde si tengo la más mínima distracción, se puede perder al paciente.
Es cuestión de vida o muerte.
Odio que se muera gente en mi quirófano.
Es difícil de superar.
Cuando eso sucede, prefiero encerrarme, solo, en mi departamento, por unas cuantas horas, hasta calmar mi impotencia.
También uso mi departamento para llevar, discretamente, a mis acompañantes de turno.
Últimamente, no suelo llevarlas con tanta impunidad, porque Ruth pareciera que tiene un radar, cuando estoy acompañado se aparece por allí.
Me sucedió dos veces y yo no estoy para sus jueguitos, ni para estar escondiéndome.
O me toma o me deja.
Ruth es mi novia y estamos a nada de fijar nuestra fecha de bodas, aunque no me atrae tanto la idea y estoy posponiendo el compromiso, con una excusa tras otra.
Opté por usar, para mis entretenimientos, una de las propiedades que tenemos, de la cual mi novia no tiene ni idea.
No me gustan los escándalos.
La imagen que pretendo dar, es la que sale en las revistas internacionales de medicina y si tengo escándalos por polleras, esa imagen se iría al demonio y los estudios publicados en esas revistas, no serían valorados.
Pienso en todo esto mientras me quedo con el ambo, ya había descartado la ropa que usé en la operación, pero aún estaba en el sector de los quirófanos.
Veo salir de uno de los quirófanos, casi corriendo y bastante desesperado, a uno de los cirujanos más jóvenes, los que tomamos en la última tanda de admisiones.
Estaba buscando al cirujano en jefe, yo sabía que estaba en otra operación.
-¿Qué necesita?
Le pregunto preocupado.
Estaba pálido y tartamudeando.
Rápidamente me pongo un equipo para poder ingresar al quirófano.
Él cirujano novato entró detrás mío.
-No le tomaba la anestesia y le dimos otra dosis, es una operación laparoscópica, colecistectomía.
Lo miro para que siga hablando, pero está muy nervioso.
-C.P.R.E.
Logra decir.
Hasta ahora, sé que se les fue la mano en la anestesia y eso me preocupa mucho.
Miro y noto que la paciente tiene un sangrado interno.
-¿Por una laparoscopia?
Le pregunto incrédulo.
-Ella no responde.
Dice el médico con el que me encontré fuera del quirófano.
-Edad de la paciente.
-22 años, el cálculo biliar se alojó en el conducto que…
-Es una operación simple ¿Por qué le dieron más anestesia?
Pregunto furioso, mientras trato de parar el sangrado.
Ellos se corrieron y mientras le digo a una enfermera que busque a mi equipo, sigo atendiendo a la paciente.
Es una operación sencilla, pero forzaron un conducto y por eso es el sangrado.
Logro parar el sangrado, mi equipo ya me estaba asistiendo.
Los médicos novatos y la anestesista, estaban en un costado mirando como yo operaba.
Había mucha gente en el quirófano, pero contra eso, ya no podía hacer nada, no me quería distraer hablando con ellos para que se vayan.
Logré hacer la creatografía retrógrada endoscópica.
La paciente comenzó a convulsionar por el exceso de anestesia.
La mediqué y logré frenar la convulsión.
Momentos después la pude estabilizar.
Casi le provocan un paro cardiorespiratorio y eso en mi clínica no puede suceder, no lo permito.
Por suerte se trata de una paciente joven, delgada y espero que con buena salud general, para que lo que sucedió, no le traiga consecuencias.
Ya estaba más calmado y con la paciente operada, hay que esperar para que se le pase el efecto de la anestesia, no me animo a retirarme del quirófano hasta que la paciente se despierte.
-Nombre de la paciente.
Les digo, el caso lo voy a seguir personalmente.
-Abigail Soulé.
En cuanto me dijeron el apellido, un gusto amargo se adueñó de mi boca.
En la mansión, nuestro capataz tenía ese apellido, yo estaba recién recibido cuando dicho hombre fue el protagonista de un terrible accidente.
Lo asistí en forma inmediata, sin embargo y aunque la ambulancia llegó casi inmediatamente, no pude hacer nada para salvarlo, tenía quebradura expuesta en ambas piernas y si bien la operación tampoco tendría que haber sido tan complicada, fue larga y se interrumpió dos veces, por dos paros cardiovasculares masivos que sufrió, lo pudimos sacar de ambos y cuando estábamos ya terminando de operar, el tercer paro fue fulminante.
Me costó mucho tiempo superar haber perdido a ese paciente, a pesar que estuve asistido por los mejores cirujanos que teníamos en ese momento.
Recuerdo a una niña, su hija, que cuando hablamos con su madre, que era una mucama en la mansión, me miraba con ojos acusadores, mientras que lloraba desgarradoramente.
Nunca pude olvidar la mirada de esa criatura.
Teresa, la esposa del difunto, trabajaba desde hacía muchos años con nosotros y mi madre, que no quería prácticamente a nadie, era una de las pocas personas que soportaba.
Justo se estaba por jubilar el ama de llaves y le ofrecieron a Teresa ese puesto.
No fue para comprarla, ni nada por el estilo, era una persona que trabajaba bien, era discreta y hasta yo le tenía cierto cariño.
Hasta ese momento no sabía que tenía una hija, que evidentemente, vivía en la mansión, en el sector del personal de servicio.
Mi padre le tenía gran estima al capataz y al parecer, también a su esposa.
Luego de ese día, no volví a ver a esa niña, que en ese momento tendría unos 12 años, no sabía su edad con exactitud.
Miré a la chica.
Nadie la había tapado, estaba desnuda.
fue cuando vi al enfermero del equipo anterior.
Se había llevado la mano a su miembro, mientras estaba mirando a la paciente.
Inmediatamente mi enfermera se apresuró a cubrirla.
Mi furia con ese equipo, creció.
-Señores, demás está decir que es gravísimo como se comportó todo el equipo, no están a la altura de lo que se requiere para trabajar acá, ni siquiera para ser cirujanos, de una simple operación, por inexperiencia y no quiero hablar de descuido o mala praxis, casi pierden a una paciente, joven y sana.
-Parecía que ella nos estaba evaluando…y…
-Las excusas son para los mediocres, es inadmisible lo que sucedió hoy en este quirófano.
Miro el reloj de la pared.
Mi asistente trata de despertarla, ella reacciona de a poco.
Le cuesta abrir los ojos.
Alguien de mi equipo le preguntó si estaba bien.
No le salía la voz, era algo esperado, no siempre sucede, pero eso no me preocupa.
La miro por unos segundos, quería cerciorarme que fijara la vista.
Me mira y parece asombrada, pero debe estar turbada, recién se despierta de la anestesia.
Les ordené, a los que inicialmente eran los cirujanos a cargo, que quería la historia clínica de la paciente y al enfermero, le dije que luego hablaremos, es inconcebible lo que hizo, se tocó porque la vio desnuda.
Todos la vimos, pero somos profesionales y a todos los pacientes, durante una operación, los vemos desnudos y también los vemos en alguna revisión médica.
Eso que hizo el enfermero tampoco lo voy a dejar pasar.
Era una joven bella y al parecer tenía buen cuerpo, parecía una escultura, es verdad, eso lo noté por cómo se tocó el enfermero, porque hasta ese momento, no le había prestado atención a su cuerpo.
Era, sobre todo, una paciente que estaba bajo el efecto de la anestesia.
Por más que sea miss universo, no correspondía hacer algo así.
No corresponde y punto.
Lo pienso y me enfurezco nuevamente.
Salgo sin mirar a nadie.
Ese equipo va a ser despedido ese mismo día.
Al menos los dos cirujanos, el anestesista y el enfermero.
Por AbyTengo 18 semanas de embarazo y apenas comienza a vislumbrarse un poco de pancita en mi cuerpo, perdí unos pocos centímetros de cintura y mi pecho está un poco hinchado, pero no se nota que estoy embarazada, claro que eso, a mí, no me importa.Mi vestido de novia es hermoso, todo blanco y con un escote considerado, sin ser grotesco, pero derrochaba sensualidad, dejé mi sencillez de lado y me lucí realmente, la falda era tipo princesa, amplía, con una sobre falda de gasa bordada, en composé con el tul, que salía desde el tocado.El ramo era de flores naturales, precioso.Yo estaba fascinada y mi marido, aún más.Me llenó de bellas palabras desde que me vió.Estábamos los dos muy emocionados, el primer beso que nos dimos como marido y mujer, fue sentido, nació entre nuestras almas.Salimos del brazo, recorriendo la alfombra, unidos como nunca.Detrás nuestro, estaban del brazo y muy felices, mi tía y mi suegro y realmente hacían una pareja maravillosa.Llegamos al salón, era imp
Por Aby.Desde el día que nos reencontramos con Gonzalo, ya no nos separamos más.Solo estamos separados cuando ambos estábamos trabajando y a veces ni siquiera ahí, porque si la operación estaba programada para durar menos de cuatro horas, Gonzalo me permitía observar, si duraban más, decía que no era conveniente para mi estado, por la cantidad de horas que hay que estar parados y ni siquiera podemos ir al baño.Otros días, atiendo a pacientes, con turno, no quiere que corra con las emergencias, aunque a veces me doy una vuelta por ese sector, me hace bien ayudar a los médicos de guardia, los que saben que soy la novia Gonzalo, se ponen nerviosos con mi presencia, otros deben pensar que soy una mujer de paso para él, es lógico, soy una médica recién recibida y Gonzalo es uno de los cirujanos más consagrados del planeta.Yo no suelo decir que estoy en una relación con Gonzalo, salvo que sea necesario.Aprendí mucho en emergencias y estoy capacitada para hacerme cargo del sector, aunqu
Por GonzaloNos despertó el sonido del teléfono de Aby, era Silvana, le dijo que estaban en mi casa, le preguntó si queríamos almorzar con ellos.-No…recién nos despertamos.No sé qué le dijo, que Aby se ruborizó, a veces no puede dominar su timidez, por suerte conmigo la perdió hace rato.La miro y es tan bella, tan sensual, llega a todos mis sentidos, tiemblo de pensar que la podría haber perdido por el egoísmo y la estupidez de mi madre.La llené de besos y pronto estábamos envueltos en llamas, como si la noche anterior no hubiésemos hecho nada, ella me da energía y me envuelve en ese deseo incontrolable, que ciega mi mente y se apodera de mi cuerpo.Estoy loco por Aby, es como si yo fuera otra persona, me excito con mirarla, sus curvas despiertan mis instintos y no es solo eso, la amo con toda mi alma, como nunca creí amar, no me puedo alejar de ella, simplemente vivo por ella.Entiendo todo lo que yo significo para Aby, porque ella significa lo mismo para mí, me encanta ser el ce
GonzaloEstaba desesperado, tocaba el timbre y no atendían, de pronto parecía un loco, no despegué el dedo del timbre, hasta que mi padre agarró mi mano, con la otra mano comencé a golpear la puerta y a llamar, a los gritos a Aby, le gritaba que la amaba.Mi padre me miraba, asombrado por mi actitud.No soy un hombre al que puedan manejar, eso se lo dejé bien en claro a mi madre.De pronto se abrió la puerta y una señora que no conocía, me dejó el pasar, yo vislumbre a Aby, me abalancé hacía ella con los brazos abiertos, nos unimos en un sentido abrazo, quería fundirla en mí, para nunca más despegarme de ella.Mis lágrimas caían al igual que las de ella.-Amor.Le dije mientras le buscaba la boca.Necesitaba beber la miel de sus labios y eso porque estábamos acompañados, sino ya la hubiese desnudado y estaríamos haciendo el amor, y no solo era deseo sexual, era mucho más, quería sentirla mía, mía, solo mía y para toda la vida.Estoy enamorado como nunca pensé que podía llegar a estarl
Por AbigailLuego de llorar por un rato largo, comencé a guardar mi ropa, la que tenía en mi cuarto, ni me animé a buscar ropa en la habitación de Gonzalo, de todos modos, allí tenía vestidos de fiesta y ropa de salir, aunque era nueva, presentía que ya no la iba a usar en mi vida.Me llevé los libros que me regaló en la navidad pasada.Ya había terminado de hacer la valija, cuando revisé mi cartera, para asegurarse de tener todos los documentos, fue cuando vi la prueba de embarazado que había comprado, tenía solo dos días de atraso, entiendo que no era mucho tiempo de atraso y que si la prueba me daba negativa, hasta podría ser que días más tardes, sí la repetía, diera positiva, pero si daba positiva…estaba embarazada.Decidí hacerla en ese momento y por supuesto, me llevaría hasta la bolsita de la farmacia.Era mucha la angustia que sentía.La prueba dio positiva.Mi llanto se acrecentó al igual que mi miedo, miedo que le puedan hacer daño a mi bebé.Guardé todo en mi cartera.Tomé
Por Abigail.No puedo decir que mi felicidad sea total, faltaba mi madre y ese dolor lo tenía latente, pero sin embargo también me sentía egoístamente feliz.Tenía el amor de Gonzalo y ese amor era verdadero.Pronto me voy a casar con el hombre al que amo.Es verdad que cuando falleció mi padre lo odiaba, porque él lo había socorrido y no lo pudo salvar, fue cuando comencé a espiarlo de lejos, quería saber por qué no lo salvó.Estaba casi obsesionada con echarle la culpa a Gonzalo, el gran doctor del que su padre estaba muy orgulloso.El doctor Felipe siempre me había tratado muy bien, me hablaba con cariño, pero en ese momento yo también lo odiaba, fue cuando mi madre pasó a ser ama de llaves, pensé que la querían comprar.Comencé a hacer planes para irnos de allí.Le pregunté mil veces porque no trabajaba en otra cosa.Tenía todos los recuerdos de mi padre en esa casa.Yo quería huir y ella siempre me decía que esperemos, que estudie, que luego viviríamos en una linda casita que co







