LOGINA la mañana siguiente, Eva vio a su amiga cargar su equipaje en el coche. —No desaparezcas. ¡Mantente en contacto! —le dijo, dándole un fuerte abrazo a Alyssa.—¡Claro! ¡Tú también me mantienes informado de lo que suceda!—Lo haré. Lo mismo va para ti. —Alyssa le hizo un gesto con la mano y se alejó hacia su auto.—¡No puede pasar nada entre Nicholas y yo! —dijo poniendo los ojos en blanco antes de subirse a su coche. Eva se rió entre dientes y subió a su apartamento, con el corazón acelerado por la expectación. ¿Le recordaría Alexander ahora las promesas que le había hecho?Curiosamente, no habían oído hablar de Alexander desde la noche anterior. ¿Acaso no sabía que su hermana se iba? Solo Eva sabía la verdadera razón. Tal vez se había sentido solo la noche anterior y había buscado refugio en una botella. ¿Debería ir a ver cómo estaba antes de irse a trabajar? Eva se acercó a la puerta poco a poco y se detuvo frente a ella. ¿Seguía durmiendo? ¿Debería molestarlo? ¿Cómo podía irse a t
Alexander abrió la puerta y le permitió a Eva entrar. La sonrisa divertida en su rostro fue suficiente para advertirle que sus intenciones no eran muy puras. ¿Había siquiera un botón para coser?—¿Dónde está el botón? —preguntó ella, mirando a su alrededor. Puede que se hubiera mudado anoche, pero el lugar estaba impecablemente limpio, ¡como si lo hubiera estado limpiando todo el día!—Está en mi camisa. Aquí. —Señaló el botón que colgaba de su camisa. Eva parecía confundida. Había estado allí con él durante tanto tiempo, ¡pero no había notado ese botón antes! ¿Lo acababa de abrir?—¿Tienes hilo y aguja? —La miró sin comprender.—Los traeré. —Estaba a punto de regresar, pero él estaba bloqueando la puerta principal cerrada, sus ojos brillaban mientras la miraban—. ¡Muévete, Alexander!—No. Ven aquí y abre la puerta si tienes que salir.—¿Cómo? ¿Debería atravesarte y llegar hasta la puerta? —Se encogió de hombros, esperando que ella hiciera exactamente eso. Eva gimió y caminó hacia él.
A la mañana siguiente, Alyssa estaba tan preocupada ante la perspectiva de trabajar para Nicholas que se fue temprano sin desayunar. Después de irse, Eva acababa de darle un mordisco a su sándwich cuando sonó el timbre. Estaba segura de que Alyssa había vuelto por algo. Abrió la puerta poniendo los ojos en blanco.—Ya que has vuelto, es mejor que desayunes. —Se quedó helada al ver a Alexander en la puerta. Su estado desaliñado y su cabello alborotado lo hacían parecer como si acabara de despertarse de la cama y llegara aquí.—¿Tú? ¿No tienes nada que hacer temprano por la mañana? —Alexander sonrió perezosamente, recorriéndola con la mirada y finalmente deteniéndose en su rostro.—Sí, yo. Solo vine a tomar un café y desayunar mientras preparo mi nuevo hogar. Eva abrió mucho los ojos mientras intentaba comprender el significado de sus palabras.—¿Nueva casa? ¿Te has mudado a otro lugar? —Ella siguió a Alexander adentro mientras él miraba su comida con hambre.—No toques mi comida. Te tr
Eva se apresuró a abrir la puerta y encontró a una radiante Alyssa afuera.—¿Qué pasa? ¿Con quién peleabas? —preguntó Alyssa, entrando, pero se quedó paralizada al ver a su hermano de pie en medio de la sala de estar. ¿Cómo los encontró? ¿Cómo sabía su dirección?—¿Qué estás haciendo aquí, Alex?—He venido aquí para llevaros a ambos a casa —dijo con brusquedad.—Compré este apartamento y no voy a ir a ningún lado contigo. Esta es mi casa —dijo Eva con insistencia. Esto hizo que Alexander se enfadara aún más y la miró amenazadoramente. Después de esa aclaración anterior, esperaba que Eva dejara de lado su rencor y regresara a casa con él.—¿Por qué de repente compraron un apartamento? —preguntó con voz ronca, enojado con los dos.“Estoy harta de vivir en casas ajenas y de que me pisoteen como basura. Me niego a que me traten como a una mendiga. Dile a tu padre que ahora tengo un apartamento propio”. Alexander se sorprendió, ya que se había olvidado por completo de ese episodio, pero pa
Alexander arrastró su cuerpo cansado hasta la habitación del hotel en la que se había estado hospedando durante los últimos días. Había terminado su trabajo en Londres, pero de alguna manera no tenía ganas de volver a casa y volver a encontrarse con Beatrix. Ashton lo había estado llamando toda la tarde, pero había estado demasiado ocupado en una reunión como para aceptar su llamada.Desbloqueó su teléfono para revisar los mensajes que Ashton le había enviado, preguntándose a qué se debía tanta urgencia. No había nada que Ashton no supiera sobre él. Eran más como hermanos que mejores amigos. Frunció el ceño al leer el mensaje, preguntándose qué estaba pasando ahora.Hermano, ¿hoy anunciaste oficialmente tu boda y el embarazo de Beatrix? ¡Se ha vuelto viral! Aquí tienes el enlace, compruébalo. Llámame de inmediato, es importante. –Ashton.Conmocionado, Alexander hizo clic en el enlace, que lo llevó a la publicación de Beatrix en las redes sociales. Alexander se quedó boquiabierto al ve
Afortunadamente, Alyssa no estaba cuando se fue a casa. Sin ganas de enfrentarse a sus preguntas, Eva fue a su habitación y se cambió rápidamente para ir a la cama. Se acostó, pero las lágrimas no paraban. El repentino anuncio de Alexander la había destrozado. No sabía qué pensar del embarazo de Beatrix. ¿Por qué Alexander le mentiría si había disfrutado de intimidad física con Beatrix? Estaba segura de que había una explicación porque, hasta donde ella sabía, Alexander nunca mentía. Se lo habría dicho si hubiera tenido alguna intimidad física con Beatrix, aunque fuera una vez. ¡Preferiría enfrentarse a su ira que mentirle!Eva se secó los ojos, decidida a mudarse antes de que Alexander llegara a su apartamento. No le pediría explicaciones ni le recordaría la promesa que le había hecho. Aunque muriera de pena, nunca le rogaría que la aceptara en su vida, que la amara. Se iría a su pequeño apartamento para siempre, lejos de sus vidas.Al día siguiente, Eva completó todos los trámites y







