INICIAR SESIÓNCAPÍTULO 5
Los días siguientes trajeron consigo una rutina inesperadamente agradable. Tyler y yo comenzamos a compartir pequeños momentos que, sin darnos cuenta, fueron convirtiéndose en costumbre. Una conversación antes de clase. Una caminata hasta la cafetería. Alguna broma durante una hora particularmente aburrida. No había sido necesario hablar de nuestra amistad. Simplemente había sucedido. Y, por primera vez desde que había comenzado la universidad, sentía que tenía a alguien con quien podía contar. Aquella mañana, el profesor entró al salón con una carpeta entre las manos. —Antes de comenzar, quiero explicarles el próximo proyecto. Las conversaciones fueron apagándose. —Realizarán una investigación relacionada con las tasas comerciales y su influencia en el comercio internacional. Escribió el título en la pizarra. —Trabajarán en parejas. Algunos estudiantes intercambiaron miradas. —Pero no podrán elegir a su compañero. Las parejas serán asignadas mediante un sorteo. Comenzó a mencionar los números. Yo esperaba cualquier resultado. Hasta que escuché el mío. —Diecisiete. Levanté la mano. —Yo. El profesor buscó el número correspondiente. —Veintitrés. Tyler levantó la mano desde el otro extremo del salón. —Ese soy yo. El profesor sonrió. —Entonces ya tenemos pareja. Las risas comenzaron casi de inmediato. —¡Otra vez ellos! —Eso ya parece planeado. —Déjenlos. Claramente estaban destinados a trabajar juntos. Sentí cómo el calor subía lentamente por mis mejillas. —Es un simple sorteo —murmuré. Tyler se inclinó ligeramente hacia mí. —Puedes seguir repitiéndotelo si te hace sentir mejor. Lo miré. —No empieces. —Solo intento aceptar nuestro destino. No pude evitar sonreír. —Eres imposible. —Eso dicen. El profesor tuvo que intervenir para devolver el orden al salón. Desde unas filas atrás, Steicy había permanecido en silencio. --- Al finalizar la clase, Tyler y yo nos quedamos unos minutos organizando el proyecto. —Podríamos dividir la investigación —propuse. —Me parece bien. —Yo puedo encargarme de los antecedentes. —Entonces yo buscaré los datos actuales y la información sobre las tasas. Anoté algunas ideas. —¿Cuándo nos reunimos? Tyler pensó unos segundos. —El sábado. —Tengo que pedir permiso en casa. —Puedo ayudarte con eso. Levanté la mirada. —¿Cómo? Una sonrisa apareció en sus labios. —Ya encontraremos la manera. —Eso no responde mi pregunta. —Lo sé. Negué con la cabeza, divertida. —Eres bastante misterioso. —Tú también. —Yo no. —Todavía no te has dado cuenta. No supe qué responder. Terminamos riendo y salimos hacia la cafetería. --- Encontramos una mesa libre junto a una de las ventanas. La luz de la mañana se filtraba entre los ventanales y caía sobre los cuadernos que habíamos colocado frente a nosotros. Durante unos minutos hablamos únicamente del proyecto. Hasta que una observación de Tyler provocó mi risa. —No puedo creer que hayas escrito eso. —Era una buena idea. —Era una pésima idea. —Pero funcionaría. —No. Volví a reír. Tyler me observó durante unos segundos. Su expresión cambió apenas. —¿Qué? —pregunté. Negó con la cabeza. —Nada. —Estás mirando raro. Sonrió. —Es que tu sonrisa me recuerda a alguien. La risa desapareció lentamente de mi rostro. —¿A quién? Tyler bajó la mirada hacia sus manos. Por primera vez desde que lo conocía, pareció medir cuidadosamente sus palabras. —A alguien muy especial para mí. La curiosidad se apoderó de mí. —¿Una novia? Él negó. —No. —Entonces, ¿quién? Tyler levantó la mirada. —Te lo contaré algún día. —¿Por qué no ahora? —Porque todavía no. Aquella respuesta solo consiguió despertar aún más preguntas. —Eso no es justo. —Lo sé. Sonrió ligeramente. —Pero tendrás que tener paciencia. Suspiré. —Está bien. Pero voy a preguntarte otra vez. —Lo sé. A una mesa de distancia, detrás de ellos, Steicy había dejado de prestar atención a la conversación que mantenía con Chloe y Sasha. Aquella última frase había capturado su atención. Alguien muy especial. Su mirada permaneció fija en Tyler durante un instante. ¿A quién podía recordar Enya? La pregunta se instaló en su mente con una insistencia incómoda. Y había algo más. Algo que no estaba dispuesta a ignorar. Steicy tomó discretamente su teléfono. Abrió la conversación con Aliya. Escribió unas palabras. Hola, Aliya. ¿Cómo estás? Hace tiempo no hacemos algo juntas. ¿Te gustaría que saliéramos uno de estos dias? Observó el mensaje antes de enviarlo. Luego pulsó la pantalla. La respuesta llegó unos minutos después. Claro. Dime cuándo. Steicy sonrió apenas. —Tengo algo que hacer —anunció, levantándose de la mesa. Chloe la miró sorprendida. —¿Ahora? —Sí. Nos vemos después. Sasha levantó la mano a modo de despedida. Steicy abandonó la cafetería sin explicar nada más. Esta vez sabía exactamente qué quería averiguar. --- Al día siguiente, se encontró con Aliya en una pequeña cafetería del centro. La conversación comenzó de manera ligera. Hablaron de la universidad, de ropa, de algunos lugares que querían visitar y de cosas que habían ocurrido durante los últimos meses. La confianza entre ellas no necesitaba esfuerzo. Se conocían desde hacía 2 años. Habían compartido conversaciones a distancia, temporadas enteras hablando por teléfono y suficientes recuerdos como para que la diferencia de edad jamás hubiera sido un obstáculo. Aliya, además, había crecido rodeada de responsabilidades familiares. Desde que regresó a Australia, había comenzado a involucrarse cada vez más en los asuntos de su padre. Steicy tomó un sorbo de su bebida. —Debe ser extraño tener a Tyler otra vez cerca. Aliya sonrió. —Lo es. —Aunque supongo que para él tampoco fue sencillo dejar Estados Unidos. La sonrisa de Aliya se desvaneció un poco. —No quería hacerlo, prácticamente creció allá. Steicy la observó. —¿Entonces por qué se fue? Aliya tardó unos segundos en responder. —Porque tuvo que hacerlo. —¿Así de sencillo? —No exactamente. Aliya dejó la taza sobre la mesa. —Tyler tenía un futuro bastante encaminado allá. Estudiaba, tenía sus planes... No era algo que quisiera abandonar. Mi padre decidió que era lo mejor... Steicy guardó silencio. Aquello despertó todavía más su interés. —¿Y tenía novia? Aliya arqueó una ceja. —¿Novia? —Sí. Me preguntaba si dejó a alguien allá. Aliya negó con la cabeza. —No. Steicy fingió indiferencia. —Entonces no tenía a nadie importante. Aliya permaneció callada unos segundos. —Bueno... Steicy esperó. —Sí tenía una amiga. —¿Una amiga? —Su mejor amiga. Steicy dejó la taza sobre el plato. —¿Cómo se llamaba? Aliya respondió casi sin pensarlo. —Sofi. El silencio que siguió fue distinto. Aliya comprendió inmediatamente lo que acababa de hacer. Su expresión cambió. —Steicy... —¿Qué? —Olvida ese nombre. Steicy frunció el ceño. —¿Por qué? Aliya negó suavemente con la cabeza. —No debería haberte contado eso. —Pero ¿por qué tanto misterio si solo era una amiga? Aliya la miró fijamente. Esta vez no sonrió. —Porque para Tyler no es un tema del que quiera hablar. Steicy sostuvo su mirada. Y, aunque no volvió a preguntar... la curiosidad ya había encontrado dónde quedarse.Capítulo 13 — Enya y Tyler caminaron juntos hasta la entrada de la universidad.El chófer se encontraba junto al automóvil, esperando.Al verlos acercarse, se enderezó.—¿Ya terminaron, joven Tyler?—Necesito preguntarle algo —respondió Tyler—. Es sobre lo que ocurrió con Enya.El hombre dirigió la mirada hacia ella.—¿Sobre la puerta del baño?Enya asintió.—¿Qué pasó exactamente? —preguntó Tyler.El chófer respiró profundamente antes de responder.—Cuando llegué donde la conserje, le expliqué que había una estudiante encerrada en el baño y que necesitábamos abrir la puerta.Enya permaneció atenta.—Entonces ella me dijo algo que me pareció extraño.—¿Qué le dijo? —preguntó Tyler.—Me contó que, varias horas antes, tres chicas habían ido a pedirle una llave.Enya frunció el ceño.—¿Tres chicas?—Sí. Según la conserje, dijeron exactamente lo mismo: que había una estudiante encerrada en el baño y que necesitaban abrir la puerta.Tyler intercambió una mirada con Enya.—¿Y se las dio?—
Capítulo 12 — A Steicy le incomodó ver a Tyler alejarse detrás de Enya.Durante unos segundos permaneció inmóvil, observando cómo desaparecía entre los pasillos.Sin embargo, cuando el padre de Tyler se acercó, recuperó su expresión amable.—Steicy, ¿me acompañas hasta la salida?—Por supuesto, señor Jackson.Caminaron juntos hasta la entrada de la universidad. El automóvil ya los esperaba y el chofer descendió para abrir la puerta.Antes de subir, el padre de Tyler se volvió hacia ella.—Steicy, quiero pedirte algo. Ayuda a Tyler a mantenerse enfocado. Él tiene un futuro importante por delante y necesita recordar cuáles son sus prioridades.Ella sonrió con seguridad.—Puede confiar en mí. Haré todo lo posible para ayudarlo.El hombre asintió satisfecho.—Sabía que podía contar contigo.Después subió al automóvil y se despidieron.Steicy permaneció observando cómo el vehículo se alejaba.Su sonrisa desapareció.Tyler había corrido detrás de Enya.Y eso era algo que no estaba dispues
Capitulo 11--¿Cómo responderían ante una modificación inesperada en los acuerdos comerciales que afectara directamente la estrategia propuesta? Steicy sostuvo el micrófono entre sus manos. Por primera vez desde que había subido al escenario, su seguridad pareció tambalearse. Miró brevemente a Tyler. Él comprendió de inmediato. —En ese escenario —intervino con tranquilidad—, nuestra propuesta tendría que adaptarse sin perder el objetivo principal. Una de las fortalezas de nuestro planteamiento es precisamente la posibilidad de ajustar las estrategias según las condiciones del mercado... Su respuesta fue clara y segura. El jurado tomó algunas notas. Steicy recuperó la compostura y añadió algunos argumentos que había repasado con Tyler minutos antes. Poco después, llegaron las últimas preguntas. Esta vez ambos respondieron. Cuando finalmente el presentador anunció el cierre de su participación, los aplausos llenaron el auditorio. Tyler soltó discretamente el aire que había e
Capítulo 10 —Enya volvió a tirar de la manija.Nada.La puerta seguía inmóvil.—¡¿Hay alguien ahí?! —gritó, golpeándola con ambas manos—. ¡Por favor, ayúdenme!Su voz se perdió entre el bullicio que llegaba desde el salón principal. El concurso estaba a punto de comenzar y cientos de voces se mezclaban detrás de aquellas paredes.Enya sintió que el pecho comenzaba a oprimirle.Estaba prácticamente desnuda, y encerrada en un baño del que no encontraba forma de salir.—No puede estar pasando esto...Se repetía una y otra vez.Entonces escuchó unos golpes.—¿Señorita Enya?Se quedó quieta.—¡Sí! ¡Estoy aquí!—Soy el chofer del señor Tyler. Él me envió con un traje para usted. Quiere que pueda cambiarse antes de la presentación.Enya cerró los ojos con alivio.—Estoy encerrada... No sé cómo ocurrió. Intenté abrir, pero no puedo.—Tranquila, señorita. Voy a buscar ayuda. No se preocupe, voy a sacarla de ahí.—Por favor... tengo que presentar con Tyler.—Lo sé. Haré todo lo posible.Los pa
CAPÍTULO 9La universidad parecía distinta aquella mañana.El edificio principal había sido transformado para recibir a los participantes del concurso. Banderas, paneles informativos y pequeños espacios de exhibición ocupaban los pasillos, mientras estudiantes de distintas universidades comenzaban a llegar acompañados por sus profesores.Enya contempló todo aquello desde el asiento del vehículo.—Creo que todavía podemos fingir que nos perdimos —murmuró.Tyler soltó una risa.—Demasiado tarde. Además, después de todo lo que has trabajado, no pienso dejar que huyas ahora.Ella respiró profundamente.—¿Y si olvidamos algo?—Entonces improvisaremos.—Eso no me tranquiliza precisamente.Tyler la miró de reojo.—Enya, llevamos semanas preparándonos. Conoces la investigación mejor que nadie. No necesitas demostrar que eres perfecta. Solo tienes que hablar de algo en lo que realmente crees.Aquellas palabras consiguieron arrancarle una pequeña sonrisa.—Cuando hablas así, parece sencillo.—N
CAPÍTULO 8Los días siguientes adquirieron un ritmo casi constante.Entre clases, apuntes y largas horas de investigación, Enya y Tyler terminaron convirtiendo aquel trabajo en una parte habitual de sus vidas.La propuesta de su madre no tardó en convertirse en una costumbre.—Si necesitan estudiar, pueden hacerlo aquí —le había dicho una tarde a Enya—. No tiene sentido que regreses tan tarde de la universidad si pueden trabajar tranquilos en casa.Enya se lo comentó a Tyler.Él aceptó sin demasiadas objeciones.Desde entonces, varias tardes terminaron reunidos en la sala de los Brider, rodeados de libros, documentos y una cantidad considerable de hojas llenas de anotaciones.Al principio, los padres de Enya apenas intervenían.Con el paso de los días, sin embargo, Tyler dejó de ser simplemente el compañero de universidad de su hija.Su padre disfrutaba conversar con él sobre los mercados internacionales y su madre había descubierto que, detrás de aquella apariencia segura, había un j







