INICIAR SESIÓNPoco a poco empezó a recuperar la conciencia, donde primero percibió la suavidad de la superficie donde estaba, abriendo de forma lenta sus ojos y sentarse. Cuando despertó por completo se alertó mirando a su alrededor mientras se preguntaba: ¿dónde estaba?, esa habitación se veía demasiado lujosa… en eso recordó lo sucedido y se puso alerta, donde ahora notaba que le habían quitado su disfraz y cambiado de ropa, algo que la hizo sentir un poco incomoda, aunque luego pensaría en eso ahora lo importante era escapar.
Busco levantarse de la cama para observar con detalle la habitación en la que se encontraba: era un lugar ridículamente grande, con adornos algo exagerados, la cama donde habia estado acostada tenía sabanas color naranja pálido y almohadas blancas, la cabecera era de roble oscuro, habían mesas de noche a cada lado de ella, tenía una gran ventana con cortinas blancas y poseía un balcón el cual estaba adornado con rosas de diversos colores, había un par de sofás, un gran televisor, una chimenea, un escritorio y la habitación tenía 3 puertas: una del baño, otra era un armario y la última daba a un pasillo muy largo.
Al pasar junto a un espejo se asustó y se enojó un poco: le habían quitado la peluca y los lentes de contacto, pero lo que más le enojaba es que le habían colocado un vestido color lila pegado el cual tenía un muy pronunciado escote en V y para llamar más la atención en ese lugar en medio de su busto había una flor de adorno… O si… juraría que luego mataría al idiota que le puso eso, pero primero debía saber dónde estaba por que la habitación no le brindaba mucha información, con cuidado salió de ese lugar, buscando evitar a la gente que pasaba a veces por los pasillos, noto que estos llevaban trajes o ropas que acostumbra la servidumbre.
Empezo a andar con cuidado por el lugar buscando ubicare un poco o encontrar un lugar que conectara con el exterior de esa ¿casa?, después de un rato encontró la salida y ahora se ubicaba en un enorme jardín el cual era conformado por muchos árboles de diversas formas, rosales, fuentes y varios lugares de descanso los cuales la mayoría estaban ubicados debajo de los árboles grandes del lugar dándole una apariencia de jardín de cuento de hadas que enmarca esa hermosa mansion en la que se encontraba que tenía un ligero aire a castillo antiguo.
Al ver eso confirmaba el hecho de que habia sido capturada, pero esa situacion no duraría mucho ya que aprovecharía el descuido de sus captores que la dejaron sin vigilancia, en eso empezo a andar por el lugar cuidando de no ser vista para encontrar la salida e igual vio que habia una cochera abierta donde estaban los autos que había en la casa. En esta se podían apreciar automóviles que variaban en estilos y costos, al acercarse noto que todos los vehículos tenían la llave puesta y estaban listos para ser usados porque contaban con el tanque lleno por lo cual era una invitación fácil a ser tomados en esos momentos. Sonrió para sí, en verdad que eran muy confiados esos sujetos, algo que agradecía por lo que se dispuso a abrir la puerta del que tenía más cerca, cuando empezó a escuchar unos pasos.
Se escondió rápidamente, notando que eran varios sujetos vestidos de traje que parecían estar buscando algo… lo sabía debía apurarse, sin pensarlo mucho volvió a salir de su escondite lista para tomar un automóvil y largarse de ese lugar, pero al momento de abrir la puerta sintió como alguien le colocaba algo en sus hombros, al girarse rápidamente lo volvió a ver: su presa estaba frente a ella con una sonrisa divertida en los labios, al mirarse de reojo noto que este le había colocado su saco.
- Sabes, me sorprendes… no pensé que te gustara pasearte con un atuendo así – dijo el castaño con algo de burla señalando el pecho parcialmente descubierto de la pelinegra.
- … - ante eso a la chica le salió un tic en su ojo izquierdo, busco por inercia taparse con el saco mientras le miraba con odio… obvio que odiaba esas ropas demasiado reveladoras, pero en ese momento priorizo escaparse.
- Perdón, creo que no debí decir eso – hablo de forma divertida mientras colocaba sus manos en los bolsillos de su pantalón – bueno ahora se buena y regresemos a la habitación – le indico mientras le extendía la mano.
- … - ah no... primero muerta, se dijo mentalmente la pelinegra mientras apartaba la mano del castaño con brusquedad – yo no recibo ordenes tuyas – hablo de forma seria.
- Puede ser, pero creo que esta vez harás una excepción – dijo mientras alzaba los hombros y se movía ligeramente a la derecha revelando que detrás suyo, sobre el techo de uno de los automóviles, estaba una jaula de oro que tenía a un pequeño canario y un puerco espín.
Kyomi abrió ligeramente los ojos de la impresión para luego mirar con enojo al castaño, tenia a sus mascotas, mientras él seguía con su mano extendida, pero ella le vio de reojo para luego con paso decidido camino hacia su dirección, pero paso a su lado para poder tomar la jaula y recuperar a sus amigos.
- Deja te ayudo – le dijo el castaño quitándole la jaula mientras que la tomaba de una mano para que ambos volvieran entrar a la casa.
Caminaron con lentitud y tranquilidad La regreso nuevamente a la misma habitación y al ingresar vio como el castaño cerraba la puerta con llave… bueno aun le quedaba la ventana para escapar o simplemente le quitaría las llaves.
- Bueno ahora si podemos hablar de forma calmada, no crees Kyomi – comento alegre le castaño.
- … - Kyomi en ese momento se sorprendió, como es que sabía su nombre real, si en su equipaje tenía documentos falsos y en ninguno estaba su nombre.
- Si te preguntas como es que se tu verdadera identidad, es porque su organización subestima la red de información de la familia – comento mientras se aflojaba su corbata y se quitaba su reloj, colocándolo sobre el escritorio.
- Entonces, ¿cuáles son tus planes? – le pregunto molesta, ya no que lo notaba había algo extraño en todo esto.
- Muy astuta, bueno como sabes ya que fallaste en tu misión, para tu organización: tú ya debes estar muerta – hablo de forma tranquila, mientras se recargaba sobre su escritorio y miraba a ver a los ojos a la chica.
- Eso ya lo sé e igual debería estar muerta porque atente contra tu vida – opino Kyomi.
- Tal vez, pero contigo hare una excepción ya que eres más útil viva que muerta – hablo mientras sonreía de lado.
- No trabajare para ti – declaro con enojo.
- Yo creo que debes reconsiderarlo, ya que en este punto solo tienes dos opciones – hablo mientras empezaba a caminar a paso lento hacia ella.
- ¿Y qué te hace pensar que aceptare? – le desafío.
- Tienes carácter, eso me gusta – dijo pasando a su lado mientras se dirigía a la cama para sacar una caja de madera de una de las mesitas de noche – cierto, te debes preguntar ¿porque si fallaste yo no te he matado? – siguió hablando mirándola a ver – digamos que me gustaste, tu fuerza, inteligencia y belleza es algo que me gusta en una mujer – hizo una pausa un momento para seguir hablando – además ayer, tuviste la oportunidad de dejarme morir a manos de ese otro sujeto, pero me defendiste…
- Yo solo acabe con ese sujeto porque tú eres mi presa y solo yo puedo matarte – le interrumpió Kyomi.
- Cierto, pero a diferencia de los demás asesinos que han tratado de matarme o se infiltraban en la familia, ellos se desviaban de su misión y mataban a gente inocente – dijo con enojo el castaño mientras recordaba todas las muertes innecesarias que ocurrieron por su culpa, ya que los enemigos que iban por su cabeza al no conseguir su objetivo se giraban contra el primero que apareciera.
- Yo tengo mis propias reglas, solo voy por mi presa – dijo de forma seria Kyoya.
- Esa determinación y sentido de justicia me gusta – continuo hablando el castaño – por ello en vez de matarte preferí traerte a la mansión principal, conozco su regla estricta de cero fracaso, por ello mande a un señuelo que se hizo pasar por ti para revisar el lugar donde te estabas alojando – explico – por ello logramos traer a tus mascotas – dijo señalando la jaula que había dejado igual sobre el escritorio – lo demás lo dejamos para que cuando mandaran a matarte nadie sospechara la verdad.
- Porque te tomas tantas molestias, dime ¿qué ganas con hacer eso? – hablo enojada, ya se había fastidiado de escucharle hablar.
- No te desesperes – le contesto mientras abría la caja ante sus ojos y revelaba un brazalete de plata con algunas púas y el emblema de la familia y una amatista en el centro – actualmente tu estas muerta para la sociedad, ahora eres mía por lo cual te ofrezco dos opciones de vida – hablo mientras sonreía de lado mientras sacaba el brazalete de su caja – trabaja para mí o cásate conmigo y dame un hijo.
- ¿Y si no escojo ninguna? – le respondió mientras alzaba una ceja y se cruzaba de brazos ya que cada opción sonaba tan irreal y estúpida.
- Solo tienes esas, ya que no planeo matarte, la tercera sería dejarte encerrada en el calabozo sin poder ver la luz del día, pero lo veo un desperdicio – dijo mientras miraba de arriba abajo a la pelinegra.
- Si escojo trabajar para ti, ¿qué te garantiza que no escapare? – le reto.
- Aceptes alguna de las opciones, debes ponerte este brazalete – dijo mientras extendía su mano para hacer que ella tomara el brazalete.
- ¿Y si me opongo?
- Simplemente te lo pondré a la fuerza – comento notando como la chica lo miraba con enojo y tomaba el brazalete para observarlo.
- ¿Y que pasa si decido escapar?
- Me veré en la obligación de ir por ti e igual deberé imponerte un castigo.
- Eh… eso suena prometedor – comento con arrogancia la chica sonriendo de lado.
- Sé que te gusta pelear con sujetos fuertes y La Cosa Nostra tiene muchos enemigos, por eso preferí conservarte con vida – comento – trabajaras para mí, tendrás la libertad de movimiento, los recursos que desees y solo yo podre ordenarte ya que te convertirás en uno de mis guardianes, pero en el momento que vea que me traicionas – hablo de forma seria mientras caminaba para quedar parado frente a la chica – tu libertad y beneficios se terminaran y te volverás mi esclava personal – le dijo mientras la sujetaba de la cintura y una sonrisa sádica se dibujaba en su rostro.
- … - Kyomi solo lo miraba con enojo, aunque odiaba la situación sabía que tenía razón… ahora para la sociedad estaba muerta y él la tenía acorralada, todas las opciones las detestaba… pero le estaba ofreciendo seguir peleando contra sujetos fuertes… tal vez nunca pensó en la mafia como una opción, pero era lo único que le quedaba porque ni de broma consideraría la otra opción.
- Entonces, ¿serás mi guardiana o mi esposa? – le volvió a preguntar el castaño.
- Seré tu guardiana, pero no te confíes que aun deseo matarte – le contesto mientras ella sonreía de lado y hacía que la soltara de su agarre.
- Perfecto – dijo colocándole el brazalete en su muñeca izquierda – tranquila, esto solo demuestra que eres uno de mis guardianes, es un simple accesorio – comento imaginando lo que pensaba la pelinegra – bueno sé que sabes mi nombre pero deja presentarte correctamente: me llamo Antonio Della Rovere – comento haciendo una ligera reverencia mientras tomaba la mano izquierda de ella y le daba un beso – encantado de concerté, Kyomi Matsumoto – sonrió al notar que la chica apartaba rápidamente su mano y se alejaba un poco.
- ¿Y ahora qué?
- Bueno en este momento los chicos están fuera, por lo que no puedo presentarte con los demás miembros principales de la familia e igual ah… - comento bostezando – recién regreso de una junta.
- Entonces duérmete – le ordeno mientras cruzaba los brazos y le miraba con fastidio ¿en verdad aceptaría ordenes de ese sujeto?
- Esa es una buena idea – dijo sonriendo y en un rápido movimiento empujo a la pelinegra para que ambos cayeran sobre la cama, donde Kyomi lo miraba algo impresionada por la velocidad con la que se movió – entonces es hora de dormir y tú me cuidaras – le ordeno.
- No seré tu niñera.
- No, serás mi almohada – le dijo en tono burlón, notando que ella estaba lista para golpearle por atrevido pero en un movimiento rápido la sujeto de las muñecas con fuerzas a cada lado – esa no es la forma de tratar a tu jefe, Kyomi – hablo de forma seria para rápidamente besarle por la fuerza, ella se opuso y busco morderle pero este fue más rápido y ahora había introducido su lengua dentro de la boca de ella, sus brazos estaban siendo sujetados, su cuerpo estaba inmóvil por la presión que ejercía el cuerpo contrario… estaba atrapada y se sentía humillada pero igual se sentía extraño donde termino correspondiendo y disfrutando del beso, tras unos minutos ambos se separaron con la respiración agitada, pero no logro recuperarse cuando empezó a sentir que el castaño besaba su cuello.
- Déjame… - le ordeno al castaño.
- Te dije que te castigaría cada que te portaras mal – le dijo en tono travieso mientras la miraba a ver a los ojos – ahora pórtate bien y descansa – comento mientras recostaba su cabeza en el pecho de ella, aun sin soltarle las muñecas.
- … - Kyomi estaba enojada y peor aún se sentía humillada por lo que acababa de pasar donde juraba mentalmente que se vengaría de esas acciones y le haría pagar por eso, en eso miro a su alrededor antes de dejar escapar un suspiro ya que por ahora no haría ningún movimiento porque de moverse podría despertarlo y primero quería estudiar a su enemigo para luego hacer su movimiento.
El silencio en la habitación era desesperante, ella seguía con los ojos abiertos mirando a la nada mientras seguía pensando las mil y un maneras de matar a ese sujeto, pero el ambiente de la habitación y el calor que le proporcionaba el cuerpo contrario la estaban empezando a adormecer… eso no era bueno, el cansancio que aún estaba presente en su cuerpo le estaba pasando la factura y le traicionaba adormeciéndola… por más que busco mantenerse despierta fue vencida por la fatiga y poco a poco ella igual empezó a cerrar los ojos para así llegar a los brazos de Morfeo.
Aunque una parte de ella empezaba a pensar que tal vez, solo tal vez esto que estaba viviendo en esos momentos fuera un tipo de pesadilla retorcida, ocasionado por el eco de alguna de esas películas extrañas que su hermano miraba por las tardes o los aburridos y eternos documentales que a veces los maestros colocaban en el proyector para poner en clases en vez de que ellos explicaran un tema… si eso tal vez sonaba más lógico que la vida que llevaba hasta ahora y lo que estaba pasando en esos momentos.
Antonio le miro confundido por unos momentos ya que no había entendido a que se refería, pero prefirió seguir sus indicaciones y esperar a los resultados mientras buscaba animar a sus hijos para que no lloraran ya que estaban muy angustiados al ver así a su mama. Tras pasar unos minutos más Kyomi despertó algo desorientada mirando a su alrededor, pero enseguida sintió un peso extra sobre ella notando que sus hijos se abrazaban con fuerza y con varias lágrimas en sus ojos ya que estaban muy preocupados.- Nos asustaste – indico el castaño con calma sentándose a su lado y abrazándola.- ¿Qué paso? – pregunto la pelinegra mientras mimaba a sus pequeños.- Pues solo te desmayaste preciosa – en eso Alexandro entro con una sonrisa divertida en el rostro y un sobre en su mano derecha – y obviamente eso altero a este trio.Kyomi suavizo su mirada al observar a su familia sin dejar de abrazarlos.- Ya veo… perdón por asustarlos – dijo acariciando las cabezas de sus hijos.- ¿Y qué es lo que ti
Tras la boda de cierta diva con su actual esposo espía, las cosas en la mansión habían regresado a la normalidad habitual, la cual no era exactamente un ambiente tranquilo y silencioso, aunque era muy cálido y alegre ya que a cada determinado tiempo se podía escuchar las risas de los pequeños dueños del hogar, quienes recorrían la casa haciendo alguna travesura o jugando con su fiel mascota.Justo en esos momentos el dueño de la casa se encontraba en su oficina como era su costumbre aprisionado por su gran amigo el papeleo, donde de vez en cuando soltaba una que otra maldición a todos y cada uno de los idiotas que lo hacían trabajar extra… quienes eran nada más y nada menos que las personas a las que llamaba su familia; era verdad que sus amigos y familia eran su todo ya que sin ellos no sabría qué sería de él, pero todo llegaba a un límite mientras más papeleo le acumulaban menos tiempo tenia de pasar con sus hijos y esposa.Justo en esos momentos Antonio dejo escapar un suspiro mi
La junta fue todo un éxito para Cosa Nostra, ya que la actuación de la rubia callo a más de uno además de que logro identificar a los autores de la conspiración que habían preparado ya que los propios organizadores se delataron con sus acciones sobre colocar la junta en ese día con las intenciones de que ellos faltaran a ese día y con ello tener un motivo para buscar empezar una batalla entre familias, donde la mejor parte de la velada fue cuando ellos mismos se delataron.- Y con esto podemos dar por cerrada esta reunión – hablo con voz calmada un señor de edad – a menos que alguien tenga alguna objeción o duda.- Yo tengo una – hablo un hombre de cabello verde estilo mohicano de tes morena y usaba lentes oscuros.- Si, Señor Leone – hablo de forma sería el señor que dirigía la junta.- En verdad todos vamos a pasar por alto la gran ofensa que Cosa Nostra nos ha dado en esta reunión – indico de forma altanera.- ¿Y cuál es esa ofensa que mi familia le ha hecho a todos los presentes?
Después de eso la tarde paso muy calmada y tranquila, ya que sin guardianes que hicieran desastres no se generaba mucho papeleo… por lo que Antonella solo se encargaba de cuidar a los pequeños. De esta forma empezaron a pasar los días donde ella contaba con la compañía del rubio silencioso, como lo llamo, ya que este solo llegaba como a las 10am a la mansión para ir a donde se encontraba ella y vigilarla en silencio mientras la rubia se dedicaba a jugar con los pequeños.- Sabes, me siento como una niña pequeña que es observada por su niñero – menciono divertida, sabiendo que sus palabras eran escuchadas por el contrario mientras metía al pequeño pelinegro en el corralito que le habían colocado en el jardín para que ellos jugaran afuera.- … - Akira dejo de presentarle atención a su lectura y la miro de reojo para después volver a leer su libro.- … - Antonella dejo escapar un suspiro, en verdad que ese sujeto era demasiado callado y reservado, aunque por extraño que pareciera le agra
Tras eso la reunión finalizo y todos se fueron a terminar sus pendientes ya que en 2 días debían salir del país rumbo a España… aunque claro que cierta pelinegra no estaba muy de acuerdo con esa decisión de dejar solos a sus hijos con ese sujeto gritón por lo que en secreto le informo de todo a Akira para que el fuera por sus pequeños sobrinos después de que ellos se marcharan de la mansión.Llego el día de la partida y tras llenar de varios besos a sus bebes, la pareja se reunió con los demás en la entrada y subieron a la limosina que los llevaría al aeropuerto donde ya les esperaban su jet privado para así ir a esa reunión.- No creo que haya sido una coincidencia que sugiriera esa medida – opino con calma Sebastián, mientras observaba la limosina donde iba su jefe y guardianes perderse en la distancia.- Tú me conoces mejor que nadie – indico divertido Renato.- ¿A qué horas llegara el nuevo jefe? – pregunto le mayordomo.- Ya está llegando – indicó notando como una limosina negra
Todos en la mansión Cosa Nostra se encontraban dando vueltas de un lado a otra llevando objetos por doquier… unos eran para colocar en lugares específicos de la mansión y otros eran guardados mientras que algunos cuadros eran retirados de su sitio debido a que en ese momento no combinaban con la nueva decoración del lugar.Realmente la mansión estaba hecha un caos acompañado de muchas rosas de diversos colores y algunos adornos complementarios… la razón era sencilla: esa tarde sería el gran día en la vida de cierta diva de la mafia y había logrado convencer a su primo de usar la mansión principal para celebrar ahí mismo su unión con su lindo y sexy espía.Justo en esos momentos Antonella se encontraba encerrada en su habitación además de tener a un par de guardaespaldas que evitaran que pudiera escaparse de dicho lugar, ya que ella deseaba ser la coordinadora de la decoración bajo el argumento de que debía asegurarse de que todo quedara tal y como ella siempre soñó y deseo que fuera…







