Início / Romance / EL IMPOSTOR / CAPÍTULO 2

Compartilhar

CAPÍTULO 2

Autor: Mary Ere
last update Data de publicação: 2021-03-13 10:41:30

—De verdad no creí que ustedes duraran —confesó Nathaniel mientras veía cocinar a Maryere en el departamento de su amigo, que, sin dejarle ver su sonrisa, siguió preparando comida para tres, que eran los que habitualmente comían allí.

—Pero duramos y duraremos—aseguró bastante satisfecho, y muy feliz, Castiel, que entraba en la cocina y se abrazaba a la espalda de la chica—. Esto es para siempre, a nosotros solo la muerte nos puede separar, y puede que me las ingenie para volver a estar con ella después de eso. Renacería para volver a verla, para volver a amarla, para volver a tenerla una vida entera conmigo.

—Eres todo un poeta —dijo la morena apagando la estufa—, así de bueno deberías ser para cocinar.

—No hay necesidad —indicó Castiel, sacando platos de la alacena para llevarlos a la mesa—, antes tenía a Nathaniel, y ahora a ti. No necesito saber cocinar —aseguró provocando la risa de sus dos acompañantes.

—¿Se casarán? —preguntó el rubio, causando una tos frenética en el par de tortolos, que se atragantaron con el desayuno al escuchar la pregunta.

—No —respondió ella después de recuperar el aliento—, pero tal vez pronto vivamos juntos —informó besando a su novio y dejando la cocina para ir por sus cosas, debía ir a trabajar.

—¿De verdad vas a involucrarte formalmente con ella? —preguntó Nathaniel una vez que ambos estuvieron a solas—. Sabes lo peligroso que podría ser, ¿verdad?

—Lo sé —señaló Castiel revolviendo sus propios cabellos—, pero de verdad no creo poder vivir sin ella, Nath.

—Por eso mismo —dijo el rubio—. Si ellos se enteran te volverás vulnerable y, probablemente, ella terminará siendo solo un bonito cadáver.

—¿Y si lo dejo? —preguntó un poco confuso el pelinegro.

Nathaniel rio sonoramente, negando con la cabeza. No creía la tontería que acababa de decir su mejor amigo.  

—No puedes dejar esto, Castiel —recordó el de ojos miel después de lograr calmarse—. Cuando nos metimos en esta porquería nos casamos con ello. De aquí solo la muerte nos salva, si es que ellos no tienen pacto con el diablo y nos harán sufrir aún en el infierno… Tienes que dejarla.

A la declaración de su amigo, Castiel sintió como que una daga le atravesaba el pecho. En el fondo sabía que era verdad. Él era un tipo algo peligroso, al mando de tipos realmente peligrosos que no se tentaban el corazón para obtener lo que querían. Ellos utilizarían cualquier debilidad de sus subordinados con tal de lograr los resultados esperados, y las personas amadas por ellos eran sus armas preferidas.

—La amo, Nath —confesó apesadumbrado el pelinegro y Nathaniel le creyó.

—Por eso tienes que dejarla ir —explicó el rubio—. Es peligroso, Castiel.

El ojiazul refregó su cara furiosamente.

—No puedo hacerlo —declaró Castiel—…, no quiero vivir sin ella.

—Terminarás siendo su esclavo —advirtió Nathaniel y Castiel aceptó su destino.

—Si eso me permite tenerla a mi lado, está bien para mí —dijo sonriendo—. Aunque tal vez no se enteren de ella —sugirió esperanzado el azabache, y el de cabello rubio se unió a la súplica.

—Esperemos que así sea —dijo el rubio.

Maryere se había convertido en una gran amiga, y de verdad no quería que le pasara nada malo. Además, era la novia de su mejor amigo, verlo triste por ella sería algo que definitivamente le partiría el corazón.

**

Un par de semanas después de esa charla, después de haber revalorado los riesgos y beneficios de aceptar la propuesta de cohabitar, Castiel recibía en su departamento a una morena de cabellos oscuros que, embargada de felicidad, se mudaba al fin con ese chico del que hacía tiempo se había enamorado loca y perdidamente.

—Bienvenida a nuestro nidito de amor —dijo Castiel, provocando la risa del a chica, esa risa que realmente adoraba.

Solo a esa risa le creía que la felicidad existía y era toda para él.

—Ni que fuéramos pájaros —dijo ella, divertida—. ¿Nidito? Te digo que eres todo un romántico incurable.

Castiel la pegó más a su cuerpo al intensificar el abrazo en que la mantenía.

—Eso es lo que provocas en mí —susurró al oído de la que más amaba, lleno de felicidad como se encontraba—, cosas hermosas y buenas. Me haces una mejor persona y soy solo para ti. Te amo, Mary —declaró, obteniendo una sonrisa de parte de su amada, una de esas sonrisas que llenaban su oscuro mundo de luz.

—Te amo, Castiel —devolvió la chica, y besó los labios expectantes y deseosos del chico que, en todo el mundo, solo quería poder ser capaz de protegerla, a ella y este amor que nacía entre ellos.   

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • EL IMPOSTOR   CAPÍTULO 29

    —Gracias por venir —dijo Adelaida desde el suelo, donde en cuclillas abrazaba a una chiquilla de cabello oscuro.—Hice un trato con él —dijo Maryere—, los traería de vez en cuando a él.Adelaida dejó correr a Nicole hasta Francis, que unos metros más lejos los miraba.Él no aceptaba a Maryere. Para él, ella tenía la culpa de que su hijo terminara como lo hizo, pero amaba como nada a sus nietos.—¿Puedo? —preguntó la rubia extendiendo los brazos al frente. Maryere asintió y le pasó al pequeño rubio de ojos miel—. Es igual a mi Nath.Adelaida comenzó a llorar mientras mecía al pequeño de un par de meses. Era el primer aniversario de muerte de Nathaniel, y Maryere se había encontrado con la familia de su exesposo en la tumba de este.La abuela de sus nietos miró a la morena

  • EL IMPOSTOR   CAPÍTULO 28

    —Llegó la incomible —soltó Lysandro viendo entrar a su hermana en el despacho de Keith.—¿Incomible? —preguntó la morena y Lysandro sonrió de medio lado.—Solo estuviste un mes con el idiota de Glez y el imbécil terminó suicidándose. No hay quien te soporte, querida.—No estés diciendo idioteces —pidió Maryere—, y no te rías, eso no es divertido.—Para mí no solo es divertido, es muy complaciente —informó Lysandro sonriente.—Como sea… ¿Qué diablos estás haciendo aquí? —preguntó ella fastidiada.—Como no respondes mis mensajes o llamadas, no he podido lograr hacer que vengas a mí, así que vine a donde sabría que vendrías —informó el mayor de los Ainsworth.—Si no te respondo es por

  • EL IMPOSTOR   CAPÍTULO 27

    “Amar es hacer cualquier cosa por la felicidad de la persona amada”lo había leído o escuchado en alguna parte y no podía sacarlo de su cabeza por más que lo intentaba. Y es que él pudo comprobarlo, Maryere había regresado a su casa y vida por la felicidad de Nicole.Él amaba a su hija, haría lo que fuera por ella, incluso mataría de nuevo a Castiel si eso le permitía tenerla para siempre consigo. También amaba a Maryere, pero se amaba mucho más a sí mismo como para darle lo que la haría feliz. Libertad.O al menos fue así antes de tener que verla día con día esforzándose en fingir que lo soportaba.Era doloroso tener que ver esa sonrisa apagada, odiaba como nada la manera temerosa en que le aceptaba cerca, y verla respirar profundamente aliviada cuando él se alejaba era lo peor del mundo.—&i

  • EL IMPOSTOR   CAPÍTULO 26

    —Esto se está tardando mucho —se quejó Castiel mientras repasaba con Keith la evidencia obtenida contra Nathaniel, aún no era suficiente.—Nos está bloqueando todos los caminos —indicó el abogado, frustrado de no poder avanzar.—No me imagino como está Mary… a mí, saberla con él me pudre el hígado —declaró Castiel molesto.Habían estado trabajando incansablemente para sacar a Maryere de la situación en que se encontraba y no lograban mucho, pues debían ser cautelosos para no ser descubiertos por ese al que intentaban acabar.Maryere, por su parte, soportaba cada día más la cercanía de ese hombre que en serio odió, pero que al parecer era el único que le aceptaba tal como ella era.—Ere, ¿crees que podrías llegar a quererme? —cuestionó el rubio abraza

  • EL IMPOSTOR   CAPÍTULO 25

    —¿Estás loca? —preguntó Lysandro furioso—. ¿Cómo mierda puedes volver con él?—¿Y qué querías que hiciera? Ustedes no me estaban ayudando, yo estaba a punto de perderlo todo.—¡Dijiste que no nos necesitabas!—Sí, pero eso no significaba que no necesitara ayuda, solo que la ustedes no me servía. Yo en la cárcel por sabe cuánto tiempo mientras mi hija estaba en un orfanato o con Nathaniel.—Igual está con Nathaniel.—Sí, pero yo no estoy en la cárcel.—Mary, esto es una idiotez. No puedes estar con el tipo que te ha hecho tanto daño. Creía que lo intentarías con Castiel.—Porque Castiel no me hizo daño —ironizó la mujer.—Pero al menos a él lo amas.—Sí, pero él no puede pro

  • EL IMPOSTOR   CAPÍTULO 24

    —Nicole —habló la mujer tirada en la cama donde la pequeña pelinegra coloreaba—. ¿Nos vamos de viaje?—¿Con papá? —preguntó la chiquilla emocionada.—No, solas.—¿Otra vez? —se quejó la niña—. Dijiste que no volveríamos a estar solas. Yo quiero que estemos con papá.—¿Quieres ir a ver a tu papá? —preguntó la rubia y la chiquilla comenzó a brincotear en la cama diciendo una y otra vez que sí.* *—¡Papito! —gritó Nicole corriendo hasta los abiertos brazos de Nathaniel, que la esperaba en cuclillas y con una enorme sonrisa.Maryere vio de lejos la escena, y lloró en silencio mientras intentaba contenerse. Odiaba como nada la felicidad de ese hombre, y todo lo que él representaba para su hija. No

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status