FAZER LOGINNo podía negar que me encontraba profundamente ofendido, por un momento pensé que tiraría la rosa al suelo y eso hubiese sido el final. Porque nunca hubiese salido con una mujer que se atreviera a hacer semejante grosería, yo puedo entender el hecho de que ella no desee dejar entrar a nadie en su vida o que no me la quiera poner tan fácil. Puedo aceptarlo y puedo luchar, pero una grosería de parte de una persona, sea mujer u hombre, jamás aceptaría, a mí me criaron con muchos valores y el respeto es algo fundamental para mí.
Estaba predispuesto cuando vi bajar su mano con la rosa, pero no puedo negar el alivio tan grande que sentí cuando la colocó en la mesa, porque no lo hizo de forma fuerte sino sutil. Ahora estaba lleno de miles de emociones, por una parte, la ira que aún no abandonaba mi cuerpo y el alivio de saber que ella no es una persona grosera, ¡por Dios qué carajos me está pasando! ¿Me estoy volviendo loco por una chica que ni siquiera me da la hora? ¿Hasta cuándo voy a insistir? ¿Será que estoy perdiendo mi tiempo?… Esas eran todas las preguntas que rondaba mi mente mientras comía, pensé que ella se aprovecharía de mí y me traería lo peor que había en el menú para vengarse. Pero no, por el contrario, me trajo algo tan delicioso que moría de ganas por repetir, pero luego pensé que lo mejor era marcharme para darle tiempo. Quizás mi presencia la agobiaba, aunque eso no quiere decir que desista de mis objetivos, por supuesto que seguiré viniendo hasta lograr que tenga una cita conmigo, con eso me conformaría. No importa si después no quiere seguir, pero me niego a abandonar la lucha sin conocerla, nunca me he dejado vencer y no será Antonella quien lo haga, no de este modo.
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No puedo negar que ver la rosa me impactó, movió algo en mí que no sabía que existía, pero no podía aceptarla, eso sería darle unas esperanzas a algo que no va a suceder. Y segundo crearía muchas especulaciones en el trabajo, ya que todos están pendientes de lo que hacemos ambos, esto se ha vuelto la diversión del restaurante. Todos esperan la hora que el italiano venga para ver qué tanto discutimos, creo que hasta apuestas han hecho, muchos decían que no volvería la primera vez. Pero lo ha seguido haciendo y eso aumenta el morbo en las personas, tenía dos opciones quedarme con la rosa o devolvérsela y la primera me hubiese gustado más. Aun así, preferí dejarla en la mesa, traté de concentrarme en el trabajo, pero mi mente siempre iba a él. Cuándo terminó de comer me acerqué y comencé a retirar el servicio, después le traje la cuenta, cosa que él ignoró como suele hacerlo siempre y dejó la misma cantidad de dinero. No le Pelee porque eso es lo que él busca, le mostraré que todas sus actitudes tanto como su presencia me dan igual, así que me di la vuelta.
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Observé cada movimiento de Antonella cuando la vi girarse y hable.
—¡podrás resistirte todo lo que quieras, pero eso no evitará que yo lo siga intentando! ¡Al contrario, cada día me alientas más! Juro que tuve dudas cuando fui a la floristería, sabía que era absurdo, traerte un detalle, pues no lo aceptarías, pero de igual forma quise traerte esta rosa como un símbolo de paz, es una muestra de que no tengo malas intenciones contigo, solo deseo conocerte. Ni siquiera te estoy pidiendo que seas mi pareja, quizás podríamos ser amigos, quisiera saber más que tu nombre y que tú supieras más que el mío, ¡espero que tengas unas buenas noches Antonella! Aquí dejaré la rosa por si la deseas guardar, adiós.
Sé que mis palabras le afectaron, lo pude percibir, pero no dije más nada y abandoné el restaurante, esta vez ella había ganado porque no había salido con una sonrisa. Ya no sabía qué pensar y siendo honesto tenía ganas de rendirme, ¿qué hacía yo detrás de una mujer que no quería nada conmigo? Esa era la pregunta. Aunque no era no había que ser adivino para saber la respuesta, lo que me provocaba, de Antonella, aparte de su físico, era el hecho de que se resistiera, nunca había tenido que luchar por ninguna mujer en la vida. Ya que todas se tiraban encima de mí, solo era cuestión de escoger y llevarlas a la cama, pero esta sensación de adrenalina que siento cada vez que pienso en ella. Cómo planeo metódicamente todo antes de llegar al restaurante, como en mi mente fantaseo con la futura discusión que tengamos, como imaginar su cara de desagrado me alegra mi día y es un gran incentivo para mí.
No sé si es que estoy loco o enfermo, pero mis días se han vuelto interesantes, Antonella logró sacarme de la rutina tan estructurada que siempre he tenido del trabajo a la casa. Hoy fue la primera vez que me arriesgué a ir dos veces al restaurante y no creo que sea la última, no mientras tenga la posibilidad de seguir disfrutando de este placer culposo que me da nuestras pequeñas discusiones o ver su cara de desagrado al notar mi presencia.
Creo que es hora de dejar de pensar en el futuro y simplemente disfrutar de este momento que estoy viviendo, total, soltero, estoy y no tengo nada más que perder mi tiempo. Quizás si tengo suerte ella acepte conocerme y si no tendría una gran anécdota para el futuro, estoy seguro de que si llego a Italia y le cuento esto a mi familia morirán de las risas, es más, supongo que harían todo lo posible por viajar y conocer Antonella. Nada más que para saciar su curiosidad, querrían conocer a la primera mujer que me rechazó abiertamente y por todos los medios. Con esos pensamientos llegué a la casa, me di una larga ducha, pero no podía dormir, mi mente se había quedado en el jodido restaurante, así que prendí la televisión y me coloque a ver una serie hasta que el sueño me venció.
Estoy en las últimas semanas de mi embarazo. Según Kate, el bebé puede nacer en cualquier momento. Hoy vamos camino a un local donde abriremos un comedor popular, y aunque al principio quise evitar involucrarme demasiado, no pude resistirme a unirme a las enormes obras sociales que hace toda la familia. Ahora seré parte de ellas, aportando con mi talento como chef.Al llegar al lugar, nos ponemos manos a la obra junto a varios voluntarios. El objetivo es simple, pero inmenso: ofrecer alimento diario a niños y ancianos, los más vulnerables. Las embarazadas serán atendidas en la fundación de Kate y Emily. Mi suegra y yo estaremos al frente de este proyecto hasta que funcione al cien por ciento; luego nos turnaremos para mantenerlo vivo.Debo confesar que he crecido mucho al lado de esta familia. Son personas excepcionales, entregadas a cada detalle, a cada empleado, a cada historia. Su ejemplo me transformó. Y sin dudarlo, me uní a ellos. Mis negocios en Argentina van muy bien, y pronto
Han pasado ya dos meses desde nuestra boda, y la vida junto a Luigi se ha vuelto un sueño cotidiano del que no quiero despertar. Cada mañana me despierto con sus besos, con su voz grave, deseándome buenos días y con sus manos acariciando mi vientre, como si ya hablara con nuestro bebé.Hoy cumplo ocho meses de embarazo, y siento que el corazón se me acelera más que nunca.Vamos rumbo al control prenatal, acompañados por la madre de Kate, que insiste en no perderse ni una sola cita. Dice que este nieto del alma es tan suyo como nuestro.Luigi maneja con una mezcla de nervios y alegría. No deja de sonreír, aunque sus dedos tamborilean sobre el volante cada pocos segundos.—¿Y si hoy por fin se deja ver, principessa? —me pregunta mirándome de reojo.—Eso espero —respondo, riendo—. Ya van ocho meses y este travieso se sigue escondiendo cada vez que lo intentamos.—Es igual que tú —bromea—. Misterioso, reservado… pero imposible no amar.La clínica está tranquila, bañada por la luz de la ma
Llegó el gran día. Hoy, por fin, mi hermosa argentina se convierte en mi esposa.Han pasado dos días desde la última vez que la vi; las mujeres de la familia la secuestraron para sus rituales prebodas y la tienen hospedada en casa de mi madre. No he dejado de pensar en ella ni un solo segundo. La casa se siente vacía, sin su risa, sin su voz, sin ese aroma dulce que deja cada vez que pasa.Estoy en casa, vistiéndome junto a mi padre, mis hermanos y mis sobrinos. Todos bromean para intentar calmar mis nervios, pero por dentro siento un nudo que no se deshace. Hoy todo cambia. Hoy dejo de ser un hombre que soñaba con ella para convertirme en su esposo.—Relájate, Luigi —dice mi padre, ajustándome la corbata—. Todo saldrá bien.—Lo sé, papá, pero siento que esta corbata me sofoca —respondo con una sonrisa nerviosa.Mi hermano me da un golpe suave en el hombro y me pasa una copa de champán.—Por fin te cazaron.—Y con gusto —respondo mirando mi reflejo en el espejo—. Nunca fui más feliz d
Ya habían pasado cinco días desde que Luigi salió de prisión. En ese tiempo apenas hemos salido de casa, porque estamos aprendiendo a conocernos y a vivir juntos, lo cual, aunque no parezca, es un desafío. Cada uno tiene su manera de actuar, de cocinar, de dormir, y son pequeñas cosas en las que toca ponerse de acuerdo.Aunque Luigi ha sido totalmente complaciente conmigo, no es así como quiero que inicie nuestra relación. Le he comentado que deseo que nos conozcamos bien desde ahora, porque es muy malo ceder en cosas que luego nos traerán problemas. Así que estamos en pleno proceso de adaptación, aprendiendo uno del otro.Sin embargo, esta mañana, al despertar, recordé un tema que habíamos dejado en el olvido: la rueda de prensa donde ubicaría a Mari. Estoy cansada de que las personas piensen que soy una oportunista, porque quienes conocen a Luigi aseguran que él no es así y que seguramente la otra mujer se le metió por los ojos. Pero esta vez daremos la versión oficial.—Buenas tard
Vamos en el auto, y Luigi me coloca una venda sobre los ojos. No puedo evitar reír nerviosa mientras él me toma de la mano. Siento cómo se estaciona con suavidad, el motor se apaga, y el silencio se llena de expectativa. Luego abre la puerta, me ayuda a bajar y guía mis pasos con cuidado.—Despacio, amor, hay un pequeño escalón —me advierte con voz tierna.—¿A dónde me llevas, Luigi? Me estás matando de curiosidad.—Solo confía en mí —responde riendo—. Falta poco.Camino sosteniéndome de su brazo, escuchando el sonido de sus pasos sobre el suelo de piedra. El aire huele a flores frescas y algo más… a hogar. Él se detiene, me coloca detrás de lo que parece una gran puerta, y siento que su respiración se acerca.—¿Lista? —pregunta con un susurro.—Lista —respondo, conteniendo la emoción.Me retira la venda con suavidad. Parpadeo varias veces hasta que mis ojos logran adaptarse a la luz, y entonces lo veo: una casa preciosa frente a mí, con paredes claras y ventanas amplias, rodeada de j
Hoy es el juicio.Me levanto temprano, aunque siento que apenas dormí. Mi corazón late con tanta fuerza que parece querer salirse de mi pecho. Hago mi rutina de aseo personal intentando distraerme, pero cada pensamiento vuelve a lo mismo: hoy se decide todo.Frente al espejo, respiro hondo antes de ponerme el vestido negro que elegí la noche anterior. Es sencillo, elegante, y hace que me vea profesional, aunque ya se nota mi pequeña pancita de cinco meses. Paso la mano por mi abdomen y sonrío apenas. “Hoy todo va a salir bien”, me repito, aunque en el fondo no estoy tan segura.Bajo a desayunar con el resto de las chicas. Nadie habla mucho, el ambiente está tenso. Solo se escuchan los cubiertos y el tic-tac del reloj.—Buenos días, Anto —dice Kate con una sonrisa forzada—. ¿Lista para hoy?—Sí, muy nerviosa, pero lista —respondo intentando sonar tranquila.Emily entra con paso apurado. —Chicas, apúrense, nos vamos en diez minutos.El camino hacia la corte se siente eterno. Cada semáfo







