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CAPÍTULO 69: ROWAN RECLAMA A SU HIJO LEGALMENTE

Autor: Elimar
last update Fecha de publicación: 2026-06-29 05:50:44

La mañana siguiente amaneció con un sol tímido que se filtraba a través de los ventanales de la mansión. Rowan estaba en su despacho desde temprano, con Montenegro al teléfono, coordinando los siguientes pasos en el caso de Eric. La situación era delicada, pero Rowan estaba decidido a no dejar nada al azar.

—Quiero que inicies el proceso legal para reconocer a Alessandro —dijo, con la voz firme—. Quiero que sea oficialmente un Knight.

—Lo haré de inmediato, señor Knight —respondió Montenegro—.
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  • EL PERFUME DE LA ENMASCARADA    CAPÍTULO 160: SIN CONTRATO, PARA SIEMPRE

    La llama tocó el papel, y por un instante que se sintió eterno, no pasó nada.Después, una pequeña lengua de fuego naranja empezó a treparse por la esquina inferior del contrato, despacio primero, como si el propio papel dudara en dejarse ir después de haber cargado tanto tiempo con el peso de nuestra historia. Vi cómo la tinta de mi firma temblorosa de hacía más de diez años se ennegrecía, cómo las cláusulas frías que una vez me habían aterrado se transformaban en ceniza, cómo el humo se elevaba fino y silencioso hacia un cielo ya completamente teñido de violeta.Nadie dijo una palabra. El jardín entero pareció contener el aliento junto con nosotros.Sostuve el papel ardiendo el tiempo justo, sintiendo el calor crecer contra mis dedos sin llegar a quemarme, y lo dejé caer sobre la fuente de piedra que Alessandro había colocado esa misma mañana, previendo exactamente este momento con una sensibilidad que me llenaba de un orgullo imposible de medir. El contrato terminó de consumirse ah

  • EL PERFUME DE LA ENMASCARADA    CAPÍTULO 159: ANTES DEL FUEGO

    El fósforo seguía ardiendo entre los dedos de Rowan, la llama pequeña pero firme, resistiendo la brisa suave del atardecer como si supiera que tenía un propósito que cumplir.Extendí la mano y la cerré alrededor de la suya, sintiendo el calor tenue de la llama tan cerca de mi piel, sin apuro, dejando que el instante se estirara todo lo que necesitara estirarse.—Espera —murmuré, sin soltarlo—. Todavía no.Rowan me miró, sorprendido, pero asintió de inmediato, comprendiendo sin que hiciera falta explicarlo: no quería que ese fuego naciera de la prisa. Quería que naciera del instante exacto, cuando todo —absolutamente todo— estuviera reunido a nuestro alrededor.—Alessandro, Eric —llamé, con la voz todavía temblorosa por la emoción—. Vengan un momento.Se acercaron los dos, y les tendí a Luna Eva, que seguía durmiendo ajena a la magnitud del momento que la rodeaba.—Quiero que la sostengan juntos —dije—. Los dos. Antes de que esto termine de cerrarse, quiero que cada uno de ustedes teng

  • EL PERFUME DE LA ENMASCARADA    CAPÍTULO 158: EL DOCUMENTO

    —¿Por qué lo guardaste tanto tiempo, papá? —preguntó Alessandro, rompiendo el silencio que se había instalado sobre el jardín—. Si ya no significaba nada para ustedes, ¿por qué no lo quemaste hace diez años?Rowan sostuvo el documento entre las manos, mirándolo con una mezcla de ternura y algo parecido al respeto, como quien contempla una cicatriz que finalmente dejó de doler.—Porque durante mucho tiempo tuve miedo de olvidar —respondió, mirando alternadamente a Alessandro y a Eric—. No miedo de que tu madre se fuera, ni de que el amor desapareciera. Miedo de olvidar de dónde veníamos. Este papel me recordaba, en los días difíciles, que el amor verdadero no siempre empieza de la forma más romántica. A veces empieza como un contrato frío, firmado por miedo y necesidad, y se transforma, con el tiempo y con elección diaria, en algo completamente distinto.—¿Y ahora ya no necesitas ese recordatorio? —preguntó Eric.—Ahora tengo recordatorios mucho mejores. —Rowan nos miró a todos, uno po

  • EL PERFUME DE LA ENMASCARADA    CAPÍTULO 157: LA PROMESA PENDIENTE

    Luna Eva volvió a casa dos semanas después de nacer, con un peso que ya se acercaba a lo normal y un certificado médico que declaraba, por fin, que podíamos respirar tranquilos.—Bienvenida a casa, pequeña —susurró Beatriz, meciéndola apenas la cruzamos por la puerta principal, con lágrimas que no intentó disimular—. Esta casa llevaba esperándote más tiempo del que te imaginas.Los primeros días transcurrieron entre pañales, noches cortadas y una ternura constante que se instaló en cada rincón de la mansión. Alessandro y Eric se turnaban para acunarla cuando yo necesitaba descansar, disputándose con humor quién tenía más práctica para dormirla, aunque ninguno de los dos supiera realmente lo que hacía.—Le gusta que le cantes desafinado —le dijo Eric a Alessandro una tarde, con total seriedad, mientras yo los observaba desde la puerta del cuarto—. Se relaja más contigo que conmigo.—Eso es porque tú intentas sonar profesional y la asustas —respondió Alessandro, sin apartar la vista de

  • EL PERFUME DE LA ENMASCARADA    CAPÍTULO 156: LUNA EVA

    Pasamos esa primera noche turnándonos entre la habitación de recuperación y la sala de neonatología, incapaces de alejarnos demasiado tiempo de esa incubadora donde nuestra hija dormía envuelta en cables y en un silencio que, después de las horas de terror, se sentía como la música más hermosa que había escuchado nunca.—Deberías dormir un poco —me dijo Rowan, pasada la medianoche, encontrándome despierta en la cama de recuperación, con la mirada fija en la puerta que daba hacia el pasillo.—No puedo. Cada vez que cierro los ojos, la sigo viendo tan chiquita, tan frágil.—Está fuerte, Vanesa. La doctora lo dijo. Solo necesita tiempo.Se sentó a mi lado y me abrazó, y en ese abrazo cabían diez años de historia: el miedo del principio, la traición de Lysandra, la reconstrucción lenta de una confianza que parecía imposible, y ahora esto, esta nueva vida que había llegado para recordarnos que, a pesar de todo, seguíamos eligiendo crecer juntos.A la mañana siguiente, cuando por fin nos pe

  • EL PERFUME DE LA ENMASCARADA    CAPÍTULO 155: EL MIEDO MÁS GRANDE DE ROWAN

    —¿Qué está pasando? —La voz de Rowan resonó por toda la sala, sin soltar mi mano, sin apartar la vista de la doctora Ferreira—. Dígame qué está pasando con mi hija.—Nació con dificultad para respirar por su cuenta —explicó la doctora, con esa calma profesional que en ese momento me pareció insoportablemente lenta—. Es común en partos prematuros. La estamos estabilizando en la incubadora, con apoyo de oxígeno. Necesito que confíen en el equipo neonatal.—¿Va a estar bien? —pregunté, con la voz reducida a un hilo por el agotamiento y el terror.—Los primeros signos son alentadores. Pero necesito ser honesta: las próximas horas son las que van a decirnos con certeza cómo sigue esto.La doctora se retiró para seguir monitoreando a la bebé, y Rowan se quedó ahí, de pie junto a la camilla, con una expresión que no le había visto jamás en más de diez años de matrimonio. Ni siquiera la noche que descubrimos la verdad sobre Lysandra, ni siquiera cuando Lorenzo amenazó con destruir todo lo que

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