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LOS FANTASMAS DEL PASADO

Autor: S. Dal Santo
last update Fecha de publicación: 2026-08-28 00:31:35

[JULIAN]

Las semanas siguientes transcurren con una calma que, lejos de tranquilizarme, termina por ponerme más alerta que cualquier amenaza directa.

El proyecto avanza exactamente al ritmo que planeamos. Nunca demasiado rápido, nunca lo suficiente como para despertar sospechas. Cada modificación que hacemos parece responder a una necesidad real del negocio y no a una estrategia diseñada para atraer a Dominic. Esa es, precisamente, la única forma de que funcione.

Él no debe sentir que alguien i
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  • EL PRECIO DE MIRARLA   LA ÚLTIMA GRIETA- PARTE 2

    [JULIAN]Elara no aparta la mirada de Victoria.Durante unos segundos parece volver a ser la mujer que conocí en Obsidian, la que medía cada palabra antes de pronunciarla porque cualquier respuesta equivocada podía convertirse en un castigo. Sin embargo, esa imagen desaparece casi tan rápido como llega. Respira hondo, endereza los hombros y sostiene la mirada de la mujer que tiene delante.—Hace tiempo que dejé de necesitarlo —dice con una serenidad que incluso a mí me sorprende.Victoria niega lentamente.—No. Hace tiempo que empezaste a alejarte de él. Son cosas distintas.La respuesta queda suspendida en el aire.—¿Cuál es la diferencia? —pregunto.Victoria gira apenas la cabeza hacia mí.—Alejarse es un acto físico. Dejar de necesitar a alguien ocurre mucho después. A veces tarda años. A veces nunca sucede.Vuelve a mirar a Elara.—Pero él lo nota. Siempre lo nota.La oficina queda envuelta en un silencio denso. No porque falten palabras, sino porque las que acaba de pronunciar en

  • EL PRECIO DE MIRARLA   LA ÚLTIMA GRIETA- PARTE 1

    [JULIAN]Victoria permanece de pie junto a la mesa de reuniones. La libreta de cuero sigue descansando frente a nosotros, pero nadie intenta abrirla. Da la impresión de que ese objeto lleva demasiado tiempo esperando este momento como para permitir que la curiosidad le gane a la paciencia.Elara tampoco habla. Desde que Andrea cerró la puerta, no apartó la vista de aquella mujer. Hay algo extraño entre las dos, una especie de reconocimiento silencioso que solo puede existir entre personas que sobrevivieron a la misma clase de infierno.Victoria es la primera en romper el silencio.—Están esperando que les diga cómo destruir a Dominic.No es una pregunta.Es una constatación.Me apoyo lentamente contra el respaldo de una silla antes de responder.—Si supiera cómo hacerlo, no habría venido hasta aquí.Ella deja escapar una sonrisa breve.—Exactamente.Sus dedos recorren distraídamente el borde de la libreta mientras observa el despacho con la tranquilidad de quien ya no tiene nada que d

  • EL PRECIO DE MIRARLA   LA SOBREVIVIENTE

    [JULIAN]Durante unos segundos nadie dice una palabra.La tarjeta permanece sobre mi escritorio mientras observo a Elara intentando comprender qué acaba de ocurrir. Desde que la conozco, la vi enfrentarse a Dominic, entrar en Obsidian después de noches en las que apenas podía sostenerse en pie y regresar al día siguiente fingiendo que nada había pasado. Nunca la había visto reaccionar así ante un simple nombre.—¿Quién es Victoria Laurent? —pregunto finalmente.Elara toma aire antes de responder.—Hace muchos años trabajó con Dominic. No en Obsidian... mucho antes de que el club existiera como lo conocemos hoy. Tenían varios negocios juntos y, durante un tiempo, todo el mundo creyó que eran inseparables.—¿Qué ocurrió?Su mirada permanece fija en la tarjeta.—Victoria descubrió demasiado tarde que Dominic nunca tenía socios. Solo personas a las que utilizaba mientras le resultaban útiles.Camina lentamente hasta la ventana antes de continuar.—Intentó enfrentarlo. Perdió prácticamente

  • EL PRECIO DE MIRARLA   LOS FANTASMAS DEL PASADO

    [JULIAN]Las semanas siguientes transcurren con una calma que, lejos de tranquilizarme, termina por ponerme más alerta que cualquier amenaza directa.El proyecto avanza exactamente al ritmo que planeamos. Nunca demasiado rápido, nunca lo suficiente como para despertar sospechas. Cada modificación que hacemos parece responder a una necesidad real del negocio y no a una estrategia diseñada para atraer a Dominic. Esa es, precisamente, la única forma de que funcione.Él no debe sentir que alguien intenta llevarlo hacia una dirección determinada.Debe convencerse de que llegó allí por decisión propia.La empresa recupera poco a poco el ritmo habitual y, con él, también regresa la rutina que Elara y yo aprendimos a interpretar delante de los demás. Cada mañana nos saludamos con la misma formalidad con la que lo harían un director ejecutivo y una integrante de su equipo. Las puertas de mi despacho permanecen abiertas cuando revisamos informes juntos y las conversaciones nunca abandonan el te

  • EL PRECIO DE MIRARLA   EL PLAN EN MARCHA – PARTE 2

    [JULIAN]Elara permanece unos segundos más frente a la pantalla, repasando el proyecto en silencio. No vuelve a mirar las cifras ni los gráficos. Da la impresión de que ya no está evaluando el negocio, sino intentando imaginar la forma en que Dominic reaccionará cuando lo tenga delante.Finalmente deja el control sobre la mesa y se vuelve hacia mí.—El problema nunca fue el proyecto.—Entonces, ¿qué es?Apoya una mano sobre el respaldo de una de las sillas antes de responder.—Nosotros.Frunzo ligeramente el ceño.—No te sigo.—Estamos pensando como personas normales. Creemos que, si alguien tiene delante una buena oportunidad, va a concentrarse en la oportunidad. Dominic no funciona así. Antes de mirar el negocio, va a mirar a la persona que se lo ofrece. Va a preguntarse por qué llegaste hasta ahí sin él, quién te ayudó y qué lugar puede ocupar en todo esto.Mientras habla, camino lentamente alrededor de la mesa de reuniones que ocupa el centro del despacho. Cada una de sus palabras

  • EL PRECIO DE MIRARLA   EL PLAN EN MARCHA – PARTE 1

    [JULIAN]Dos días después, la rutina vuelve a instalarse en la empresa con una precisión que casi resulta inquietante. Si alguien cruzara las puertas del edificio esa mañana, encontraría exactamente lo que esperaría ver en la sede de una corporación internacional: asistentes revisando agendas antes de las primeras reuniones, ejecutivos caminando por los pasillos con una taza de café en la mano y el murmullo constante de conversaciones que empiezan incluso antes de que el reloj marque las ocho.Todo parece seguir el mismo ritmo de siempre.Y, precisamente por eso, sé que debemos tener más cuidado que nunca.Dominic dejó claro que nos está observando. Quizá no personalmente, quizá nunca llegue a saber quiénes son las personas encargadas de seguir nuestros pasos, pero sería un error pensar que la prueba de Obsidian terminó aquella noche. Al contrario. Tengo la sensación de que apenas fue el comienzo y que, desde entonces, cada gesto que hacemos fuera de mi casa puede terminar convertido

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