Se connecter¿Creen que será Toledo?
Damián se quedó unos segundos en la puerta de la habitación observando a Valentina.Vivian seguía a su lado, sosteniéndola por los hombros mientras ella intentaba recuperar el aire. Ya no gritaba ni intentaba salir detrás de Daniela, pero seguía respirando demasiado rápido y sus manos temblaban sobre el borde de la cama de Lorena.—Vale, mirame —insistió Vivian con suavidad—. Tratá de respirar conmigo.Valentina negó varias veces con la cabeza.—No puedo... no...—Sí podés —intervino Damián desde unos pasos más atrás—. Despacio.Ella abrió los ojos al escuchar su voz y durante un momento pareció sorprendida de verlo allí. Después volvió a mirar a su madre.—No me voy a ir. Si viniste a decirme que me vaya, ni lo intentes.—No vine a sacarte de acá.Damián quería acercarse. Lo único que deseaba en ese momento era envolverla entre sus brazos y decirle que todo iba a estar bien, aunque ni siquiera él pudiera asegurar algo así. Sin embargo, recordó lo que ella le había pedido apenas unas
Félix llegó al hospital muy nervioso, con la respiración agitada y una sensación desagradable instalada en el pecho desde que Damián lo había llamado.Había dejado a Denice en la escuela bajo el cuidado de una persona de confianza y manejado hasta allí intentando entender qué significaban aquellas pocas palabras que todavía le daban vueltas en la cabeza.Daniela entró a la habitación de Lorena. Valentina está ahí. La policía ya va en camino.No había conseguido sacarle mucho más a Damián, pero el tono con el que le había hablado le alcanzaba para saber que no se trataba de una nueva discusión familiar.Cuando llegó al piso donde Daniela permanecía internada por la crisis de nervios, lo primero que vio fueron dos policías frente a la puerta de su habitación.Félix disminuyó el paso.Reconoció a un hombre que había estado haciendo preguntas alrededor de los hoteles Arce. Estaba hablando con uno de los policías. Una enfermera salió de la habitación llevando una bandeja y cerró la puerta
En la habitación, Daniela retrocedió ligeramente.—Tu madre tuvo un accidente. Eso fue lo que pasó.Valentina negó.—No fue solamente eso. Hay algo más.—¿Qué querés que te diga? Daniela se pasó una mano por el pelo.—¡La verdad!El grito hizo que Vivian se sobresaltara.Sobre la cama, uno de los dedos de Lorena se movió ligeramente.Vivian lo vio.Se quedó observándolo, sorprendida, pero no dijo nada. Su amiga estaba demasiado alterada y no sabía siquiera si aquel movimiento significaba algo.Daniela soltó una risa nerviosa.—No sé qué te metieron en la cabeza.Valentina dio otro paso.—Yo te vi. Ahora sé que te vi.Daniela dejó de sonreír.—¿Qué cosa?Valentina señaló la almohada.—Hace años. Con una almohada en la mano.Vivian se quedó inmóvil mirando a Daniela.El rostro de Daniela perdió parte del color.—Estás confundiendo cosas.—Puede ser. Durante mucho tiempo pensé exactamente eso. Pensé que estaba cansada, que había entrado en un mal momento y que vos solamente estabas acomo
Valentina salió del ascensor junto a Vivian sin imaginar que, desde el hotel, Damián y Ramiro observaban lo que ocurría en la habitación de Lorena a través de las cámaras.Se había encontrado nuevamente con su amiga al terminar de trabajar y, casi sin pensarlo, le había pedido que la acompañara al hospital. Necesitaba ver a su madre. Después de la mañana que había tenido, sentarse un rato junto a Lorena siempre conseguía ordenarle un poco la cabeza, aunque esta vez llevaba dentro de la cartera aquel sobre sin remitente y una frase que no había dejado de perseguirla desde que lo abrió.Vivian caminaba a su lado más callada de lo habitual. Varias veces había estado a punto de confesarle que había llamado a Ramiro, pero todavía no encontraba la manera de hacerlo sin provocar exactamente lo que quería evitar: que Valentina se sintiera traicionada por otra persona más.Cuando llegaron al pasillo, Valentina disminuyó el paso.—¿Por qué está abierta la puerta?Vivian miró hacia la habitación
Ramiro se quedó mirando la pantalla sin pestañear.Daniela acababa de decirlo claramente.No había insinuado nada, no había hablado en metáforas ni había dejado lugar a interpretaciones.Había mandado a cortar los frenos del auto de Lorena.Damián mantuvo el celular contra la oreja y la vista fija en la habitación.—Guardia, siga esperando.—Señor Santoro, después de lo que acaba de decir...El guardia estaba en una pequeña habitación justo al lado.—Lo sé. No entre todavía, pero si toca a Lorena, intervenga de inmediato.—Entendido.Ramiro se acercó un poco más a la pantalla.—No puedo creer que esté diciendo todo esto sola.—Ella cree que Lorena está sola y como no puede responderle.— Ahora se siente segura. Que ganas de estar ahí.Damián de la rabia que sentía apretó los dientes.Daniela seguía junto a la cama, cada vez más metida en aquella conversación unilateral.La observó durante unos segundos y después dejó escapar una risa corta ..—Y después empezaste con los papeles.Danie
Damián no apartó la vista de la pantalla.Daniela seguía inclinada junto a la cama de Lorena, demasiado tranquila para alguien que acababa de pronunciar una frase semejante. Hablaba bajo, casi como si tuviera miedo de que hasta las paredes pudieran escucharla, pero el micrófono instalado en la habitación recogía cada palabra.Ramiro se acercó un poco más.—¿Está grabando?Damián señaló el sistema.—Todo.Del otro lado del teléfono, el guardia de seguridad aguardaba instrucciones fuera de la habitación.—Señor Santoro, ¿quiere que entre?Damián tardó un segundo en responder.La reacción natural era sacarla de allí inmediatamente, pero algo en la manera en que Daniela observaba a Lorena le decía que todavía no había terminado.—No entre. Quédese junto a la puerta y no permita que se acerque demasiado a mi suegra.—Entendido.Ramiro mantuvo los ojos fijos en la pantalla.—¿Desde cuándo hay cámaras ahí?—Desde que empezamos a encontrar demasiadas cosas alrededor de Lorena. No iba a dejar







