Compartir

Capítulo 22

Autor: Carla
last update Fecha de publicación: 2025-11-07 03:36:29

-Darius-

Annabel quería ver la casa donde vivía Samantha. Así que ahí la llevé. Él no sabía qué esperaba encontrar allí, pero el instinto —ese mismo que tantas veces Me había salvado la vida— me empujaba a confiar en que ella iba a encontrar algo que a mi se me hubiese pasado.

Annabel caminaba a mi lado, silenciosa, con el rostro medio cubierto por su cabello. Desde que habíamos salido del pueblo, no había pronunciado más de tres palabras.

—No queda nada —le dije deteniéndonos entre los restos—
Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Capítulo bloqueado

Último capítulo

  • El Alfa Oscuro    Capítulo 27

    -Annabel-La sonrisa de Darius se amplió apenas.—¿Un poco?—No te emociones.—Demasiado tarde.Rodé los ojos.—No gracias a ellas.Mi mirada volvió al grupo de mujeres que seguía reunido al otro lado del salón.Darius siguió la dirección de mis ojos.—Déjame adivinar.—¿Qué?—Te recibieron con los brazos abiertos.Solté una carcajada.—Claro. Fue maravilloso. Creo que encontré a mis nuevas mejores amigas.—Eso suena preocupante.—Me llamaron muchachita tantas veces que empecé a preguntarme si habían olvidado mi nombre.Darius soltó una risa y me encontré observándolo más de lo necesario. No era una de esas pequeñas sonrisas que a veces se le escapaban. Era una risa de verdad. Sincera. Por un instante dejó de parecer el Alfa Oscuro del que todos hablaban y volvió a ser simplemente Darius. Y me gustó más de lo que estaba dispuesta a admitir.—Te lo advertí —dijo Darius.—No, no lo hiciste.—Pensé que era obvio.—¿Y yo cómo lo iba a saber? —Ahora ya lo sabes.Negué con la cabeza.—Qué

  • El Alfa Oscuro    Capítulo 26

    -Annabel-La cena llegó a su fin poco después. Los platos vacíos fueron retirados y las conversaciones empezaron a fragmentarse por todo el salón.Los alfas volvieron a reunirse en pequeños grupos, hablando de territorios, patrullas y ataques. Las mujeres hicieron lo mismo, ocupando los rincones más tranquilos de la sala mientras compartían vino y comentarios en voz baja.Yo ya había escuchado suficiente política por una noche.—Disculpen un momento.Me alejé con discreción hacia uno de los grupos de mujeres.Por un instante pensé que tal vez sería más fácil hablar con ellas.Qué equivocada estaba.Apenas me acerqué, varias miradas se posaron sobre mí.—Ahí está la muchachita de Darius —comentó una mujer rubia sin molestarse en bajar la voz.Sentí mis hombros tensarse.—Annabel, ¿verdad? —preguntó otra.—Sí.—Te ves bastante joven. ¿Qué edad tienes? —Otra de las mujeres más mayores pregunto.—Tengo diecisiete años.Varias intercambiaron miradas.—Diecisiete... —repitió una morena con

  • El Alfa Oscuro    Capítulo 25

    -Annabel-No sabía cuántas veces me había mirado al espejo.Demasiadas, seguramente.El vestido que Darius había comprado era hermoso. Más hermoso de lo que yo habría elegido por mi cuenta. Era de un color azul oscuro, casi negro, con una tela suave que caía por mi cuerpo sin apretarme demasiado. Tenía mangas largas y un escote discreto, pero aun así me sentía extraña usándolo. Como si estuviera fingiendo ser alguien que sabía perfectamente cómo comportarse en una cena llena de alfas.Yo no sabía.Ni un poco.Me acomodé un mechón de cabello rubio detrás de la oreja y solté un suspiro. Mis ojos grises me devolvieron una mirada nerviosa desde el espejo. No parecía una bruja escapada. Tampoco parecía una loba. Parecía… no lo sabía.Alguien fuera de lugar.Un golpe suave en la puerta me hizo girar.—¿Estás lista?La voz de Darius atravesó la madera y mi corazón tuvo la ridícula idea de saltar.—Sí —respondí, aunque no estaba tan segura.Abrí la puerta antes de arrepentirme.Darius estaba

  • El Alfa Oscuro    Capítulo 24

    -Annabel- El sol apenas empezaba a colarse por las ventanas de la casa cuando desperté. La chimenea estaba apagada, pero el aire aún olía a leña y a algo más… algo cálido y familiar. Me incorporé lentamente, acomodando las sábanas alrededor de mí. Mis pensamientos aún estaban saturados por las visiones que había tenido con el colgante. Samantha, mi tía Morgan, el pasillo secreto… y la certeza de que ese pasillo escondía a alguien. Mi corazón latía con fuerza, y aunque estaba cansada, algo dentro de mí me impulsaba a moverme. Necesitaba sentir normalidad, aunque fuera solo por un momento.En cuanto salí al pasillo el aroma a café recién hecho me atrapó, inhalé profundo y me dejé guiar por él. Llegué a la cocina y allí estaban: Darius, de pie junto a la isla central, sirviéndose café, y Ronan, su beta, sentado con las manos entrelazadas.—…y luego pasaré por un par de manadas pequeñas —decía Ronan, con un tono firme, pero tranquilo—. Necesito asegurarme de que estén del lado correcto

  • El Alfa Oscuro    Capítulo 23

    -Annabel-Cuando Darius cerró la puerta, el silencio se volvió casi insoportable.Podía sentirlo todavía ahí, al otro lado del pasillo, con esa energía suya que llenaba el aire incluso cuando no estaba presente.Pero no podía permitir que pasara la noche en la misma habitación que yo. Me quedé sentada en el borde de la cama, con el colgante entre las manos.Era un pequeño medallón plateado, ennegrecido por el tiempo, con una piedra opaca en el centro que parecía absorber la luz de la chimenea. Algo en ese objeto me llamaba, como si me susurrara al oído cada vez que intentaba ignorarlo.Pasé el pulgar sobre la piedra. Estaba tibia.Cerré la mano alrededor del colgante y respiré hondo. Un escalofrío me recorrió el brazo.Por un momento sentí como si algo se moviera dentro de la piedra… una vibración leve, insistente.Y entonces, el mundo se desdibujó.---El aire olía a flores secas y a magia.Abrí los ojos y me encontré de pie en una cocina pequeña, cálida, bañada por una luz dorada.

  • El Alfa Oscuro    Capítulo 22

    -Darius-Annabel quería ver la casa donde vivía Samantha. Así que ahí la llevé. Él no sabía qué esperaba encontrar allí, pero el instinto —ese mismo que tantas veces Me había salvado la vida— me empujaba a confiar en que ella iba a encontrar algo que a mi se me hubiese pasado.Annabel caminaba a mi lado, silenciosa, con el rostro medio cubierto por su cabello. Desde que habíamos salido del pueblo, no había pronunciado más de tres palabras.—No queda nada —le dije deteniéndonos entre los restos—. Solo piedras y hollín.—A veces las piedras guardan más de lo que creemos —respondió ella, observando el suelo con atención.—Aquí no hay nada.Annabel no contestó de inmediato. Se inclinó para apartar un trozo de madera ennegrecida, revelando un colgante metálico medio enterrado. Lo levantó con cuidado: un trozo de medallón con una runa grabada.—Esto —murmuró.Fruncí el ceño.—¿Qué es?—Un collar de protección. Supongo que de Samantha. —Pero eso no nos sirve de nada. Con un collar no vamos

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status