LOGINDefinitivamente el alfa era mucho más intimidante en la vida real que en la foto. Los ojos de él parecían que podrían atravesarlo por el intenso dorado en ellos, y Tobias solo podría apretar las manos en su regazo sintiendo como las feromonas que cada vez se hacían más intensas comenzaban a pincharle en la piel. Estaba seguro que si fuera un omega normal ya estaría en celo
¿Qué madre loca dejaba a un joven en casa de un tipo que no había visto en 20 años por muy ex que fuera?
Pues la suya.
Muchas veces había pensado que su madre tenía más de un tornillo suelto, no él como todo el tiempo Susana le decía. Sin embargo, con el paso de los años se había dado cuenta que no había una sola cosa que hiciera su madre en vano. Quitando todo aquello, Tobias prefirió estar en aquel penhouse con un total desconocido que, en su casa, con su madre y... su padrastro.
Garlan al ver que él no respondía frunció el ceño y lo soltó. Se dejó caer de nuevo en el butacón y recostó su rostro en su mano, sin dejarlo de enfocar. Tenía un sueño brutal, pero era lo suficientemente adulto para saber que no podía irse a dormir sin decirle al menos algunas cosas básicas.
Lo recorrió de pies a cabeza por unos segundos. Mostraba la edad que decía, era joven, su rostro no era la mayor belleza del mundo, pero tenía unos rasgos suaves que llamaban la atención. Sus labios eran carnosos y con un ligero toque rosado. Su cabello lo tenía más largo que la media a la altura de la barbilla de color chocolate y en suaves ondas que en parte enmarcaban su rostro. Se notaba delgado a pesar de la ropa holgada que tenía puesta y era mucho más pequeño que él en varios sentidos.
Acaso él... no tenía ni collar de seguridad ni tampoco olía como lo haría un... si su madre era beta había muy escasas posibilidades de que fuera un... omega. Mas no podía oler feromonas saliendo de él, solo ese olor que parecía más perfume. Si fuera omega, él como alfa lo detectaría rápidamente y ahí si no lo dejaría ni cruzar la puerta.
Tampoco el tipo que despertaba el deseo sexual en él, en lo mínimo, al menos estaría a salvo dentro de la casa. Ah, maldición, en qué momento había aceptado aquello.
-¿Cuál es tu nombre?- le preguntó el alfa en tono duro.
-Tobias- él le respondió sin vacilar mirándolo al rostro como él le había dicho antes. Él aprendía rápido.
-Bueno Tobias, he llegado a un acuerdo con tu madre y estarás aquí por los próximos meses, pero no será gratis- lo vio tensarse. Se imaginó por qué- En esta casa hay reglas y no me gusta que sean rotas. Incumple una y te pondré en la calle. No tengo ninguna deuda moral contigo para no hacerlo.
Tobias tragaba pesadamente ante las palabras de él. Al menos solo debía seguir reglas.
-No te diré todas hoy pues estoy realmente cansado. Mañana debo volver temprano del trabajo y mi secretario te pondrá al tanto de todo, pero por ahora, nunca me reclames, no robes nada de la casa, si lo haces ya sabes dónde vas a terminar. No te metas ni en mi vida ni en mi casa, muchos intentan hacerlo para sacarme dinero, ninguna lo ha logrado. No me pidas dinero a menos que yo te lo dé, espero que tu madre te haya dejado el suficiente para mantenerte este tiempo y... -se inclinó hacia adelante- llámame Ceo cuando estemos aquí- concluyó.
Tobias solo pudo asentir ante cada una de las reglas que la mayoría no era novedad. Era un hombre que por lo que sabía estaba soltero y vivía solo. A nadie le gustaría que le interrumpieran su vida de ese modo.
Garlan alzó una ceja al no haber reclamos por parte de él y sonrió levemente.
-Si entendiste todo pues vamos a dormir de nuevo, a diferencia de algunos tengo más trabajo del que deseo en estos momentos y estoy agotado- se levantó y caminó, pero el chico no se movió del asiento- ¿Qué haces? Sígueme, te mostraré la habitación.
Tobias rápidamente agarró la única mochila que había traído consigo y lo siguió. Garlan atravesó la sala y se detuvo delante de una puerta debajo de la escalera. Al abrirla y encender la luz mostró una habitación que estaba acomodada y era mucho más amplia que la que él tenía en su casa. La cama era grande y cubierta de sábanas limpias, había alfombra de pelos en gran parte del suelo, un armario que él nunca podría llenar y un ventanal que daba a un balcón que seguramente de día daría una hermosa iluminación natural.
-Esta es la habitación de invitados, puedes quedarte aquí de momento. La puerta de al lado es el baño general del piso.
-Gracias... Ceo- la voz de Tobias también era suave, aunque ya no sonaba tan nerviosa como al inicio.
El alfa inclinó la cabeza con las manos en los bolsillos de su pantalón de dormir.
-No deambules por la casa como si esta te perteneciese y no traigas gente aquí- al parecer había muchas más exigencias. Tras esto se dio media vuelta para subir las escaleras dejando un rastro de feromonas que parecía que soltaba de forma natural en la casa que olía a él, pero antes de subir otro escalón se detuvo y lo miró por encima del hombro- La nevera de la cocina no tiene muchas cosas porque no suelo comer aquí, pero algo debe servir- y después de esto Tobias si lo voy subir por completo la escalera y desaparecer.
Solo cuando el omega escuchó el sonido de la puerta cerrarse pudo respirar con más calma. Entró en la habitación cerrando la puerta y desplazándose por ella. Sus manos se apretaron en torno a él y contuvo las lágrimas de sus ojos provocadas por todo el estrés de día.
Había sido mejor de lo que había pensado. Eso no quitaba que su futuro fuera incierto los próximos meses junto a un alfa, no solía pasar tanto tiempo pegados a ellos. Por el momento debía centrarse en sus objetivos para poder romper las cadenas que arrastraba.
Garlan llevó a Tobías a la planta de arriba, donde se encontraban las habitaciones, y abrió la puerta de la más grande al final del pasillo. Esta era realmente impresionante; incluso tenía más espacio que la recámara del CEO en su apartamento. Tenía una terraza, grandes ventanas de cristal, una cama tamaño King en el medio con dosel, aunque no había cortinas puestas. Un juego de muebles se encontraba en la otra esquina frente a la mesa, donde seguramente iría la televisión. Y dos puertas: una que daba al vestidor y otra al baño.—Hay más habitaciones por si deseas escoger alguna para ti, pero ya que estamos juntos, me gustaría que al menos durmieras conmigo todas las noches, o seré yo quien se cuele en tu cuarto —le dijo él, rodeando la cintura de Tobías desde atrás y besando su nuca.Tobías se rio.—Creo que esta habitación es perfecta —dijo, más relajado de lo que creía, quizás porque Garlan se había esforzado todo el día para que no pensara en lo ocurrido.
Esa no era la dirección del hotel.Fue de lo que se percató Tobías mientras era Garlan quien manejaba. Se preguntó también por qué no estaba Andrew. Normalmente era el chofer, pero no lo había visto al salir, así que seguro había ido por Julian. Se notaba que estaba embelesado con la mujer.Y era que Julian era un chico interesante y duro. Tenía a Andrew literalmente comiendo de su mano, y lo más destacable… que a él le encantaba todo aquello. No había dudas.—¿A dónde vamos? —preguntó él, curioso.Los hombros de Garlan estaban un poco tensos y su expresión seria.—A un lugar donde estarás a salvo de momento. Con lo que pasó en mi casa, no quiero ponerte en más riesgo.Tobías inclinó la cabeza.—No me mires así. No es un lugar en lo más recóndito del mundo. Es una casa que compré hace un tiempo, que nadie sabe que me pertenece. Es perfecto para estar de momento y que no nos sigan el rastro.—Entiendo. Gracias y disculpa todas l
-Garlan… espera- fueron los gemidos que salieron de la boca de Tobias cuando la cadera del Ceo se estrelló nuevamente entre sus muslos.Estaba profundamente enterrado dentro de él, podía sentirlo tocando todas sus zonas sensibles. Las manos del alfa apretaban su cintura mientras su boca estaba enganchada a su pezón dejándolo rojo y sensible.Las piernas de Tobias temblaron apretando los costados de él. No se dio cuenta cuando lo rodeó y lo apretó más contra sí. Se sentía tan cerca y él no lo dejaba correrse. Y no sabía si era por aquello de que estaban en un lugar como aquella oficina, o que alguien pudiera entrar, pero su corazón latía tan fuerte en su pecho que sentía que se le saldría en cualquier momento.De repente las embestidas de Garlan se volvieron más lentas, más torturadoras, podía sentir como todo su miembro salía hasta su glande para después llenarlo por completo. Tobias perdió la fuerza en su espalda y cayó hacia atrás quedando tendido sobre el esc
La puerta del elevador se abrió, dejando ver a Garlan con Tobías en brazos.—Que no vaya a entrar nadie a mi oficina, aun si es el presidente del país —le dijo a Andrew, que estaba sentado en la mesa afuera organizando algunos papeles, y simplemente asintió.Garlan sabía que su palabra sería cumplida y que el trabajo podía quedar para después, por lo que aprovecharía que Tobías estaba allí. No todos los días se podía cumplir una fantasía de romance de oficina, y era la primera vez que lo llevaba a alguna pareja a aquel lugar.Abrió la puerta después de bajarlo en la entrada y lo dejó pasar. El rostro que él mostró le dijo que le había gustado la estancia. Y cómo no hacerlo: su oficina, con pisos de mármol, muebles oscuros con detalles en dorado, amplia y limpia, y sobre todo toda la pared de cristales detrás de su escritorio, daba la mejor vista de la ciudad.Y fue precisamente esta la que llamó la atención de Tobías, que fue hacia allí. Sus ojos brillaro
Tobías estaba sumamente nervioso, y era tanto así que Garlan había tenido que sujetar sus manos sobre su regazo, dado que se estaba lastimando con sus uñas.—Todo va a estar bien —le dijo él, llevando una de sus manos a su rostro y besando sus nudillos—. Mis trabajadores no te van a comer, solo yo puedo hacerlo.Las mejillas de Tobías se sonrojaron y asintió ligeramente.Cuando Garlan le había comentado sobre el hecho de ayudarlo en el trabajo, él se había emocionado, pero ahora que iba a conocer su empresa por primera vez estaba un poco ansioso; no sabía cómo lo mirarían o tratarían. No era que le importara tanto la opinión de los demás, pero eso podría afectar la imagen de Garlan.Para cuando el auto se detuvo en el estacionamiento de la empresa, él se había calmado un poco gracias a los masajes que el CEO le había dado en la nuca por encima de la tela que cubría el verdugón que se encontraba allí. Lo había cubierto con un cuello alto, dado que había vi
Andrew entró a la habitación y se encontró que la cama estaba vacía, al igual que el balcón, aunque sobre una de las butacas que estaban en la estancia estaba la ropa que Julian se había puesto durante el día. No había ruido por ningún lado, pero la puerta del baño estaba entreabierta.Se aflojó el cuello de la camisa y se dirigió hacia allí entrando en silencio. Después de todo lo que había pasado, bañarse junto a su cachorrito era realmente relajante. Y después pedirle que le diera mimos y caricias en su rostro magullado tras el golpe de William pues…Para su sorpresa, la ducha estaba vacía y el cuerpo de Julian estaba dentro de la tina. Él no se movía. El corazón de Andrew palpitó con miedo y corrió hacia allí, metiendo sus manos en el agua y enderezándolo.—¡Julian, Julian! —lo llamó aterrado. Y si a él le había pasado algo, incluso creía que lo veía más pálido de lo normal. Sus manos temblaban cuando…—¿Andrew? —escuchó su voz.Julian abrió le