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Capítulo 227

Ámbar O.
Mientras decía eso, se acercó a olfatear el tenue aroma a alcohol que despedía.

—Esta noche vas a dormir en el cuarto de huéspedes.

Se dio la vuelta para irse, pero una mano le sujetó la muñeca y la jaló hacia un abrazo amplio y cálido.

El olor a alcohol mezclado con esa fragancia amaderada, tan particular en él, le envolvió la nariz.

—Puedo dormir en el cuarto de huéspedes, pero vienes conmigo.

Rafael habló sobre su cabeza con tono magnético y juguetón.

—A mí no me gusta dormir por separado, ¿t
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