Mag-log inDaniel llamó para informar que Federico mantenía un contacto muy estrecho con Rodrigo últimamente. A Roberto le costó creerlo.—¿Estás seguro?—Las pruebas son contundentes. Se conocen desde hace mucho y Federico incluso intentó impulsar una colaboración entre Grupo León y Corporativo Zarza, pero la señorita se negó.Roberto entrecerró los ojos y sentenció con dureza:—Si se atreve a ser tan malagradecido, puedo ayudarlo a subir, pero también puedo destruirlo. Pase lo que pase, Grupo León jamás volverá a colaborar con Corporativo Zarza.No podía olvidar cómo murió su nuera. Aunque Vanessa desarrolló el sistema, Corporativo Zarza se encargó de todas las inspecciones de seguridad y de su posterior lanzamiento. Después de aquel incidente, ambas familias pusieron fin a su colaboración y desde entonces seguían enemistadas.Si Federico se atrevía a aprovechar la crisis de Grupo Firax para actuar contra Grupo León, no se lo perdonaría. El asunto de Rafael causó un impacto enorme.Los medios n
—¡Ese maldito por fin murió! ¡Sí que era duro de matar! ¡No puedo creer que haya aguantado tantos días!Édgar volvió a reír. No mostraba ni rastro de dolor; llevaba mucho tiempo esperando ese día. Alexis casi no durmió en toda la noche. Al ver la noticia, al principio no pudo creerla. Luego se emocionó, pero cuando se calmó, volvió a dudar.¿Era tan fácil matar a Rafael?Sin embargo, aquel día presenció cómo el asesino asestaba una puñalada y se formaba un charco de sangre en el suelo.Como el asesino estaba de espaldas y le bloqueaba la vista, Alexis no pudo distinguir en qué parte del cuerpo había recibido Rafael la puñalada.Pero la cantidad de sangre bastaba para saber que la herida era grave.—Padre, si Rafael de verdad murió, el veinte por ciento de las acciones sigue en manos de Vanessa. ¿Qué vamos a hacer?Édgar respondió con desprecio:—No importa. Cuando Grupo Firax sea nuestro, nos encargaremos de ella con calma. Si está dispuesta a entregarlas, todavía le daremos la oportun
La noticia encendió las redes sociales y se apoderó de las tendencias. Enseguida Vanessa recibió una llamada en su celular y dejó entrever su satisfacción. En vez de contestar, entró al baño a ducharse.Durante toda la noche no pararon de llegarle llamadas y mensajes, algunos de amigos preocupados y otros de las empresas con las que colaboraba.Vanessa no le respondió a nadie. Silenció el celular y se fue a dormir.A la mañana siguiente, ya habían retirado casi todas las tendencias relacionadas con la noticia, pero la gente seguía hablando del tema.Vanessa llegó temprano al hospital. Llevaba ropa discreta, mascarilla y lentes oscuros, por lo que resultaba casi imposible reconocerla.Daniel detuvo el auto frente a la entrada. Al ver a los paparazis al acecho, se volvió hacia Vanessa, que iba en el asiento trasero.—Señorita, todo marcha según el plan.La noche anterior, Daniel había sobornado a alguien para que difundiera aquellos rumores. El objetivo era sembrar dudas sobre si Rafael
Al ver que Vanessa la defendía de ese modo, Bianca se conmovió tanto que casi lloraba y recuperó toda su seguridad.—Así que no nos lo cediste. Ya era nuestro desde el principio.Bianca respaldó a Vanessa. La determinación de ambas dejó a Andrea sin respuesta. Sin embargo, Andrea no podía admitir que lo hizo adrede. Con los ojos enrojecidos, se aferró a su postura.—Está bien. Lo que ustedes digan. No tengo nada que decir.Tras decirlo, le dirigió a Sergio una mirada dolida y se fue triste. Bianca observó a Sergio. Sabía que acababa de defenderla, pero no encontraba qué decir. Sergio la miró fijamente y apenas sonrió.—Ese carácter sí va contigo.Luego apartó la mirada, saludó a Vanessa con un gesto y se dio la vuelta para alcanzar a Andrea. Bianca se sorprendió y no supo definir lo que sentía. Pero el bolso era su trofeo y no pensaba renunciar a él.Al ver que incluso Andrea había salido perdiendo ante ellas, la gerenta de la tienda no dejaba de disculparse. Después del altercado, las
—¿Te quedaste muda? ¿No sabes defenderte? —preguntó Sergio con reproche, aunque no parecía enojado.Bianca se quedó tan sorprendida que olvidó responder.¿No debería estar del lado de su prometida?¿Por qué la defendía a ella?Andrea palideció. Miró a Sergio con incredulidad y se inquietó.—No pasó nada, Sergio. Vamos para no hacer esperar más a nuestros padres.Sergio no respondió y siguió mirando a Bianca. Vanessa sonrió apenas, satisfecha. Al menos Sergio no se había puesto de parte de ninguna. Es más, parecía que intentaba defender a Bianca.—¿En serio te quedaste muda? —preguntó Sergio con impaciencia.Bianca apartó esas ideas y se defendió con firmeza.—Primero, yo no la empujé. No sabía que soplar bastaba para tirarla al suelo. Además, no intenté quitarle el bolso; la encargada se puso en nuestra contra.Bianca habló con aplomo, aunque su actitud fue orgullosa. Aunque Andrea fuera la hija de los Estrada, no tenía por qué intimidarse.—¡Tú eres la que no entiende razones y golpea
La gerenta de la tienda se mostraba muy arrogante y dejaba claro que no pensaba tenerle la menor consideración a Bianca.Bianca se rio con indignación.—Entonces, ¿aceptas que le diste el bolso que me correspondía?La empleada no se atrevía a ofender a Andrea, así que agachó la cabeza y guardó silencio. Su actitud lo decía todo.—Sí, ¿y qué? Aunque puedas pagarlo, solo podrás comprar lo que la señorita Estrada no quiera.La gerenta resopló con desprecio y miró a Bianca de reojo. Bianca nunca se dejaba avasallar. Sin importar si Andrea estaba al tanto de lo ocurrido, esta vez no cedería.—Muy bien. Entonces llamaré al responsable de la marca para preguntarle si así es como trabajan en esta empresa.Vanessa se mantuvo en silencio. Sabía que Bianca podía resolverlo y esperaba verla en acción.La gerenta desdeñó sus palabras, convencida de que Bianca fanfarroneaba. Le dio un fuerte empujón y le pidió a Andrea que se marchara primero.Andrea pareció confundida y resignada, pero entonces div







